jueves 28 de febrero de 2008

Poema de Ernesto Bautista

Fotografía: Ernesto Bautista, El Salvador.




Entonces habrás invocado celajes marchitos… y 20 puertas dormidas.



Cuando me nombres
cien soldados de fuego
te buscaran rompiendo cadenas
contra esta pared de silencios
y este grito ahogado en la tierra.
Mas allá de mis escombros
mas allá de las hogueras
donde aun arden cenizas de guerra
donde la piel de la brisa te cobija de lumbre
a ti y al cuerpo sobre ti.
A tu voz que tiembla y a su voz que arrancaré del pecho.
Y con mis gritos de piedra partiré la tierra
y me tragare el silencioy al silencio
y a la piedra y a los cien soldados y al amante.
Y vertiré el sonido de mis labios en la tormenta
y caerán temblando y esparciendo huracanes.
Y sus ramas oscuras tatuadas de luz y relámpagos
te tocaran el pecho y buscaran tus labios
y abrazaras al fuego porque el fuego seré yo
y la tormenta serán mis manos.
Y el grito tomara vuelo
y su amor que va sangrando estrellas
nos tocara la espalda y tu voz abierta
convirtiendo este fuego de piel y tormentas en sombras desbandadas.

Tomados de ¡Silencio!: Puertas dormidas)
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Carta de marzo_Poema de Mario Zetino

Fotografía: Mario Zetino, El Salvador.






Carta de marzo




Hoy que se marchen todas las hojas de este marzo
tal vez pueda decirte estas palabras ciegas.
Hoy cuando partan todas las calles y las alas,
cuando tus alas partan y partas tú con ellas.

Este verano tuvo la luz de mil veranos
y tuvo los crepúsculos más verdes de la tierra.
El nombre del verano fue el verde nombre tuyo.
Este verano tuvo tu claridad de estrella.

Hoy que se quemen todas las hojas de este marzo
y me quede en las manos la luz de sus hogueras,
te diré que ya nunca será igual el ocaso,
que nunca será el mismo verano sin tus huellas.

Me queda tu alegría de luz volando crines
en las velocidades del sueño y las colmenas.
Tu melodía mía para viajar el tiempo
y el eco de tu abrazo diciendo adiós me quedan.

Diré que este verano duró lo suficiente
para incendiar los días del tiempo con luciérnagas.
Diré cuánto te quise. Me hilvanaré en el alma
cenizas que me extingan cuando ya no te quiera.

Hoy que ya vuelan todas las hojas de este marzo
desenredo las lámparas boreales de tu ausencia.
Y hacia la tarde arrojo caballos de silencio,
y lanzo al horizonte estas palabras ciegas.
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martes 26 de febrero de 2008

Tarjeta postal de San Salvador_Poema de Manuel Luna

Fotografía: Manuel Luna, El Salvador-USA.






TARJETA POSTAL DE SAN SALVADOR




De re-encuentro a mi ciudad, acercándome a ella
Y cercado por ese montículo viviente de verde volcán
Que aparece donde estamos y adonde vamos
Que reaparece donde nos detenemos
Que nos persigue y sigue, que nos cerca y rodea
Que esta donde existimos.
De re-encuentro, preguntando por sus monumentos
Que antes no existían
Erigidos, por los que diezmaron cuando la guerra
Monumentos por los desaparecidos
Monumentos, por los que nunca regresaran, los lejanos
Reconociendo paisajes urbanos
Paisajes humanos con los que nacimos y continúan ahí
Donde ahora nos advierten:
No camines por esas calles de ese barrio
A esas horas del día ni de la noche
Hay gentes que nacieron antes de la guerra
Después Vivian en la guerra
Más después, trabajaban para la guerra
Cercado por esta ciudad
Donde te advierten:
No vayas por esas calles
A esas horas del día ni de la noche
Que continúa la violencia en serie y sin amagos
Que esto comenzó cuando la guerra y antes de la guerra
Hay cuerpos tatuados manipulando un lenguaje
De ademanes, de sobre vivencia en territorio de otra guerra
No vayas por esas calles de ese barrio
A esas horas del día ni de la noche
Huele a intemperie de una ciudad abandonada desde siempre
Huele a ciénega en los cabellos de los niños de la calle
Son hordas de niños cantando en autobuses
Y desde esas voces y desde esos monumentos
No puedes proclamar el triunfo de nada.

De re-encuentro con mi ciudad
Cercado por ese volcán viviente
Que nos persigue, que nos cerca,
Que aparece adonde vamos
Que reaparece donde te detienes
Que esta donde existimos
Preguntándome, diciéndome, que sobrevivimos
Que no podemos proclamar el triunfo de nada.
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lunes 25 de febrero de 2008

Nostalgia_Poema de Lautaro Ramos Guerra

Fotografía: Lautaro Ramos Guerra, Chile.





Nostalgia




Aún es un misterio ,un bello misterio
el modo cómo Pablo jugaba con las palabras

Las tomo , las ordeno , las arrojo al aire
las golpeo en las rocas de Algarrobo
las humedezco en Isla Negra
pero no se compadecen ,
surge una montonera de decires
nada es fácil , los versos se escapan .

Pablo tuvo la receta mágica , o quizás no
a lo mejor fue un eximio amaestrador
o un amigo , o el gran mago .
aunque , en verdad solamente
me creo una cosa : él jugó
con las palabras y ellas
jugaron con el poeta .

Cómplices en el juego
no me facilitan el secreto
para terminar este poema
escribo solamente.
con la nostalgia
dulce de la vida
vivida que aún
me quema la piel.
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domingo 24 de febrero de 2008

Cierta isla_Poema de Víctor Bustamante

Fotografía: Víctor Bustamante, Colombia.






Cierta isla




Dices, llevarás a una isla
La música de Los Beatles, alguna sonata de Bach, una elegía de Brahms
O la melancolía de algún lied de Schubert.
Unos poemas de León de Greiff te acompañarán en esa isla de un metro por dos;
Se me antoja alguna palmera y el vasto azul de agua y cielo, pero este no será un paisaje, sino una prisión.
Cavafis me acompañará con su vino rojo
Alguna línea de Proust y Cortázar situarán a París.
Arturo mojará los bosques con su lluvia del sur
Edgar Poe atestiguará acerca del fracaso del escritor.
Esa isla se me antoja con un bosque, una montaña, una playa, un acantilado
Pero no soy Robinsón Crusoe, aunque ese paisaje ya lo había descrito para mi isla desierta.
Algo sospecho, navego alrededor de esa isla imaginaria sin poder llegar; esa isla soy yo mismo.
No llevarás un diario, porque cuando se huye, es necesario despojarse de cualquier espejo.
Tampoco en ningún espejo miraras tu rostro para hablar a solas.
Nunca irás a esa isla,
No quedará situada en el último paralelo de los Mares del Sur donde Stevenson buscó su último sol,
O donde Gauguin encontró la soledad de colores primarios.
Tampoco estará cerca de Vancouver donde Lowry aún intenta rehacer
Sus manuscritos incendiados como si la escritura fuera el soplo del alma.
Esa isla es apenas tu ilusoria manera de huir
Cuando miras la página en blanco de las calles de Medellín.
Cuando el teléfono en la tarde férrea del sábado no regresa ninguna voz
Esa isla no existe; existe apenas la utopía de escapar a algún lugar.
Esa isla solo existe en algún agujero de tu memoria.
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Canto de pájaros_Poema de Maya Bejerano

Fotografía: Maya Bejerano, Israel.







CANTO DE PÁJAROS




Temo cantar
porque el canto de los pájaros teme cantar.
Nosotros podríamos seguir las fibras de la tristeza
hasta la siringa en una compleja estructura
como la misteriosa esfinge, defectuosa y sorprendente.
Porque debemos lastimar el ave con tal de revelar su secreto.
No es necesario andar a tientas en la oscuridad
para sacudir la caja de música dentro de una cortina de luz.
Allá en lo profundo, en el pecho de un ave, hay un triángulo
que contiene en su base una protuberancia
y dos delgadas membranas
para tocar en un aire interminablemente…
Nosotros debemos seguir el nervio que produce
ese canto de pájaro, esa joya.
La tristeza se siente al cantar;
se tensa y destensa como cable electrónico
y se graban sonidos desde una caja de música;
por esa caja de música temo cantar,
porque el rico canto de un ave
en orden de explicación ¿debemos profanarlo?...
el aparato es grande en una mente nucleica y sorprendente,
el sistema se reserva en el escondrijo de carne, hueso y melodía,
las notas en un tono.

La misión del canto es para el hombre, no para la mujer.
Ella escucha. El canta sin poner un huevo.
diez horas en un día de primavera
que crece como una inundación con el verde canto,
verde e ideal canto;
el ave masculina canta y escucha;
la señal de su canto se oculta
en su cabeza como la eternidad;
el canta y se escucha a si mismo: borra, cambia
y rehace de acuerdo a su oído.

Completamente solitaria
la inmaculada máquina de cantar me sorprende.
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sábado 23 de febrero de 2008

Última fuga_Poema de Hugo Lindo

Fotografía: Hugo Lindo, El Salvador.






ÚLTIMA FUGA





Era volviendo la emoción arriba,
Trasponiendo la leche de los astros
Hasta llegar al corazón del día
Por nuestro propio corazón de barro…

Era olvidando el grito y la sonrisa,
La móvil trayectoria del gusano,
La dimensión y el fuego de la herida
Que nos convierte en huéspedes del llanto

Era yéndome a patrias imprevistas
Por caminos de amor, cilicio y canto:
Como San Juan, como Fray Luis solían
Vagar en la neblina de los páramos:
Como Teresa fuerte, dulce y fina
Se iba en la miel de sus silencios altos…

Era así, renunciando a nuestra ínfima
Condición de pupilos del espacio,
La posesión exacta de la huida
Y el inefable beso del milagro.
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Mensaje que no espera respuesta_Poema de Claudia Lars

Fotografía: Claudia Lars, El Salvador.





