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jueves, 23 de abril de 2026

LA ARQUITECTURA DEL RECUERDO EN LA NOCHE DE ANDRÉ CRUCHAGA

 

Ahora es de noche y tú no tienes nombre


LA ARQUITECTURA DEL RECUERDO EN LA NOCHE DE ANDRÉ CRUCHAGA

 

 

 

 

"Ahora es de noche y tú no tienes nombre", poemario del poeta salvadoreño André Cruchaga,1957, publicado el pasado año por la Editorial Dos Islas, llega a mis manos mediante Amazon.

Adentrarse en la obra de André Cruchaga, voz reflexiva e incansable de El Salvador, es penetrar el mundo de un autor que trasciende fronteras. Traducido a más de 12 idiomas y con una producción que supera los cien textos entre editados e inéditos. Sin dudas, ha sido un acierto de Dos Islas difundir esta obra extensa, que como todas las suyas, es de excelente factura y de una creatividad lacerante y única.

Ahora es de noche y tú no tienes nombre, corresponde a un verso del libro " Las adivinaciones" de José Caballero Bonald, destacado poeta, novelista y ensayista español, a quien no solo rinde homenaje, sino que establece un territorio: la noche no como oscuridad sino como el espacio en el que las identidades se borran y solo queda la esencia.

Es una invitación a entrar en un mundo donde el nombre de las cosas importa menos que su presencia vibrante. He aquí un fragmento del poema que titula el libro: "Nadie tiene nombre en este vocerío de ojos, ni un mapa de pretexto. Algún peñasco, entre bocanadas nos muerde. Nos derrama. Nadie ha vuelto a casa porque somos apátridas de este vestigio de dolor que se llama país: en la claridad el páramo sumergido en el pecho como un uñazo de matorral tuerto."

En estos poemas su memoria no es un archivo estático sino una marea que se manifiesta en su capacidad de rescatar detalles minúsculos de su origen (de ese San Salvador y Chalatenango que laten en su pulso) para convertirlos en símbolos universales. Para él, recordar es un acto de resistencia; inolvidable el dolor, pero tampoco el brillo de lo que fue.

Su poesía es difícil de explicar porque no apela a la lógica, sino a los sentidos.

Cruchaga escribe colores que se escuchan y silencios que tienen una textura áspera.

Es un poeta que "ve" con el tacto. Esto indica por qué su lectura es exigente: pide al lector que abandone la razón y sienta la embestida de sus imágenes. En sus poemas percibes voracidad en su memoria, densidad en sus metáforas y arraigos a su origen. Existe en su poesía un puente profundo entre El Salvador y la literatura universal. La dificultad de sus metáforas es la prueba de su don. No es oscuridad, es exceso de luz y memoria. Ello se debe en parte, como bien dice en el prólogo de este libro, José Siles, catedrático español de la Universidad de Alicante, que la obra del poeta salvadoreño es tan dilatada que parece como si hubiera sido "bendecido" con una buena dosis de hipermnesia, una afección que le permite recordarlo todo a costa de permanecer en un estado de vigilia perenne manteniendo activa y sin descanso su atención.

En su poema Estación de especulaciones, el poeta afirma: " Siempre excavamos en la inercia de los onomásticos de los abuelos, en el cadáver de las epifanías y en la miseria de los techos: nosotros siempre hemos sido nadie para respirar en el día y quizás por ello no tengamos derecho a un epitafio, si acaso, solo a las flores marchitas de la tristeza, ahora profunda en esta noche donde ha cesado el sueño".

José Siles González, en su análisis de la obra, suele destacar la trascendencia sin concesiones de Cruchaga y lo sitúa no solo como un poeta salvadoreño, sino como un explorador de la identidad y el anonimato. "Ahora es de noche y tú no tienes nombre" es una obra integrada por 127 poemas en los que revela una enorme preocupación por la ausencia de la identidad lo cual evidencia en la pérdida de nombre (referencia en el título) como disolución del individuo en un mundo indiferente, convirtiendo lo personal en algo universal. Muy lejos de etiquetar, Siles denomina la poesía cruchaguiana, y sin el menor artificio como poesía " humanista y sensorial".

Cruchaga también acude con maestría a otras de sus constantes, al uso de la sinestesia, una figura vinculada a un fenómeno neurológico que consiste en la unión involuntaria de sentidos diferentes (oír colores, saborear palabras). Experimentar varias sensaciones simultáneamente. El prologuista dice de su poesía "que se involucra en el olvido para purificar el paisaje. Es una memoria tan vasta que necesita el olvido para no colapsar". Cruchaga ha utilizado la sinestesia de forma recurrente en poemarios anteriores.

Muchos de los poemas de André rescatan cada fragmento de su Chalatenango natal para que no se pierdan en el "vocerío" del mundo. Siles añade que en su obra los pies pueden "tocar el alba" o el aroma puede ser algo que se sostiene físicamente en las manos. Esta dificultad es, en realidad una invitación a "degustar" el poema con todos los sentidos, una característica de su "poesía exquisita" que deleita la retina y el paladar del lector.

André Cruchaga apuesta en sus textos por la huella, la nostalgia, la identidad, el pasado, la vida, el olvido, la crueldad, el amor, el sexo, la injusticia, la barbarie, la ausencia, el vacío, los presagios, la oscuridad, la noche, y "el misterio insondable de la muerte" así como una gama inmensa que abarca su sensibilidad poética, allí donde cada palabra adquiere vida propia.

En el poema titular, "Es de noche y tú no tienes nombre" Cruchaga alcanza el punto álgido de esa hipermnesia que recorre su obra. Aquí la noche no es ausencia, sino una acumulación de presencias que el poeta se niega a soltar, como bien apunta Siles, André no escribe desde el vacío, escribe desde una saturación de memoria donde los sentidos se confunden: el silencio se vuelve táctil y la oscuridad se puede nombrar. Sin dudas, André Cruchaga, un poeta de Chalatenango, El Salvador, quien quizás no tenga todo el reconocimiento masivo que merece, posee una obra trascendente que ya es patrimonio de la lengua. Los convoco a leerlo pues es un reto a la inteligencia y a los sentidos.

 

Aleida Lliraldi Rodrígez, Escritora cubana

Carolina del Norte, USA, 23.04.2026


domingo, 24 de marzo de 2019

ANDRÉ CRUCHAGA EN LA MEMORIA DE LA POESÍA

Miguel Fajardo Korea (poeta y ensayista costarricense)





Artículo

ANDRÉ CRUCHAGA
EN LA MEMORIA DE LA POESÍA




Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural de Costa Rica
minalusa-dra56@hotmail.com



André Cruchaga (El Salvador)



(Moravia, Costa Rica). El trabajo de difusión cultural de André Cruchaga (El Salvador, 1957) es excepcional.  Las páginas de sus revistas electrónicas, en especial, “Odiseo en el Erebo” están al servicio de la extensión cultural sin distingos de nacionalidades ni ideologías. 

Él se esmera, cada día por ofrecer los mejores y más exquisitos portales de la cultura y la luz intensa de la poesía.  André Cruchaga ofrece espacios de conocimiento  frescos y caminos humanos y literarios, tan vastos y reconfortantes para el espíritu. André Cruchaga ha fungido como jurado en diversos certámenes. Asimismo, ha sido distinguido con  premios literarios. Es un académico y un trabajador incansable de la cultura. Su labor humanística es digna de encomio, en un mundo abierto a la indiferencia y la incomprensión.

La poesía tiene una virtud: es un encuentro y un  desencuentro.  Las posibilidades de convergencia desde la poesía son múltiples.  En este caso, Internet fue el acercamiento; los libros, su fortaleza. Una tercera fase, será conocernos personalmente, en el momento oportuno, en alguno de nuestros países centroamericanos. Este último está pendiente, a pesar de que visité su país hace unos años.

André Cruchaga es profesor de humanidades y Ciencias de la Educación.  Ha sido académico en enseñanza media y universitaria.  Su bibliografía es extensa, con 22 libros publicados en diversos países, tales como El Salvador, México,  Estados Unidos o Cuba, entre (1992-2018). En mi biblioteca dispongo de 12 de sus libros, lo cuales ocupan un sitio especial en ella.

