jueves, 8 de abril de 2010

poemas de ana ferrufino

Ana Ferrufino, joven poeta salvadoreña







ES MENTIRA QUE SOY POETA






¡Es mentira que soy poeta, es mentira!
Lo real es la pasión que me involucra en la palabra,
Sola se escribe la misma poesía
en el aire, en la noche, en el alma.
Y quienes escribimos llegamos con la luz del día,
a recoger estrellas y a transportarlas a las páginas.







SILENCIO
7 de marzo de 04





La calma es absoluta.
Un torbellino efímero se embrolla con la luna,
nada se agita, nada se aleja del puro sentimiento.
El corazón es una estatua de estallidos febriles,
Mientras; la caverna moral, el atrio por donde se asoma el asombro.
En esta noche, vegeta lo impredecible: la totalidad indestructible
Y ronca la pausa en el ensueño donde arde el momento.
En el silencio, vive la campiña que no concluye en ningún atisbo…
Suspira el suspiro,
respira el respiro,
ama el amor.
La vida coexiste en un prodigio cuando el alma se eleva hacia la diáfana niebla, hacia el refugio olvidado… la blanca tela del infinito.
En el silencio, la alquimia del sauce intrínseco libera sus brotes.
En el silencio, el pensar esta desnudo y la existencia es un grito.







Viernes 20.





Mañana de Febrero del 2009. Se congela el viento. Tus ojos vuelven. Tus ojos me miran fijamente. Tu lengua es una flor encendida que galopa entre mis labios. La nostalgia tiene cara de afrodita y me calienta la cabeza, las vísceras… el corazón. Calles que ya no veo pero que camino entre letras, manos que no siento por quedarse como tatuaje caballero. Mis nervios son relojes que calculan la hora interminable, el tiempo una chatarra que se estruja en nombre de eternidades. Tú vos me llama. Tu voz me llama hacía un rumbo inexistente. Un pequeño trozo de sangre coagulada se anula a si mismo con golpes extendidos que se tornan lunas de nada. Tu lengua lame mis heridas pero tus ojos son cuchillos que me escupen. Sentimientos polvorientos. Libros que se queman. Nada de esto será igual. Nada traerá tu perfume y letras. Me calcino a mi misma cuando cicatrizo tu nombre. Ni la lluvia puede apagar lo que encendiste con música. En mi sangre trascurres taciturno y extranjero, viajas encima de un barco sobre los mares de mis venas. Te mataré una vez más con un soplo de girasoles sonrientes para encontrar mi propio funeral. Y poderte decir mis más subterráneos deseos con amorosos besos y lágrimas. Siempre fuiste mi espejo quiero decir que para verme tenía que mirarte.








Palabras sin orden más que el de ser.
4- Nov. 2009





Dulce caos, abrígame, destrúyeme para perderme en mí misma.
Sácame la lengua y jálame el pelo, como si fuera la primera vez que me mirás a los ojos.
¡Que esta intensidad se convierta en agua, en océano fogoso y divino, mi guacal más grande donde me baño sonriente!
¡Que estas aguas traguen mis ansias de amarme, de sostener mi brazo en una cara-flor, en una libélula de estrella!
Mis noches son días, entre almohadones mustios o dorados donde alguna vez grité agudamente mi nombre; y como siempre por ser nunca, el sonido me habló en éste oído antiguo haciéndome el amor en forma de arrullo.
Ser, sentido, palabras de nada, fantasmas de miel; quiero un beso de la noche, morir en un instante de respiración hambrienta, acabarme el amor de un trago, todo el amor del mundo en un soplo de mis letras, corromper las estructuras, lo definido, para ser un fragmento pleno y vivo por la extrañeza de la unidad más junta, pieza de mujer con olor a sal enrojecida como caracola exótica en la orilla de la mesa acuática.
Un retumbo agrieta mi voz… quizá mi divinidad resucitada que encuentro cuando me beso estas mis manos largas y flacas, las que imploran entre mis cejas o mis ojos centellados.
Ojos, mis más oscuros y sensibles olfatos que me rompen la realidad a cada paso, porque lo veo todo tan perfectamente creado por la nada y el todo; eso con quien platico de vez en cuando.
Abstracción de mi realidad despeinada, hermosamente rizada hasta las venas de la cabeza, donde no te descubren ni los piojos por ser tan íntimas, un teatro donde se baila con los sentimientos.
Sentido- pasión, madre- niña mía, solo mía, estrújame la sangre, no me sueltes en tu abrazo. Es que tal vez siempre comprenda a la madre tierra eructándome y lactándome. ¡Vómito del mundo, por lo que no es, por lo que falta, por lo que no se comprende!
Colocho, mi niño, mi amor… ¡No me soltés, quedáte en mi brazo para que pintés al universo con los tuyos, aplástame si lo querés, méteme color en la venas hasta destruirme y salir por mi laberinto de rosas color carmesí!
Sé que te voy a encontrar todo colorico porque nunca te pierdo en los acertijos tridimensionales, ni psicodélicos que te inventás; siempre estás aquí.
Escarlata, mi matiz más cálido y agresivo en la suavidad de mi piel… el sabor de lo que llevó en la lengua y que se mueve como serpiente entre tu boca.
Llanto en letras,
infinito arroyo que me lleva a ser paz.
No hay más; no me interesan las estructuras, ni el orden.
Dulce caos confrontándome, haciéndome el amor…
¡Porque soy!



