domingo, 28 de febrero de 2021

RITUS Entre lo real y lo imaginario

 

Sepulcro de la tierra, Andrè Cruchaga.




RITUS

Entre lo real y lo imaginario

 (O el poema como pausa, como arte de la dilación)

 

 

 

Lloramos entre los rascacielos
como nuestros antepasados
lloraban entre las palmeras de África
porque estamos solos,
es de noche,
y tenemos miedo.

L. Hughes

 

 

 

El poeta inicia Sepulcro de la Tierra usando los “cifrados” de un  hombre que afirma que la escritura “automática” es un viaje de lo superficial a lo profundo de las cosas. Un hombre que dice haber encontrado el ansiado estallido del yo. Un hombre que reza: “…Sol serpiente ojo fascinador ojo mío… …Mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres…   ...la tibieza mil veces feroz de la locura aullante y de la muerte”. Un hombre que busca donde sea necesario buscar, que  viaja de lo interior a lo exterior, del presente a lo ya vivido. Un escritor que se toma el tiempo y reconstruye su mirada interrogando a ese mundo que le tocó transitar y sufrir. Un hombre que viabiliza y asume el asombro que resulta del redescubrimiento de sus ritos ancestrales. Que teje sus hallazgos identitarios, fraguando la reconquista de su geografía y su cultura, propiciando el reseteo de la conciencia para reiniciar constantemente la formulación de sus posibles y liberadores universos poéticos, aunque para ello tuviese que apropiarse de los lenguajes estéticos de la Vanguardia.

 Quiero pensar y debo pensar que el poeta Cruchaga con su epigrafía inicial nos invita a construir una suerte de metáfora, al mismo tiempo que nos alerta y/o nos suguiere algunas de las claves para abordar su poesía. 

  Un autor como André Cruchaga es un escritor cincelado en la cultura de la Modernidad, entendida esta como unidad espacio temporal, donde se proveía eventualidad y se daba cabida al cambio, al mañana; donde existía la posibilidad de futuro y donde los acontecimientos pasados proporcionaban sentido y estructura a lo pendiente. Pero también Cruchaga es un autor que ineludiblemente está obligado a operar desde la Pos-modernidad y tal vez, solo tal vez –sea ese su calvario–. Y esto, probablemente sea así, porque Cruchaga es una criatura facultada para la recordación, y de tal hado, condenada a transitar –si no a naufragar– un tiempo sin tiempo, sin sentido histórico que al parecer no da orden ni continuidad a los sucesos.  

 Ante el terror diario, siempre se están escribiendo los mismos epitafios. / No cesa la avidez de los ungüentos, / ni los jirones de humedad en los zapatos, ni la arcilla de gemidos / sobre la hoja que pavimenta el traspatio del aliento. Antes solo era la carcoma / y vasta lluvia: siempre hay bestias confundidas por doquier

 El que ve y no quiere ver porque duele, el que no quiere ver pero ve, porque es ineludible. El que conmemora sin querer conmemorar. El que mira hacia adelante, pero con todos sus sentidos apuntando hacia atrás. André Cruchaga es un viandante que no deja de rastrear, parafraseando a Chul Han: los viejos aromas del ayer.

 ….Uno agarra, —a veces—, pedacitos del calendario para endulzarnos...

 ….En la carcoma defectuosa de los líquenes, nos estremece la destrucción del rostro y el castillo de naipes con recuerdos desvanecidos. / Hay deseos de encapuchar tantos olvidos. /  Deseos de párpados desinfectados,/ altas voces de la culpa vaciadas en el grito

 No poco se ha escrito sobre este inagotable autor, sobre sus hallazgos e irrefrenables dinámicas creativas, y esto, ciertamente nos hace difícil tributar en algo al análisis de su obra. He mencionado alguna vez que sus aportes son un expediente riguroso, excepcional y, si se quiere, insólito en tanto son el resultado de una voz sui géneris que, a contra pelo, ha forjado con sus scindere otras rutas de indagación. También lo he llamado “UN VIEJO TOPO” que testarudamente ha estado atareado en escindir, diseccionar y desbastar la palabra, el símbolo y sus significantes.

No es tarea fácil abordar a un autor que se empecina en desdoblar al lenguaje, que se empeña en la fractalización de las palabras como procedimiento para fracturar el significado y perturbar los sentidos, exponiendo al lector a un viaje “rizoma y barroco” de ramificaciones infinitas y vías muertas. Digo barroco por su exuberancia, aunque debería decir neobarroco, para intentar aproximarnos con mayor precisión a las configuraciones modernas de un laberinto escritural donde el descifrador transita por corredores que se interconectan entre sí, pero en donde los senderos o caminos no configuran una lógica de circuito cerrado que le lleve de nuevo al punto de partida. Sino más bien, a una disposición multidireccional y polifónica que propone un inestable equilibrio de ilusión y desilusión, duda y descifración, posibilidad e  imposibilidad.

 Ante tanto rastrojo, enhebro mis pupilas en la tierra amortajada del tórax….

 Por lo general, insisten y coinciden los observadores de su obra en analizarla y darle sentido orgánico desde ciertos constructos teóricos y bajo la luz de posibles y recurrentes influencias, por lo cual no será extraño, sino más bien habitual, encontrarnos con términos tales como: distopía, fractus, sinestesia, entropía. Categorías de algún modo encuadradas en las aristas de movimientos como el surrealismo, creacionismo, absurdísimo, entre otras vanguardias.

También concuerdan los entendidos en ubicar el aliento y/o la atmósfera de su propuesta bajo el influjo filosófico del existencialismo, y probablemente sea así. Sin embargo, tendría que desconfiar un poco cuando no se precisa entre las distintas vertientes del existencialismo, tales como la corriente atea de Jaspers, Marcel y Buber, y la deísta de Heidegger, Beauvoir o Camus. Dicho esto, no seré yo quien desconozca y refute estas exploraciones y referencialidades que como toda forma de aproximación son válidas, son arrimos serios y sin duda algunas bien fundamentados. Eso sí, bajo ciertos y normalizados o al menos, habituales códigos de lectura. Sin embargo, he de reconocer que efectivamente la obra de André Cruchaga y en particular esta colección bajo el título Sepulcro de la Tierra  se caracteriza por exponer o al menos propiciar lo que podríamos señalar como «situations extrêmes» , y estas entendidas a modo de ciertas disyuntivas a la que la criatura humana se enfrenta como el absurdo de la vida, el desasosiego que forja y dispone la árida cotidiana, el deterioro de la biota inmediata o, en última instancia, la muerte como muro, como pared que cierra el espacio, «muro de las lamentaciones», símbolo que remite al sentimiento de caverna del mundo, al inmanentisino, a la imposibilidad de transir.

