miércoles, 5 de septiembre de 2007

Total memoria_Claudia Hérodier

Fotografía: Claudia Hérodier, El Salvador.





Total memoria


A: G.E.(por haber ayudado a recuperarme a mí misma)

"¡Vamos, esto es realmente un espectáculo
que ha sacado a los muertos de sus tumbas!
¡La poblacion de los viejos cementerios
de las colinas, corre a verlo!
¡Fantasmas! ¡Fantasmas innumerables en los flancos
y en la retaguardia!".
Walt Whitman(De "Balada a Boston", 1854)



I
Ciudadanos de una tierra de raíces...
¡Manglares vagabundosbus
cando lo blanco en unas alas!
Cadáveres ya de cuerpos que no existen
caminando con muletas hacia la gran ciudad buscada...

Cojos indecisos por una libertad de papel
bajando gradas.
Manoseada forma de hablar y de decirse.
¡Nada clara!
Abofeteando la inteligenia que calzamos
¡fruta jogosa con su propia tierra exacta!
¡Soberana forma pensante toda una
!atentada
por explosivos cargados con la dinamita de 9 muertos,
hoy, que han crecido las murallas.


II
¿Y adónde, en la razón y en el juicio,
los otros sesenta y nueve mil novecientos noventa y un
cadáveres?
En qué cárcel de oscura pestilencia se quedó el vecino,
el hijo del comerciante, el profesional instruido,
la muchacha joven que quiso interpretar con sus entrañas,
la Sinfonía del Nuevo Mundo?
¿QuÉ avioneta los arrojó al mar casi cadáveres?
¿Qué perro devoró sus carnes?
¿Quién fue el que ató sus manos a la espalda?
¿Por órdenes de quiénes se mutilaron sus huesos,
se electrocutaron sus miembros?
¿Cuántos torturadores hubo? ¿Adónde están y quiénes fueron?
¿Adónde, quiénes
y a cuántas ratas metieron
en las vaginas de las vírgenes?
¿Qué cuchillo o qué cigarro se aproximó a los ojos?
¿Cuántos escupieron sobre los rostros y quiénes siguen siendo
los que dan la cara?
¿Cuántos quedaron putrefactos en las paredes de las cárceles,
incrustados en las aguas de las bocanas?
¿Quiénes sacaron a quiénes de sus casas, por la noche,
con sus carros blindados, para que jamás volvieran,
para que nunca retornaran?
¿Quién dio la orden?
¿Quiénes se jactan de tener Próceres en sus familias
y celebran cada año la Independencia de la República
-ganada a punta de curas rebeldes, en su tiempo-
y ahora piden hostias en las misas
y se dan golpes de pecho
en las espaldas?
¿Con quiénes habla Matías Delgado ahora,
que ha tenido que acoger al arzobispo
y a siete nuevos curas masacrados
en el seno de un viejo 15 de septiembre?
mientras el país deja que pase todo
como agua...
¿Quiénes y adónde arrojaron las doradas semillas
para el estallido?
¿Quién cosechó el fruto de la soberbia, de la inconsecuencia?
¿Quién nos refrescará la total memoria?
¿Cuántos caminaremos por los caminos,
para desenterrar a los muertos?
¿Unir sus pedazos?

¿Qué hueso tomará la decisión por mí?
¿QuÉ haremos todos, esta vez?
¡La vida va pasando! ¿Pasa?

III
¡No sé qué harán ustedes!
Por mi parte,
no voy a basarme en la muerte de sólo 9
cuando hay 69,991 más, esperándome
con su azadón de tiempo y su maleza en punto.
Por mi parte, quiero tener presente que junto a esos 9,
quedaron 69,991 guisos a la mitad de sus hervores,
desayunos intactos,
televisores encendidos,
radionovelas al aire.
Madres rotas. Mecedoras moviéndose. Esperando.
¡Que en el sueño, la pesadilla no se arrodilló nunca!
Que de esas 69,991 irrecuperables pulsaciones,
hubo miles de mujeres solas en su noche de bodas,
hombres descuartizados a la mitad de un orgasmo,
abuelos desdentados aguardando su atol de maiz,
su cajita de maicena.
Cabezas de niños pidiendo leche. Con la boca abierta en el pecho
de sus madres.
Aullidos horribles en mitad de la noche.
Pueblos errantes...

¡Libros que todavía aguardan, para que los lea alguno!
Febrero 26/97
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domingo, 2 de septiembre de 2007

El hombre inconforme_Antonio Gamero

Ilustración: Antonio Gamero, visto por Manuel José Arce y Valladares

El hombre inconforme



Nada he perdido porque nada a la vida traje,
Y me siento feliz de haber nacido pobre,
Porque el rico no puede
Parir con gran dolor las cosas grandes
Y luchar en la lucha de los hombres.

