
Casi morir detrás de la ventana
Mientras tanto he de dormirme
cuando los labios de mi madre
soplen la llama del candil
Fayad Jamís
Del otro lado
la ciudad reluce con su furia de huracán
El viento es el último sonido de la noche
y el niño detrás de la ventana
sigue el curso del tiempo igual que a una paloma
A esta hora
una ceiba es la más triste armadura de un guerrero
y el sonido de la verja, una canción monótona y distante
Los piratas asaltan a la noche,
consumen la leyenda en odres turbios,
podridos por el sueño
Se paran sobre el cuerpo flácido del niño
y agitan el aliento del naranjo,
como queriendo deshacer fragancia y estructura
Del otro lado la ciudad reluce,
pero los ojos del niño ya no están
La llama en el candil se ha dormido
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