 …(De pronto, pienso en los ladridos de las sombras y en el ruido encerrado de todas las noches al punto de decapitarme. / Confieso mis ojos desenterrados de los candados sin saciar el hambre.

Confieso mis bostezos sobre el maullido de los ruidos)…

 …(en el escapulario del sollozo ese simulado tren de las palabras el bautizo agolpado en mi pecho las semanas desclavadas de su dureza o el pestañeo alto de los muros aquella sombra el espejo y también el río de su sangre después de todo el viaje de los ojos queda en la memoria lo que fue la duración del asombro —vos frente al tiempo añadiendo hirsutas tristezas o sosegados fríos)…

 Tengo que reconocer que mis primeras exploraciones de los trabajos poéticos de Cruchaga fueron motivadas substancialmente por mi interés por indagar sobre lo que podríamos llamar el “surrealismo latinoamericano”, y por el rastreo de exponentes centroamericanos de valía y trascendencia de esta singular expresión y sus derivaciones. Y en efecto, en esos recorridos hallé en sus escritos rasgos esenciales que podrían ubicar a este autor en esta modalidad escritural. Y, por qué no decirlo, tropecé también con ciertas reminiscencias o fragancia de los viejos movimientos de “Vanguardia”, con evocaciones de aquellas búsquedas que intentaban generar sistemas escriturales autónomos y autosuficientes, que procuraban re-delinear la “realidad” desde acercamientos más abarcadores, proponiéndose descubrir las zonas ocultas de lo real como procedimiento para  aprehender y representar todos aquellos elementos que le configuran y, de algún modo, instalar una nueva comprensión y sensibilidad de la –realidad– y sus manifestaciones.

No es este el momento de profundizar en esta vertiente de análisis. No nos lo permite el  limitado espacio de un prólogo para estas divagaciones. Además, ya se ha escrito con mucha claridad sobre estas aristas. Bastará con acudir al absoluto prólogo que José Siles G. nos proporciona a propósito de la colección de textos agrupados por Cruchaga bajo el título “Vacío habitado”, donde se explora y clarifica algunas de las influencias, hallazgos, ecos y resonancias en la poética del  autor salvadoreño.

Como he insinuado al inicio, Cruchaga es un escritor que opera y construye su arsenal poético desde la “Mnemósine”, el autor se nos propone, o al menos yo lo percibo, como una suerte de tempus-nauta. Un viajero que ejercita la memoria y adiestra la contemplación, y donde el acto de recordar es el viaje, y el recogimiento y la contemplación es un acto ritual que posibilita la captura, el dimensionamiento y la significación de los instantes, entendidos estos como eslabones que estructuran lo duradero y dan sentido de permanencia al ahora.

Cruchaga es un cazador de relámpagos que usa el ritual como técnica para simbolizar y sujetar los acontecimientos. Intenta construir mediante el uso desbordado de la repetición asideros al “tempspara que este no se diluya en meras suscepciones de instantes y caiga en el vacío.

 Para cruzar el desvarío del polvo, hay que recoger, primero, los vestigios

del granito y mirar hacia lo invisible del tiempo

 

—(De aquel umbral y sus vestimentas, solo el tren de la memoria endurecida de moscas, solo el escupitajo disuelto en las aceras. / Alrededor de mi olfato, los kilómetros de ronquidos del recuerdo.)…

…(A veces, solo es cuestión de pensar en las estaciones y los ferrocarriles, en la rama que se deshoja en los ojos, en la carne que tiembla frente a calendarios yertos, en las palabras que nunca dije porque les faltaban ojos e intérpretes, y relojes para medir todas las urgencias.)…

 Sus construcciones y juegos ligústicos invitan a la demora y para ello el autor apela a la travesura simbólica como forma de disolver el nexo lógico que habitualmente opera entre el significante y el significado. Hay una premeditada intención de dislocar e inmaterializar aquello que de materia tenga el símbolo, mediante la activación de un juego acústico y rítmico que desquicia y/o propone otros niveles de percepción, obligando al lector a cerrar los ojos para intentar enfrentarse un bombardeo de imágenes imposibles, a pausarse, a detenerse para inquirir o a menos intuir algunas de las  resonancias o posibles vínculos que chispean en las conexiones de la red sináptica, para intentar aprehender, –al menos visualmente–, las simetrías ocultas que sugiere el texto.   

En tenso recorrido, la almohada empapa de espejos mis arrugas. Uno tiene que zurcir incesantemente todas las edades desnudas del reloj

…(En medio de la ranura del candado sabemos que existe una vegetación flotante, un río de alas cárdenas, unos desembarcos sumergidos de caracoles, un oloroso delirio de humanidad plena.)…

Parafraseando a Kierkegaard,          la repetición y el recuerdo, el recuerdo y la repetición como un mismo movimiento en el juego –no dialéctico– de los contrarios. El viaje al pasado mediante la memoria y la repetición como ritual para la recordación hacia adelante.

Leer y desmontar a Cruchaga puede ser discordante y paradójico. Es una invitación a desprenderse de lo lineal como código de lectura, pero sin perder la percepción de lo que sucede durante el desplazamiento entre un punto a otro en el tiempo, pues es lo que permite capturar esas pausas que  enhebran hechos mediados por la duración. También es una posibilidad abierta para incursionar en un pausado, pero a la vez veloz y simultáneo viaje de ida y vuelta. Una oportunidad para el desplazamiento progresivo y regresivo mediante el  “revivir”, “reencontrar”, “reiniciar”, “recapitular” “retomar” o  “repetir”  hacia el futuro desde el  aquí y ahora, mediante el yo y pasado.   

Uno lleva la memoria de un funeral tras otro, sin que hayan cicatrizado las dilataciones: húmedos todavía los arbustos del sinfín, no vuelven las inocencias, ni los milagros, ni siquiera las palabras, ellas se traspapelan en las lecturas remendadas de la extrañeza

La poesía propuesta por Cruchaga no es lectura para “leyentes gandules”, sino para descifradores. E insistiendo en Søren: ”Quien espera siempre lo nuevo pasa por alto lo que ya existe”. Cruchaga es un poeta que a first glance genera desconcierto y dislocación en los lectores livianos, y tal vez sea por esto que con cierta asiduidad encontramos indolentes opiniones que ubican a la obra del autor en la “ruptura” –entendida esta como simple mudanza paradigmática–. Ya he sugerido que el poeta no disimula su correlación con ciertas maneras y expresiones de las Vanguardias que son asumidas por muchos como momentos de “rompimiento”, como situaciones de cambio, como forma de negación de la tradición anterior, pero en donde la ilusión de lo nuevo termina siendo variaciones de lo mismo.   