Feliz de haber mordido el corazón del vicio
Y de haber sido siempre un inconforme.
Yo nunca he sido esclavo de la monotonía
Ni de la rigidez perenne de las torres.
Abomino del rictus
Que fatiga la muerta sonrisa de las momias,
Y me arrastra el ejemplo de los seres
Que hallan pequeño el mundo para sus incursiones.

No puedo conformarme
Con que haya junto a mí tantos patanes
Que, en cambio de codearse con mi angustia,
Debieran estar ya en los mudalares.

Yo quisiera ser de algo muy etéreo,
De algo que no se pueda contener en los frascos
Igual que una loción o una sardina,
De algo que nadie toque con sus groseras manos:
Que pueda ir libremente de la calma a la tromba,
Del bullicio al silencio,
De la virtud al vicio,
De la piedra a la rosa,
Del más grande pecado al arrepentimiento,
Del rojo fuego al agua,
Del lodo al mineral, y de la urbe
A la verde quietud de la montaña.
Yo quisiera estar hecho de la esencia de Dios
Que pasa por el lodo sin mancharse,
Que, sin pecar, la vida de los hombres suprime,
Que desata la guerra y no es Atila,
Ni es nazi, ni fascista, ni rojo bolchevique.

¡Mentira!, yo no puedo resignarme
A ser hombre vulgar como los otros;
Y voy, en mi pequeña y angustiada existencia,
Buscando días nuevos, nuevas noches,
Nuevos mares de fuego en qué abrazarme.
Buscando nuevas luchas para no ser jumento
Que se aburre de hacer el mismo viaje.

Y clamo porque todo el mundo sepa
Que soy un inconforme,
Y que, amigo del vicio y las virtudes,
Soy hecho, mitad Dios y mitad hombre!
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viernes, 24 de agosto de 2007

La noche ciega canta para vos_Heriberto Montano

Fotografía: Heriberto Montano, El Salvador 1950-2007
Fotografía tomada por René Chacón Linares

El poeta Heriberto Montano falleció el día 23 de agosto de 2007.




La noche ciega canta para vos




Sol indeciso has dejado
Una nube sangrante suave terciopelo de la tarde
Sol sangrante ojo hermoso que me ve
Mientras el polvo de los días pasa por mis dedos

Mientras ella desnuda su cuerpo flaco
Su cintura de avispa que mueve a cuatro vientos
Baila y fuma cigarro tras cigarro
Bajo la luz tenue roja sangrante
Una nube sangrante suave terciopelo de la vida
Advenediza nube que arropa su desnudez

El sábado se desliza serpiente emplumada
Mientras se mueve desnuda desnuda de amor
Su cuerpo flaco de serpiente húmeda de amor
Bajo un ojo moribundo
La tarde un ojo rojo la observo transparente
De amor tenue nube voluptuosa de la tarde

Sol indeciso hoy muerto has dejado
Entrar la noche en el agujero de la luna
Y el polvo de los días pasa por mis dedos

Ella baila como si el cielo sangrante se detuviera para ella
Y las estrellas de su vientre parpadearan
Vientre un poco saliente bajo sus costillas
Serpiente embarazada
Ojo que la mira vicioso lujurioso sol moribundo

Baila serpiente de amor
Brisa que viene con la piel húmeda de amor
Serpiente emplumada que baila sin rubor
El universo es una copa de olvido

Su cuerpo flaco su agujero caliente su vientre
Saliente donde se posa el sol

El tiempo está agotado
Sol anaranjado
Ella bailó para mí para mí
©Heriberto Montano
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martes, 21 de agosto de 2007

Al silencio_Miren Eukene Lizeaga

Fotografía: Miren Eukene Lizeaga






Al silencio, que no existe



Al silbido del tren que cruza.
A la seca hoja, que en cemento rueda,
salta y arrastrándose se aleja.
Al reclamo amoroso de una pompa,
que en la garganta rampa y explota,
llamando a su pareja.
Al goteo de un grifo,
Al cantarín salto del nacido arroyo.
Al retoño escondido en su nido,
en la cuna mecido,
piando, llorando, por su alimento.
Al murmullo del aire, que acampa
en la nerviosa arista de una hoja,
la mueve como un artista,
y al sol abanica.
Al latido interno de los pulsos,
rumor que al corazón viaja,
batiendo corazones, al ritmo
eterno de la vida.
A las ráfagas de mar y monte,
que en al oído confunden
buscando en el horizonte
llanuras de tierra o agua.
Y a la caracola que en tierra
el sonido del mar reproduce.
©María Eugenia Lizeaga
De: Poesía vital, ediciones Beta, Donostia, País Vasco.
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miércoles, 15 de agosto de 2007

A la poesía_Roque Dalton

Fotografía: Roque Dalton





A la poesía




Agradecido te saludo poesía
Porque hoy al encontrarte
(En la vida y en los libros)
Ya no eres sólo para el deslumbramiento
Gran aderezo de la melancolía.