Entre sus títulos editados sobresalen: Alegoría de la palabra, Fantasía del agua, Fuego de la intimidad, Espejo de invierno, Memoria de Marylhurts, Enigma del tiempo, Visión de la muerte, Antigua soledad, Insomnio divagante, Viento, Césped sobre el fuego, Fugitiva luz de los espejos, Fantasía del bosque, Caminos cerrados, Enigma del tiempo, Roja vigilia, Querencia del follaje, Rumor de pájaros, Oscuridad sin fecha, Pie en tierra, Viajar de la ceniza, Cuaderno de ceniza, Sublimación de la noche,  Poeta en Barataria, Balcón del vértigo, Post-Scriptum,  Viaje póstumo,  Lejanía, Vía libre, Cielorraso, Calles, Ars moriendi,  y Motel.

Su obra poética ha sido parcialmente traducida a doce idiomas, entre ellos: inglés por Grace Castro; francés por Dànielle Trottier y Valérie St-Germain; vasco por Miren Eukene Lizeaga; griego por Lia Karavia; holandés por Michel Krott;  rumano por Liliana Popescu y Elisabeta Botan; catalán por Pere Bessó, quien ha difundido, grandemente, la obra del bardo salvadoreño. Varios de sus poemarios son ediciones bilingües, lo cual amplía su circuito de lectura a otras posibilidades y espacios lingüísticos.   

         En la poesía de Cruchaga existe un dossier de antifaces, aunque al hablar de la vida no se debe temer a los fantasmas, sin embargo, las hormigas se mueren al ver los espejos.  La vida nocturnal es un horizonte de soledad, verjas y sombras en la luna.  Es decir, en el mapa lírico de Cruchaga campea  una honda preocupación  por la nostalgia de los espejos, lo inanimado es una respuesta donde “El silencio nos arroja rostros reales”.

         El ánimo del cansancio es un desgarramiento en el espacio corporal.  Mares y noches, bocanadas y desgarramientos. Sus preocupaciones estelares son el silencio que habla y ve, porque “Nos toca morir en un país de gritos”.  Es el grito humano como un vector semiótico de repercusiones en el atardecer de la sonrisa, en el círculo cabalístico, o bien, en las tumbas hambrientas.

         La ubicuidad es otro de los rasgos de este mapa lírico  “Uno se da cuenta de que ya no se es de aquí ni de allá”·  La mirada se comporta, entonces, como uno de los signos del futuro en el ayer, es decir, siempre. “Un corazón donde latía el río” es una imagen plurisignificativa de hondo arraigo expresivo, en el trópico del oleaje, en la hierbabuena del tiempo.

         Existe un acendrado espíritu de búsqueda por los desaparecidos, por sus olvidos “Tan atroces como hablar con las sombras”.  Dice Benedetti que “el olvido está lleno de memoria” y, en esa dimensión, el autor salvadoreño expresa “La tempestad de la ciudad y sus desaparecidos”.  El tópico central de la ciudad, con todos sus contornos y expresiones desangeladas. “Este país fue hecho prohibido para el olvido”, es un verso contundente, restallante.  Es una incisiva reflexión para todos.

         Ironiza cuando aduce “Sé que la vida, de vez en cuando, es un manicomio”.  La vida, el mundo mismo se comportan de esa manera.  Los actos coyunturales son problemáticos, hoy.  A veces, “La vida es un viaje a cero”.  En otro momento discursivo remarca “Me duele saber que la vida encarna oscuridades”, a pesar de ello, “Su sombra es mi ser.  Mi compañía.  El centro de mí”.  Es decir, la fuerza humana es un sujeto activo en este mapa lírico.  Esa condición actancial le permite decir “Un segundo en un vaso es la vida”.

         Pie en Tierra incursiona en un dualismo de entrada “Contemplar es vivir.  Vivir es despertar”.  Es como si el río de las irrealidades sujetaran al poeta y le indicaran otras rutas, aunque “De nada sirve abrir los ojos: todo es sombra”.  Y en esa vastedad de la sombra distinta “La noche tiene un solo ojo ciego”.  La ceguedad del mundo es asombrosa.  Tenemos tanta capacidad  para destruir, que se debe “Descubrir los pasos desgastados en los espejos”.

         Los textos de este poemario de Cruchaga son más extensos, como si quisieran expresarnos todo su dolor, su angustia existencial ante los avatares del mundo, ante los quehaceres de las fronteras, aunque “Nada es posible con ellos para que no se pudran las palabras”.

         El sujeto lírico aboga por los desaparecidos “Luego sobrevienen los exterminios selectivos”.  Las estadísticas planetarias, en ese sentido, son  apabullantes.  Uno se queda incrédulo ante tanta barbarie y eso que estamos en el siglo XXI “Solo me queda esperar noticias / Y asumir la culpa / Y recoger el espejo de mí mismo en pedazos”.  Los poetas no renunciaremos a seguir denunciando ese Apocalipsis.

         “Ahora nadie ve y nadie ha visto” (…) “Comiéndose la vida”.  El dolor como comida es un signo devorador “Por mucho tiempo a los vivos nos come el luto”.  Sus doloridos acentos singularizan una especie de esquema recolectivo de la angustia y los traumas humanos más evidentes, porque “Vivir aquí es una aventura de la sed”.

         En el universo poético de André Cruchaga “Jamás regresaremos al mismo sitio / de donde partimos”, porque “Todos no somos los mismos”.  En ese encontrarse y desencontrarse que es la vida, la voz de Cruchaga es un resquicio para reflexionar sobre la condición vital “Por eso la mayor fatalidad es estar vivo, seguir vivo”.  Las herencias le preocupan al poeta “Partir dejando a otros, espectros de sí mismo”.

         Seguidamente, ofreceré un selecto corpus de versos relevantes de siete de sus libros, publicados entre (2014-2018), para plantear un comentario integral sobre la calidad literaria en la poesía del salvadoreño André Cruchaga, gran y solidario poeta centroamericano.

         De Postscriptum (2014) selecciono versos ineludibles: “Ya solo es memoria el camino andado”, “recomenzar el camino del universo”, “Nunca ha sido fácil tener ojos para tanto mundo”, “el futuro es solo una calle sin ojos”, “Mi memoria es otra cruz semejante a los candiles oscuros de la sed”.

         De Viaje póstumo (2015) muestro el siguiente corpus: “el aliento es el tiempo póstumo de mi mundo”,  “diles que no es pecado el mar en la boca: todo tu mar”, “Quemamos los barcos descreyendo del horizonte”, “Se ha hecho memoria la voz del mar”, “el poema, después de todo, se escribe en las páginas de sangre”.

         De Lejanía (2015): “Cada minuto cuenta para el arcoíris de la sombra”, “Desnudarte, después de todo, quizá sea  la forma de vestir mi rebeldía”, “Las calles siempre tienen la tentación de hablarme: existen”,  “Al final del día, queda el libro sobre la mesa y el fogón ardiendo en secreto”, “¿En qué pedazo de tierra vive el futuro?”, “Ahora libre aunque nade siempre contracorriente”, “el semen como un labio sin sed en medio del hambre”.

         De Vía libre (2016): “Hoy es un día sin sobornos”, “Nunca la agonía deja de ser relámpago o piedra”, “La memoria es una sombra que nos quema la respiración”, “¿Cuántas ausencias hay que escribir para encontrar la memoria?”, “en cada poema me atrevo a tocar el infinito”, “Nunca ha sido fácil tener ojos para tanto mundo”.

         De Calles (2017): “Cuando hablo de laberintos me refiero a ese viaje de flechas de todos los días”, “La vigilia me hace contar los días sin quitar la vista de las llaves”, “La palabra, ese hallazgo definitivo del horizonte”, “¿En qué momento cambió el universo de la alegría por las húmedas plegarias del sollozo, o los funerales?”, “Aunque todo sea transitorio, la tempestad renueva los aullidos”, “Al final, solo me queda el camino de la memoria o del olvido”, “Es inútil la libertad cuando callas o ya has pasado a otra vida”.