__________________
Ana Ferrufino, Nació en la ciudad de San Salvador, el 21 de mayo de 1982. Estudió la primaria y secundaria en la escuela católica Alberto Masferrer de Santa Tecla y Bachillerato en el colegio García Flamenco de San Salvador. Se graduó en estudios de comunicación social y escritura creativa en el 2002 y se licenció en el 2007 de Psicología, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).
Actualmente trabaja en el área de psicología clínica, principalmente con mujeres y niños/as.
Ana ha cultivado la poesía desde lo 8 años; sus escritos son altamente personales e intensos, con un aire romántico y despiadado en donde son perceptibles las sensaciones de nostalgia, el misterio, la libertad, la ensoñación y cierta tragedia humana.
Participó en el año 2002 en los juegos florales de Cojutepeque y ha compartido de forma íntima sus escritos en recitales con artistas y amigos/as en lugares como la casa del escultor de Miguel Martino u otros. [Cortesía del poeta René Chacón]

miércoles, 7 de abril de 2010

poemas de david segundo montesino gonzález


David Segundo Montesino González, joven poeta salvadoreño








Puesto que era un verdadero padre de la patria
al fusilarlo no solo lo fusilaron a él
sino que también fusilaron al amor por Centroamérica.
Roque Dalton.





Tocando Puerto





Me acaricio los ojos cuando me ahogaba
y sintió como mis pasos rompían el viento
como si sudara el corazón con pudor y soledad
me trato de detener en contraviento.

Casi vulgar me habla mi capitán
critica mi ropa, cuando al mar nos entregamos
y mientras, señales en el muelle nos decían adiós
me gritaste que latía un nuevo corazón.

Yo mire las acuarelas mientras pasaba el tiempo
y mi angustia por haberte dejado me consumía
yo estar a tu lado quería.

Y estar aquí un par de años más
con el olor del pulpo con pescado frio
yo quisiera cantarte por ser mi ultima monotonía
y hablar de tu boca por que era un poco mágica, de eso estuve seguro.

Damisela te recuerdo recostada en una pared caliente
descansando mientras las hojas del balcón caen
sobre un otoño que murió por que no sabe como estar vivo.


Un poco de veneno, hirvió sobre las venas
mientras el barco a una tempestad se acerca
y hay un monstruo nuevo que con la lengua nos incita
a pecar frente a ellos y morir entre sus cadenas.

Amada mientras te acaricias el vestido,
búrlate de tus amantes que fueron cómicos y crueles,
aquellos que nunca pudieron dedicar rosas en sus poemas.

Un caliente reposo me espera, al ojo de la tormenta me aferro
estoy empezando a tragar agua y el tesoro nunca lo encontramos.






Naturaleza muerta







No malgastes la tierra, caminante avergonzado,
el sol que un día te quemo los poros, ahora te da una oportunidad de vivir.

Puede que surja algo nuevo e interesante en la cueva,
en lo lejos una cabra te espía, y estas tan inspirado que no puedes notarlo
el camino esta desierto, y no te atreves a hablar con el sol de nuevo
será que eres prófugo del universo, y no puedes regresar,
por que no sabes lo que buscabas, ni lo que encontraste.

Un pastor llama la naturaleza, como un árbol seco y sin alma
el rio le mintió y le susurro palabras de traición
no lo entiendes, aquí nos estamos muriendo
y a lo lejos de todo esta historia, ni los recuerdos van a importar.

No importa si la carne amanece embarrada de polvo
o si tus encías sangran tanto, que no puedes creer que la naturaleza es cruel
y si las nubes desaparecen y penetra una luz que no es sol,
sino estrellas viajeras que van llegando
y los mensajeros que no sirven de nada, tienen los ojos maravillados
y corren de angustia por los rojos caminos.

La madre selva no corre, ni esta asustada,
no pregunta, ni descansa,
caballos salvajes cubren el desierto, por fin llegaron a ser libres,
yo prometo vientos muy livianos, después del caos
una muy buena temperatura y un aire tierno donde ya no estaremos.






Reyes Magos?

Encendieron sus velas apagadas
y buscaron una razón para vivir,
sus pies sobrevolaron el suelo
y el cantar de su voz murió
por quien merecía el silencio.

Perturbados buscaron un paraíso
ya ilusionada su mente de ébano se encuentra
pobre de sus futuros atardeceres
su muerte y su sufrimiento inevitables.