Mensaje que no espera respuesta




Porque llegaste del ensueño mismo,
súbito y espontáneo,
rompiendo ligaduras imposibles
con atrevidos brazos.

Porque en la sombra, densa y sin orillas,
fuiste un momento blanco:
soplo fugaz de giros jubilosos,
voz de risa y de canto.

Porque advertiste el signo de mi angustia,
cuajado en hierro amargo;
adivinando en la inquietud rebelde
el impulso amarrado.

Porque tu beso te nació en el alma
y no sólo en los labios:
savia que reventó, dulce y violenta,
en rosa de milagro.

Por tu fino sentido de ternura,
nido de mi cansancio,
donde confiada la tristeza-niña
pudo dormir un rato.

Por las tardes de octubre, por las noches
enjoyadas de astros;
cuando vibraba en el caudal de vida
ritmo celeste claro.

Por el móvil fulgor que aprisionaba
la seda de tus párpados;
por la palabra bella que envolvía
el pensamiento diáfano.

Por el ovillo tibio de caricias
enredado en tu mano;
por la dicha de amor que no cabía
en el pecho esponjado.

Por el vértigo loco de las horas
que se fueron, volando...
Por el dolor que nos cayó, de golpe,
como cifra de pago.

Va este mensaje de añoranza ingenua,
persiguiendo tu rastro
por las rutas profundas del silencio,
con instinto de pájaro.

Ha de llegar a ti casi sin fuerzas:
pequeño y azorado;
ala de miedo, pico de nostalgia,
corazón de fracaso.

Y en el círculo quieto del recuerdo,
sobre tu pecho cálido,
tímidamente soltará el motivo
de su arrullo delgado.
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viernes 22 de febrero de 2008

Las tardes de otros días_Poema de Irelia Pérez Morales

Fotografía: Irelia Pérez Morales, Cuba.





LAS TARDES DE OTROS DÍAS





Preciso devolverme esta ciudad que extravié no sé cuándo;
coloco uno a uno los bolsillos de revés
y no la encuentro.
Algún mago sin empleo distrae el insomnio
robándose los parques.
Doy la espalda a ese mar que ya no tiene
ni una sola palabra de amor que me conmueva;
las tardes de otros días se sientan en el muro salpicado
y juegan a las cartas.

(No hace falta un ovillo.
Por cada esquina tropiezo al Minotauro
engullendo sin prisas las palomas).

Hay un banco y un pino,
empeñados en recontarse cada noche
los finales felices que nunca se escribieron,
y un coro de gaviotas sin voz
esperando que el director encuentre la batuta,
dormida entre las hojas del pentagrama.

Hay también un anciano pescador de amaneceres.
(Regalos –dice– para aquellos poetas
con musas sordomudas o neuróticas).

Quizás me atreva un día cualquiera
a hurgar en esos ojos de Rey Mago sin barbas.
Desde ellos, la ciudad aprenderá otra vez a sonreírme
y el mar –ubicua gacela iridiscente–
cantará para mí
a las puestas de sol de muchas tardes
que no se han inventado... todavía.
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miércoles 20 de febrero de 2008

Poesía, bendice mi silencio_Poema de Mairym Cruz-Bernal

Fotografía: Mairym Cruz-Bernal, Puerto Rico.






Poesía, bendice mi silencio




Todo está en orden
los paños de las mesas limpios
las copas relucientes como el cristal que son
guardadas en el chinero
el agua saliendo perfectamente de la pluma
la cafetera respirando café
oloroso a nuestra tierra
platos y cubiertos a la espera
el aire acondicionado central apagado para vivir el día
el hombre de barro que esculpió Nora
sigue en su misma esquina durmiendo
las puertas de cristal abren y cierran
las plantas aguadas
lloran esta mañana su pequeño rocío
la laguna ya nuestra de tanto mirarla
tiembla un poco como la gata que se fue
vuelven a escucharse los sonidos de la calle
sirenas, autos, el viento más fuerte de la media mañana
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Mi abuelo_Poema de José Ángel Layva

Fotografía: José Ángel Leyva, México.






Mi abuelo




Mi abuelo tenía unos largos cuchillos afilados
y un extraño silencio de sauce en las pestañas
Dice mi padre que era experto en matar de un solo tajo
abrir las bestias en canal y desollarlas con pericia
Desvanecer en cortes cirujanos a la presa
Mi abuelo José Ángel no pensaba en el dolor
ni en la muerte de la carne
Cada mañana en su interior se desangraba una palabra
Un pinchazo al corazón se le clavaba al hundir el pan
en el café matinal en medio de los fiambres
Imaginaba que encendía temprano un horno
amasaba harina y enseñaba a los nietos a inventar
formas con nombres que se encienden al calor del barro
El carnicero despertaba en su local de garfios y de sangre
Rebanaba piezas de res de cabra de cerdo de cordero
Callado
Regalaba a la clientela una sonrisa calma
A veces el alcohol recuperaba el sueño
el aroma del pan
las ascuas brillantes de sus ojos grandes
Tomaba la calle con risa y voz desconocidas
Compraba en el retorno a casa la mejor repostería

Murió el abuelo porque el trigo le dolía al miocardio
antes de conocer nietos y de ser viejo

Sus hijos heredaron de mi abuela el magisterio
y una sentencia que dijo era de José Ángel
“La palabra es al hombre lo que el hombre a la palabra”
Abandonó la familia el matadero por un salón de clases

En mi infancia recuerdo a mi padre sacrificar animales
con manos de maestro
escribir discursos y poemas para grandes banquetes
en una comunidad analfabeta
También lo vi hacer hornos y pan junto a mi madre

Ahora me pregunto al escribir sobre el abuelo
En dónde quedaron sus largos cuchillos afilados
Los nombres de la harina
En dónde la palabra-carne
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domingo 17 de febrero de 2008

Poesía hispana en Estados Unidos_Luis Alberto Ambroggio

Luis Alberto Ambroggio, Argentina-USA




La poesía hispana de los Estados Unidos:
voces sin espacio.






Sobrevolar la poesía escrita en español en los Estados unidos en escasas páginas, resulta imposible. Sólo el humilde propósito de llamar la atención sobre este campo virgen, esta historia aún no escrita, permite reducir volúmenes a párrafos, omitir innumerables nombres y detalles críticos, sin ser acusado de superficialidad. Ya en 1917 afirmaba Miguel Romera-Navarro “La historia y exposición del hispanismo literario en Norte-América están por escribirse. Ni un sólo estudio, comprensivo o superficial, popular o erudito, se le ha dedicado”. [1]

Como tercera o cuarta nación hispanoparlante del mundo con aproximadamente 40 millones de individuos (y una proyección de 100 millones para el año 2050), EE.UU. y su literatura escrita en español merece un capítulo destacado en cualquier antología de literatura iberoamericana que se precie de completa. De hecho, como sostienen Paz Soldán y Alberto Fuguet , “no se puede hablar de Latinoamérica sin incluir a los Estados Unidos”.[2] De los cuatro tipos de lenguaje español utilizado en EE.UU. (puro, bilingüe, spanglish, inglés con salsa) me concentraré en general en la poesía escrita en español “puro” (con las adecuaciones e idiosincracias del caso, dado que se trata de un “melting pot” también de raices iberoamericanas).

La literatura hispana de los EE.UU. precede a la nación, remontando sus orígenes a exploradores como Alvar de Nuñez Cabeza de Vaca. Recorreremos seis cuerpos poéticos: 1. la poesía colonial; 2. La poesía méxico-americana; 3. La Poesía Puertoriqueña en EE.UU. continental; 4. La poesía cubana; 5. La poesía de los Exilios más allá de los grupos anteriores y 6. Poesía actual, acabando con unas breves reflexiones sobre los temas y el lenguaje literario hispano de los EE.UU.


1. La Poesía colonial (1542-1810)[3]

Los exploradores, frailes, viajeros, conquistadores, dejaron un legado escrito en diferentes tipos de prosa narrativa (crónicas, memorias, relaciones, diarios, cartas) testimonios de sus hazañas y descubrimientos, como así también poesía de Villagrá, Procurador General . Acaso el primer poema épico de los EE.UU. sea “Florida” del fraile franciscano Alonso Gregorio de Escobedo que data finales del s.XVI. El poema de Pérez de la Expedición a Nuevo México, oriundo de Puebla de los Angeles y educado en Salamanca, titulado “Historia” (publicado en Alcalá de Henares) despliega 34 estrofas que detallan en versos la expedición, la naturaleza, costumbres de los habitantes de Nuevo México (vaquero, aventada-rodeo), concluyendo con la conquista y destrucción de la ciudad de Acoma. Continuó esta tradición poética Miguel de Quintana quien llegó a Nuevo México en 1693 y permaneció allí por el resto de sus días, siendo examinado por la inquisición en 1732, conforme deja constancia en las siguientes redondillas:

No temas inquisición,
castigo, daño y afrenta.
Es Dios, Miguel, quien te alienta
con tan grande inspiración. (…)

No estás, Miguel, condenado,
ni esperes ir al infierno
Cuando Dios, amante tierno,
cuanto has escrito te ha dado.

La “Relación” de Alonso de León (1649) que capitaneó la expedición a la Bahía del Espíritu Santo, Texas, finalizada por un autor anónimo en 1690, contiene la elegía de un soldado “Ante un cadáver”, inspiración de poemas posteriores. También en este contexto de relaciones, se podrían citar los poemas de Fray Manuel de Arroyo y los del autor anónimo de Los Comanches con su héroe Cuerno Verde.

