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sábado, 28 de junio de 2014

BALCÓN DEL VÉRTIGO: LA CLARIDAD EN LA PALABRA DE ANDRÉ CRUCHAGA

Balcón del vértigo, DPI, El Salvador, 2014





ARTÍCULO


BALCÓN DEL VÉRTIGO: LA CLARIDAD EN LA PALABRA DE ANDRÉ CRUCHAGA



Luis Antonio Chávez *
Escritor y periodista
luischavezpoeta@yahoo.com
publicado por: Tres Mil   SUPLEMENTO Tres Mil | 3000 Deja un comentario



    Jorge Arturo, escritor costarricense plasmó hace algunos años: “La poesía es un espejo que muerde”, verso alojado en mi pecho como un haz guiándome por senderos difuminados, canto sirviéndome de luz dentro de una barcaza en medio del océano.
     “…en cada letra que escribo las consonantes se desangran, /igual que los ríos cuando los muerden los peces”, escribe André Cruchaga (Nueva Concepción, Chalatenango, 1957) para entrar en calistenia, sondear el piso donde trajinará e irnos inyectando de versos la vida, o por qué no decirlo: de ese espacio que le ha sido dado y como al maná lo reparte en las símiles.
     Filosofando sobre los versos de André Cruchaga, cree un espacio, la atmósfera se me fue dando a medida me adentraba en los poemas de este poeta cuya palabra da visos de quedarse entre nosotros, pero a la vez ser universal, por eso no me sorprende cuando me habla de Aristóteles, Descartes o Megan Fox.
     Nuestro entrañable amigo no requiere presentación, bastará con decir que ha sido jurado en certámenes a nivel internacional, entre ellos XVI Bienal literaria José Antonio Sucre (Venezuela 2007); Primer concurso de relatos breves El portal voz (Madrid, España).
     Su labor literaria sigue y en la actualidad posee más de una docena de títulos publicados, es el eje motor de una página de poesía en la web denominado Arte Poética, además de haber sido traducido al rumano, catalán y otros países que escapan a mi memoria.
    Balcón del vértigo (Dirección de Publicaciones e Impresos, mayo 2014) es un libro que destila vida, luz, sombra, sueños y esperanza por un amanecer equitativo, el poeta pestañea, sube a su barca para viajar desde su Barataria querido hasta los confines del espacio sideral.
     Agregaré que el poeta André Cruchaga no permite embustes, por eso se desangra en cada verso y hace de la vida el Leit Motiv hasta acicalarse en imágenes literarias impregnadas de frases añejadas en su subconsciente:
“Nunca he aprendido la claridad de los tejados mojados/ por la lluvia; no sé si el moho trabaja junto a la noche/ o si, recorrido el sol, queda un poco de luz en mis pupilas”…
     Cuando se comenta un libro, se aprende a leer entre líneas las símiles, y en este arco iris de versos el poeta André Cruchaga se desnuda ante la palabra cuyas imágenes literarias no tienen límites.
     El trabajo de un poeta no es dejarse sobornar por la desidia, sino acicalarse día a día, romper los esquemas preestablecidos, hurgar en las diferentes ramas del arte; Filosofía, Química, Aritmética y escudriñar en ellas las razones del ser, por eso el vate perdura, porque sabe descubrir en medio de la niebla el caleidoscopio literario.
    Ulises Masis, autor del libro Amo mi soledad, escribió en 1990 que “El poeta es la plomada de su tiempo”, y vaya que no se equivocó, pues en eso estriba la labor de un escritor que ha trajinado en estas ligas, que ha quemado velas, pero además ha comprendido que no debe dejarse guiar por el instinto, pues los laureles llegarán con el tiempo.
    André Cruchaga ha vivido las auras del despotismo extremo en esta pequeña aldea, pues sintió la desidia de los años empotrados en las manos del verdugo, por ello testimonia con sus versos el luto guardado en su alma y no puede callar, sorprendiéndonos con los siguientes versos:
“En las manos tengo todavía los días de la tortura. / La humedad bestial en la cama de la fatiga, / y la pena como un desastre en los jardines./ La miseria es una letanía funeraria agazapada en folios y manuales”…
     Desde mi óptica, André Cruchaga tiene muchas velas recorridas, horas insepultas anegadas como huevos de codornices en el atril de la palabra, por eso es que leer a este poeta chalateco es hacer un alto en nuestro trajinar diario para- como en un desierto- tomar agua de la madre pura llamada poesía.
En El Balcón del vértigo el poeta ha subido a los andamios de la vida, eso permite que en su lectura –metafóricamente hablando- encontremos versos amalgamados entre sí, que son faros de luz en medio de un océano, versos donde cave el amor y de una forma sutil nos cante:
     “Te lo he dicho tantas veces cuando jugamos a los dados/ de tus poros, cuando los ojos del hambre espían en tus ingles,/ cuando el zacate de paja se quema en nuestras pelvis./ En el tapiz de nuestra piel han caído inviernos inverosímiles/ las escaleras del aliento nos han puesto a prueba de todo”…
     Cuando el poeta toca el tema erótico, no hace más que apuntalar la coraza con que se ha vestido, por eso recrea la imagen con guirnaldas y en sus versos deja un sabor en la retina, escritos hechos sin pudor ni temor a la beatería.
Pero no hablamos de un erotismo burdo cayendo en la pornografía, hablamos de un erotismo que gusta y regusta, porque leer este tipo de poesía es como manantial “In crescendo”:
     “Desde el interior de tu pubis, la luz compensa toda la oscuridad/ que su materia golpea con braceo de peces”…
     Con las líneas anteriores me siento más que compensado al tener en mis manos Balcón del vértigo, e invito a los lectores a darse un “tours” por los océanos que habitan en Barataria, que el poeta André Cruchaga recién ha abierto el garaje de sus sueños para seguir cantándole a la vida.