Sin esperanza alguna en el camino
buscaron y encontraron un dios ajeno
que no es de todos pero es igual.
___________________
David Segundo Montesino González. Nació en la ciudad de San Miguel, El Salvador, el día trece de febrero de 1992. Sus estudios de primaria y parte de la secundaria los realizó en el Liceo San Miguel, en la ciudad del mismo nombre. A los 11 años escribió su primer cuento infantil. Se interesa en la poesía desde la edad de 15 años con las obras clásicas del romanticismo europeo y estadounidense, el modernismo en las obras de Darío, y la poesía contemporánea comprometida de los poetas salvadoreños, especialmente Roque Dalton. A los 16 años comienza a escribir sus primeros poemas, actividad que ha mantenido realizando hasta el presente. En el año 2009 obtuvo el primer lugar en el “II Certamen de Poesía Conmemorativa a los Mártires de la UCA” de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, con su poema titulado: “Encomendados”. Actualmente estudia la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. [Cortesía de René Chacón Linares]

martes, 30 de marzo de 2010

Carlos Ernesto Garcia Babai i kronikave poetike-Por Arjola Hekurani

El poeta Carlos Ernesto García en entrevista
TVSH, Albania, marzo 2010







Joven albanesa compartiendo la lectura del libro del poeta
salvadoreño Carlos Ernesto García,
Durrës, Albania, marzo 2010 (1)











Carlos Ernesto Garcia Babai i kronikave poetike
Por Arjola Hekurani

Carlos Ernesto Garcia, poet por edhe gazetar, gjendet në Shqipëri për të promovuar “Unë nuk kam shtëpi”, antologjinë me të cilën i prezantohet publikut shqiptar. Ky vëllim vjen për lexuesin nga shtëpia botuese “Dita 2000” dhe përfaqëson një përmbledhje të marrë nga tre librat: “Derisa kolera të kalbet”, “Një pikënisje për dashurinë” dhe “Valixhja në papafingo”

E pabesueshme duket jeta e këtij poeti. Si në një film janë trazuar ngjarjet që e kanë shoqëruar e që në jo pak raste kanë qenë tragjike. “Ekzekutorët e Vdekjes” e kanë ndjekur prej dekadash, të tjerë, vetëm emri u ndryshon, vazhdojnë t’i venë pas. Carlos Ernesto Garcia, poeti nga El Salvadori, poezinë e konsideron si një mënyrë për të denoncuar gjithë sa i ka ndodhur atij, por edhe popullit të tij. Për herë të parë një poet latino-amerikan vjen në gjuhën shqipe me një antologji e cila titullohet “Unë nuk kam shtëpi”, një titull i huazuar prej titullit të një poeme emblematike, që u shkon për shtat shumë popujve, edhe atij shqiptar gjithashtu. Carlos Ernesto Garcia, poet por edhe gazetar, është quajtur edhe babai i kronikave poetike. E ka në mendje edhe një të tillë për Shqipërinë. Ka nisur të thurë të parat vargje kushtuar vendit tonë: “Ka një vend që ecën/ që godet me forcë diellin për ta zgjuar/kujdes, Shqipëria ecën”.
Ktheheni në Shqipëri për botimin e një antologjie me poezitë tuaja për herë të parë në shqip. Do të shëtisni bashkë me veprën në qytete të ndryshme të vendit tonë. Si ndiheni?

Në vizitat që vijojnë pas së parës, gjithnjë ke përshtypjen se me vendin që po viziton, tashmë ka diçka familjare, që të lejon të thellohesh më shumë në disa aspekte të kulturës së këtij vendi. Përshtypjet e mia të para në Shqipëri ishin shumë emocionuese. Kur kalova për herë të parë kufirin, më ranë në sy bunkerët që më kujtuan një kohë e cila fatmirësisht nuk ekziston më për vendin tuaj. Në qytetin port të Durrësit më pas vura re se këtu shumë mirë mund të gërshetohen shumë kultura dhe mund të ketë një bashkëpunim të mirë mes tyre. Në Tiranë pastaj, gjej një imazh shumë familjar për mua, që është sheshi kryesor i kryeqytetit të cilin e kemi parë vetëm përmes televizionit. Mendoj se është një simbol i një vendi me shumë problematika, që donte të ndërtonte një mënyrë të re jetese, simbol i një popull trim që sot e gjen kudo dhe që pak nga pak po i kthehet normalitetit. Tani, gjatë këtij udhëtimit tim të tretë në Shqipëri, gjej një kontrast të fortë. Gjej një vend që është i ndarë në opinionet e tij, me një opozitë e cila nuk merr pjesë në Parlament. Nuk kam pasur kohë që të lexoj gjithçka që ndodh këtu, për shkak të aktiviteteve të mia letrare, por dua të shpreh përmes jush si qytetar i ftuar në këtë vend, se ajo që duhet bërë është të gjithë ju duhet të punoni së bashku për ndërtimin e së ardhmes.

Për herë të parë një poet latino-amerikan vjen me një antologji e cila mban titullin “Unë nuk kam shtëpi”... Është një titull që në të vërtetë të shtyn të pyesësh përse nuk e keni një shtëpi dhe kur një njeri më në fund e ndjen se e ka një të tillë?