No me arriesgo y prefiero calibrar los hallazgos del bardo como una poética instalada desde la tradición, y con esto quiero decir, inscrita en las búsquedas de los grandes temas de la literatura universal.  Y aquí, a mi ver, es donde el poeta nos ofrece, si se me permite el oxímoron: un aire fresco con aroma de ayer. Y como ya he dicho en otros momentos: una poesía novedosa, sin atisbos de ligamen pero ligada, llena de novedades tremendamente viejas…

 ….La vida, ayer como hoy, es un chorro de desamparos entre paréntesis; / no se encienden las señales, sino los cascos de hedor y asfixia, /el grito sin tregua como un caballo de ecos tendido sobre las vértebras. / Me resisto a los andamios del asco y tal, Miguel Hernández, /sólo quiero quedarme con la Esperanza, /con su llamita de agua encendida, / y su rosa de júbilo, así sea sobre la piedra y los nudos / que trascienden al cardo. / Me niego a ser mamífero en la soñolienta pizarra de los zopilotes.

De un lado, los dientes y su arista de pórtico nutrido; / de otro, / los maniquíes y sus cartílagos de poliéster / y los altares de oración, la ruta cercana a los disturbios del hambre, / en punitivas voces de antropofagia, / o en lechosos evangelios que subliman la súplica…

 En donde algunos ven ruptura, veo continuidad y evolución estilística, como lo siguiere Salazar Torres “….Rupturas las ha habido de distintos modos, ha existido siempre en el trayecto estilístico de las poéticas. Esa breve brecha que, autores y académicos han nominado, sin par y genuina, es tan solo un momento de disidencia de la tradición, un cisma que proporciona, a final de cuentas, continuidad a su tiempo: la tradición es un presente continúo…”

En el caso de Cruchaga, lo reconfortante y novedoso de su propuesta estética proviene de una postura contemplativa e indagatoria ante las nuevas configuraciones donde se desarrolla y acontece la vida, el Ser y el mundo del ahora. Sus creaciones poéticas son dispositivos dilatorios, módulos de desaceleración, diseñados para enfrentar la dispersión y atomización del tiempo para recomponer los andamiajes y/o mecanismos que posibilitan dar orden y sentido al devenir, el suceder y la trascendencia. Sus trabajos son códigos para reconfigurar las formas de relacionamiento de lo humano con el Todo.

 …(Voces de aquí y de allá lentas y lustrosas sillas en mi aliento / camino de sombras en el costado /  lentos caballos con tambor de sombras  / cascos de hollín en el ápice de un relincho /  bocas terribles frente al gruñido de mis tripas / lentos tiempos acribillándome el olfato / cada vez es inevitable el óxido de las semanas / las puertas sofocantes de la hilaridad /  las ventanas rotas de los poros / los muchos megáfonos del viento / esta desproporción de los verdugos en mis coyunturas…)…

 Sugiero al lector poner distancia de lo epigonal en la estilística de este autor, en tanto,  los recursos y procedimientos arquitectónicos para dar estructura al poema no han variado ni variaran en sus aspectos composicionales –al menos que reparemos de algún modo los códigos de lectura en boga y la minusvalía teórica de la literatura–.  Por supuesto que hay un uso de viejos recursos; la asimetría semántica del significante, los quiebres de sentido, la disonancia, la polifonía, la polisemia, el sentido inverso de la metáfora, la sinonimia, el despliegue lingüístico, entre otros.  Y estos recursos, son los que son, ¿y qué?

Lo diferente en Cruchaga radica en su potente y extraño sentido de simbolización, en su portentoso acervo idiomático, en su notable flexibilidad creativa. Hay en este autor  incontenibles manifestaciones del Eros como impulsos de vida y una sorprendente capacidad para la activación imaginaria, que es, desde donde el poeta salvadoreño teje uno y todos los mundos posibles e imposibles, interiores y cósmicos.

 …Me conmueven los objetos perdidos dentro de la almohada, la encogida de hombros cuando atardece, el pájaro rimado de la mueca…

 …Abro la tumba ciega de mi pecho / el mar roto de mis alas  / la tierra ardida de mi sombra /  la arquitectura de mis huesos  / los miedos silentes del hollín en el candil /  —alguien comerá con mi esqueleto esta noche  un siglo de guacales rotos en mis párpados / un río atajado en mis ojeras unos nombres enredados en mi saliva que jamás pude olvidar…

 También hay en Cruchaga un posicionamiento filosófico ante la angustia. Postura derivada, quizás, de lo que el poeta presiente e intuye al estar experimentando un presente sin rumbo que ha entronizado una cultura de negación de la muerte, en un sistema donde la incomunicación colectiva es aniquilada para dar cabida a seres que operan únicamente desde el yo, y donde la vida parece no trascurrir, sino más bien, simular un presente absoluto. Nada comienza y nada termina. Todos los momentos son iguales. 

 …procuro dormir en el ojo del sinfín esta tierra sumida en la agonía acaso exhausta identidad con los tiempos imprecisos alguna vez después de transitar la madera quiero dibujar la monotonía y escupir en los demonios de saliva que perviven en medio de la hojarasca…

 …pesadillas de siglos flotando en la conciencia formas del aliento cargadas de gotas desprendidas del sinfín…

 En Sepulcro de la Tierra encontramos condensados todos los recursos acostumbrados por el poeta, –no podría ser de otra forma–, pues hablamos de un autor que ha llegado  al afianzamiento de su estilística, a la consolidación semántica y arquitectónica de sus procedimientos composicionales que constituyen su vigente y particular voz poética. Su acervo instrumental y el domino del mismo lo posibilita, sin duda alguna, a desplegar su inventiva, su imaginación y a soltar las rienda de sus obsesivas búsquedas. Bastará con sumergirse en los diversos tópicos abordados por el poeta en propuestas como “Cuervos Imposible”, “Vacio habitado” o “Ecología del manicomio” para entender lo que he denominado como pensamiento flexible.  Pero, ¿qué es lo que busca el poeta en Sepulcro de la Tierra?,  y más importante aún, ¿cuáles son sus hallazgos? Esto necesariamente será algo que cada lector descifrará enfrentándose a la lectura de esta colección de 141 artefactos.  