Simultáneamente con este legado escrito, se generó y manutvo entre los hispanos de los EE.UU. una fecunda tradición oral. El significativo cuerpo literario de diferentes géneros en la tradición oral se manifiesta en dichos, rimas, adivinanzas, corridos, decimas, canciones, alegorías (“La Llorona”, por ejemplo). Son clásicos los corridos y baladas sobre Gregorio Cortés, símbolo de la resistencia latina contra la opresión de los anglos dominantes:

Decía Gregorio Cortéz
Con su alma muy encendida
“No siento haberlo matado
La defensa es permitida”.

O aquel otro “Valentín de la Sierra”

Voy a cantar un corrido
De un amigo de mi tierra,
Llámabase Valentín
Y fue fusilado y colgado en la sierra.
….

Vuela vuela palomita
párate en aquel fortín,
estas son las mañanitas
de un hombre valiente que fue Valentín.

Valgan las siguientes como ejemplos de adivinanzas rimadas:

Agua pasa por mi casa
cate de mi corazón.
si no me adivinas ésta
eres puro burro cabezón.
(Aguacate).

Adivíname esta adivinanza
que se pela por la panza.
(la naranja).


2. La poesía México-Americana.

En la evolución de la poesía México-Americana se observan una serie de etapas o épocas can características bien definidas. El período comprendido entre los años 1810 a 1848 corresponde a la época de la independencia y autonomía literaria que si bien continúa con la poesía de la época colonial con romances y corridos, ve la aparición de otras formas de poesía popular como la indita, el trovo, el cuando, décimas y las utilizadas en las dramatizaciones llamadas Pastorelas. Uno de los corridos más antiguos pertenecientes a este período es el “Condenado a Muerte” (referente a un evento real que el poema marca con su fecha en el fragmento que aparece a continuación):

Miércoles veinte de Julio
De ochocientos treinta y dos
Me llevan para el sepulcro
Para darle cuenta a Dios

Otro corrido de la época dedicado a Juan Nepomuceno Cortina, héroe popular en la defensa de los trabajadores frente a los abusos:

Ese general Cortinas
Es libre y muy soberano,
Han subido sus honores
Porque salvo a un mexicano.

El Padre Florencio Ibañez, en su Pastorela, poetiza

Silvio, esta noche serena
Y sus bellos resplandores
Manifiestan sus primores
Que será la noche Buena (…)
Por los prados, cumbres, montes
Gorgeaban todas las aves
Cantando con ecos suaves
Los más lúcidos senzontles.

Dentro de la literatura méxico-americana llamada “territorial” y que se desarrolló entre los años 1848-1912, se pueden apreciar los poemas de Manuel Clemente Rojo de Los Angeles, Ramirez de El Clamor Público, que en uno de sus versos dice:

Allá en la Corte Suprema,
Do reina la integridad
Veo que no hay igualdad.

Y el poeta de Nuevo México José María Alarid quien expresa un tema que se repetirá constantemente en esta lucha entre tres culturas:

Hermoso idioma español
¿que te quieren prohibir?
Yo creo que no hay razón
Que tú dejes de existir.

Y con sarcasmo se deja constancia en otro poema publicado en California bajo un seudónimo-inicial V, de las dificulades de la coexistencia entre los lenguajes:

Conocí aquí en California
Una paisana muy bella
Con diociocho primaveras.
Mas como estaba educada
En la Americana escuela,
Inglesaba algunas frases
Que olían a gringo a la legua.
Con frecuencia se le oía
Llamar al cesto basqueta,
Cuenta las cuadras por bloques,
A un cerco decirle fensa
Al café llamarlo cofe
A los mercados marqueta
Al bodegón grosería

Numerosos son los poetas que publican en los periódicos de esta época en Nuevo México, California, Texas, Nevada. Varias antologías tanto de poetas regionales (como “Los pobladores Nuevo mexicanos y su poesía” de Anselmo F. Arellano) o temáticos (como la “Colección de Cantos Espirituales” del Padre Railliere o “Flores Teológicas” del Padre Cabello). Vale destacar la poesía de José Escobar y, sobre todo, la de Santiago de la Hoz de Laredo por el uso de la silva, versificación renacentista, en su “Sinfonía del Combate”:

¡Pueblo, despierta ya! Tus hijos crecen
y una herencia de oprobio no merecen…

En el período que abarca desde 1912 al 1959, se destacan entre los poetas que escriben en español, Felipe Maximiliano Chacón, con su “El cantor neo-mexicano: Poesía y Prosa” (Alburquerque, 1924) y Vicente Bernal, “Las primicias” (1916) y otros poetas con seudónimos, como P.G. (Pero Grullo) quien en 1914 publicara, por ejemplo, estos versos:

¡Oh! Legistas peregrinos
¡Oh! Licurgos con envión
Que sois listos y ladinos,
Escuchad con atención
Estos versos matutinos

Recibiréis grande honor
Que brillará como el sol
Si hiciereis que el español
Se enseñe en nuestro redor
Con celo y con devoción.

De esta época, finales de los años 20 y principios de los 30, son los corridos llamados “de inmigración” dos de cuyas muestras son los poemas documentales de autoría anónima “El lavaplatos”

Yo hice cualquier bicoca
Y me fui pa’ Sacramento
Cuando no tenía ni zoca,
Tuve que entrarle al cemento.


y “El deportado”:

Voy a cantarles señores,
voy a cantarles señores
todo lo que yo sufrí.
Desde que dejé mi patria,
desde que dejé mi patria
por venir a este país.


Enrique Flores Magón (1877-1954) en su “Himno Revolucionario” exhorta

Proletarios: al grito de guerra,
Por ideales luchad con valor
Y expropiad, atrevidos, la tierra
Que detenta nuestro explotador”

Además de la militancia revolucionaria presente en los hermanos Flores Magón, concomitantes con las temáticas recurrentes, pero centrales durante este período, figura el tema de la identidad, reflejado entre otros por Américo Paredes, en su “Alma Pocha. Tres faces del pocho” y Rodolfo Corky González con su “Yo soy Joaquín”, y el avasallamiento cultural y socio-económico retomado por A. Ortiz Vargas (“Las torres de Manhattan, Boston, Chapman and Grimes, 1939):

Corrompieron su lengua
Con la mezcla bizarra
De la lengua extranjera
Que jamás aprendiera.
Y a la sombra indulgente
De la extraña bandera
En sus pobres derrotas
Para siempre se hundieron.

Los años 50 marcan el comienzo de la Literatura Chicana contemporánea caracterizada por la necesidad de la cultura Chicana de encontrar su propio niche, su militancia y expresión propia dentro de su familia, comunidad y cultura, algo que se consolida en los años sesenta. Citamos dos fragmentos de poemas de esta época, uno en inglés de Abelardo B. Delgado (“Chicano: 25 Pieces of a Chicano Mind”, 1969):

…America, remember that chicanito …América, recuerda aquel chicanito
flunking math and English no aprobando matemáticas e Inglés
he is the Picasso él es el Picasso
of your western states de los estados del oeste
but he will die pero morirá
with one thousand masterpieces con mil obras maestras
hanging only from his mind. colgando sólo de su mente.

Y el otro pionero bilingüe, de Alurista (“Floricanto en Aztlan”, 1971):

Mis ojos hinchados
Flooded with lágrimas
De bronze
Melting on the cheek bones
Of my concern
Rasgos indígenas
The scars of history of my face
And the veins of my body
That aches
Vomita sangre
Y lloro libertad
I do not ask for freedom
I am freedom.

Esta dualidad de códigos, semántica, producto del biculturalismo, será una costante en la expresión poética con mayor o menor presencia de un idioma o el otro según lo que se pretenda acentuar en el poema.

También se debe contar entre los pioneros a Jesús “El Flaco” Maldonado con sus “Oda al molcajete” y “Oda al frijol”. Así se llega a los ochenta y la post-modernidad donde se destacan un grupo de Chicanas como Lorna Dee Cervantes (Emplumada), Bernice Zamora, Gloria Anzaldúa (“Ahogadas, esculpieron el oscuro/ flotanto con nuestra propia sombra/el silencio nos sepulta”), y luego la inmigrante de México Lucha Corpi, acaso una de las mayores expresiones poéticas, que escribe en español puro (“Palabras de Mediodía”). Mas recientemente, Rolando Hinojosa-Smith, Gary Soto, Ana Castillo, Alma Villanueva, Tino Villanueva, Jimmy Santiago Bacca, Pat Mora, Francisco X. Alarcón, Demetria Martinez, Alberto Huerta, Humberto Garza, los hermanos Flores Magón, Guillermo Gómez-Peña. y muchos otros.

Como muestra un manojo de sus versos:

De Lucha Corpi: De la rama cuelga una naranja
Todavía sin promesa de azahar (de “Romance Negro”).

De Tino Villanueva …que hay otra voz que quiere hablar;
que hay un perfil de tez bronceada…


3. Poesía de Puerto Rico en Estados Unidos Continental.

En esta sección se omite, a pesar de corresponder su inclusión dada la pertenencia política de Puerto Rico dentro de los EE.UU., la poesía de Puerto Rico en la isla, desde el Romanticismo y costumbrismo de José Gautier Benitez con aquella trilogía de poemas tan indicativos ya en sus meros títulos “A Puerto Rico (ausencia)”; “A Puerto Rico (regreso)”; “ A Puerto Rico (Canto)” y muchos otros, llegando al antiromanticismo y premodernismo, período del cual sólo nos limitamos a destacar a Lola Rodriguez del Tió (1848-1924) que vivió, en uno de sus tantos exilios, en Nueva York y fue precursora con su poesía, de Martí y sus “Versos Sencillos”. Lola Rodriguez del Tió formaba parte del grupo de poetas exiliados que publicó la Antología El laúd de los deterrados en 1858. Entre su poesía más conocida están los poemarios Mis Cantares (1876), Claros y nieblas (1885), A mi Patria en la muerte de Corchado (1885) y Nochebuena (1887). Del breve decasílabo titulado Autógrafo unos versos la retrata: “Yo no me siento nunca extranjera;/ En todas partes hogar y abrigo/ Amplia me ofrece la azul esfera;/ Siempre mis sienes un seno amigo/ Hallan en una u otra ribera/ Porque la Patria llevo conmigo”, como así también sus famosos versos de “A Cuba”, que proclaman una característica de la hermandad de las naciones caribeñas en la lucha por su independencia: “...Cuba y Puerto son/de un pájaro dos alas,/reciben flores o balas/sobre un mismo corazón”.