“Unë nuk kam shtëpi” korrespondon me titullin e njërës prej poemave të mia më emblematike, më të njohura dhe që në të njëjtën kohë është edhe e vetmja poemë të cilën unë e kam shkruar pa iu kthyer asnjëherë pas. Është një poemë që më ka dhënë shumë dhe së cilës i detyrohem shumë. Ajo i përgjigjet realitetit të një vendi të tërë, në këtë rast popullit të El Salvadorit, që u detyrua të largohej jashtë vendit, një largim që nisi prej viteve 1800. Sipas statistikave, një në tre salvadorianë, gjendet jashtë vendit. Mendoj se kjo histori pjesërisht është e ngjashme edhe me historinë e Shqipërisë. Prandaj kur vij në vendin tuaj unë e di që kjo poezi do të kuptohet. Gjithashtu mendoj se kjo poezi është edhe një homazh për të gjithë njerëzit në botë që nuk kanë një shtëpi, por që shtëpia e tyre është pikërisht atdheu. Për mua një shtëpi nuk është vetëm ajo godinë me katër faqet e mureve të saj, por vendi ku ajo është ndërtuar, ajo tokë është shtëpia, prandaj është një poemë universale.

Ju jeni një nga ata të larguarit për të cilët flitet në këtë poemë. Prej vitesh jetoni në Barcelonë. Çfarë ju ka shtyrë ta lini vendin tuaj?

Gjatë viteve ‘70 në El Salvador ndodhën shumë ngjarje të rëndësishme, të cilat e shtynë popullin të niste revoltat e para, që më vonë shkuan në një luftë civile e cila zgjati për rreth 12 vite me radhë. Qeveria salvadoriane nuk ishte e aftë ta menaxhonte këtë situatë që i kishte çuar njerëzit të protestonin nëpër rrugë për të drejtat e tyre, për arsim, shëndetësi etj., të cilat deri në atë kohë ishin dhunuar. Ajo, në vend që të realizonte një plan për rregullimin e situatës, thuri vetëm një plan se si ta shkatërronte këtë lëvizje të popullsisë që kishte ngritur krye. Gjatë viteve të adoleshencës sime, që përkon me mesin e viteve ‘70, unë u bëra pjesë e asaj që u quajt Lëvizja e Kulturës Popullore, që në të njëjtën kohë ishte pjesë e një grupi më të madh akoma që quhej Grupi i Bllokut Popullor. Aty bënin pjesë të gjitha fushat e ndryshme të artit si letërsia, teatri, muzika, poezia, gazetaria etj. Së bashku luftonim që njerëzit të fillonin të mendonin për përmbushjen e nevojave të tyre. Për shkak të kësaj detyre, unë udhëtoja nëpër vend dhe flisja me shumë njerëz, edhe me fshatarë, shumica e të cilëve ishin të krishterë e që nuk i kuptonin ndarjet politike. Ata identifikoheshin vetëm me fjalën dhe mësimet e dhëna nga Krishti, ndaj edhe ne gjetëm një mënyrë të ngjashme për ta çuar fjalën tonë tek ata. Kjo u identifikua me atë që u quajt Lëvizja Teologjike e Librit, që ndau dhe kishën salvadoriane më dysh. Ne filluam që me anë të veprave tona letrare, teatrit e muzikës, t’i bënim njerëzit të kuptonin për çfarë kishin nevojë. Ndaj kur ushtria salvadoriane ndërmori planin për ta shkatërruar këtë lëvizje që po kthehej në një kërcënim, ne që bënim pjesë në Lëvizjen e Kulturës Popullore nuk ishim jashtë këtij plani. Një skuadër, që quhej Ekzekutorët e Vdekjes, erdhi në shtëpinë time në qershor të vitit 1980. Duke qenë se nuk më gjetën, ata vranë babanë dhe motrën time 18-vjeçare. Atë ditë vranë edhe shumë të rinj, të cilët i lidhën me duar pas shpine dhe i hodhën nga një urë. Unë shpëtova, ky ishte edhe fati im. Një pjesë e poemës “Unë nuk kam shtëpi” i kushtohet babit dhe motrës sime, si dhe asaj dite. Flas për ta, por e bëj këtë duke mbajtur distancë si poet, sepse poezia është poezi. Kjo ishte arsyeja që më bëri të largohem prej vendit tim në vitin 1980, një vit tragjik, sepse po atë vit, më 24 mars të 30 viteve më parë, u vra edhe kreu i kishës salvadoriane, Monsinjor Oscar Arnulfo Romero, që konsiderohej zëri i të pazëve në El Salvador. Me qindra mijëra njerëz dalin nëpër rrugë sot, ndoshta edhe në këtë moment që ne bëjmë këtë intervistë (intervista u realizua më 24 mars, shënim i redaksisë) për të kujtuar Monsinjor Romeron. Prezantimin tim në Elbasan ia kam kushtuar pikërisht atij. Pikërisht atë vit unë u largova drejt Meksikës, ku edhe aty disa muaj më vonë bëhem objekt i një tjetër atentati sërish prej Ekzekutorëve të Vdekjes. Për të dytën herë që nga dritarja e shtëpisë shikoj vrasësit e mi. Sërish arrij të arratisem. Menjëherë largohem në Spanjë, ku ende jetoj prej 30 vitesh. Që prej vitit 1992, kohë kur Lufta Civile u shpall e përfunduar, prej qeverisë salvadoriane dhe protestuesve, atëherë nisa t’i kushtohem tërësisht letërsisë dhe punës kulturore në përgjithësi.