         De Ars Moriendi (2018): “Cuando el tren me regrese a casa, habrán escapado las ventanas”, “la piedra sigue ahí, en todas las formas posibles de los puntos”, “Camino alrededor de mi sombra. Oscuras palabras”, “En este lugar quiero morir desnudo como mi país”, “El azadón de la fe no absorbe al enemigo”, “Nada tiene sentido cuando la edad se ha convertido en un vestigio”, “Siempre ha sido difícil ver las palabras en medio de las ruinas”, “Uno nunca sabe hasta dónde es posible arar con las palabras”, “Ahora es la incertidumbre la única certeza para abrir las puertas”, “Con toda esta edad incesante de las palabras, escribo el poema”.

         De Motel (2018), que es un texto de prosa poética, prosema, citamos: “La herida en ráfagas derrama sus augurios”, “La magia del espejo nos vuelve criaturas diferentes”, “¿Quién puede negar los múltiples rostros del poema?”, “Siempre el candelero nos sorprende con su luz a media asta”, “Después de todo, abierto el resplandor se hace poema”, “Toda la marea de las aguas  empieza a ser sonambulismo”, “Solo recuerdo la desnudez ciega que nos mira en la memoria y el vacío a oscuras como la habitación que dejamos”, “Hay algo que siempre está en la conciencia y que no se puede nombrar”.

         Cuando se lee de manera morosa la poesía de André Cruchaga, advertimos una extraordinaria capacidad para construir imágenes, a partir de elementos cotidianos, materiales o abstractos. La inclusión de elementos simbólicos es notable, pues con base en ellos, elabora versos de una señalada calidad y méritos poéticos.

         En su mundo lírico, se advierte una marcada recurrencia a poetizar sobre el olvido, la memoria, el universo, la sed, el mar, el tiempo, la poesía, el infinito, su país, las palabras o, el horizonte, por citar algunos ejes temáticos caracterizadores de su poética.

         En su poesía, el símbolo es uno de los recursos más utilizados dentro del sistema de significados poéticos. Asimismo, hace gala de un manejo pleno de las figuras retóricas como procedimientos que forman parte del valor estético de la creación literaria.

         Entre sus lecturas se advierte una fortaleza en su concepción cosmovisionaria.  Puede observarse en ellas, epígrafes testimoniales de figuras tan relevantes como Antonio Gamoneda, Pablo Neruda, Andrés Sabella, Eduard Jaguer Roque Dalton, Manuel Altolaguirre, Luis Cardoza y Aragón, Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, Juan Antonio Massone, César Vallejo, Bertolt Brecht, Pablo Picasso, Walt Whitman, Juan Ramón Jiménez, Dylan Thomas, Aldo Pellegrini, Fayad Jamis, Joan Brossa, André Breton, o Braulio Arenas.

         Al dar cuenta de la alta productividad poética del poeta salvadoreño André Cruchaga, nos regocijamos en disponer de una docena de sus libros en nuestra biblioteca personal costarricense, pues, de esa manera, releemos sus libros y nos acercamos a su acento creativo de gran capacidad poética y de construcciones novedosas que nos ponen a reflexionar acerca del verdadero oficio de un creador holístico como André.

Desde Costa Rica, saludamos a André Cruchaga, un insigne trabajador, y difusor de la poesía sin  latitudes ni banderías, pues él sabe, y muy bien, que cada creador realiza su mejor esfuerzo por ser honesto y transparente, desde su universo creativo, en aras de  alcanzar un mejoramiento, en favor de las mayorías menos favorecidas del mundo.


LIC. MIGUEL FAJARDO KOREA

Centro Literario de Guanacaste, Costa Rica
(24 de marzo del 2019)

viernes, 2 de octubre de 2009

Juan Diego Castro en el universo de las hamacas-Miguel Fajardo Korea

Pasta del libro






Juan Diego Castro en el universo de las hamacas
Lic. Miguel Fajardo Korea
Premio Nacional de Educación, Costa Rica-2008


La poesía es un poder del mundo en el espíritu.

Juan Diego Castro Fernández (Costa Rica, 1955) incorpora chumicos, trompos y hamacas en su orbe lírico.

Por predilección, sus ejes temáticos recuperan la infancia y sus nudos semánticos registran elementos de la cotidianeidad esencial. Es la suya, entonces, una manera de afirmar dicho universo, pleno de ideales y sueños de luz, que tanta falta nos hace a todos, en este difícil proceso de mundialización.

“Vértices de mis hamacas” es una apelación fervorosa con las raíces lúdicas de la infancia, que está en cada uno de nosotros, con un ojo abierto y otro cerrado, dispuesta a despertarse en algún momento de nuestra vida.

La hamaca es cronotopo y travesía. Sus ondulaciones son marcas deícticas: me toca a mí, vos ya te montaste, voy yo, sigue Juan Diego, etc.

Las hamacas son huellas cosmovisionarias en el universo de la cercanía, de lo pequeño, pero necesario y trascendente, para equilibrar el destino.

Sus vaivenes signan el oleaje encendido de la esperanza en los mecates sin fronteras. Su demarcación es territorio recreativo en la identidad holística del factor humano.

Otro acierto de este poemario es la incorporación de diversos elementos de la naturaleza, lo que le confiere el marco de una frondosidad telúrica, un fuego de vida, una existencia estelar desde los rincones precisos de la niñez no globalizada, como un universo de afirmación y disfrute de los juegos tradicionales, que nos han ido arrebatando el ipod, el celular, la computadora o la Internet.

En “Vértices de mis hamacas” hay predilección por las menciones cromáticas: azul, amarillo, verde, celeste, rojo, negro y blanco. Esa condición le confiere una estética visual y mucha vitalidad expresiva. Dicho cromatismo refleja un colorido en el tiempo de los estados anímicos, sobre la base de los influjos de la cotidianeidad.

En el poemario de Juan Diego Castro, la hamaca signa un elemento simbólico de movimiento, de observación. Desde ahí transcurre la vida, por ello, “los dos mecates de mi fuerte hamaca/ se trenzaron en un ángulo de tiempo azul”, es decir, la dimensión espacial se extiende por el mar y la montaña, pero su tono es esperanzador, porque “de las gotas de cabuya/ atan la tablita invisible de mis sueños”.

Este libro reivindica la hamaca, la humaniza y le confiere una cercanía con la realidad cotidiana de cada quien, pues “sentí la luz de sus raíces/ y ardí en el fuego de sus hojas”. El hablante lírico aduce “Amarré la hamaca a un cometa”, ante ello, la hamaca se distancia, pero también se acerca cuando expresa que “rompe en tejados de tiempo, el aire pendular de la vida”. En ese contexto, se le endiña imágenes como “navecilla de mecate”, o bien, como “hamaca de tantos sueños”.

La hamaca extiende su alcance “colgada del universo”, pues opera como una “arteria cósmica de sangre de cabuya/ puerta de salida de la oscuridad”. En otro orden, se le otorga gran dinamismo expresivo positivo “volemos juntos, / atrapando las toronjas de los vientos. De ese modo, la hamaca se convierte en un vector semiótico.

El poemario de Juan Diego rinde un gran homenaje lírico a las musas familiares: Sara, su esposa; Elena, su hija. De Sara, a quien está dedicado el libro, el hablante ofrenda finas construcciones: “Duermo anclado al fondo de tu bahía” / “Navegamos en una tormenta de labios” / “Sueño en la cubierta de nuestra pasión”. En estos versos se advierte la incorporación de elementos marinos, asociados con la delicadeza de la presencia femenina que puebla el libro con vocación de campana.

El hablante poetiza: “Sarita: / Sin dejar de amar, / sin dejar de navegar, armados de luna y sal, / sobre nuestro mar”. La delicadeza de los versos representa un reconocimiento amatorio a uno de los seres especiales que conforman el círculo de afinidades electivas del yo lírico.