Luis Antonio Chávez
Ciudad de los quemados
Junio 25 de 2014

viernes, 20 de noviembre de 2009

Confesión de invierno-Luis Chávez

Luis Chávez, poeta y periodista salvadoreño








Confesión de invierno







He trajinado como una saeta,
los diferentes linderos de la huerta;
lo que no he visto a mi alma le inquieta,
pues ignoro que nos oculta cada puerta.

Y en esas calles de mi vida ya distante,
he visto de tristeza llorar a un ciego.
¿Qué misterio se oculto en ese instante?,
lo ignoro, pues de la vida sólo soy labriego
que no busca aquello que le espante
y al dolor ya no le demuestro el miedo.

Cuando es justo callo y oculto,
de los seres esta infancia ya vivida,
pues sólo a ella le rindo el culto
que ilusionó a mi alma y engalanó mi vida.

Y así he visto en lo profundo de mis sueños,
el misterio que me va deparando la vida;
cuando es justo he tenido que fruncir el ceño,
pues en mí hay una antorcha encendida,
que me ha hecho ver con mucho empeño
lo bueno y no lo malo de la vida.

Transportando en el tiempo mi existir
he querido hacer una breve reseña,
¡amigo!, que no te espante este decir,
porque la vida a todo nos enseña.

Y aunque a veces lucho contra la adversidad,
en el huerto encuentro lo que siempre he querido,
al tiempo no le demuestro aspaviento,
ni aunque en sus enaguas me haya guarecido,
porque el tiempo perdido lo llora el muerto
y mientras viva, a Dios estaré agradecido.



1982
_______________
Leer más de este poeta salvadoreño en Artepoética-Rostros y Versos.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Un poema de Luis Chávez

Luis Chávez, El Salvador





Kathrine Michelle.



Mein Kind
heute will ich dich malen,
dich erkennen
musikalisch, wie Noten
im Pentagramm meiner Tage.

Du, die Fortsetzung
meines Seins, mein Blut,
ich weiss nun,
dass ich deine Gedanken
nicht verwalten darf,
nicht das berühren
was von dir
in mir lebt.

In deiner Weise,
deiner Art
wirst auch du enteilen,
flügge werden,
und Tag um Tag,
mehr und mehr,
einer Gazelle gleichen,
lernen, und ganz in dir
deine Träume hegen,
auch wagen
etwas zu verneinen,
wissend,
dass es meine Erwartungen
hemmen würde.

Kathrine Michelle,
Du, wie der Möwe Flug,
wie der Sterne-Glanz
ein Leuchten, dass mich
von meiner Last befreit,
stärkender Trunk
der mich erlöst,
mich auf allen Wegen leitet.

Du, mein Lebenselixier,
( oder Lebenssaft )
mein täglich Brot,
Gesang,
der sich in Worte kleidet.
der den Satz,
in Zärtlichkeit verwandelt
in meinem,
dir gewidmeten Gedicht.
Originaltext ( in spanisch )Luis Antonio Chavez
übersetzt von Hildegard Rasch




KATHERINE MICHELLEA
ti, hija, en tus dos años de vida



Hija
hoy te dibujo
en el pentagra
made mis días
porque sé que eres
la prolongación
de mi sangre
y comprendo
que no debo
gobernar tus ideas
que son volutas en ti
a medida aprendes
a volar por ti misma
porque cada día
eres cual gacela
que aprende por sí misma
a acariciar sus sueños
a decir no
aunque sepas
que te traerá
desaliento.

Katherine Michelle
gaviota-estrella
luz que aminora mi carga
brebaje en esta ansiedad
que me acompaña
savia-alimento
voz convertida en verbo
frase-ternura
tú eres mi poesía…
Luis Antonio Chávez
(10:00 a.m. 13 de septiembre de 2008)