Sepulcro de la Tierra es un canto que alude al desencanto. Hay entre su líneas desesperanza y aturdimiento, cansancio y hastío, dolor por los síntomas de la vida en descomposición, desilusión de país, impotencia y desesperanza. Sepulcro de la Tierra es una propuesta pesimista, sí, pero quizás no del todo desesperanzadora. En lo particular, parto de que cuando hablamos de poesía, hablamos de mensajes cognitivos. Lo que nos lleva a profundizar en procesos mentales –lenguaje / percepción / memoria–. El acercamiento semiótico de lo funerario obliga a situarse en la necrópolis –cuidad de muertos- país como monumento fúnebre. El poeta ve, siente, formula y grita ante lo que ve. Cuando una sociedad no arregla sus problemas, los problemas no se arreglan. Distorsionado a Rozitchner diríamos que cuando la sociedad no sabe qué hacer, la poesía se manifiesta y crea. André Cruchaga es un pensador de la muerte. Pienso entonces en Heidegger, pienso en los versos de Hölderlin que su hijo pronunciara sobre su tumba.

¿Quién y qué en medio del infierno, no es infierno? ¿Cómo distinguir entre lo real y lo alucinatorio? Cruchaga es un poeta que viaja entre el ayer y el ahora, entre la vigilia y el sueño, un sonámbulo consciente y “dilatante” que se levanta para construir pausas en el tiempo y enhebrar sucesos.

Evoco a Ítalo Calvino: “Se sabe que el infierno existe, se sabe que formamos parte de él”. Si perdemos la esperanza al menos nos queda la pasión, esa fuerza que nos impulsa a descubrir”.

 

 

 

Melvyn Aguilar

9 de enero de 2012

Latitud: 13.69, 

Longitud: -89.19 13° 41′ 24″ Norte, 89° 11′ 24″ Oeste


domingo, 22 de noviembre de 2020

ANDRÉ CRUCHAGA, POETA MULTIFACÉTICO Y DE INNOVACIÓN ESTÉTICA

 

André Cruchaga



ANDRÉ CRUCHAGA, 

POETA  MULTIFACÉTICO

Y DE INNOVACIÓN ESTÉTICA

 

 

 

 

Han sido innumerables los tratados sobre la versificación desde la poética de Aristóteles,  según él, esta surge porque el hombre tiende a descifrar e imitar la realidad y también por la existencia del ritmo y de la armonía. Surgiendo así la poesía o sea el arte de imitar a través del lenguaje. Señalando que no es lo mismo escribir literatura, que escribir ciencia o historia, expresando:       No corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible según la verosimilitud o la necesidad.  En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa”:  “Por eso también la poesía es más filosófica y elevada que la historia, pues la poesía dice más bien lo general y la historia, lo particular”. Ejm.

 

(“Exploración interminable”, de André Cruchaga)   

Solo busco el cauce para llegar al río porque ahí se junta la serenidad sin límites,

La luz honda y líquida, la fusión amorosa con la tierra. Quiero acceder a la dulce

infancia del tiempo, a la glosa del silencio y meditar, acaso, el camino interior del alba.

 

El “Dualismo ontológico” de Platón, representado por el mundo sensible, de los sentidos o de la apariencia y el mundo inteligible, de la realidad o de la razón; que bien lo representa en el mito de “La Caverna”, Este se pone de manifiesto en la poética de André Cruchaga, en la división de esas dos dimensiones del mundo, donde se aprecian las cosas según sus propias vivencias o mundologías y que van mutando de acuerdo con el ferrocarril de experiencias  que los transporta por diferentes parajes y los lleva a muchas estaciones que hacen adquirir nuevos estilos, aunándose a múltiples niveles de conocimiento, la confrontación con diversos acontecimientos, las formas como han calado en su psiquis y como estos se han sabido manejar. Ejem.

 

(A: Roque Dalton,  de André Cruchaga)

Los ángeles terrenales piensan: abren vidas

Y saben morir soportando el universo.

Los ángeles de alguna manera se confunden con los locos:

No ríen aunque pinten de sed la vida

Y griten desde las entrañas de su propio río.

Hay grandes verdades en la sal del rito.

 

La obra individual, multifacética e innovadora  de André Cruchaga, implica  interpretación histórica con múltiples cambios y aporta elementos distintos a los precedentes en la literatura salvadoreña. Se aprecia en ella, ruptura con normativas estéticas, relativos cambios de puntos de vista, sin anular las huellas patrimoniales de un pensamiento mágico-religioso,  orígenes clásicos, líricos,  románticos e influencia de la posmodernidad y movimientos de vanguardia en su devenir literario de más de treinta poemarios publicados hasta la fecha. Apreciándose el Dadaísmo propuesto por Hugo Ball y representado por Tristán Tzara, con desafío directo a lo establecido, contradiciendo los criterios  racionales del positivismo y caracterizado por rebelarse a  convencionalismos  Ejem.

       

  “Viejos embarcaderos” (Fragmento) de André Cruchaga)                                                                            Estos viejos embarcaderos acaban por ser más que mis insomnios,
más que todas las décadas juntas del espesor,
más que las pezuñas imposibles de los litorales, y la rigidez de la obediencia,
más que los crujidos alineados de los tropeles y sus encrespados ijares,
más que todos los días inocentes que posee el viento.

 

            El surrealismo, nominado así en 1917  por Guillaume Apollinaire y establecido por André Bretón, varios años después, manifestando un movimiento  estético que utiliza el fluir de la consciencia y elementos oníricos basado en teorías psicoanalíticas que procuran mostrar el funcionamiento del subconsciente, invalidando  cualquier control racional. Ejm:

 

(“Prólogo al Tránsito” de André Cruchaga)

Entrado al bosque de la noche, los códigos del aullido

sobre las aceras, la tormenta insomne sobre las cejas,

hundido en la escarcha del viento:

siempre el reloj marca los círculos del eclipse, la curva aritmética

de los zapatos, las semillas que luego se convierten en epitafio.

 

Se infiltra en el futurismo de Filippo Tommaso Marinetti, que crea un Parteaguas con la estructura estética instaurada, fragmentando algunos  valores poéticos, requiriendo técnicas dinámicas con  cualidades  espirituales, tecnológicas, políticas y culturales. André Cruchaga es un volcán apacible pero con una combustión interna que al erupcionar, genera transformaciones en sus representaciones lingüísticas y semánticas,  creando sorpresa, estupor, escepticismo, incertidumbre y mutabilidad en sus lectores, pero al adentrarse en sus creaciones y analizar sus imágenes se advierte entropía en un cosmos de probabilidades y relatividad.

 

(Eternidad del infinito. De André Cruchaga)

“Hoy me despojo de las palabras y el espejo, de los cestos de basura con sus escondrijos,

del mundo de antes y del de ahora: miro la lágrima que desemboca como una maquinaria y pienso allá, en un mundo sin huesos, en una eternidad salpicada de rocío y no de odios. Solo se necesita un

poquito de humanidad”.