Unë do t’ju quaja një poet-luftëtar. Por doja të dija si ndihet një njeri që shikon ballë përballë ekzekutorët e tij dhe që përjeton vdekjen e babait dhe motrës prej dorës së atyre që në të vërtetë ishin nisur për ju?

Herën e parë që erdhën në shtëpi unë mendoj se e kisha idenë që më parë se në një moment do të më vrisnin. Ajo që nuk mendoja kurrë ishte se do vrisnin familjen time. Akoma kujtoj mendimet që më kalonin në mendje kur prej çatisë së shtëpisë shikoja ata njerëz të armatosur dhe dëgjoja britmat e babait dhe motrës sime, të cilët po i vrisnin në sallon. Mendimi që ka kaluar në mendjen time që nga ai moment e që vazhdon të jetojë me mua prej atij momenti, është se do t’ia dedikoja jetën time kujtimit të tyre dhe që nuk do të rresht kurrë së denoncuari ato vrasje. Mendoj se përmes poezisë kam filluar ta bëj, por gjithnjë duke mbajtur distancën e nevojshme. Ndonjëherë gjatë leximeve të mia poetike, nuk flas fare për këtë pjesë të jetës sime, sepse nuk dua që njerëzit të më duartrokasin për mëshirë, por sepse poezia ime u pëlqen.

Jeni kthyer më në El Salvador?
Pas 19 vitesh qëndrimi në Spanjë u ktheva për herë të parë pas largimit në vendin tim. Tani, që nga viti 1999 shkoj dy ose tre herë në vit. Edhe gjatë kësaj kohe u organizua një tjetër atentat ndaj meje. Shpesh kam pasur edhe kërcënime përmes internetit, të cilat kanë të bëjnë me një ekspozitë e cila flet për fenomenin e Organizatës Mara në El Salvador, ku del në pah se si kjo organizatë ka ndër mend ta shfrytëzojë Spanjën për të kaluar më pas në vendet e tjera europiane, për ta ndarë pushtetin me mafiet që mbizotërojnë aty, në trafikun e narkotikëve, prostitucionit, të organeve etj. Kërcënimet e tyre mund edhe të realizohen, ashtu siç ndodhi në rastin vrasjes së fotoreporterit Christian Poveda, pas realizimit të dokumentarit “La vida loca” mbi jetën e Marave në El Salvador. Një njeri mund të përballet në situata të ndryshme, në të cilat i rrezikohet jeta. Por unë them që e rëndësishme është që frika të mos të të paralizojë.

Cilat fenomene ndikojnë më së shumti në krijimtarinë tuaj si poet?

Poezia ime konsiderohet edhe si një poezi e eksperiencës, sepse janë produkt i një eksperience personale. Zakonisht shkruaj për ngjarje që më ndodhin e që kanë të bëjnë me tema si diaspora, lufta, udhëtimet dhe sigurisht me dashurinë. Por kur flas për dashurinë, nuk i referohem vetëm marrëdhënies mes një burri e një gruaje, sepse më intereson dashuria në përgjithësi, por marrëdhënien mes një çifti e përdor pikërisht për këtë lloj dashurie. Nuk ka ndonjë temë të re që nuk është trajtuar më parë, por ajo që ndryshon, sipas meje, është mënyra se si janë trajtuar.

Ju bëni edhe gazetarin?

Jam korrespondent i dy gazetave salvadoriane. Gazetarinë e ushtroj si një ushtrim për t’u qetësuar.

Jo më kot ju pyeta, sepse doja të dija nëse ju ka ngacmuar diçka prej Shqipërisë dhe nëse po, ajo që do të shkruanit për të do të ishte një poezi, apo një artikull?

Unë jam një poet që nxjerr një libër në çdo dhjetë vjet dhe nuk them paraprakisht nëse do të krijoj një poezi, do të shkruaj një roman, apo një artikull, por mund të them që në mendjen time kam filluar ta krijoj një poemë në të cilën them diçka të tillë si: “Ka një vend që ecën/ që godet me forcë diellin për ta zgjuar/kujdes, Shqipëria ecën”.

Planet e së ardhmes?