A ella se deben añadir los nombres del ensayista Eugenio María de Hostos (1839-1903), del héroe, diplomático y poeta disperso Ramón Emeterio Betances (1827-1898), del afro-puertorriqueño Sotero Figueroa (1851-1923) y de Francisco Gonzalo “Pachín” Marín (1897-1963), autor de los Romances.

También por las razones arriba esgrimidas quedan fuera los grandes de la poesía puertorriqueña insular del siglo XX y actuales como Llórenz Torres, Evaristo Ribera Chevremont, Graciany Miranda Archilla, Luis Palés Matos, Francisco Matos Paoli; y los así llamados de la generación del 80 y posteriores.

Se alude entonces con excluvidad a algunas obras señeras y versos de quienes produjeron poesía en EE.UU. continental en español como es el caso del “poeta nacional” de Puerto Rico, Juan Antonio Corretjer (1908-1985), encarcelado en los EE.UU., que vivió luego libre en Nueva York, donde produjo la mayor parte de su obra poética, nacionalista, concentrada en los poemarios Agueybaná (1932), Ulises (1933) en el que comienza a destruir la tesis del insularismo literario y político con su postulado “versos al mar de un hombre de tierra adentro”, Amor a Puerto Rico (1937), Cántico de guerra (1937). En 1950 escribe El Cantar Epico de Puerto Rico Alabanza en la Torre de Ciales que publica posteriormente en 1953..

Otro de los más conocidos activistas es el poeta Clemente Soto Vélez (1905-1993) quien escribió principalmente en Nueva York en los años 50 ( Obra poética, editada en San Juan en 1989 por el Instituto de Cultura Puertoriqueña): “Manos con manos que tengan /estrellas de cinco puntas /estrellas de cinco puntas /con estrellas sin estrellas”. Sus libros: Escalio (1937), Abrazo interno (1954), Arboles (1955), Caballo de palo (1959) y La tierra prometida (1979). También Julia de Burgos (1914-1953) con sus tres poemarios Poema en veinte surcos (1936), Canción de la verdad sencilla (1937) y El mar y tú (1954) de donde son aquellos versos señeros de la esencia puertoriqueña

Morir conmigo misma, abandonada y sola
En la más densa roca de una isla desierta

A ellos se suman los nombres de Tomás Gares (1892- ), activo en Nueva York en los años 20’s a los 40s’ “Dicen que el sonoro idoma castellano/Herido está de muerte en el solar…/Mientras recuerde mi patria su pasado/la lengua de Castilla se hablará…” (“Artes y Letras”, 1934), Clara Lair (1895-1974), José I de Diego Padró (1896-1974), del movimiento vanguardista “diepalismo”, Erasmo Vando (1896-1988), que vivió en el sur, antes de llegar a Nueva York, con su poema “United States” y la colección Amores:poemas (1996), Jesús Colón (1901-1974), con su famoso soneto “The Flapper”: “Como una niña chole que fuera neoyorquina/ rasga el aire la “flapper” contornéandose toda./ Su traje, un futurismo de la última moda,/ hace mil sugerencias con su seda divina…”. También Emilio R. Delgado (1901-1967), fundador en 1925 del Noismo, Felipe N. Arana (1902-1962), José Dávila Semprit (1902-1958), autor de Brazos Bronce (1933), Juan Avilés (1905), Presidente del influyente “Círculo de escritores y poetas iberoamericanos” (CEPI), Angel M. Arroyo (1908), Graciani Miranda Archilla (1908), fundador del movimiento Altayalista, Ramón Ruiz de Hoyos (1908), Pedro Carrasquillo (1909-1964), uno de los mayores exponentes del jibarismo en la poesía, César Gilberto Torres (1912), del CEPI con su poema “Al presidente Roosevelt”, resonancia del de Rubén Darío, Poliana Carranza (1917), José Emilio González (1918-1990), con su vanguardismo hegeliano, Carmen Puigodllers (1919), con su poemario Dominio de Alas (1955), Diana Ramirez de Arellano (1919) con sus poemas “Salmo penitencial de desterrados” y “A Puerto Rico”.

Más tarde aparecen Roberto “Boquio” Alberti (1930-1985) con Canciones de un Febrero (1965), Jaime Carrero (1931) con el poemario Jet neorriqueño (1964), precursor del movimiento niuyorricano, Ernesto Alvarez Valle (1937) autor de Sobre el Puente de Brooklyn, el español pero esencialmente puertorriqueño Alfredo Matilla Rivas (1937), Olga Nolla (1938-2001), Rosario Ferré (1938-), cuya estadía varios lugares de EE.UU. continental y en especial en la zona metropolitana de Washington D.C., mientras sacaba su doctorado en la Universidad de Maryland marcó su auto-identidad como mujer, crítica literaria y su obra poética. En esa época se concibe su conocido poemario Fábulas de la garza desangrada[4]. Además debemos mencionar a Juan Manuel Rivera (1943), Poemas de la nieve negra (1986) y otros representantes tanto en el período Proto-Niuyorricano, como en el Niuyorricano y Post-Niuyorricano, que iremos mencionando como el poeta y antologista Iván Silén (1944-), poeta de la subcultura marcado por un anarquismo nihilista y con un yo poético alterado (en el sentido de otredad) y a la deriva[5] con Víctor Fragoso (1944), Brenda Alejandro (1947), Lourdes Vázquez[6] (1949) y Orlando José Hernández (1952) , que participan en su antología Los Paraguas Amarillos[7] además de Ferré y Soto. Alfredo Villanueva Collado (1944) con muchos poemarios, entre ellos, En el imperio de la papa frita[8]. José Luis Colón Santiago (1945-2001), con sus poemarios La primera vez que yo vi el paraíso (1989) y Aquí, mi sur del Bronx (1990 ). También los incluidos en la antología Herejes y Mitificadores: muestra de la poesía Puertorriqueña en los Estados Unidos[9] y aún no mencionados, aunque varios de ellos escriben primordialmente en inglés y podrían encasillarse con la poesía niuyorricana: Roberto Marquéz (1942), Louis Reyes Rivera (1945), José Angel Figueroa (1946) con Noo York, David Hernández (1946), Julio Marzán (1946) con Puerta de Tierra (1998), Luz María Umpierre (1947)[10], Carmen Valle (1948), poesía en español de contrastes con los poemarios: Un poco de lo no dicho (1980), Glenn Miller y varias vidas después (1983), De todo da la noche al que la tienta (1987), Preguntas (1989), Desde Marruecos te escribo (ed. bilingüe, 1993) y Entre la vigilia y el sueño de las fieras (ed. bilingüe, 1996), Esta casa flotante y abierta (2004), Jesús (Papoleto) Meléndez (1951), Néstor Barreto (1952) y Orlando José Hernández (1952).

La poesía social y política del Movimiento Niuyorricano, fundado por Jesús Colón (1901) y antologado en dos libros fundamentales Nuyorican Poetry. An Anthology of Puerto Rican Works and Feelings, Miguel Algarín y Miguel Piñero eds., (New York: Morrow, 1975) y Aloud. Voices from the Nuyorican Poets café, Miguel Algarin y Bob Halman, eds. (New York: H.Holt, 1994), que me dedicara Miguel Algarin en 1995, con nombres como los del propio Miguel Algarín (1941), Pedro Pietri (1944- 2006), Miguel Piñero (1947-1988), Sandra María Esteves (1948), Martita Morales, Lucky CienFuegos y otros, se caracteriza por su anti-intelectualismo y su profeso anti-esteticismo. Los poemas fueron escritos en su mayoría en el inglés “vernáculo” del “barrio” (más bien un concepto que un lugar físico definido) puertorriqueño en Nueva York, por lo que no nos detenemos en el mismo, a pesar de abundar las incrustaciones de palabras en castellano y, en ocaciones, con versiones bilingües originales. Sirva como ejemplo este fragmento del poema “Puerto Rican Obituary” del recientemente fallecido Pedro Pietri, una de sus más destacadas e influyentes figuras:
….
Aquí se habla Español all the time
Aquí you salute your flag first
Aquí there are no dial soap commercials
Aquí everybody smells good
Aquí tv dinner do not have a future
Aquí the men and women admire desire
And never get tired of each other
Aquí Qué Pasa Power is what’s happening
Aquí to be called negrito
Means to be called LOVE.