En otro apartado, la figura de Sara extiende su red de asociaciones cotidianas “Sara, mi media lunita/ de cebolla y guanábana, / fuego de mi noche/ picante de mi día, / boquita de lago y canela”. En tiempos de alta agresividad familiar, estos poemas dedicados a Sara, significan un reconocimiento y ponen en evidencia, con certeza y honestidad, el lugar que merece la abnegada figura femenina, por derecho propio. Su orbe encara comprensión, entendimiento y amor. Ese es uno de los valores que maneja el presupuesto ético y estético de este libro.

Por ello, el yo lírico no escatima su canto como una ofrenda amorosa “Sé de la pureza que el oleaje de tus praderas da a mi tierra. / Sé cuánto vivifica mi aire el surco de tu cordillera”. Sé que tu piel y mi piel son un planeta”. Este verso final funciona como un sistema recolectivo de gran mérito.

Su hija Elena ocupa, igualmente, un espacio de luz y candor en el mapa lírico del autor costarricense “Dentro de la gran burbuja de hojas azules/ miré tus ojitos intercambiando brillo con los de Elena, / inundación de luz en el valle de mi existencia/ que desbordó el agua limpia de la memoria de su nacimiento”.

Asimismo, la muerte ha tocado las fibras del hablante en el seno familiar “Hermanita mía. / Desde que partiste me resisto a restringir tu territorio. Cada día te visito en los jardines de mi memoria”. Hay una apuesta por un recordar selectivo desde un espacio intangible, privado. No apela, necesariamente, por espacios visibles, sino en una introspección muy válida para ofrendar sus sentimientos de dolor fraternal.

Además, la hamaca retoma su protagonismo, cuando el yo lírico expresa: “Antes de morir/ colgaré mi hamaca/ en la venda de la herrumbrada justicia/ y me columpiaré fuertemente/ sobre los estrados de la inequidad”. La justicia, como un ingrediente imprescindible en la vida de todos los seres humanos, es un valor agregado por el cual el ilustre penalista lucha todos los días desde los estrados, donde también la palabra es otro poder.

Vértices de mis hamacas, confirma la adquisición de un estilo personalísimo: incorpora formas para la arquitectura lúdica del poema: catetos, vértices, triángulos, como una manera de construir la aritmética de la vida “que rompe en tajadas de tiempo/ el aire pendular de la vida”/ “tres vértices más/ de nuestro tiempo de hamaca”.

El texto contiene versos de gran mérito conceptual. Comparto con el lector algunos de ellos: “Cuando me ves así / hacés que los filosos arados de mis ojos/ siembren de azules tallos tres blancos pétalos”, o bien, “tu piel y mi piel, / se fundieron con agujas de zacate/ y forman una sola vela/ fogosa de viento y de sol/ navegante de nuestro mar secreto”.

Vértices de mis hamacas, tercer poemario del Lic. Juan Diego Castro es una obra del sello editorial JURISIS, señal inequívoca de que la poesía ocupa un espacio estelar en su agenda como penalista brillante. En este libro incorpora diversos nudos de significación. El tono amatorio prevalece en muchos de los poemas, así como el índice amoroso, a partir de construcciones finas, donde incorpora hechos esenciales de la cotidianeidad, como una manera de afirmar que la vida y la poesía se encuentran coligadas.

Su abordaje temático focaliza perspectivas personalísimas. Su estilo es preciso y contundente “hasta reventar todos los nuditos/ de tu noche hecha amanecer”. Destaco, con gran ventaja, una especie de ocupación femenina en su libro, pues permite constatar que, valores como el respeto a la dignidad de la mujer, como esposa o hija, el amor y la comprensión dentro del espacio hogareño, son ejes de praxis y no únicamente de discurso, que permiten la vivencia confraternitaria desde el hogar, máxime cuando este espacio ha dejado de ser, en nuestra sociedad, el topos de protección y bienestar.

La poesía costarricense incorpora una voz de madurez para desanudar los nudos de las hamacas en los vértices de una vida intensa, llena de asombro por la vida, el amor, la justicia y dispuesta a conquistar una nueva balanza para la ocupación de la poesía como una manera de reivindicar las fatigas.

El pintor Adrián Gómez aporta doce ilustraciones a los 33 poemas de este libro de Castro Fernández. De mi parte, suscribo algunos señalamientos interpretativos, desde el universo de la hamaca, aquí y ahora, porque cada columpio es una forja en el difícil aprendizaje que es el planeta de cada vida, la de ustedes y la mía, es decir, la humanidad como un todo, con el ojo retrospectivo de la infancia sin fin, desde donde estamos asidos para seguir viviendo.

miguelfajardokorea@hotmail.com

jueves, 24 de septiembre de 2009

DE LOS INTELECTUALES, LIBRANOS SEÑOR (II)

LA PLUMA DE LOS INTELECTUALES






DE LOS INTELECTUALES, LIBRANOS SEÑOR (II)
Por Rafael Mendoza, poeta



En un árticulo de Alexander Alvarado enviado por Norman Douglas el autor examina el pensamiento de Antonio Gramsci acerca de las relaciones entre política y cultura. Creo que es la manera de Norman de corresponder al envío que yo le hice de la primera parte de este artículo que fue publicada recientemente, la que por cierto me devuelve sin hacer ningún comentario. Y Como Gramsci tiene mucho que ver con todo este embrollo me nace en interés por referirme a cuatro puntos específicos que se destacan en el documento de constitución del FIDES.

1.- De acuerdo con dicho documento los “fideles” que se constituyeron en miembros fundadores del Foro de Intelectuales de El Salvador (FIDES), “adquirieron con esa signatura del documento el compromiso de trabajar denodadamente a favor de la cultura y la educación nacional, en convertirse en agentes de cambio...”

Se deduce que es a partir de ahora que se constituirán en eso, que hasta ahora no lo han hecho. ¿Por qué limitan entonces el carácter de intelectuales a “desempleados”, como ellos (se supone que no trabajan ni en gobierno ni en instituciones), cuando otros creadores de literatura y artes, empleados o no, han venido trabajando por todo eso y siendo agentes del cambio?