Disa prej poemave të mia janë zgjedhur si tekste këngësh në Nikaragua për këngëtarë shumë të njohur botërisht. Ata janë Carlos Mejía Godoy, Luis Enrique Mejía Godoy dhe Adrián Gonsueta. Po përgatitet një disk që bashkon këto poezi me muzikën dhe që do të dalë në qershor të këtij viti. Gjithashtu pritet të realizohet një koncert, i cili do të shëtisë nëpër të gjithë vendin e që ndoshta mund të dalim me të edhe jashtë shtetit. Ndër të tjera jemi duke përgatitur edhe një ekspozitë pikture, ku çdo tablo e saj do të jetë e shoqëruar me nga një poemë. Këtë po e realizon një piktor belg, ndërkaq një dirigjente në Amerikë është duke kompozuar një operë frymëzuar prej poezive të mia.

Është kjo një mënyrë e mirë që poezia të shkojë më shpejt te publiku?

Unë mendoj që po. Do të më pëlqente shumë.


*Publicado el 31 de marzo de 2010 en la Gazeta de Albania.

sábado, 27 de marzo de 2010

TANTO AMOR EN LA MEMORIA-MARISOL BRIONES


Portada







DISCURSO DE PRESENTACION DEL LIBRO
“CON TANTO AMOR EN LA MEMORIA” DE MARISOL BRIONES,
POR EL ESCRITOR RAFAEL MENDOZA EL VIEJO.



Acto celebrado en el Centro Español de El Salvador el 24 de marzo de 2010.



Amigas, amigos:



Es una agradable ironía que Marisol me pida presentar su libro titulado CON TANTO AMOR EN LA MEMORIA, porque nunca fui bueno para escribir sobre el amor, sea cual sea la clase de amor que se recibe o se da. Quizás ello se deba a que el amor básico, el inicial, el que cuando existe nos marca para siempre y nos pone alas; o que, ausente, nos desmarca de la realidad y nos deja en un limbo del que con suerte lograremos escapar algún día, ese amor, de leche diría yo, que se mama en cada caricia maternal o paternal, ese a mi me dejó esperando hasta bien entrados mis primeros años. Sería otra clase de amor el que me salvaría, años más tarde, más bien el que me absorbería, el que me despegaría de la inocencia como un imán tremendo hasta hacerme caer de bruces con la realidad del sexo, mi otra condena, esta sí deleitante y vital.

Pero Marisol me ha pedido presentar su libro y como quiero mucho a Marisol por sus cualidades personales y su modestia como artista, por hacerme sentir importante y por creer en mi, por soportar ora mis enfados, ora mi involuntaria indiferencia, he aceptado gustoso su solicitud y heme aquí metido en un terreno que requiere andar con tiento y con respeto, pues ella no es una poeta más, ya que ha sido más que una poeta: revolucionaria, funcionaria, asistente de destacados políticos, periodista, directora de agencias de noticias, además de madre y de ejercer la noble profesión de docente de enseñanza especial. Si no bastaran tales méritos, hay que considerar que nace de barro Nicaragüense, hija de un periodista nica muy respetado, a cuyos pies se convierte en permanente partícipe de juntas y cenáculos que reunían a lo más destacado de la intelectualidad de su patria natal, desde las cuales escuchaba atenta los tambores revolucionarios que, tronando bajo el liderazgo del General de Hombres Libres, célebre Hombre de Niquinohomo, anunciaban la batalla final que permitió romper las amarras de esa “india morena de pies descalzos” como nuestra querida autora de la casta Briones llama a su patria.

Mal que bien armado ya del valor necesario para esta empresa, paso pues a lo que nos trae y, en el limen de mi presentación, he de advertir que no es posible presentar el libro in commentum sin tener como referencia obligada el anterior de Marisol, LLUVIA DE LUNA LLENA, que es como la primera parte de un mismo estallido de símbolos, imágenes, evocaciones y trasparencias anímicas danzando en torno al sagrado y avasallador fuego del amor, no el ya explicado, no el caritativo, ni mucho menos el filial, sino el erótico, nombrado así, con toda la fuerza semántica y romántica del término, entendido lo segundo como carácter del erotismo en una escuela literaria que ha dejado una impresionante cauda de obras de gran significación, relación que me veo en la necesidad de obviar en respeto al tiempo y, más aún, a quienes en verdad ocupan mejor esos dominios. Volviendo a la advertencia que justifica este párrafo, veremos que hay, en efecto, entre ambas obras vasos comunicantes muy evidentes, no solo en los símbolos y las imágenes sino también en la creatividad misma que la autora pone de manifiesto con astucia... Así nos encontramos en la página 38 de CON TANTO AMOR... un poema que se titula LUNA LLENA DE LLUVIA, que retrotrae al título del primer libro con una inversión sintagmática de fina hechura en la que se revela la ocurrente creatividad de Marisol. Claro, es el mismo amor el que ha movido poemas divididos en dos poemarios.