No se prejuzga aquí sobre el debate de si la poesía puertorriqueña no escrita en español sigue siendo puertorriqueña, como se discutió acaloradamente a raiz de este Movimiento que quiso preservar ese peculiar lenguage del puertorriqueño de Nueva York, pero que –por ejemplo, en Víctor Hernández Cruz (1949)- dió paso al reencuentro con el español y la hispanidad de la raiz identitaria puertorriqueña, como lo señala Francisco Cabanillas en su artículo “España desde la poesía Nuyorican”.[11] Lo cierto es que –como apunta Alfredo Villanueva Collado- “la poesía puertorriqueña de los Estados Unidos fluye por dos vertientes determinadas por dos vertientes determinadas por el idioma que se utiliza tanto por identificación que los autores hacen de su propia nacionalidad: una diaspórica, en español, y una que se puede considerar literatura étnica estadounidense dentro de la ficción multicultural”[12]

Así este Movimiento permitió a otros poetas puertorriqueños en los EE.UU. a desarrollar sus propios estilos diferenciados del Movimiento tanto en su temática y forma en lo que Frances Aparicio[13] cataloga como Poesía Post-Niuyorricana: aquí se encuentran poetas como Tato Laviera (1951), los ya mencionados Victor Hernández Cruz y Luz María Umpierre, y Martín Espada (1957). Es una poesía de amalgama y cambio de códigos. Algunos de estos poetas, como Laviera y Victor Hernandez Cruz, a veces se expanden en su uso del español, como en este fragmento de “Enclave” (1985) de Tato Laviera:

sabes, pinche, que me visto …
estilo zoot suit marce de tengo las venas aculturadas
pachuco royal chicano air escribo en spanglish
force montoyado en rojo abraham en español.
azul verde marrón Nuevo …
callejero chicano carnales hablo lo inglés matao
eseandome como si el ése ése hablo lo español matao
echón que se lanza en las no sé leer ninguno bien
avenidas del ingles con …
treinta millones de batos
locos hablando en secreto (“My graduation speech”)
con el chale-ése-no-la-chingues
vacilón a los gringos americanos…

y los poemas de Víctor Hernández Cruz en Maraca (2001), “Federico García Lorca”, “De tres raíces”, “Bobadilla, España” y “Semillas”, con una marcada progresión metapoética desde el afrocentrismo niuyorricano al aprecio y elogio de lo hispano, un español del caribe.

Contemporáneamente con estos movimientos debemos mencionar la creación de los poetas puertorriqueños continentales como Joaquín Torres Feliciano (1945) con Cachivache (1976), Vilma Byron Brunet (1946) con Semblanza y Colma Populo, Olga Casanova Sánchez (1947) con Raiz al aire, Elizan Escobar (1948), Manuel Ramos Otero (1948-1990) con El libro de la muerte (1985) e Invitación al polvo (1991), Carlos A. Rodriguez Matos (1949)[14], David Cortes Cabán (1952) con Poemas y otros silencios (1981), Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1990), Libro de los regresos (1999) y Ritual de pájaros: Antología personal 1981-2002 (2004), Giannina Braschi (1953-) con El imperio de los sueños [15], Luz Ivonne Ochart (1954)[16], Jan Marinez (1954), con sus poemarios Minuto de silencio (1977), Archivo de cuentas (1987) y Jardín, obra escogida (1977-1997) (1998), Marithelma Costa (1955) que publicó tres poemarios De Al1vión (1987), De tierra y de agua (1988) y Diario oiraí (1997), Arnaldo Sepúlveda (1956) con El Libro de sí. Ellos integran –entre muchos otros ya mencionados- la Antología Papiros de Babel: Antología de la Poesía puertorriqueña en Nueva York (Ed. Universidad de Puerto Rico, 1991), una de las más completas hasta la fecha, que ha editado el destacado poeta y crítico Pedro López Adorno (1954)[17], autores de numerosos y reconocidos poemarios. A los que podemos añadir a algunos no incluidos como Marta Magaly Quiñones (1945)[18], Judith Ortiz-Coffer (1952) que escribe principalmente en inglés[19], Myrna Nieves (1949) con Viaje a la lluvia poemas (2002), Egla Blouin, María Juliana Villafañe con Dimensiones en el amor (1992) y Entre Dimensiones (2002) , Paul González con dos pequeños poemarios Poems for May, June or April y Confundido por el Mar Caribe y el Rio Culebrina, Naomí Ayala (1964) que escribe poemas en español y tiene en publicación con Bilingual Review Press, aunque sus primeros poemarios This Side of Early (2007) and Wild Animals on the Moon (1997), fueron escritos en inglés, Rebecca Villareal y otros, con poesías antologadas y obras premiadas, quienes han publicado poemas estrictamente en español, a veces en inglés, o con estrofas bilingües, pero siempre fieles a su sentido de identidad, hispanismo y nacionalismo, como cosmovisión, puertorriqueños, en un acto consciente de resistencia y desafío a la cultura anglosajona, con diversas características de las diferentes tendencias estéticas: romanticismo, vanguarda, surrealismo, modernismo, postmodernismo. Sentido de identidad en el exilio marcado por nostalgias, por ejemplo, de comidas, costumbres, estabilidad (frente al flujo y caos), sentido de minoría.

Los diferentes oleajes del post-niuyorricanismo han tenido escenarios diversos y producciones desiguales en su calidad estética. Uno de ellas ha sido captado por Juan Flores y Jorge Matos en su edición de 1999 en la Revista de Estudios Puertorriqueños con su selección de poetas “diasporripocanos”. Otras de las nuevas generaciones poéticas, ahora llamados “Neorrriqueños” publica en antologías, revistas Latinas o multiculturales como Ratallax, The Americas Review y otras, con “nuevas” propuestas estilísticas y temáticas, aboliendo geografías y distinciones dado que expresan una realidad más compleja en un territorio fluído y, por lo tanto, abordan temas más amplios que los de la identidad que –en palabras de Juan Flores y Mayrna Santos Febres- “que ya definitvamente no es vista como un bloque monolítico, coherente y atado a un idioma o un espacio geográfico o a una etnia/raza. La ven, en cambio, como un territorio poroso, lleno de contradicciones y de experiencias yuxtapuestas que también definen esa terrible y hermosa realidad que es “ser puertorriqueño”[20].

La antología La ciudad prestada: poesía post-moderna en Nueva York (República Dominicana: 2002) , compilada y editada por Pedro López Adorno, incluye a los poetas puertorriqueños Juan Manuel Rivera, Giannina Braschi y el propio Pedro López Adorno, que hemos mencionado anteriormente en otros contextos.

Culminamos entonces con la novísima poesía puertorriqueña de las llamadas generaciones de los 80 y los 90, destacada en la edición de Hostos Review bajo el título Micrófono abierto: Nuevas literaturas puertorriqueñas, editada por Juan Flores y Mayra Santos-Febres (no. 2: 2005) que incluye a poetas –además de los anteriormente citados en relación a otros grupos o movimientos- a Mariposa, de Nueva York, con su “Ode to the Disporican (pa mi gente)”, Moisés Agosto-Rosario (1965) con los poemarios Porqué la construcción de los profetas (1988), Poemas de lógica immune (1993), la puertorriqueña-costarricence Kattia Chico (1969), Caridad de la Luz, alias “La Bruja” poeta, actriz, cantante, , María Luisa Arroyo (1971), autora de Raíces de Silencio (2005), Chiara Merino Pérez Carvajal (1973), el “rapero” Gallego (1974), Uroyoán Noel (1976) con sus libros Las flores del Mall (2000) y La lógica Kool (2006), Willie Perdomo, voz del barrio (East Harlem) que dice “"Yo soy Boricua! Yo soy Africano! I ain't/ lyin'. Pero mi pelo is kinky y curly y mi skin no es negro pero it can pass . . ." en su poemario “Nigger-Reecan Blues” (1996) y escribe su blog en español pero su poesía mayormente en inglés, , Guillermo Rebollo-Gil (1979) que publicó los poemarios Veinte (2000), Sonero (2003) y Teoría de Conspiración (2005). y ha obtenido importantes reconocimientos como poeta novel., David Caleb Acevedo (1980), Nicole Cecilia Delgado (1980), Raquel Z. Rivera. Los poetas que menciono a continuación escriben casi exclasuivamente en ingles, aunque incluyen frases o versos en español en sus creaciones: Edwin Torres (1958),Tony Medina, ahora en Howard University, el puertorriqueño-ecuatoriano Emanuel Xavier (1971) con sus poemarios Pier Queen (1997) y Americano (2002), Nydia Rojas en Wisconsin, Ed Morales, Frank Varela, Shaggy Flores, Anthony Morales, Sandra García Rivera, el nuevo niuyorricano Flaco Navaja, Héctor Luis Rivera y Ray Ramírez, fundadores de Welfare Poets, la ecuatoria-puertorriqueña residente en Filadelfia, la afro-puertorriqueña Aya de León, , Magda Martinez, Hugo J. Ríos Cordero, John Rodríguez y Bonafide Rojas, autor de Pelo bueno. Son pocos los poetas de este antología que tienen poemarios publicados, pero sus creaciones literarias han aparecido en revistas, antologías en papel o virtuales. Algunos de los autores presentes en la Antología de Juan Flores y Mayra Santos-Febres no han sido mencionados por residir fuera de los EE.UU. continental[21], publicar en otros géneros literarios o sólo en inglés. La poesía de estas generaciones de los ochenta y noventa y posterior es una poesía híbrida, como afirmamos anteriormente, con nuevas temáticas y estilos, experiencias y performances de hip-hop, con formas múltiples de difusión artística, pero auténticamente puertorriqueños, diasporriqueños o niurrriqueños en su fondo de inspiración y creación poética.

Esta aproximación y breve reseña del cuerpo poético de la poesía puertorriqueña continental de los EE.UU., escrita en español[22], recorre una poesía rica y variada que amalgama expresiones linguísticas e influencias indígenas, de lo boricua (arawak) y lo jíbaro, españolas (con características identitarias y aportaciones de métricas como las décimas y los corridos), africanas y estadounidenses de Nueva York y otros lugares. Poesía y poetas que se han manifestado con las tendencias de los movimientos modernista, post-modernista, novísimo y los típicos movimientos niuyorriqueños con sus cambios de códigos y mezclas idiomáticas, con temas idiosincráticos de identidad nacional y criollismo, de lucha patriótica, nacionalista y social a partir de las realidades difíciles del barrio y de una nación en conflicto con su ser político, de romance, nostalgia del campo y la naturaleza, de identidad cultural y personal en un contínuo flujo de acá y allá, del salir y regresar física o espiritualmente a la Isla, como raíz de la identidad y fuente del imaginario de las dos ramas de un único pueblo.