2.- “El Foro adquirirá personería jurídica, por razones formales, para establecer convenios (...) pero en el fondo se continuará trabajando con el mismo denuedo y mística en beneficio de la nación de Cuscatlán”.
Nos preguntamos: Si los intelectuales conocedores de las disciplinas y los recursos jurídicos necesarios para tramitar la personería jurídica de entidades como el FIDES, dejaran ese trabajo de “burócratas” a fin de no “perder su naturaleza” ni convertirse en “ideólogos del sistema” (ver párrafos 12 a 14 en el documento “INTELECTUALES SALVADOREÑOS COMPROMETIDOS CON LA REVOLUCIÓN CULTURAL” ), sus funciones tendían que ser asumidas por “burócratas” desnaturalizados con ideología de dominación. Tampoco podrá haber funcionarios de otras instancias del sector justicia, ni jueces, ni magistrados que acepten ser intelectuales “comprometidos” con los postulados del FIDES, porque van a tener que renunciar para no contaminarse con la burocracia. ¡Qué terrible! ¡El sistema quedará en manos de los enemigos de clase!
De seguro, por otra parte, que el FIDFES no va a poder establecer convenios con organismos internacionales representados en El Salvador por “intelectuales institucionalizados” porque cada uno de estos es un “encargado de neutralizar y quitarle presión a las demandas reivindicativas de la población, a través de la ejecución de proyectos asistencialistas y con “capacitaciones” y “seminarios” de adormecimiento o entretenimiento para desviar la atención de los ciudadanos de los problemas que le afectan directamente”.(Ver documento y párrafos citados). ¡Y cómo tratar con gente así!A todo esto, ya todos aquellos maestros de arte del CENAR, como intelectuales que son, si sienten que pertenecen también al tipo de intelectual que el FIDES define como revolucionario impoluto, ya deben haber renunciado a sus cátedras. Nos jodimos “con ventana a la calle”, como dicen los cubanos.
3.- “El Intelectual orgánico, es el que trabaja para los oprimidos, este se encuentra inserto y forma parte de las luchas populares, pone su intelecto al servicio de la justicia social, económica y política, aporta desde la particularidad de su disciplina, en muchos de los casos se encuentra desempleado o trabaja independientemente..”
Eso de trabajar “para los oprimidos” es expresión de una doble moral, pues basta preguntarnos a cuantas villas miserias, a cuantos villorrios, a cuantos asilos, a cuantas cárceles, a cuántos orfanatos, llevamos nuestras expresiones artísticas, para darnos cuenta de que el más “proletario” miembro del FIDES juega el juego de trabajar para su propia proyección y no para ningún oprimido. Y si va a salirme alguno de ellos con que es en su obra o con ella como contribuye a erradicar la opresión, veamos en primer término donde están esas muestras “liberadoras”, como no sea en ventas de libros y no a precios populares. Qué decir de los “plásticos”. Posiblemente, los músicos se salven, siempre en escenarios capitalinos o “cafés cafés” de bohemia y romántica nocturnidad. En segundo término, vayamos a lo que sigue:
Fijémonos en esto, que es lo medular de la categorización de intelectuales que nos ofrece el FIDES en los párrafos citados: “El Intelectual orgánico (...) pone su intelecto al servicio de la justicia social, económica y política, aporta desde la particularidad de su disciplina...”
¡Vaya! ¡Exceptuando el calificativo “orgánico” que se le adjunta a “intelectual” y del que ya nos ocuparemos después, algo había en el documento racional y coherente con una concepción científica de intelectual! ¿Qué significa esa afirmación? Pues ni más ni menos que no se debe medir a los intelectuales por su ubicación laboral sino por la postura de su intelecto; si lo pone, pues, “al servicio de la justicia social, económica y política” es eso lo que aporta desde la particularidad de su disciplina como poeta, músico, científico, etcétera. Y poco importa si lo está haciendo desde el cubículo adjunto a la oficina del tirano o desde una celda. Son muchos los casos de escritores que aprovechan las ventajas de contar con “instrumentos de trabajo” en la oficina de gobierno o de una empresa en que trabajan para crear críticas al sistema, manifiestos u obras literarias combativas. Al parecer los amigos del FIDES tomaron el concepto citado que precede de alguna parte sin entender lo que significa “desde la particularidad de su disciplina”, porque de lo contrario se habrían ahorrado la exposición de todo el absurdo contenido que rodea a dicho concepto.

Ahora bien, la expresión “intelectual orgánico (colectivo)” es tomado de Gramsci, pero este teórico italiano se refería con ella a lo que Arcadi Espada (EL PAÍS, Barcelona, 19/4/1997) denomina “el perfil y la función del partido” (el comunista). Cuando se refiere a que un intelectual que provenía de una clase alta, podía optar por comprometerse con la condición de los más desfavorecidos mediante su trabajo intelectual, como un intelectual orgánico; Gramsci estaba asumiendo que el tal venía a ser un intelectual que trabajaría o (al menos iba a colaborar) orgánicamente con el partido. De ahí el segundo adjetivo “colectivo”. Es muy discutible, por tanto, que la calificación de “orgánico” valga para la individualidad intelectual.

Sobre la base de lo expuesto, preguntémonos cuál aporte será más encomiable para “el cambio”, si el de aquel intelectual empleado de cualquier institución, oficina de gobierno o empresa privada, que desde la particularidad de su disciplina pone su intelecto al servicio de la justicia social, económica y política, o la de aquel otro intelectual mantenido por el partido (¡a veces de por vida!) o que cuenta con ingresos que le reporta no una actividad laboral sino algún otro medio de subsistencia. Porque es muy fácil criticar a los “empleados” cuando se cuenta con un “negocito”, una “empresita” o un “changarrito”, como es el caso de algunos intelectuales salvadoreños. Habría que ver también si con estos medios nada proletarios, se trabaja de alguna manera “para los oprimidos”.
4.- Veamos un último absurdo que contiene el documento en sus dos penúltimos párrafos:
“Un partido político de izquierda no es revolucionario si entre sus filas no se encuentran los intelectuales orgánicos, no se puede hacer cambios en la infraestructura ni en la superestructura mucho menos una revolución sin ello.
“Si un partido político que se dice revolucionario no cuenta entre su militancia con intelectuales orgánicos y accede al poder político está condenado a darle continuidad al sistema político y modelo económico de la derecha, y no hará cambios ni tampoco transformaciones, se convierte en partido de izquierda light o dietético, es decir, que no le hará daño al sistema, al contrario lo fortalece.”
Sobre el primero de estos párrafos hay que darse cuenta de cómo el manejo de una expresión o concepto sin conocer su sentido puede llevar a posiciones erradas. Ya hemos dicho que con el concepto “intelectual orgánico” Gramsci se refería a los que están trabajando orgánicamente en un partido, en un colectivo político. De hecho, por tanto, en todo partido político de izquierda y revolucionario los intelectuales que tiene en sus filas son orgánicos.

Y el segundo párrafo revela todo el propósito del documento. Está diciéndole al partido en el poder e indirectamente al actual gobierno, que si no cuentan entre sus filas con los intelectuales orgánicos, los del FIDES (supuestamente son los únicos que se salvan) ambos, FMLN y GOES, van a seguir siendo “dietéticos”. El ridículo mayor ocurre porque, por su lado, el FMLN, no hubiera podido desarrollar la capacidad y fuerza necesarias para acceder al poder sin intelectuales pogresistas en su composición; y en cuanto a las estructuras del actual GOES, es respetable la cantidad de intelectuales que hoy trabajan en sus diferentes dependencias, que no trabajaron ni con anteriores gobiernos ni con instituciones y que habían venido poniendo su intelecto al servicio de la justicia social y los oprimidos. Claro, se comprende lo dicho si por intelectual no solo tomamos a los creadores, sino a todo aquel que elabora pensamiento de relevante impacto social, valiéndose para ello de conocimientos sobre ciencias, letras y otras disciplinas. Porque ese es el otro problema: qué entienden algunos por intelectuales.

Para finalizar, pues, en honor a las muchas críticas que ha recibido la auto denominación de intelectuales que se dan los suscriptores del documento de constitución del FIDES en los medio en que lo han publicado, transcribimos lo que Fernando Savater expone sobre el concepto de intelectuales en un artículo de Alejandro Vázquez Cárdenas (Periódico CAMBIO de Michoacán, 09/04/2008): «Cuando se me pregunta qué es un intelectual sólo se me ocurre una respuesta: considero intelectual a todo aquel que trata a los demás como si fueran intelectuales o para que lleguen a serlo. Será así intelectual el que aspira a hacerle pensar. Y quienes sólo deslumbran no merecen ese nombre, por muchos títulos académicos que posean...». Cita después de la cual nos caerá de maravillas un café orgánico, con azúcar normal y no dietética, por si las moscas...

martes, 22 de septiembre de 2009

¡DE LOS INTELECTUALES, LÍBRAME SEÑOR!

Rafael mendoza, El Salvador [Foto sin marco Aída Párraga]








¡DE LOS INTELECTUALES, LÍBRAME SEÑOR!



Por Rafael Mendoza, poeta





He recibido el documento “INTELECTUALES SALVADOREÑOS COMPROMETIDOS CON LA REVOLUCIÓN CULTURAL” a través de cuatro correos internéticos (¡Sí! Así debe ser el adjetivo. Yo no soy intelectual, soy creador y si no encuentro el término preciso lo creo). Se trata de un pronunciamiento mediante el cual esa agrupación noticia la firma del acta de constitución del Foro de Intelectuales de El Salvador, acto al que –afirman- asistieron treinta y dos personas y que los sustentantes califican de histórico. Tal acontecimiento ocurrió el 12 de septiembre, día que según los forenses quedará grabado “de aquí a la eternidad”. ¡Imaginaos! El telescopio espacial Hubble sigue enviando fotografías de galaxias distantes a 25 millones de años luz y de estrellas que están naciendo, pero pareciera que aquí en Salvador, el tiempo se detuvo el 12 de septiembre de 2009. Por fortuna no es cierto. El problema es que quienes crearon esa bella figura quisieron decir que la fecha será inolvidable. El problema es que no es necesario saber escribir ni expresarse para ser intelectual. ¡En serio!