Pero no interesa plantear esa relación únicamente como dato sino como prueba de que con LLUVIA DE LUNA LLENA y, encima de eso, CON TANTO AMOR EN LA MEMORIA, la autora no nos presenta en realidad dos obras de contenido exclusivamente erótico, sino una agenda de vida en la que el amor ocupa gran parte de sus citas y... sus cuitas. Veamos si podemos explicarnos:

El erotismo que encierra LLUVIA DE LUNA LLENA arranca con una investidura mítica que permite ver la identificación de la autora con los misterios de la noche; de ahí, como veremos después, se desparrama en la obra de nuestra poeta amiga una cascada de símbolos, como capa que la resguarda del mundo real y la hace reinar con sus versos sobre el sueño de los incapaces de amar. En el poema inicial, LILITH. leemos:

“...La dueña del placer y la palabra. / La amada, la amante / La que enreda corazones en su pelo...” Pero en estrofas que anteceden ha dicho: “...La indómita / Guardiana de su independencia / La transgresora de los límites impuestos...”

Es como si Marisol hubiese querido establecer que nos va a hablar del amor, pero desde el plano personal en que se ha podido probar el sabor de la pasión, pero sin exaltarlo ni dejarse atrapar por sus redes; algo así como “yo, reina de la noche, se que soy amada, se que soy amante, pero sentada sobre la luna, como Lilith, sigo siendo libre...” Según la versión hebrea del mito mesopotámico de Lilith, esta fue creada por Dios junto con Adán antes que Eva; fue pues la primera mujer. Escapó del paraíso y de Adán, molesta porque este le pedía hacer el amor estando ella acostada boca arriba, en la posición más común y corriente. Por haber huido fue condenada a perder todos los hijos que ella concebía con el semen de cuanto hombre lo derramaba fuera de la función debida. por propia mano o en infidelidad. Por eso la imagen de Lilith se ha convertido en símbolo de la liberación femenina en algunas culturas.

Con todo y ese poema inicial e iniciático, el erotismo presente en la poesía de Marisol, al menos en estos dos libros, se nos antoja a veces como un erotismo tierno, de ternura casi ingenua –no inocente, que es otra cosa-; ello, porque es una ternura natural, capaz de desnudarse sin malicia bajo la luna... Veamos ahora algo de la producción de la autora que evidencia lo que afirmamos. Tiempo habrá de analizar los otros símbolos:

“... Ahora solo quiero decir / que te quiero en Septiembre / y también en Enero / por años enteros. / Con lunas llenas / medias lunas y aún sin luna...” // (De ANIVERSARIO).

En esos versos pareciera que el amor confiesa su rendición. La reina de la noche se queda sin sitial, pero amando, siendo amante. La autora ha amado más que noche, luna y poesía: es mortal. No es mito. El lenguaje y la estructura de estos versos, se parecen mucho a los de otra escritora, la que nos acompaña en la locura familiar y que se quedó en un octubre “con tanto amor en la palabra”, valga la parodia que en este caso era de imponerse.

Lo dicho con respecto a aquella ingenuidad presente (que aquí debe ser entendida como “bona fide” aún no experimentada en el sufrimiento que producen el mal de amores o la decepción de la amante) no quiere decir que, por momentos, el deseo no se desborde por algunos versos con esa fuerza expresiva característica de las pasiones francas y valientes, capaz de entender y atender los aullidos de los faunos que la sensualidad deja rondar en noches así, en que al amor llama con claridad a su íntimo ritual. Pero siempre se expresa con naturalidad, con la sinceridad de lo realmente gozado, no como recurso de encantamiento poético, como podemos observar en el mismo poema ANIVERSARIO:

“Porque seguís siendo / el único mago / que sabe utilizar sus melodías / como encantamientos, / que sabe hacer a mi sangre sonora / y a mi cuerpo / tu instrumento de vibrador frotado.”

Así atemperado por los címbalos que la sangre hace tañer en los cuerpos que sueltan sus bridas para la entrega inevitable, el amor, en la obra briónica salta de pronto sobre los tejados de la poesía con versos que son “como gatos montunos”. Véase DE CUANDO NOS MIRAMOS, página 9, del primer libro aquí tratado, uno de los poemas más escandalosamente bellos y femeninos que he leído y que me da la gana leer entero:

“Cada vez que nos miramos / lo hacemos / con ojos húmedos, de perros jadeantes. / Te propongo / dejar ya el lenguaje de signos // Asaltar las fronteras / avanzar con alas de libertad / como gatos montunos / arañándonos / lamiéndonos / acariciando por fin /
nuestras geografías...”

Creo que no habría ya necesidad de continuar con esta presentación. Ahí se ha dicho todo. Ahí lo ha dicho todo una mujer que consciente de la hermosa geografía de su cuerpo y de la del amado que ha inspirado versos tales, no podría haber tenido mejor oficio que el de poeta. Ahí, sin embargo, no lo ha dicho todo esta poeta, porque en la agenda de una poeta auténtica, el amor no puede dejar de atender todas las citas que le apuntan el tiempo y la distancia...

Saltemos nosotros también con los gatos al segundo libro... Nos los encontramos ronroneando con esa sonrisa pícara que Marisol no puede evitar en ciertas ocasiones en que se ve arrinconada por un requiebro o una insinuación al paso, por ejemplo en RAZÓN PARA AMAR, aunque tácitamente mencionados:

“Te amo / porque amas lo que soy / y a mis dos ramas / porque abandonas tu seriedad / para descifrar mis enigmas / porque gozamos juntos / hasta las mascotas...”