4. Poesía Cubano-Americana[23].

El complejo y rico cuerpo de la poesía cubano-americana en los EE.UU. traza sus orígenes al siglo XIX con la presencia de grandes como el neoclásico José María Heredia (1803-1839): “Oda al Niágara”, “Himno del Desterrado”, Miguel Teurbe Tolón (1820-1857): “Himno de guerra cubano”, “Mi propósito”, “El pobre desterrado”, Leopoldo Turla (1818-1877): “Perseverancia”, “Degradación”, Pedro Angel Castellón (1820-1856): “A Cuba”, “A los mártires de Trinidad y Camagüey”, Pedro Santacilla (1826-1910): “A España, El arpa del proscripto, José Agustín Quintero (1829-1885) “El banquete del destierro”, “Poesía bajo la tiranía”, Juan Clemente Zenea (1832-1871), el mejor poeta de la tradición elegíaca durante el período romántico con sus composiciones “El filibustero”, “El 16 de Agosto de 1851” y “En la muerte de Narciso López”, como sus poemarios posteriores “Cantos de la Tarde” y el póstumo “Diario de un mártir”, Debemos añadir a esta lista de románticos a Nicolás Cárdenas y Rodriguez, Isaac Carrillo O’Farril que murió en Nueva York en el 1901, Rafael María Mendive y José Jacinto Milanés.

En el período de post-romanticismo, se ubican los pertenecientes a la tendencia del Idealismo Idealista, como los hermanos Sellén. Francisco Sellén (1838-1907), “Poesías”,. Antonio Sellén (1839-1889) “Cuatro poemas” y ambos “Estudios poéticos” con los que pusieron a disposición en Español con sus traducciones las obras de poetas y escritores europeos cuyas influencias marcaron las generaciones impresionistas posteriores.

José Martí (1853-1895), el más conocido poeta y militante de la independencia de Cuba, cierra este siglo como integrante del Modernismo que tiene su máxima expresión en el nicaragüense Rubén Dario. Su famoso “Ismaelillo”, como “Versos Sencillos” son ya
parte del patrimonio de la poesía universal.

“Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma”

Luego, Bonifacio Byrne (1861-1936), exiliado en Tampa, modernista, autor del famoso poema”Mi bandera”.

Esta copiosa tradición poética cubano-americana continúa en el siglo XX con diversas manifestaciones generacionales no solo en relación a épocas sino también a característi-cas estéticas: La Vanguardia, la generación de Orígenes, la Generación pre-revolucionaria del 1953, la Generación del 1970, el grupo del Puente y los Conservadores, los de Mariel, el Grupo de los Atrevidos y los movimientos más recientes.

Entre los representantes de la vanguardia, se destaca Eugenio Florit con sus poemarios “Hábito de esperanza: Poemas”, “De tiempo y Agonía”, “Castillo interior y otros versos”.
Debo mencionar también a Barbara Niggeman, “En la puerta dorada”, “Como un ardiente río” poeta ampliamente antologada perteneciente a esta época si bien difícil de encuadrar en algún movimiento específico de principios de siglo.

Resaltan dos poetas residentes en los Estados Unidos (además de Gastón Baquero que vivía en Madrid) como los más importantes de los de la Generación del grupo Orígenes: Lorenzo García Vega quien reside en Miami desde la Revolución y ha publicado los libros “Ritmos acribillados”, “Rostros del reverso” y “Los años de Orígenes” y Justo Rodriguez Santos, residente en Nueva York, con sus libros “El diapason del ventisquero”, “Los naipes conjurados” y “Las operas del sueño”.

La Generación del 1953 (Grupo Renuevo, liderado por Angel N. Pou) reaccionando contra el barroquismo de lenguaje de la Generación Orígenes, está ampliamente presente en los Estados Unidos con poetas de alto alcance. Carlos Cancio Casanova (“Sale del verso el corazón ileso”), siendo Ana Rosa Nuñez la impulsora de este grupo con la producción creativa y crítica en sus obras “Las siete lunas de enero” “Requiem para una isla”, “Escamas del Caribe: haikus de Cuba”. Angel Cuadra Landrove (preso político en Cuba y luego liberado por las presiones internacionales junto con los poetas de este grupo Jorge Valls y Armando Valladares), ha publicado en los Estados Unidos varios poemarios, incluyendo “Fantasía para el viernes”, “Esa tristeza que nos inunda” y recibido un sinnúmero de premios y reconocimientos.

Herberto Padilla (recuerdo aún nuestra última conversación telefónica) es uno de los poetas más importantes de este grupo que vivió y publicó en los Estados Unidos a partir de su llegada en 1980. Sus numerosas obras, colección de poemas y estudios críticos son universalmente conocidos y numerosos para listarlos en este breve vuelo. No puedo resistir aquellos sus versos de “Fuera del juego”

¡Al poeta , despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.
No entra en el juego.
No se entusiasma.

Mauricio Fernández y Orlando Rossardi han editado, ya sea en Miami o antes en Washington cuadernos poéticos, poemarios y participado en numerosos recitales, como los que compartimos en el Congreso que organizáramos en la Universidad de Georgetown en que la tomaron parte además Rita Geada, Matías Montes Huidobro y su esposa Yara González, todos ellos profesores, críticos y profusos escritores, con prestigiosos premios y reconocimientos por su labor creativa. También en Washington, Juana Rosa Pita, ahora en Miami, es una de las más prolíficas escritoras de esta Generación. Cierro esta rápida referencia a una Generación con tantos exponentes importantes con los nombres de Gladys Zaldívar, Carmen Valladares, Benigno Nieto, Teresa María Rojas, Antonio A. Acosta, Rosa Cabrera, Carmen R. Borges, Ernesto Carmenate y José Corrales.

La siguiente Generación de 1970 encuadra a poetas que empezaron a escribir en los años setenta y Rodolfo Cortina en el artículo citado, la divide en tres subgrupos:

Primero, El Puente y los Conserdores entre los que se destaca José Kozer, Isel Rivero, Reinaldo García Ramos, Enrique Marquez, Omar Torres, Magaly Alabau que reside en Nueva York, Uva Clavijo, Manuel Sanatayana, el muy bien recibido poeta Octavio Armand, Armando Fernández, uno de los más importantes y premiados poetas del grupo y Vicente Echerri (“Luz en la Piedra”, “Casi de Memorias”, “Fragmentos de un discurso amoroso”).

Segundo, el Grupo Mariel, al que pertenecen entre otros Jesús Barquet, Roberto Valero (quien me acompañara a fundar en Washington a principios de los 90 el colectivo “Horizonte 21” y el Capítulo de la Academia Iberoamericana de Poesía), Carlota Caulfield, Belkis Cuza Malé que aún sigue publicando además de su obra la prestigiosa revista “Liden Lane Magazine” y páginas en la red. De Roberto Valero (como homenaje a una vida que se fue pronto) cito unos versos del libro inédito “…pero nadie sabe su nombre” cuyo manuscripto me dejara:

“…y su sangre son los cinco océanos
por eso se combate debajo de las mansas olas
cada pez vive al borde de la miseria
cada ser acuático aterrorizado de otro ser acuático
los monstruos devorando a los pequeños peces
siendo devorados por otras proporciones prodigiosas”

Tercero, el Grupo de los Atrevidos según la clasificación de Carolina Hospital. Los poetas más destacados de este grupo son, además de Carolina Hospital, Ricardo Pau Llosa, Mercedes Limón, Pablo Medina, Iralda Iturralde, Lourdes Gil, Jorge Guitart, Bertha Sánchez Bello, Elías Miguel Muñoz y Gustavo Pérez-Fimat. Desafortunadamente los poetas que conozco personalmente dentro de este grupo (Hospital, Pérez-Firmat y Pau-Llosa) han optado por escribir cada vez más plenamente en inglés, por lo que no encajan en los criterios de esta reseña. Elías Miguel Muñoz (“En estas tierras”), Iralda Iturralde (“Hubo la viola” y “Tropel de espejos”) y Lourdes Gil (“Manuscrito de la niña ausente”, “Vencido el fuego de la especie” y “Blanca aldaba preludia”), por el contrario, han optado por publicar en español sus obras antecitadas.

Cierro este cuerpo poético con referencias a algunos poetas posteriores o cuyo esfuerzo es más “cosmopolita” como es el caso de Marisel Mayor, autora de varios poemarios y editora de la Revista Baquiana y de voces jóvenes que se perfilan con sus poemarios recientemente publicados o inclusiones en antologías poéticas importantes como Rafael Catala, Jorge Oliva, Rafael Bordao, Maya Islas, Alina Galliano, Rafael Román Martel, Alexis Romay y muchos más.


5. Poesía de los Exilios más allá de los cuerpos anteriores[24].

Agrupo los exilios en un contexto geográfico para organizar de algún modo la información, sin prestar atención a las corrientes, cronologías o movimientos a los que pertenecieron los integrantes de estos exilios. Asimismo defino “exilio” en un sentido amplio en cuya accepción importa principalmente el hecho de que se resida y se haga poesía en los Estados Unidos, fuera de su pais de origen, ya sea por razones políticas, socio-económicas, profesionales o personales. Así hablaré de; 1) la poesía del Exilio de España; 2) la poesía del Exilio Sudamericano; 3) la poesía del exilio caribeño-centroamericano.