Hoy también puedes mejorarme
Ayudarme a servir
En esta larga y dura lucha del pueblo.

Ahora estás en tu lugar:
No eres ya la alternativa espléndida
Que me apartaba de mi propio lugar.

Y sigues siendo bella
Compañera poesía
Entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol
Entre mis manos o sobre mi espalda.

Sigues brillando
Junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca
En las ciudades y los montes de mi país
De mi país que se levanta
Desde la pequeñez y el olvido
Para finalizar su vieja pre-historia
De dolor y de sangre.
©Herederos de Roque Dalton,
Del libro: Poemas clandestinos.UCA-Editores, San Salvador, El Salvador, 2000.
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martes, 14 de agosto de 2007

Río del olvido_Vladimir Baiza

Fotografía: Vladimir Baiza_Tomada por René Chacón Linares





Río del olvido




Sumergirse en El Leteo, bajar a los recuerdos y los sueños,
destrozar del ayer los cauces que te infectan,
las aves que volaron ya no existen, ya no sienten,
no palpitan,
quemar las naos y estandartes.

Borrarme de tu mente, ser como las piedras apabullantes,
cantar que es mejor la muerte,
lo has pensado,
herir con graffiti y arcoiris tu semblante,

luego el silencio,
la nube brotando en el roquedo.
©Vladimir Baiza.
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domingo, 12 de agosto de 2007

Poetas alados_Nora Méndez

Fotografía: Nora Méndez




Poetas alados


A Saúl Ibargoyen



El poeta no congenia con los zapatos
Esos negros arribistas
Sólo buscan el beso de la loza
El rumor pujante de la acera
Y la amistad promiscua con los desinfectantes.

¡El poeta ama sus alas!
Pero el nuevo orden prohíbe a los poetas alados.

Sus vuelos se cancelan
Y registran sus papeles
Por negros o rosas.

En los cuatro puntos cardinales
Se instalan radares,
Queman las mil y una noches,
Los dragones y pegasos.

El poeta no tiene más remedio
Que esconder sus alas rojas
Guardar en zapatos sus garras
Comprarse un paraguas
Y empeñar la alfombra mágica.

Negros zapatos, negros
Todo el día de arriba para abajo.
Pero el poeta sonríe…
Ningún aparato advierte
Ni sospecha el magnífico detalle:
Las cintas de sus zapatos son azules.

El poeta vuela
Sobre la metáfora del aire.
©Nora Méndez
Del libro: Pintura fresca, Colección Poesía, 2006, Vol. III, Imprenta Universitaria, Universidad de El Salvador.
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viernes, 10 de agosto de 2007

Crónica sobre hérores y tumbas_Ricardo Castrorrivas

Fotografía: Ricardo Castrorrivas





Crónica sobre héroes y tumbas



(Carta para Alejandra Olmos)
¿Sabéis que cuando pienso en el anillo de hierro escondido
Bajo la piedra, por la mano de un demente, me recorre el
Pelo un estremecimiento?
Conde de Lautreamont