Vemos pues que hay en el país al menos treinta y dos intelectuales reconocidos como tales y organizados en un foro. Me parece que se han quedado por fuera muchísimos más, entre ellos, los jóvenes matemáticos que la UES prepara como talentos. ¿Será que lo de intelectual, según el Foro (¡Excelente expresión! Digan si no: “según el Foro”, “el Foro dixit”. Buena para el futuro –perdón, no recordaba que el tiempo se ha detenido ya- ¡Cuál futuro!); decía ¿será que lo de intelectual solo se refiere a “músicos, poetas, novelistas, dramaturgos, investigadores científicos”, similares y conexos, como define en sus primeros párrafos el documento que comentamos? ¿O será que todos los demás que no se han incorporado no son considerados aptos? Porque hay que advertir que en ese pronunciamiento, el Foro define los tipos de intelectuales; y sólo los que define como “orgánicos” son los auténticos intelectuales y, por ende, los que merecen pertenecer al Foro. Los de ese tipo son “los que trabajan para los oprimidos... los que están insertos y forman parte de las luchas populares... los que ponen su intelecto al servicio de la justicia social, económica y política... que en muchos casos se encuentran desempleados o trabajan independientemente (¿tienen una editorial, una academia, un hotel u otro tipo de empresa o comercio?)... y no encajan en “el perfil que exige ser funcionario internacional, miembro de una ONG o empleado de Gobierno”.

Esta última condición, ser empleado de gobierno, permite entrever que muchos intelectuales que supuestamente eran miembros del Foro, no deben estar ahí, porque es sabido que aquel personaje que se lamentaba de que “nadie sabe para quien trabaja” trabaja desde hace años en la Procuraduría General de la República (¡En el Gobierno... Fuchi!) y no en la planta baja. Por supuesto que el procurador anterior lo tenía “ninguneado”, pero a pesar de ello ese intelectual siguió ahí e hizo gran parte de su obra dentro del ambiente gubernativo. Y no creemos que por eso haya caído en la definición que de “intelectual burócrata” nos dan en este último documento los del Foro: “perdió su naturaleza, se convierte en ideólogo del sistema, es un empleado más (¡Qué nocivo es ser empleado! ¡Ave María Purísima!)con el agravante (de) que es el encargado de justificar, mantener y perpetuar el sistema político-social y modelo económico de dominación, este tipo de intelectual se convierte en reaccionario...” ¡Jesús del Huerto! ¿Unos pecan por la paga y otros pagan por pecar?

Visto lo anterior, yo mejor renuncio a mi empleo y ahí que mi mujercita, mi hija que trabaja en una ONG y no tiene seguro social, y mis nietecitos, comamos lo que el Señor disponga. Un intelectual no debe trabajar en ninguna institución. ¡Qué jodido! ¡Y si pongo una mi venta de mangos “twiste” en la entrada de mi casa, los intelectuales economistas organizados van a decir que soy “empresario”! ¡Ah!... Dicen los del Foro que “En El Salvador, los intelectuales han sido marginados tanto por la izquierda como por la derecha...” Pero... ¿Cómo entendemos eso? ¿Y que no eran los del Foro los que querían que su recién nombrado Presidente trabajara como Secretario de Cultura en el actual Gobierno que está compuesto por quienes, según dijeron en el anterior manifiesto forense, son “los que quieren seguir usufructuando el continuismo arenero y de derecha en detrimento del pueblo salvadoreño...” Esto debe ser la antítesis de la contradicción que conduce a la formulación del cuestionamiento del método que mueve el cambio de la palanca. Más o menos algo así se lee en el pronunciamiento. Y mejor aquí me quedo porque me doy cuenta de que debo volver a estudiar materialismo científico, histórico y salvatrucho. ¡Y que ni se me ocurra mencionar a Gramsci! ¡Me va a costar entenderlo, como la primera vez, porque no soy un intelectual sino un simple Trabajador de la Cultura dedicado a crear poemas y textos como este! ¿Queréis que os lo demuestre? Ahí os va caros lectores:
¡Santo Dios! ¡Santo fuerte!
Pobre del que en intelectual se convierte!

sábado, 19 de septiembre de 2009

INTELECTUALES SALVADOREÑOS COMPROMETIDOS CON LA REVOLUCIÓN CULTURAL

INTELECTUALES SALVADOREÑOS
COMPROMETIDOS CON LA REVOLUCIÓN CULTURAL






INTELECTUALES SALVADOREÑOS
COMPROMETIDOS CON LA REVOLUCIÓN CULTURAL


Ovidio Retana González
ovidioretana@yahoo.com


El día sábado 12 de septiembre del corriente, se celebró la reunión para la firma del acta de constitución del Foro de Intelectuales de El Salvador, asistieron treinta y dos personas, decididas a fundar el instrumento de lucha para lograr un país digno de los salvadoreños, consientes que la base fundamental de la democracia es la cultura.

Ese día forma parte de la historia nacional y quedará grabado desde aquí en adelante hasta la eternidad.

Esos músicos, poetas, novelistas, dramaturgos, investigadores científicos, etc., que se constituyeron en miembros fundadores del Foro, adquirieron con esa signatura del documento el compromiso de trabajar denodadamente a favor de la cultura y la educación nacional, en convertirse en agentes de cambio y protagonistas de la próxima revolución cultural que están decididos a comenzar.

El Foro de Intelectuales antes de adquirir la personería jurídica ya había comenzado a dar sus aportes a la nación, por ejemplo la propuesta de la creación del Ministerio de Cultura, de Política Cultural, la celebración del Primer Foro sobre aspectos de identidad nacional.

Los miembros del Foro se encuentran trabajando sobre la organización del próximo Congreso de Cultura de El Salvador, que se llevará a cabo los días 14 y 15 de noviembre, de igual forma están trabajando en la elaboración de las propuestas para la creación de la Editorial Nacional y de los Premios Florales Nacionales.

La directiva del Foro de Intelectuales de El Salvador es la siguiente:

- Presidente José Roberto Cea
- Secretario Oscar Martínez Peñate
- Tesorero Mauricio Marquina
- Síndico América García Herrera
- Vocal Darío Villalta Valdovinos

El Foro adquirirá personería jurídica, por razones formales, para establecer convenios y acuerdos con embajadas, organismos internacionales culturales, gobiernos, etc., pero en el fondo se continuará trabajando con el mismo denuedo y mística en beneficio de la nación de Cuscatlán.
El Foro no tiene ningún compromiso con ninguna institución gubernamental ni partidaria, son libres y soberanos, el único compromiso es con el país.

En El Salvador, los intelectuales han sido marginados tanto por la izquierda como por la derecha, incluso los han perseguido, encarcelado, torturados, exiliados y asesinados.

El intelectual está en constante crítica, el método para lograr el cuestionamiento y la contradicción los conduce a la formulación de la antítesis, el intelectual es una palanca que empuja el cambio que conlleva a las transformaciones nacionales, él busca constante e incansablemente el mejoramiento de las condiciones técnicas, materiales y espirituales de la sociedad.

El intelectual es por naturaleza revolucionario y como tal contestatario, sin embargo debemos hacer ciertas apreciaciones y particularizaciones:

- El Intelectual institucionalizado, es el que trabaja para organismos internacionales, fundaciones y ONGs, pasó de ser activo a pasivo, perdió la independencia y la crítica, simplemente es un administrativo, se cuida que sus ideas no vayan más allá de los lineamientos de su patrón, se convirtió en conservador, y en ciertos casos en el encargado de neutralizar y quitarle presión a las demandas reivindicativas de la población, a través de la ejecución de proyectos asistencialistas y con “capacitaciones” y “seminarios” de adormecimiento o entretenimiento para desviar la atención de los ciudadanos de los problemas que le afectan directamente.