La poesía del Exilio de España es vasta , incluyendo representantes de las numerosas y variadas escuelas, generaciones y movimientos poéticos. Menciono a algunos poetas sin entrar a mayores detalles por ser sus obras ampliamente conocidas: Max Aub, Francisco Ayala, Américo Castro, Juan Ramón Jiménez (su residencia en Maryland y Puerto Rico), Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Juan Marichal, José F. Montesimos, Angel González, José Hierro, mis amigos Manel Durán y Odón Betanzos Palacios más muchos otros poetas que han transitado y publicado en los Estados Unidos en estadías de una duración importante en el transcurso de sus vidas creativas tanto en un entorno académico como fuera del mismo. Más recientemente, Ana Merino, María Paz Moreno, Alicia Giralt, Fernando Operé (director del Centro de Estudios Poéticos Hispanoamericanos), Ramón Diaz-Soliz y, por ejemplo, los que se agrupan en la antología “Piel Palabra” (Muestra de la poesía española en Nueva York, Francisco Alvarez-Koki, ed., 2003) que incluye a Odón Betanzos Palacios, Gonzalo Sobejano, Hilario Barrero, Dionisio Cañas, Antonio Garrido Moraga, Francisco Alvarez-Koki, Alfonso Armada, Josefina Infante y Marta López Luaces.

Igualmente importante es la poesía en español que produjo en los Estados Unidos el exilio sudamericano. Para limitarme a los poetas solamente, y comenzando por el cono Sur, de Argentina, vinieron Maria Negroni, Juana de Arancibia (“Alba de America”), Zulema Moret, Mercedes Roffe, Gladys Illarregui, Emma Sepúlveda (que creció en Chile antes de emigrar a los EE.UU.), Alicia Portnoy, José Aníbal Yaryura Tobías, Alicia Borinski, Mariano Gowland, Alicia Ghiragossian, Nela Río (que reside ahora en Canadá), Lila Zemborain, Cristina Iglesias Kinczly, Elena Smidt, , David Lagmanovich, acaso Diana Bellesi, Luis Alberto Ambroggio, (“Poemas de Amor y Vida”, “Hombre del Aire” publicado por el colectivo Gallo de Vidrio de Sevilla, “Poemas Desterrados”, “Oda Ensimismada”, “Por si amanece… Cantos de Guerra”, “El Testigo se desnuda”, “Laberintos de Humo”, “Los tres esposos de la noche”) y “Los Habitantes del Poeta” de donde provienen aquellos versos que entroncan con la temática prevalente en EE.UU:

Me habitan dos lenguajes enemistados;
Me siento esclavo en mi propia carne.
Desheredo las palabras dulces,
Obedezco y me rebelo ante órdenes
Que me desprecian con sílabas mortales
Y huelo a gritos discordantes
Como pan quemado.

De Colombia: Luis Zalamea, Ramiro Lagos, Albalucia Angel, Agueda Pizarro, Alonso Mejía, Armando Romero, uno de los fundadores del Nadaismo, Jaime Manrique, Consuelo Hernández, Miguel Falquez Certain, Gabriel Jaime Caro, Fabio Velazquez, Manuel Cortés Castañeda, Medardo Arias Satizabel, Juan Carlos Galeano, Don Gellver de Curra Lugo, Antonieta Villamil, Carlos Aguasaco, Elisa Dávila, Oscar Osorio,Rafael Saavedra Hernández, José Jesús Osorio[25]. De Chile: Fernando Alegría, Pedro Lastra, Enrique Giordano, Humberto Diaz Casanueva, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Oscar Hahn, Raúl Barrientos, David Valjalo, más tarde Marjorie Agosín, Juan Armando Epple, Javier Campos, Lilianet Brintrup, Alvaro Leiva, Cecilia Vicuña, Jesús Sepúlveda, Miriam Balboa, Mary Rosa Moraga Barrow, Oscar Sarmiento, Luis Correa-Diaz, Alicia Galaz Vivar. De Ecuador: Jaime Montesinos. De Paraguay: Gustavo Gatti. De Perú: Antonio Cisneros, M.A. Zapata, Isaac Goldemberg (fundador y director del Latin-American Writers Institute de Nueva York), José Antonio Mazzoti, Eduardo Chirinos, Julio Ortega, Lorenzo Helguero, Oswaldo Chanove, Mariella Dreyfus, Cecilia Bustamante, Roberto Forns-Broggi. De Uruguay: Roberto Echevarren, Eduardo Espina, Cristina Rodriguez Cabral.

Y, por fin, la poesía del exilio caribeño-centroamericano, en el que encontramos, entre muchos otros, nombres como Santiago Argüello (1871-1940), poeta romántico-modernista (“El alma dolorida de la patria”) y más recientemente Rubi Arana, Horacio Peña,Yolanda Blanco, Gioconda Belli, Daisy Zamora, Conny Palacios y Nicasio Urbina de Nicaragua; Gustavo Solano (1886) en California “La sangre: crímenes de Manuel Estrada Cabrera” y ahora Mayamérica Cortés, Ario Salazar, Carlos Parada, Quique Avilés de El Salvador; los hermanos Mark y Alan Smith-Soto de Costa Rica, José S. Cuervo desde Panamá; de la República Dominicana: Rei Berroa, Alexis Gomez-Rosas, Yoselí Castillo Fuertes, Yrene Santos, Teonilda Madera, Josefina Baez.



6. Movimientos poéticos actuales.

Menciono para completar esta lista somera, la presencia de revistas y publicaciones bilingües en español e inglés como la que dirige la escritora premiada C.M.Mayo, de Washington DC, “Tameme”, la obra de Elizabeth Miller Gamble en Texas, “Terra Incognita”, La “Bilingüal Review Press” de la Universidad de Arizona, y las contribuciones como las revistas “Alba de América” (Universidad de California dirigida por la Argentino-americana Juana de Arancibia, y las convenciones organizadas por su “Latin American Cultutral Institute”), “Baquiana” (Miami, dirigida por Marisel Mayor), la “Gaceta Iberoamericana de Cultura” (que publica en Washington, DC. el Dr. Miranda Rico de Bolivia), el “Hispanic Culture Review” de la Universidad de George Mason, International Poetry Review de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro y finalmente la importantísima editorial Arte Público Press asociada con la Universidad de Houston y la labor exhaustiva, pionera y sobresaliente de investigación sobre la literatura hispana en los EE.UU., plasmada en volúmenes importantes de ponencias y textos (algunos citados aquí), como así también las prestigiosas ediciones bilingües de poemarios creados en los EE.UU., actividades ejecutadas bajo el liderazgo del profesor Nicholas Kanellos y su equipo.

Asimismo la función activa de colectivos poéticos, como “Para eso La Palabra” en Washington, DC, (cuyo impulsor es el colombiado Carlos Parada), esfuerzos que si bien abarcan todos los géneros literarios, promueven en Estados Unidos la poesía en español. También en Washington, el “Teatro de la Luna” que lleva organizados doce “Maratones de Poesía” en español, algo que otras organizaciones repiten en Los Angeles, Chicago y Miami. Grupos poéticos que se expresan en antologías conjuntas como “Los Paraguas Amarillos” Los poetas Latinos en Nueva York, editada por Ivan Sillén (Bilingual Press, 1983), “Cool Salsa” (exitosa edición bilingüe de Lori Carlson, 1994), la antes citada antología “Piel Palabra” y la recientemente aparecida “Al fin del siglo: 20 poetas” editado por Francisco Alvarez-Koki y Pedro R. Monge Rafuls (Ollantay Press, 1999).

También “La Ciudad Prestada, Poesía Latinoamericana posmoderna en Nueva York”, editada por Pedro López Adorno (2002), “Cruzando Puentes. Antología de Literatura Latina” (Centro de Estudios Chicanos, Universidad de California Santa Bárbara, California, Ventana Abierta: 2001) editada por Luis Leal y Victor Fuentes[26] y “10 Poetas Latinoamericanos en USA” (New York 2003)[27]. La antología “Poetas sin fronteras” (Verbum, Madrid: 2000) editada por el poeta colombiano Ramiro Lagos que incluye muestra de la poesía escrita en español de poetas residentes en los Estados Unidos, además de Ramiro Lagos y otros ya mencionados, a Antonio Barbagallo de Italia, Louis Bourne de los EE.UU., Andrés Berger-Kiss de Hungría. Me abstengo de una referencia más larga a la bien recibida antología “Paper Dance” por tratarse de poemas publicados exclusivamente en inglés por autores latinos.

Una de las instituciones pioneras en este campo de la promoción de la Literatura Hispánica (y la poesía en español) en los Estados Unidos es la División Hispánica de la Biblioteca del Congreso bajo el liderazgo de la Dra. Georgette Dorn, que no solo ha grabado en sus archivos literarios más de seiscientos poetas de habla hispana tanto residentes en los EE.UU. como en los otros paises de España y América (incluyendo los laureados como Neruda, Paz, y otros), sino que mantiene un programa activo de recitales poéticos en español, la edición del “Latin American Handbook” con destacada colaboraciones críticas sobre la poesía en los paises de Latinoamérica.

Otra entidad aglutinadora de la actividad poética creadora en español es La Academia Norteamericana de la Lengua Española bajo la dirección del poeta, crítico y eximinio linguista español Dr. Odón Betanzos Palacios en compañía de otros grandes poetas y académicos como del recientemente fallecido Eugenio Florit, que desde Nueva York inspira y congrega con sus actividades, publicaciones y liderazgo, no sólo el cultivo cuidadoso del español sino también su expresión poética, agrupando expresiones como la que ejemplifica la publicación reciente “Piel Palabra” (Muestra de la poesía española en Nueva York, Francisco Alvarez-Koki, ed., 2003). En este contexto también debe considerarse la organización ALDEEU con Gerardo Piña Rosales, Nicolás Toscano, Rafael Corbalán y otros hispanistas y creadores que colaboran con sus publicaciones como los poetas Mordechai Rubin de Columbia University y Fernando Operé de la Universidad de Virginia.