 

El existencialismo es una corriente sostenida por Soren Kierkegaart y Friedrich Nietzsche que enuncia una visión filosófica centrada en el individuo y las experiencias subjetivas fenomenológicas del mismo, concluyendo que  la existencia precede a la esencia que la realidad  antecede al pensamiento y la voluntad se antepone al pensamiento. Ejem.

 

(Al poeta Luis de Góngora.  De André Cruchaga)

Tan breve vida y a menudo ciega.

Largo silencio el llanto rapaz que la convida.

Falsa libertad cuando la saeta hiere las venas

y la vida yerra sobre hojarasca de tierra

 

            El Creacionismo de Vicente Huidobro, con un espacio e imaginario disímil y una creación cósmica diferente, atrevida, autónoma y también la influencia de otros colectivos como: “La Generaciones del 98” y “La Generación del 27” en España, así como “La Generación Comprometida”, en El Salvador, estos fueron otros de sus referentes.  Ejm.

 

(“Monólogo en el traspatio” de André  Cruchaga)

Sobre el talpetate del litoral insomne, el lenguaje en su propio naufragio,

la sal en su tormenta opaca, el soliloquio del seseo, la fuerza centrífuga

de la fogata a deshora del tiempo.

 

Al analizar la prolífica obra poética de André Cruchaga, podemos observar su pasión rebosada por la literatura, que no escatima tiempo ni espacio para ponerse en contacto con  la lectura y plasmar sus propios pensamientos ante acontecimientos distópicos, embarcándose en aguas tumultuosas, que advierte sobre los peligros potenciales de las ideologías prácticas, donde hay desasosiego, dolor, impotencia, terror, nostalgia,  soledad y muerte. También lo hemos podido admirar zambulléndose en las diáfanas aguas de cenotes sagrados, en las que encontramos espiritualidad, amor en sus diferentes dimensiones, ternura, humanismo, solidaridad, caballerosidad,  nobleza, respeto,  y muchos más valores que buscan reivindicara a  la historia y a la humanidad,

 

(“Renunciamiento” de André Cruchaga)

Algunas veces asusta el sigilo, mientras un espejo de luz desarma la oscuridad del poema.

Tu piel dejó en mis manos, todo el mar de mis días adolescentes: miro tu cuerpo y el mar

en sonidos. (El muelle alto cerca de mi boca). Ahora en la calma del olvido.

 

Como bien lo expresa la socióloga, escritora, poeta, pintora, música y editora chilena, Cándida Pedersen, quien ha elaborado varios prólogos y vertido opiniones sobre la creatividad estética de nuestro autor: “La  literatura de André Cruchaga, es un océano lleno de humanidad, es el espejo donde se refleja la inteligencia con la esencia de su alma, es un lindo jardín para la mirada y la curiosidad del lector, además André Cruchaga, es un guerrero ante las adversidades del mundo, incentivándonos a meditar entre el bien y el mal, encontrando luz en los amaneceres oscuros de la duda.”

 

 

 

MAE: Ana Mercedes Cañadas

Maestra, escritora y poeta

San Salvador, 22 de noviembre de 2020



miércoles, 7 de octubre de 2020

FIRMAMENTO ANTIGUO │ OLD FIRMAMENT

 






FIRMAMENTO ANTIGUO  │ OLD FIRMAMENT


PRÓLOGO

 

 

El presente libro, “Firmamento antiguo”, de André Cruchaga, es un lenguaje con un contenido enriquecedor para la educación mundial de futuras generaciones.

Esta obra, escrita en idioma inglés y español, nos habla, justamente, del respeto a la verdad como símbolo de amor a la vida, despertando de alguna manera conciencia en la sufrida humanidad.

 La humildad y el respeto van tomados de la mano por el mismo camino, es una melodía memorable, fundamental en todas las estaciones de nuestra supervivencia social, es como la música y la poesía, acompañando los instantes alegres y tristes de nuestro diario vivir.

 André Cruchaga, representa la voz de los olvidados, el grito desesperado del pueblo, la cultura de escribir verdades ocultas plasmando con el intelecto de sus metáforas, el tormento de la vida, la injusticia humana de las sociedades, así como lo menciona en la poesía “ Autoconciencia”:

 “Aquí me reconozco entre los tantos niños de la calle. - Así vuelvo a las intemperies pobres y a los calendarios sordos al borde de la angustia.”

 La lectura, es la universidad de nuestro caminar, es la bandera del arte sin fronteras, un alimento importante y primordial en los pasos de la vida laboral.

 La literatura de André Cruchaga, es un océano lleno de humanidad, es el espejo donde se refleja la inteligencia con la esencia de su alma, es un lindo jardín de poesías para la mirada y la curiosidad del lector, además, André Cruchaga, es un guerrero ante las adversidades del mundo, incentivándonos a meditar entre el bien y el mal encontrando luz en los amaneceres oscuros de la duda.

 Y leyendo el mar de las poesías de André Cruchaga, tendremos la oportunidad y la fortuna de contemplar la vida con infinitas sorpresas positivas.

 Esta magnífica composición intelectual, nos sorprenderá y nos ayudará a reaccionar en el paisaje de los confundidos pensamientos de la humanidad.

 En este nuevo libro que tengo el placer de  prologar, su arquitecto, André Cruchaga, nos hace viajar a un firmamento antiguo, a la inmensidad de maravillosas poesías, también a la tristeza de un mundo poblado de recuerdos y abandono, como en el caso del poema “Itinerario restituido: “

 “Justo entre mis manos un lugar que ocupa el silencio. _ Otras manos trágicas en el aliento de una sombra que ya no responde, _ sino al vacío y al ojo que resiste a cerrar sus latitudes.”

 En varias páginas de este libro, especialmente, en las poesías relacionadas con la situación estresante del país, André Cruchaga, con su espíritu de lucha se emerge en la protesta defendiendo la dignidad del obrero, rechazando el abuso y la escoria de la injusticia humana.

 En este otro de sus poemas, nos habla de aprender a vivir con las memorias en el corazón y al mismo tiempo la resignación de la ausencia, así como lo relata en el poema: “Formas del instante”.

 “Aunque la hoja del árbol caiga sin proponérselo,  _ siempre habrá un aprendizaje: también el corazón se restaña de la furia de los relámpagos.”