- El Intelectual burócrata, es el que trabaja para el gobierno, en esta situación perdió su naturaleza y se convierte en ideólogo del sistema, es un empleado más, con el agravante que es el encargado de justificar, mantener y perpetuar el sistema político-social y modelo económico de dominación, este tipo de intelectual se convierte en reaccionario, porque al defender y legitimar la injusticia, resguarda sus intereses y privilegios provenientes de la corrupción del sistema.

- El Intelectual orgánico, es el que trabaja para los oprimidos, este se encuentra inserto y forma parte de las luchas populares, pone su intelecto al servicio de la justicia social, económica y política, aporta desde la particularidad de su disciplina, en muchos de los casos se encuentra desempleado o trabaja independientemente, por no encajar con el perfil que exige ser funcionario internacional, miembro de una ONG o ser empleado del gobierno, él es excluido y se automargina, es bueno aclarar que es temido porque este intelectual es libre, no tiene cadenas que lo aten y está dispuesto incluso a entregar su vida por sus ideales.

Un partido político de izquierda no es revolucionario si entre sus filas no se encuentran los intelectuales orgánicos, no se puede hacer cambios en la infraestructura ni en la superestructura mucho menos una revolución sin ellos.

Si un partido político que se dice revolucionario no cuenta entre su militancia con intelectuales orgánicos y accede al poder político está condenado a darle continuidad al sistema político y modelo económico de la derecha, y no hará cambios ni tampoco transformaciones, se convierte en partido de izquierda light o dietético, es decir, que no le hará daño al sistema, al contrario lo fortalece.La revolución cultural ha comenzado, la identidad nacional y nuestros valores culturales ancestrales son parte del ser cuscatleco, El Salvador es de los salvadoreños

miércoles, 9 de septiembre de 2009

S’inaugura al Centre Cívic La Salut, l’exposició “Escoles d’altres mons” del fotoperiodista Kim Manresa

Entrevista al poeta y periodis Carlos Ernesto García







S’inaugura al Centre Cívic La Salut,
l’exposició “Escoles d’altres mons” del fotoperiodista Kim Manresa

Redacció 7 de setembre de 2009

El regidor de Ciutadania i Convivència de l’Ajuntament de Badalona, Josep Pera, i el regidor de l’Àrea d’Educació i Serveis Ciutat, Josep Duran, inauguraran aquest dimecres, 9 de setembre, a les 18 hores, al Centre Cívic La Salut (avinguda del Marquès de Sant Mori, cantonada carrer de Quevedo) l’exposició de fotografia “Escoles d’altres mons” del fotoperiodista Kim Manresa. L’acte també comptarà amb la presència de l’escriptor i periodista, Carlos Ernesto Gracia, comissari de l’exposició.

Ens els darrers cinc anys Kim Manresa ha aprofitat els seus viatges arreu del món per visitar escoles i retratar com s’eduquen els nens. Ara ha recollit aquestes imatges a l’exposició “Escoles d’altres mons”, un treball format per 50 fotografies en blanc i negre que mostren la realitat de l’educació a més de 30 països. Les fotografies estan acompanyades de textos signats per diferents autors de prestigi internacional com els premis Nobel José Saramago i Dario Fo i el premi Planeta Juan Marsé, que reflexionen sobre una imatge cadascú.

“Escoles d’altres mons” no és només una exposició d’art, ja que té un projecte educatiu al darrera. Cadascun dels municipis que han acollit l’exposició ha triat una fotografia perquè els seus escolars treballin i reflexionin sobre la situació d’altres nens i nenes als països més desfavorits.

Aquesta exposició es podrà veure al Centre Cívic La Salut des d’avui dilluns, 7 de setembre, fins el diumenge 27 i del 15 de març al 4 d’abril de 2010.

Del 28 de setembre al 4 d’octubre també es podrà visitar a la sala d’exposicions El Refugi de la plaça de la Vila, i del 6 al 21 d’abril de 2010 al Centre Cívic Dalt de la Vila al carrer del Germà Bernabé, 1-7.

Fuente: elbadiu.net

domingo, 31 de mayo de 2009

MUERE LUIS DE SEBASTIÁN: ADIÓS COMPA.

Luis de Sebastián, Sacerdote Jesuita





MUERE LUIS DE SEBASTIÁN: ADIÓS COMPA.


Por Carlos Ernesto García*

Cuando a finales de 2009 se cumplen 20 años del asesinato de los jesuitas en El Salvador, las páginas de los periódicos nos sorprenden hace sólo unos días, con la noticia de la muerte en Barcelona de Luis de Sebastián, quien fallecía como consecuencia de sufrir un infarto.

En el silencio de la madrugada, recuerdo que una noche de invierno, abrí la puerta y tras ella, apareció un hombre de mediana edad, alto, delgado, de bigote y vistiendo una gabardina blanca, que de pronto me pareció un personaje sacado de las novelas de Grahan Greene y quien, extendiendo sus brazos me tomó por el hombro diciendo: “Hola compa, me llamo Luis de Sebastián”, al tiempo que sonriente preguntaba por el resto de convocados a la cita, refiriéndose así a los otros que habían llegado antes que él, al departamento de la Calle Ercilla, un lugar entre la Glorieta de Embajadores y la estación de Atocha en Madrid.

Pronto se sumaron al encuentro del ex vicerrector de la Universidad Centroamericana, Marianella García Villas, fundadora de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, el padre José Rutilio Sánchez, Jorge Arias Gómez, que había llegado de Praga, la poetisa Claribel Alegría y su hija Maya, así como el poeta Roberto Armijo, quien con su pipa y luciendo su barba negra, salió de una habitación en la que se encontraba descansando tras el viaje en tren desde París, ciudad donde vivía exiliado desde mediados de los 70 y, donde murió en marzo de 1997.

Corría el mes de diciembre de 1980, aquel año había sido uno de los más sangrientos en El Salvador y lo que nos reunía a todos en esos días, eran los preparativos para lo que ya sabíamos que vendría: La ofensiva final, que el entonces recién formado Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional lanzaría en enero del año siguiente.

Yo tenía entonces 20 años de edad y, junto a otros compañeros, me habían asignado pequeñas tareas, como por ejemplo llevar durante el día algunos sobres a distintas instituciones de la ciudad o estar atentos del teléfono en una habitación cercana al punto de aquel departamento, donde el grueso de compañeros se encontraban conspirando, mientras que entre discusiones, risas y alguna que otra anécdota, corrían las horas y pasaban los días.

Una tarde, se decidió que saldríamos a dar un paseo y, a pesar del viento frío que hacía aquella noche, nos fuimos a la Plaza Mayor donde buscamos unas mesas y pedimos cerveza, que el camarero acompañó de pequeños trocitos de tortilla de patatas. Roberto Armijo habló de Roque Dalton, de sus hijos que estaban en la montaña; Arias Gómez, nos ilustró sobre las distintas calidades de la cerveza, sin perder la oportunidad para hablarnos de su experiencia en la entonces Checoslovaquia y de las virtudes del socialismo; Marianella, que moriría pocos años después con tan sólo 35 años de edad y Luis de Sebastián, eran los que menos hablaban y los que presentaban un gesto más severo en su mirada, quizá más reflexivos sobre los acontecimientos que se avecinaban. Rutilio Sánchez que entonces era el responsable en Europa de la Dirección Revolucionaria Unificada (DRU), daba misa en una pequeña iglesia de la ciudad, mientras que, Claribel Alegría había decidido quedarse a descansar junto a su hija. Aquella misma madrugada, acompañé al aeropuerto a Jorge Arias Gómez, quien durante el camino en taxi habló sobre la figura de Farabundo Martí, de la que él había escrito la primera biografía que se conoce. Regresaba a Praga. El resto fueron marchando de manera escalonada, hasta que sólo quedamos unos pocos compañeros, la mayoría, miembros de las FPL.