Mentira. No todo está permitido.
Bien sabes que Iván Karamazov
Estaba equivocado. Existe.
Como tú… Como yo. Mientras existamos.
Por eso duele tu vivir, Alejandra.
La vida ciega de tu padre.
La vida errante por Europa y Asia,
Buscando su propia búsqueda
Entre laberintos y desiertos,
Los subterráneos y cavernas
Hasta llegar donde el Gran Viejo del Cielo
Y perder los ojos en el pico de los buitres.
Mentira. No está permitido. Es prohibido.
En la lucha, Malderor pagará por su crimen.
Pagarán todos los que ansían la meta.
Siempre estarán Ellos vigilantes
De nuestros pasos cautelosos y nuestros ojos
Siempre estará allí Wanda
Robándose sin querer tu amor incomprensible
Y Molinari como un dios dirá
Que es imposible amarte. Sin comprender.
También Bordenave actuará en la sombra.
Sin comprender.
Como no comprendió Marcos Molina
Aquella vez que te desnudaste en la playa
Frente a la tormenta y las olas.
Gritará como siempre su miedo cerval al sexo
Y a Dios.
Correrá desamparado por la arena y las pampas.
Entonces (no en sueños sino vívidamente)
Te internarás en el bosque
Y caminando desnuda bajo la lluvia
Desafiarás los relámpagos y gritarás que Dios no existe.
Y se apartarán los rayos de ti.
Inmune. Victoriosa. Vendrás a mí como la seda.
Con misterio. Dejándote escudriñar en el lecho
Sin que pueda hallar tu secreto ni tú lo repeles.
En la oscuridad (estoy seguro)
El clarinete y los ojos húmedos del tío Bebe
Estarán espiándonos el amor desnudo.
Gozándose en su locura de notas monocordes.
Será entonces cuando la voz de Gardel
Llegue como desde el fondo de un poso de llanto
Y tus huidas al mundo que no conozco.
Y tus silencios.
Y tus revelaciones brumosas
Mientras gustamos el vodka del loco ruso,
El Iván Petrovich de las drogas malignas
Y los conciertos de brahms.
Y de nuevo tus huidas
Y mi desesperación.
La angustia, la obsesión.
Mi amor atormentado y atónito.
Mientras Bruno lame mis heridas
Y habla de Georgina. Y comprende
Y yo sueno (o pienso) cuando dijiste
Te necesito porque somos iguales.
Y tras desaparecer entre la indecisión y las calles,
Me dejaré llevar por mis pasos
A través de Avenida de Mayo o La Plata con mi desempleo
A mi hambre.
Hasta que Tito D’Arcángelo me invite a beber
Y el fuego caiga en mi estómago
Mientras pienso dolorosamente en tus cosas.
Sí, Alejandra es como si nada.
Como encontrar a Borges sin conocerlo
Y tras charlar con él
Quedar con la impresión de no haberlo conocido.
Así eres tú. Incomprensible. Desconocida siempre.
Dime quien eres.
No tu linaje de sombra. No.
Sino tú misma. Alejandra Olmos.
Sé tú misma. Déjalos.
Olvida ya la tragedia de Quebrado Herrado.
Al fin tío Pancho y Patricio
Están muertos. Murieron fieles.
Creían en la Patria.
Tú no. Cree en ti y en mí. No me dejes,
Alejandra. Olvida para siempre a la tía Escolástica.
Olvidemos la actitud de eternidad
Que asumió desde el día que tiraron la cabeza
Del coronel Acevedo por la ventana de su casa.
Él también creía en la patria
Y lo decapitaron.
Tú no eres eso. Vámonos. Desafiémoslos.
Está mi amor. Que eso te baste.
No debemos correr sesenta leguas hasta Bolivia.
Qué nos importan los huesos del general Lavalle.
Tenemos a Chichín, a D’Arcángelo, a Bucich
Y a su camión que rompe el aire.
Deja a tu padre entre laberintos!
Déjalo que se pierda entre las alcantarillas
Y los sótanos negros de Buenos Aires.
Ellos son poderosos. Ya está todo hecho.
Iván Karamazov murió equivocado.
Y Maldoror hurga su crimen.
Norma Pugliese está ahora magdalena,
Arrepentida de las orgías sádicas con Fernando.
Tu padre ha perdido los ojos
Para pagar el pecado de haber cegado los pájaros.
Los anarquistas están liquidados.
Todo está terminado Hasta la ciega aquella de París
Que se acostaba con otros delante
De su marido paralítico.
Todo está finalizando. Todo. Sólo quedas tú.
Ven. Nadie nos verá. Ni ellos.
Quiero salvarte.
Quiero salvarte.
Hoy parto hacia la Patagonia
En el camión que rompe el aire austral.
Sólo tengo mi amor y creo más que nunca en la vida.
Debo apartarte de tu destino.
Porque esta noche llegarás a la Plaza de Concepción,
Entrarás por la puerta maldita
Y sin poder evitarlo te acostarás con él
En una unión espantosa. No debes hacerlo.
El es tu padre, Fernando Olmos. Y tampoco lo evitará.
Es su castigo por haber violado la región de tinieblas.
Después
Te espera la muerte. Morirás con tu padre, incendiados.
Quemados por vuestro mismo fuego.
Y yo quiero evitarlo.
Y yo quiero evitarlo.
Aquí está el camión con su ruta austral.
Partiremos con la Cruz del Sur en los ojos.
Debes venir, Alejandra. Burlemos el destino.
Mi amor atónito Mi vida alucinada.
Mi obsesión. Mi angustia está esperando…
©Ricardo Castrorrivas
De: Suplemento Cultural Tres mil, Diario Colatino, #729, San Salvador, El Salvador, 22112003.
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sábado, 4 de agosto de 2007

La bajada_Francisco Andrés Escobar

Fotografía: Francisco Andrés Escobar. Tomada de la Revista Hablemos de El Diario de Hoy

La bajada

Que ¡ay! Que ¡así! Que ¡ya no! Que ¡más arriba! Que ¡sshhh! Que ¡más! Que ¡qué rico! Que ¡hacele duro! Que ¡shhh! Que ¡aayyy...!