 Y también, podemos deleitarnos con la nostalgia y la pasión, observando como el poeta, André Cruchaga, navega en el manantial de la añoranza, así como lo dice en el poema “Saudade”

 

“Hurgo en la cerradura de la puerta por si toco el carbón de los días pretéritos, - los días que pintaron de suburbio mi ropa, los días de túnicas de azufre, los días amoratados de la música,”

 André Cruchaga, es un poeta prolífico de trascendental trayectoria en la poesía contemporánea de Latinoamérica, es un librepensador, que aunque, las tristezas no falten, en su corazón siempre hay un nuevo canto de amor a la vida, una sonrisa a la familia, un abrazo al buen amigo y una luz de esperanza, para quien todavía sueña con un mañana mejor.

 Y aquí les dejo la grandiosidad del Firmamento antiguo ilustrado en esplendor de este nuevo hijo literario.

 

 

Cándida Pedersen,

Estocolmo, Suecia, 2020

 

 

PROLOGUE:

Translation / Traducción: David Pedersen

 

The present book: “ Old firmament”, by André Cruchaga, it’s a language with enriching content for the global education of future generations.

 This work, it has been written in English and Spanish, it speaks to us, precisely of respect for the truth, like a symbol of love to life awakening in some way, conscience in the suffering humanity.

 Humility and respect go hand in hand on the same path, it is a memorable of melody, fundamental in all our season of social survival, It’s like music and poetry, accompanying the happiness and sad moments of our daily life.

 André Cruchaga, represents the voice of the forgotten, the desperate cry of the people, the culture of writing hidden truths, embodied with the intellect of his metaphors, the torment of life and the human injustice of societies, as mentioned in the poetry "Self-awareness": “

 “Here I recognize myself among of alot of children at the street. So I return to the poor weather and deaf calendars on the brink of anguish.”

 To read is the university of our walk, it is the flag of art without borders, an important and essential food in the steps of working life.

 André Cruchaga's literature is an ocean full of humanity, it is the mirror where intelligence is reflected

with the essence of his soul, it is a beautiful garden of poetry for the gaze and curiosity of readers, besides, André Cruchaga, is a warrior before the adversities of the world, encouraging us to meditate between good and evil, finding light in the dark dawns of the doubt.

 And reading the sea of ​​André Cruchaga's poetry, we will have the opportunity and the fortune to contemplate life with infinite positive surprises.

 This magnificent intellectual composition will surprise us and help us to react in the landscape of the confused thoughts of humanity.

In this new book that I have the pleasure to prolonging, it’s architect, André Cruchaga makes us travel to an old firmament, to the immensity of wonderful poetry, also to the sadness of a world with full of memories and abandonment, as in the case of the poem "Restored itinerary :"

 “Right in my hands a place occupied by silence. _ Other tragic hands in the breath of a shadow that no longer responds, _ but to the emptiness and the eye that refuses to close its latitudes.”

 In several pages of this book, especially, the poems, are related to the stressful situation of the country

 André Cruchaga, with his fighting spirit, emerges in protest, defending the dignity of the worker, rejecting the abuse and the scum of the human injustice.

In this other of his poems, he talks about learning to live with memories in his heart and at the same time the resignation of absence, as he recounts in the poem: "The forms of the instant."

 “Although the leaf of the tree falls unintentionally, there will always be an apprenticeship: _the heart is also restrained from the fury of lightning.”

 And also, we can delight in nostalgia and passion, observing how the poet of André Cruchaga, navigates in the spring of longing, as he says in the poem "Longing":

 “I rummage in the door lock in case I touch the coal of the past days, _ the days that my clothes were painted in the suburbs, the days of sulfur robes, the bruised days of music,”

 André Cruchaga, is a prolific poet with a transcendental trajectory in contemporary poetry of Latin American,  he is a freethinker, who although sadness is not lacking, in his heart, there is always a new song of love for life, a smile to the family, an embrace the good friend and a light of hope, for those who still dream of a better tomorrow.

 And here I leave you the grandeur of the Old Firmament illustrated in splendor of this new literary son.

 

Cándida Pedersen,

Stockholm, Sweden, 2020



martes, 29 de septiembre de 2020

MISCELANEA EN FILOSOFIA, LITERATURA, HISTORIA Y CULTURA CRITICA EN “INTIMISSIMUN: FILOSOFIA PLEBE” de Cesar Ramírez Alvarenga.

 






MISCELANEA EN FILOSOFIA, LITERATURA, HISTORIA Y CULTURA CRITICA EN “INTIMISSIMUN: FILOSOFIA PLEBE” de Cesar Ramírez Alvarenga.

 

Por Alfonso Velis Tobar

MA Carleton University

Ottawa-Canadá.

 

          Muy amenas resultaron las diversas lecturas de “INTIMISSIMÚN: Filosofía plebe” (Impreso, Ricaldone 2018), del escritor Cesar Ramírez Alvarenga, conocido por el anagrama “Caralva” en el quehacer cultural salvadoreño. Me sorprende esa diversidad de tópicos como Miscelánea con filosofía, literatura, historia, crítica y memoria histórica. ¿Por qué “Plebe”? Me pregunto, concepto derivado de “Plebeyo”; en qué sentido el autor lo aplica, por su significado en la jerga popular. Pienso que el autor lo toma en tono de ironía o por significado de contrastes sociales. Aunque no creo, en las malas palabras, pero más bien creo en la mala interpretación de ellas. Pero cuando oyes decir “no te juntes con la plebe”, la “Chusma”, aludiendo con desprecios al pobre por su condición de clase. Pues al ponernos en el lugar del poeta y el héroe el autor cree posible, el intelectualismo filosófico te parezca al instante “plebeyo y pequeño burgués”, resalta su lo filosófico en “Intimissimun”, me llama la atención, al final de su introducción, alude a Sócrates y habla del crepúsculo de los ídolos y a Nietzsche los considera plebes. Lo cierto, esta lectura acobija apaciguada paciencia; un libro no para leerse de tesón, por sus colinas, valles, lenguaje de periodismo cultural prevalece en su estilo, de altibajos espirituales y si vemos la realidad con una visión materialista de la historia, produce al lector, el sentido del humor histórico, fierro caliente su agudo ronco dolor de esperanza. Su lectura lo apacigua, lo impacienta de repente, trae pasajes históricos, temas que encienden los ánimos de un mal y trágico recuerdo, artículos que el compañero Caralva, ha publicado con devoción sábado a sábado en el Suplemento3000 de Diario Colatino y que salieron a luz  entre los años de 2013 y 2018.