Más tarde, ya en Barcelona, cuando tras incorporarme a la Coordinación Europea del Sistema Radio Venceremos, me reencontré con Luis de Sebastian, quien por aquel entonces pertenecía a la llamada comisión político-diplomática del Frente Democrático Revolucionario, brazo político del FMLN, lo que le llevaba a viajar constantemente por distintos países europeos, donde realizaba gestiones ante las distintas cancillerías, especialmente las de Inglaterra, Alemania e Italia. Su nombre, pronto se convirtió en un referente y ya no era extraño verle en distintas actividades de solidaridad dando conferencias sobre el proceso revolucionario salvadoreño que tan bien conocía, levantando la bandera del diálogo y en busca de una paz para nuestro pueblo.

Pasados los años, poco antes de la firma en 1992 de los Acuerdos de Paz, le visité en su despacho en la prestigiosa escuela de economía Esade, donde él daba clases de economía. Lo buscaba para pedirle que fuera, junto a otros intelectuales, miembro de la revista Xibalbá de Cultura, una publicación de ámbito latinoamericano que estaba a punto de sacar. Su respuesta fue entusiasta e inmediatamente propuso algunos artículos para los primeros números de la revista, idea que más tarde hizo extensiva al padre Ignacio Ellacuría, quien un día hizo llegar a la redacción, el documento que le solicité para nuestra publicación, un articulo en el que trataba sobre la relación iglesia-lucha armada. Más tarde, gracias nuevamente a Luis de Sebastián, nos vimos por última vez con Ellacuria, después de que éste recibiera de manos del alcalde de Barcelona, a finales de 1989, el premio de la Fundación Comín. Luego el padre Ignacio, tomaría la fatídica decisión de marchar, adelantando su viaje a El Salvador, donde tenía la intensión de mediar entre el gobierno de Alfredo Cristiani y la dirección del FMLN, en el marco de la ofensiva Hasta el tope, lanzada hacía pocos días por la guerrilla salvadoreña. No tendría ninguna oportunidad y por el contrario, encontraría al poco de llegar, la muerte junto al resto de sus hermanos jesuitas. Tras aquellos acontecimientos perpetrados por un grupo de élite del ejército salvadoreño y por la prácticamente total impunidad en torno a los asesinos, Luis de Sebastian se convirtió en una persona distante, sin dejar por ello de escribir y por lo mismo, de reflexionar sobre el mundo de la pobreza y el hambre, que se convirtieron en el gran tema de sus varios libros.

En una de las varias ocasiones que quedamos, ya bien entrada la conversación, contó cómo fue que formaron en San Salvador, el Frente Democrático Revolucionario; de su estrecha relación con destacados líderes estudiantiles, gremiales, campesinos y religiosos; de cuando los oligarcas salvadoreños en sus delirios anticomunistas le acusaban de andar midiendo sus propiedades, para según ellos, luego expropiarlas; relató también, de la mujer que un día juró en el mismo altar donde Luis había casado a los hijos de esta, que no descansaría hasta verle muerto. Pero quizá la más graciosa de las anécdotas, fue del día que se encontraban en una ciudad del oriente del país en un restaurante y se produjo una balacera enfrente de ellos, mientras su compañero de mesa ahora en el suelo le decía, señalando a un guardia nacional herido en la calle, que su obligación como jesuita era salir y darle a aquél pobre moribundo la extremaunción.

En noviembre de 2006 nos acompañó en la provincia de Barcelona durante unas jornadas culturales dedicadas a El Salvador. En esa oportunidad, él dio una conferencia magistral y, como siempre, muy humana. Al despedirnos, con su abrazo fraternal dijo “adiós compa” a lo que desde estas páginas hoy le digo “adiós compa”…y de pronto, aparece la imagen de una fotografía tomada en el momento en el que un pequeño grupo de jóvenes jesuitas, recién ordenados y vistiendo sotanas negras llegan, al entonces aeropuerto Internacional de Ilopango. La instantánea muestra, entre otros, a un Luis de Sebastián y a un Ignacio Ellacuria, cargados de ilusiones y sobre todo, sonrientes.

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*Carlos Ernesto García, poeta, escritor y corresponsal de prensa salvadoreño.

sábado, 11 de abril de 2009

Manlio Argueta, sus novelas y su historia

Manlio Argueta. Conversa con el gran poeta brasileño
Thiago de Melo en Bogotá, Colombia, en el 2000.


LITERATURA
Manlio Argueta, sus novelas y su historia
Por Luis Beiro



Santo Domingo.- “Por los años 80, si te encontraban en El Salvador con mi novela Un día en la vida, te mataban; pero hoy es un libro de texto en las escuelas de mi país, y cada año se publican allí miles de ejemplares que se venden a muy bajo costo”, me dice Manlio Argueta (1935) al tiempo que muestra los resultados de una encuesta realizada en 1999 por la junta directiva de la Modern Library de Nueva York, donde esta obra se ubicaa en el quinto lugar entre las cien mejores del siglo XX, solo superada por “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “La familia de Pascual Duarte”, de Camilo José Cela, “El amor en los tiempos del cólera” (también del Gabo) y “Sombra del paraíso”, de Vicente Aleixandre.

Argueta sigue siendo el escritor revolucionario que no ha cambiado de color a pesar de los nuevos vientos que soplan sobre el mundo. Compañero de generación y “hermano” de Roque Dalton, a partir del 2000 fue designado director de la Biblioteca Nacional de El Salvador y, desde el 2006, preside la Fundación de Innovaciones Educativas Centroamericanas (FIECA) con sede en la capital salvadoreña y que opera en Honduras, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua. Esta institución se dedica al fomento de campañas de alfabetización y a la realización de programas artísticos en zonas indígenas.

Desde que lo vi en Santo Domingo, se me paró el corazón. Lo conocí en La Habana, en 1980, días antes de su partida a Europa. En aquel encuentro, le enseñé algunos textos en prosa con aires líricos. Al rememorar aquel encuentro ahora, cuando las canas adornan la cabeza de ambos con furia inagotable, Argueta me dice sin dejar de mirarme: “Eras muy joven entonces”.

Parte de su historiaManlio Argueta regresó a su patria en 1992, después de 20 años de exilio, fundamentalmente, en el viejo continente. Pero antes de su partida, sufrió prisión y hostigamiento por sus ideas de justicia social y su vinculación a una generación de intelectuales que propugnaba por el fin de la represión dictatorial que gobernaba su país.

“La muerte de Roque Dalton y mucho más, las circunstancias de su muerte que todavía no han sido aclaradas, fue un acontecimiento que me marcó”, me dice el escritor mientras rememora la historia de su pueblo y los inolvidables traumas de una guerra absurda.

“Cuando llegué al Salvador en 1992, me dediqué a la docencia universitaria hasta mi nombramiento como director de la Bilblioteca Nacional en el 2000, cargo que no he asumido desde el escritorio, sino en la calle”, me dice. Y agrega: “He desarrollado iniciativas en favor del libro y la lectura para todos los niveles de la sociedad salvadoreña, una de ellas se relaciona con un programa de creación literaria para niños y adolescentes entre los 4 y los 14 años. Además, ofertamos en los pueblos el servicio de Bibliobús. En esos viajes por todo el país prestamos libros e instruimos sobre apreciación literaria. También llevamos payasos, cuenta cuentos y otras actividades complementarias al arte de leer para estimular a los niños, sobre todo, en zonas donde no existe la cultura. Otra iniciativa es el programa “Edúcate”, que contempla el otorgamiento de facilidades a los mutilados de guerra para que puedan alcanzar el bachillerato.
En RD Manlio Argueta visitó el país invitado por la Secretaría de Estado de Cultura para dictar una conferencia sobre el arte de la novela, como parte del Ciclo Preinaugural de la Feria del Libro. También impartió un taller de narrativa: “Fue muy estimulante ver dentro del curso, de igual a igual, a algunos escritores consagrados junto a estudiantes y jóvenes con mucho talento. Eso habla muy bien del grado de participación y del interés en favor de la creación literaria en la República Dominicana.
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Artículo publicado en Listín Diario de República Dominicana. Leer más de Manlio Argueta en Arte Poética-Rostros y versos y Álbum Nocturno.