***

Te despabilan los ruidos de al lado y te quedás lelo. En casivigilia, recordabas a tu difunta abuela y la vez aquella cuando te llevó a ver “la Bajada” y le recetaste tamaño machucón a una cipota. En la duermevela, el alarido de la niña coincidió con el vértice orgiástico de la pareja que se devana en la pieza vecina a la tuya, en el hotel donde gastás la semana veraniega que te has recetado en Miami.

Cuando la pareja termina sus abluciones postorgásmicas y se abarranca en el sueño, vos trepás en tus recuerdos. Aquel año, hace ya tantos, tu abuela te llevó a las fiestas de la capital de tu tierra hoy lejana. Viste “el Correo”, con sus esperpentos y colores; las carrozas, que día con día fulguraron por las calles mayores: la carroza del barrio La Vega, la del barrio Cisneros, la de Concepción, la de los militares, la de los estudiantes, la de los obreros... Fuiste al Campo de Marte, a jugar palo ensebado, cuche ensebado, carreras de encostalados, y a dar empellones en los repartos de juguetes y dulces, mientras tu anciana te hacía tiempo, en una banca. “¡Cuidado como me viene todo verguiado, porque lo remango!” Comiste regio en el pituco hotel que ella prefería, mientras tu ‘nana’ era un íntegro pollo comprado entre la mantelería de lino y la platería de los cubiertos. Y así pasaron los días, hasta que llegó el cinco de agosto.

Te invade un batallón de memorias. Para atemperarlas, abrís la billetera y sacás la última carta de tu hermano menor: “Querido Oliverto: gracias por la ‘lactoc’ que le mandaste a la Rina. Es una chucha cuta, trabajando en ella. No le da agua. Y todos los deberes los lleva bien presentados. Solo ochos y nueves saca en la universidad. // Mi mamá, siempre con sus dolamas. Sobre todo después de la caída en que se astilló la cadera. Con el pisto que nos mandaste en diciembre, le compramos la andadera metálica: ya camina, aunque sea pasito tun tun. // La Amalia y mis tres hijos nos estamos preparando para irnos a la capital, a ver ‘la Bajada’. Hace años que no vamos ni la vemos por la tele. ¿Te acordás de antes, cuando ‘el Colocho’ bajaba en aquel ‘carro’ tan alto, que hasta los trabajadores de la luz tenían que ir quitando los alambres para que pudiera pasar? ¿Y te acordás del ‘descubrimiento’, en la esquina donde antes era el cine Popular? (Yo tengo bien presente cuando en esa mera esquina se quebró un poste, y el montón de cipotes que se había subido se vino para abajo, como garrapiñada. Hasta Carbilio, aquel primo de nosotros, sacó terminación en la trifulca.) Ahora parece que al ‘Colocho’ lo pasean en una andarilla chiquita, luego lo encaraman a otra carroza alta, y hacen ‘el descubrimiento’. En fin, nosotros vamos a ir a ver, para cerciorarnos de cómo es todo ahora, y porque la fe es fe y el ‘Colocho’ es lo que es: bajado o encaramado...”

Parás la lectura. En la pieza vecina ha tronado la cama. La pareja clandestra va a otra ronda de empujes. Encendés un cigarrillo y te vas a la terraza. Que los amantes amen. Toda menor ternura es quizás preferible a la mayor soledad.

Tomado de: La Prensa gráfica, El Salvador, 04.08.2007
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viernes, 27 de julio de 2007

Cristo_Lya Ayala

Fotografía: Lya Ayala




Cristo




“Fui idolatra como el sol y el agua.
Una religión que solo los hombres ignoran”
Fernando Pessoa




Cristo, camina por la hierba
Posee pies pequeños
Casi de niño
No hay distancias entre nosotros
Y estamos así hablando y hablando
Hasta que amanece
Hasta que atraviesa la luz herida
Cristo, si caminaras por la hierba
Tus pies serían tan inmensos
Que llegarían más allá de la casa de las hormigas
Todo el azul de su mano cabe en mi universo
Su frescura rodea lentamente el espacio hondo de mi cabello
Y la redonda barca de mi cabeza
Cristo
Entre tú y yo hilan pájaros y duermen abejas.
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