          Uno se ilustra, goza, sufre, canta, llora, ríe en silencios, todo cuando estoy casi finalizando de leer este curioso libro de mi amigo Caralva; aquí al final del verano, con el cuidado al invisible que ronda un virus maligno llevando a miles a la muerte en el mundo. No hagamos broma tómense precauciones. Es duro estar lejos de mi madre en la eternidad de los instantes. Me llena de nostalgia el candor triste, el encanto de mi patria. Prosigo la lectura de “Intimissimun”,  en tarde de sol y viento; el otoño se avecina en alfombras doradas de hojas secas esparcidas por los suelos, huele a  invierno y traiga su lluvia de nieves. Ahora que siento cerca de mi corazón la ausencia de mi patria, tan cerca de mi alma, viviendo sus parabienes y sus amargas desventuras sociales. Intimissimun es a veces humor filosófico que “nada en este mundo tiene la capacidad de regresar a la vida después de concluido su tiempo vital, a menos que se nos ofrezca un relato sagrado, nadie regresa de la muerte” Así  es, amigo,  todo está en constante movimiento y segundo a segundo cambios dialectico, la sociedad, el hombre, la fauna, la naturaleza, flores y frutos, la luna, el sol, las estrellas, la tierra misma, el universo mismo en su origen final, todo está en constante cambio, nosotros mismos como seres, en forma individual y colectiva, estamos cumpliendo un ciclo de vida, ya sea para bien o para mal, en  la existencia o extinción misma de la especie humana, todo depende del hombre mismo para cuidar la tierra, todo tiene un nacer para florecer y marchitarse a un morir, como clavel o rosa, claro en santa paz y no en violencia no se desea morir.

              En suma Intimissimun, me denota un relato inmenso, formulando criterios, aforismos en frascos filosóficos, en lo amoroso, lo sagrado, lo sacrílego, lo blasfemo, lo irónico, lo sarcástico, lo grotesco, lo noticioso, lo crítico, este ring de fuertes y bajos golpes sociales. Esta diversidad de temas, que caracterizan “Intimissimun: Filosofía plebe”, libro que me obsequió aquella tarde relajante de Diciembre, bañado en sol, paladeando fresca cerveza, con agradable tertulia literaria, luego murió el sol de la tarde, metidos con el amigo Caralva entre las costillas urbanas del Metro Plaza de un San Salvador, apabullante de calores y hormigueros humanos que iban y venían y cada quien penando su claustro social, cada cabeza es un mundo, dentro de este otros mundo, como Jonás en el estomago de la Ballena, que flota de angustias y la desolación a falta de felicidad y de seguridad social. Tanto Caralva, como Darío Lara y Mauricio Vallejo, sábado a sábado ofrecen reflexiones de la vida, del arte, la literatura, la cultura.

              Pero mi enfoque es sobre “Intimissimun: Filosofía plebe” ¿Por qué plebe? Me sigue picando la hormiguita. Al respecto, razono unos segundos,  pues yo no creo en las malas palabras, sino más bien creo en la mala interpretación de ellas. Aquí hay reflexiones filosóficas, antropológicas, culturales, religiosas, sociales, entrevistas, opúsculos literarios y periodísticos, breves crónicas de misiones culturales en los EEUU, así como de la difusión de la literatura y el arte salvadoreño en universidades norteamericanas y de los guanacos formados académicamente en ellas. En fin habla hasta de Teosofía, relatos bíblicos. Una Miscelánea desde el subversivo instrumento de la alegría, hay una metáfora al cielo de las injusticias, no buscar la felicidad, es lo mismo que morir de sed, habla la historia nuestra de cada día, donde hay mitos salvadoreños y filosofía, cuando el destino de la humanidad, es comprender al universo, entonces el libro me trasnocha y  me desvelo  en su lectura; El sello político, al Grito de Independencia centroamericana desde 1811- 2014. Como hasta de los mártires de la patria, habla de Alberto Masferrer, Adolfo Pérez y Serafín Quiteño. Libertades Condicionales en la Provincia de San Salvador. De las guerras mundiales, y de la guerra de 1898 hispano estadounidense. Viene a memoria el holocausto lacerante del horror  de Hitler en la historia de la segunda guerra mundial, habla de otros escritores como Akshay kale, Cesar Vallejo, de la poética filosófica de Dilan Thomas, Shakespeare, de Ignacio Ellacuria, del martirio y crimen de los Jesuitas, por el patrón de los males, y en forma atrevida simboliza a Monseñor Romero como un Jesús histórico.

          En fin mientras voy leyendo este libro de mi amigo Caralva, que a juicio mío, guarda una huella enciclopédica por la diversidad de tópicos que lo revisten; pienso que nada hay de plebe en él, más bien refleja una especie de caja de sabiduría o de Pandora con imaginación creativa, para mostrarnos las huellas de algún acontecer o situación del hombre, la sociedad. Aquí se habla de poetas, escritores, filósofos, astrónomos, pintores, escultores, lingüistas, se habla de García Márquez y de tantos otros humanistas como Andrés Bello; como Julio Cortázar, Borges, Dante Alighieri, monseñor Romero, Roque Dalton en  Cuba, hasta de Ronald Reagan, de Schultze Jena, como de la visual critica de Rafael Lara Martínez. Engarza la idea de El Salvador en el pensamiento de Francisco Gavidia, de Matías Romero, y de los aportes del gramático de la lengua don Carlos Albert Saz, de Hegel, Lenin, Hesiodo, de Gromiko, de Aristóteles justificando poner más atención a los ciudadanos libres, que a los esclavos; y el esclavo es solo un instrumento de trabajo, para servir al poder, como sociedad esclavista, amo y esclavo, uno manda y el otro obedece, de lo contrario el suplicio, el castigo de una sociedad esclavizante  igual que la moderna de hoy con distintos matices. Aunque Aristóteles tenía privilegios, filósofo y maestro de emperadores como Alejandro Magno. Así este libro habla de Amnistías y Procesos inquisitoriales, del poeta Witman, como del Pigmalión de Bernard Shaw, de Shakespeare, Cervantes, don Quijote. Me trae a recuerdo aquel gozo de  lectura angustiante con “El libro del Desasosiego” del portugués Fernando Pessoa: “Es cierto no he dormido, pero estoy más despierto así cuando ni he dormido ni duermo.”(El libro del Desasosiego, Alianza Editorial, 2017) Así por estas lecturas Caralva, suele hablar, desde Martínez Moreno, Alfonso Velis Tobar y su Prodigiosa blasfemia, de Mauricio Vallejo Marroquín, poeta desaparecido en 1980 por  los escuadrones de la muerte, de André Cruchaga y Salarrué, Napoleón Bonaparte, Demócrito, Epicuro, Giordano Bruno, Copérnico, como de ritos funerarios en la vida, censura del cine, del mismo caleidoscopio de colores y pinceles desde la Sala Nacional de Exposiciones, en fin para no cansarlos amigos habla de Vladímir Putin, de Turquía y Rusia, de la prisión de los insurgentes salvadoreños, de Churchill, Bob Dylan, de Virgilio, del poeta Lipo, de Rimbaud, Artaud, Kabafis, Voltaire, de Roque Dalton y Narayan, de Rubén Darío en El Salvador, de Juan Ramón Jiménez, Obama, Carter,  Hemingway, de Tony Blair, de T.S. Eliot y los Beatles, como de Rafael Cansinos Assen, del poeta mítico Orfeo, de prostitutas, profesionales, pastores de las religiones uníos en defensa de inmigrantes, aludiendo a uníos todos los proletarios del mundo, de lo que denota la mortalidad filosófica y religiosa, de ideología y literatura, se habla hasta de la valentía moral de Fidel Castro, de Toño Salazar, y de David Escobar Galindo, Platón y la historia de un amor árabe cristiano; y pensando en el budismo, judaísmo, islamismo, cristianismo, Hinduismo (¿El Taoísmo?), hablando de Chaplin y Marx y de Bolívar. Hay antropología cultural en Matemáticas Mayas y la relación Nahuat Pipil. De la tradición, mitos nahuat pipil después del infierno, bienestar o resurrección. Hay historias de los que cada día, salen a la calle a buscar suerte por un empleo digno, o quieren desesperados alcanzar fuera otro sueño americano, alguien dice dan ganas de salir corriendo, sálvese quien pueda, abrumando gestos de angustia interior, aprender a sobrevivir o morir día a día y en cualquier lugar del mundo, en que la muerte me toque, nos toque,  con sus dedos fríos. Es  duro donde el ostracismo sorprenda con nuevas emociones, sin dejar de amar nuestro nativismo. Ya somos viejos con aire adolescente de la vida, pues cada quien envejece, y es el tiempo el que nos come vivos, según su modo de ver la vida,  como la vive, la vida tiene su método, en saber como la duerme, como la piensa, en saber no comerla en problemas de salud;  así mi locura de poeta, goza, vive, canta  y enfrenta la realidad con el dilón dilán del repicar de campanas de nuestro destino y somos arquitectos de nuestro propio destino, como dice Amado Nervo. Y cuando doblan lento las campanas, es porque alguien del pueblo murió. Y es el tiempo que come, por eso es bueno, vivir con disciplina y gozo mental, espiritual, aprendizaje de hijo, padre y abuelo, de aprendizaje y enseñanza, a cada instante de la vida y en constante mágico ejercicio matinal con buena respiración.