Numerosas universidades actúan como centros de programas y grupos poéticos en español basados e inspirados en sus destacados elencos y planes académicos de literatura española (traigo a colación simplemente como ejemplos: la Universidad de Maryland donde enseñara Juan Ramón Jimenez y más recientemente José Emilio Pacheco; las Universidades de Harvard, Princeton, Yale con numerosos respresentantes de los poetas aquí mencionados; Columbia University, Boston College, la Universidad de Virginia, de Georgetown, la Universidad de Duke, las Universidades de la Florida, de Nueva York, de Houston, de Iowa, de Pittsburg, etc., etc.). De ser específico en las contribuciones de cada uno de estos centros, ocuparíamos el tiempo de otra ponencia. Y, por supuesto, sobre cada cuerpo poético, período definido y poeta mencionado (u omitido), se podría hacer un estudio crítico detallado, un desafío que encomiendo a los talentos del mañana.


Observaciones finales.

El lenguaje literario hispano en general (y el poético en particular) en los EE.UU. se caracteriza, a lo largo de su prolongada y multifacética historia, por una riqueza multicultural, voz antigua y nueva. Se expresa en diferentes códigos (español, inglés, bilingüe, spanglish) que en ocasiones aparecen mezclados con naturalidad, lo que da una dimensión peculiar e idiosincrática al lenguage y a las figuras y expresiones formales del mismo.

El estilo, las imágenes, las temáticas que reflejan el dinamismo de esta experiencia siempre multiculural en sus diversas plasmaciones (de opresión-oprimido-opresor, lucha, esfuerzo de preservación, identidad, orfandad, relaciones étnicas, inmigración y exilio, peregrinaje, melancolía y rencor, desgarramiento y nostalgia en una voz a la vez diversa generacional y geográficamente y coincidente, aculturación, en fin, en el amor y en la muerte en este contexto definitorio), produce un lenguaje literario valioso y único.

Los conceptos estéticos de los diferentes cuerpos poéticos comparten ciertas características: 1) su comunión con la raiz y el entorno popular en el que se forman y se explican, re-creación del pueblo vivido e imaginado, corriente y dejado, de sus almas plurales, más allá de un mero costumbrismo; 2) su compromiso social, político, rebelde, de independencia, cuestionamiento y resistencia a la cultura dominante; 3) poética revolucionaria no sólo en su contenido sino también en sus formas: populismo vernáculo y hasta vulgar adrede en algunos casos (“feismo”), lecturas solapadas bajo una apariencia inocua y hasta humorística; pero siempre con una integración del bilingualismo, síntesis multicultural de forma y fondo, más allá de las técnicas inovativas de la poética del siglo XX. 4) Más recientemente en la poesía de los exilios, se expresan los jugos de un cruce fertilizante, la distancia y presencia crítica, los tires y aflojes del proceso de adaptación espiritual, material y la soledad bulliciosa en una reencarnación llena de adioses y casi sin repercución en la belleza y diversidad del grito. Con la peculiaridad de cada cuerpo poético, esa voz rica en matices y luchas, es el coro de “la voz a tí debida”, como resume Juan Armando Epple utilizando el título de Salinas, su aproximación y homenaje a la lengua poética hispánica de los Estados Unidos[28].

Es en esta rica gestación, historia, manifestaciones diversas y peculiaridad estética y formal que la contribución de este conjunto poético a la poesía universal debe destacarse y ocupar el lugar que le corresponde en los tratados, estudios críticos y antologías de la poesía hispanoamericana. Con esta reseña, necesariamente incompleta, he intentado meramente esbozar el recuerdo y ser testigos para el futuro, mientras el fuego aumenta y las expresiones poéticas en español en los EE.UU. se multiplican y, sin abandonar algunas de sus características estéticas, se van sintiendo más en casa y responsables de su fondo.


Poesía del exilio argentino en los EE.UU.: registros y figuras.

Cabe encuadrar este análisis en la investigación que he iniciado hace ya muchos años sobre la poesía escrita en español en los Estados Unidos, una poética que en sus expresiones “coloniales” precede a la nación[29] y que, a pesar de tener diversos cuerpos claramente definidos (el mexicano-americano, chicano, el puertoriqueño, el cubano-americano, el de los exilios españoles, centroamericanos y suramericanos), comparte características estéticas y registros semejantes[30].

Cuando catalogamos uno de los cuerpos poéticos como poesía de los “exilios” partimos de una concepción y accepción amplia del término “exilio”. Implica no sólo el exilio político, sino también el socio-económico, profesional, entre otros; la expulsión y el autoexilio, la amplitud de modalidades que abarca la idea de “irse de” y “vivir en” un lugar fuera del que conforma la identidad primaria del poeta. Identidad que se entiende como identificación (igualdad) y diferenciación, en el contexto del vínculo de integración espacial (individuación), integración temporal (mismidad) e integración social (pertenencia), conforme a la categorización de León Grinberg[31] o a los modelos antropológicos resumidos por Robbins: identidad en equilibro (the identity health model), identidad interactiva (the identity inteaction model) e identidad como cosmovisión (the identity world-view model)[32]

Esta ponencia –con las restricciones del espacio y de su alcance; sin ilusión de ser definitiva- se limitará, dentro del contexto arriba señalado, a alistar y analizar a poetas argentinos que escriben en español en los EE.UU., en donde residen o han residido por períodos largos de su vida. Un esbozo que futuros académicos interesados en el tema podrán ampliar y profundizar; y que es, a la vez, un testimonio para una historia por escribirse.


1.- El “exilio”: modalidades, aproximaciones y consecuencias.

En el ensayo “El exilio como condición poética”[33] afirmaba que ser poeta es estar lejos, lejos incluso de uno mismo, como si el poeta –por definición y condicionamiento de su ser- llevase el exilio a cuestas, o mejor dicho, adentro: “...Yo andaba por el mundo./Mi casa fueron mis palabras. Mi tumba el aire”(Octavio Paz), o en los versos de César Vallejo “¡Alejarse! ¡Quedarse!¡Volver!¡Partir!/ Toda la mecánica social cabe en estas palabras!”.

Pero, además, los poetas aquí estudiados, somos víctimas y expresiones de la realidad vivencial de habernos ido de nuestro lugar de origen, nuestras raíces, nuestra cultura y lenguaje, nuestra “patria” y de sobrevivir en un lugar, un país, cultura y lenguaje diferentes, a los que nos hemos ido más o menos adaptando, “aculturando” (“hijastros”), como lo ilustrarán los escasos versos citados de cada uno de los poetas representativos de esta diáspora.

La experiencia de este proceso de exiliarse, de la complejidad de una diáspora, las condiciones del pre-exilio, la partida, las ilusiones, posibilidades o concreciones del regreso, las consecuencias más o menos traumáticas varían según las circumstancias de cada individuo. Las características de un exilio provocado por una persecusión política, expulsión, amenaza, contienen ciertas similitudes pero también considerables diferencias con exilios programados por razones económicas, profesionales, auto-exilios, enmigrantes/inmigrantes.

Entre los poetas que aquí consideramos existen representantes de toda la gama de tipos de exilio-diáspora. Y, en todo caso, como veremos, comparirán los así llamados “desvalores del exilio”: sentido de partida, de pérdida, cierta derrota, culpa y expectativa, transitoriedad, crisis de identidad, dualismo, fricciones y adaptación. A partir de esto, desarrollan una poesía, para no desaparecer, para denunciar y proclamar cambio, para aferrarse a sus raíces, a su pueblo, a sus ancentros, cierta corporalidad, su tierra, como referente, cierto sentido de solidaridad, se habla a una audiencia perdida, con un grito sin voz, en una cultura que no es del todo audiencia, público para el poema. También registran en su poética un distanciamiento, un extrañamiento en el nuevo entorno, desarraigo, soledad y desamparo, desculturización y aculturamiento, en el proceso de búsqueda y reconstrucción de la identidad del yo poético, la ilusión de un regreso y rescate de referentes, o un continuo cuestionamiento nostálgico.

Hay disociaciones del signo poético en los textos, interculturalismo, hibridación, máscaras insospechadas en el sujeto poético, en el proceso de sobrevivir el exilio con los síndromes propios del sobreviviente, en el proceso de integrarse en el nuevo país, un proceso dialéctico de vida y muerte y síntesis imperfectas. Veremos ejemplos de una poética que regresa y se refugia en la infancia, la tarea de construir cosas/relaciones /la ciudad/la tierra/el paisaje/la historia/el orden socio-político/el orden ideal/familiares con palabras. También estos poetas del exilio argentino en los Estados Unidos escriben con la memoria del sur, para olvidar el olvido, en correspondencia con los recuerdos.

El dolor, la tragedia, estará enmascarada en parodia, ironía, con imágenes de un irrealismo hasta el absurdo como eco de la experiencia de un aparente sin-razón, la incongruencia congénita del desarraigo, en un continuo tono de denuncia y compromiso socio-político del poema que recorre en su alcance el país lejano y el país en que se vive que, a su vez, impera sobre el país lejano y el mundo. De allí que esta poética manifieste una mirada y retórica internacional, multiplicidad, metáfora de interacción y afán de testimonio.


2.- La poesía del exilio argentino en los Estados Unidos: sus voces más destacadas.

Nos limitamos en este espacio a señalar con unas referencias escuetas a los poetas argentinos que se han destacado por sus publicaciones y creaciones durante su estadía en los Estados Unidos, y que configuran, a nuestro juicio, esta poesía, como lo ejemplifican las breves citas de sus versos .

Martin Lorenzo (Buenos Aires, 1925) emigra en 1957 a los Estados Unidos, donde ha sido Director de servicios psiquiátricos universitarios, públicos y privados, y miembro de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y de Adolescentes. Sus poemas leídos, en la intimidad, por poetas y críticos de Argentina, México, España y Estados Unidos, en cursos universitarios de creación literaria en EE.UU. y en centros culturales de México. Más allá del Fénix (1994), recoge su poesía (1946-1993), reducida selección de 14 libros. El exilio como prisión al revés en uno de sus epígrafes Estar atado y al revés la vuelta (“Poemas del revés”) y en “Sur del Hombre” Aquí, valle de San Joaquín,/con el tic en inglés y el tac e