          Aquí en este país nuestro que tanto amamos de una manera soñadora, creadora, es un milagro estar viviendo entre conflictos delincuenciales, desde las mismas maras que no tienen hígados para matar, como de los políticos que saben robar del fisco, como un pecado fácil. Un país colmado de historias prohibidas, trágicas pasiones, nadie puede vivir sin la sabiduría y mucho menos negársela a los jóvenes, eso encierra en algún momento esta filosofía en un pasaje textual del amigo Caralva: “La sabiduría de sus opciones se las niega por que el modelo –que llama “Jerárquico”- que tiene pirámides que culminan después, de veinte o más años no obstante después de eso -al joven esperanza del futuro-, no se le garantiza el trabajo, ni una vida digna, mucho menos la sabiduría, que contraste”. Y hay muchos jóvenes con sueños con deseos de oportunidades para triunfar, cierro el libro entre viejos dilemas y por alguna razón –no filosófica, histórica, el tiempo parece inmóvil en nuestra comprensión social, luchamos por crear conocimiento en lugar de aceptar todo como ley eterna. Aun tiene vigencia: una sociedad mejor, un mundo más justo, creemos que es posible la educación universal, etc.…esas cosas que los jóvenes tienen como banderas, son también las nuestras cuando nosotros éramos viejos”  La verdad me  quedo meditando solo muy solo hablando solo en mi soledad en el patio de mi casa, en grata compañía de mi perrito Toby que lame con cariño y fraternal silencio. Vengo de recoger palabras, después de paladear este hermoso libro, curioso en sus distintos vinos filosóficos y de odres nuevas.

            Paso a paso estuve leyendo con avidez. “Intimissimun”, característico, por su visión cultural y social y sabe resaltar la crítica, suave, punzante, testimonial, puedo recordar que la crítica, como instrumento de trabajo, como cincel que moldea en forma estética la obra literaria, del arte, también ayuda a moldear, a interpretar la literatura una historia social. Así este hermoso libro da imagen, enmarca realismo crítico, tradición social de descolonizar conciencia y sociedad, pues líbranos Señor, librarnos del neo-colonizador de hoy. Fue reconfortante su lectura a mi espíritu y no me brote una pizca de genialidad, para evitar una temporada en el infierno; si aquí está en esta tierra, de asombros catastróficos, país que desensueña, que me desencanta. Aquí se oye la voz de una democracia y periodismo cultural, la voluntad contra la desconfianza, que a diario vivimos con corruptos de turno y manifiestan su “plebe” actitud, condimentados de humores negros,  aquí en este gran teatro del mundo, se ve que un ladrón habla mal de otro ladrón, como ratas del mismo piñal. Actitud desafiante de patrones del mal, no lógica, ni justicia, ni sentido común a favor del pueblo, obedecen a intereses de amos, y el pueblo soportando triquiñuelas ilícitas ante la historia y en su teatro actúan a creados intereses, sin importar los sufrimientos del pueblo mismo deseando progreso social, en anhelos de alcanzar una sociedad más justa y más humana.

           Esta gama de lecturas que a salto de mata pude leer, así de vez en cuando, mi espíritu llamó a tomarlo de nuevo para seguir sus capsulas. Admiro la simbología filosófica de INTIMISSIMUN” y manifiesta en el fondo ese espíritu estoico, sufrido, valiente de mi pueblo, que se niega a morir, ni sabe olvidar sus tragedias históricas y que alcance un futuro luminoso, como lo soñaba el poeta Alfonso Hernández(1948-1988), nuestra patria alcanzará su primavera de mañana, aunque tengamos, un día que asaltar los cielos. Aquí donde la justicia misma tiene privilegios de clase, lo vemos con cinismo, si hablamos en metáforas, se refleja la historia en diversidad de ojos con el pispilear peculiar del contenido, porque un escritor como Cesar Ramírez (1955), cuyo libro ilustra, y con meritos de ser fundador del Suplemento Cultural Tres mil, un ente activo en la Literatura Salvadoreña. ¡La verdad amigo Caralva que me llegó la noche en final lectura de su “Intimissimun” bastante desvelado deja enseñanzas, pues le digo caro amigo “tengo sueño, mucho sueño, todo el sueño del mundo”  que sin pesadillas sueño todo el sueño que reposa en mi alma por la madre patria!/AVT/18/09/2020.