Esas mascotas no podrían ser más que gatos, como que ya los perros como signos han quedado erradicados con su jadeo de todos estos testimonios en el anterior poema aquí leído. Están también estos enigmáticos animales mezclados con otros elementos de la nocturnidad en que parece haberse gestado esta poesía, al final de un poema de título emblemático al que ya nos hemos referido: LUNA LLENA DE LLUVIA. Véase:

“Desde entonces / la noche / llena de luna llena / es un espejo sin fondo / donde caben incendios / confesiones, gatos, boleros / y cabalgamos desnudos de tiempo / por el universo...”

No sorprenda que este segundo libro incluya un homenaje a un gato famoso. Leemos en la página 69 el poema GATO DE CHESIRE. Se trata, al parecer, del famoso personaje creado por Lewis Carrol en su famoso libro, el que solía desaparecer hasta quedar solo en sonrisa y que entretenía a Alicia con sus paradojas; la brizna de duda con que inicia la explicación previa se debe a que en el título del poema falta una h que quizá nos birló el editor, con la que quedaría claro que se trata del nombre de la ciudad inglesa de Cheshire que es de donde Carrol lo adopta para su felino. Pero se trata de él con seguridad porque en el comienzo de ese poema Marisol le dice “Siempre vuelves puntual en mis recuerdos mi gato de Chesire...”

Pero donde mejor se funde nuestra poeta con ese símbolo es en SIETE VECES SIETE, que concluye con esta estrofa:

“...Y sin embargo / podría perdonarte / setenta veces siete / entregándote / una a una / /mis siete gatunas vidas...”

No vamos a extendernos tanto sobre el simbolismo de la luna. Es tan claro como la luz que ella refleja de otra fuente. De ambos nos habla Marisol (a quien mejor le hubieran puesto Mariluna de nombre, a juzgar por su pasión por Selene), en el poema que lleva, precisamente, el nombre de esa satélite del sol y de la poesía de su autora, pero nosotros aquí tomaremos solo el final:

“...Con el correr del tiempo / el mundo oscureció / entonces desde un río de lágrimas y soledades / la diosa se encarnó en la luna / y el dios en el sol. / los dos respiran por la herida / entre el mar y el desierto / un anillo de fuego los consume / que sanan brevemente / cuando la luna come un pedazo de sol,,,”

Preciosa imagen la que encierra el final de poema para aludir a la fase menguante de la luna y, al mismo tiempo, del dolor que acompaña la ausencia o la tardanza del amor. Ya al comienzo del libro su autora había dejado testimonio de la celeste pareja, como lámparas de su más alto sentimiento de mujer:

“Te amo / porque amas lo que soy... // ...porque me has regalado / el sol del atardecer /
y la / L / de tu luna...”


¿Será esta L clave de algún Luis?... ¿Del Luis al que nuestra amiga le pide, en el poema DONDE DIGO SU NOMBRE que forma parte del primer libro, que no se aleje por lejos que se encuentre? Nunca lo sabremos. O quizá sí, mañana, si atendemos aquellos versos populares que nos acompañaron en la infancia: “Misterios que al papel lleva la mano / el tiempo los descubre y los publica...” Pero salgamos ya del tiempo de los Luises para pasar a otro comentarios.

Hay otros símbolos en el libro que valdría la pena tratar, si tuviésemos más tiempo, como los pájaros, los sueños, lo telúrico de los emblemas fáunicos y florales, pero nos falta referirnos a dos características que se advierten palmariamente en el libro que hoy presentamos, de índole conceptual la primera, estructural la segunda. Vamos en ese orden:

Lo primero que quiero exponer con brevedad trata de que la simbología a la que nos hemos referido procede de la influencia potente y valiosa que la mitología de nuestro mundo ejerce en el pensamiento de la autora y en la identificación que con esos valores históricos y culturales asume ella por vocación natural, por ser barro moreno que se resuelve en palabra, en verbo, en oficio de Grandes Lenguas. El último fragmento poético que hemos leído da cuenta clara de lo que hemos afirmado. No creemos prudente traer otros ejemplos. Ya el lector tendrá oportunidad de constatarlo con la lectura de estas dos obras. Paso pues, ahora a lo segundo.

A mi me parece que lo más valioso de la poesía de Marisol Briones, desde el punto de vista de la estructura poética, se encuentra en sus poemas de corta extensión. No es porque nosotros hayamos cultivado ese tipo de estructura, sino por el acercamiento formal que tienen con, por ejemplo, el epigrama y otras construcciones poéticas de este tipo. Recordemos el poema aquel donde canta a su Nicaragua y que mencionamos al comienzo de este ejercicio... Y es tal la validez de lo que afirmo, que el ingenio creativo de Marisol se revela contundentemente en aquellos poemas que asemejan píldoras de filosofía, como estos:

“No se si el encontrarte / fue un cruce de destinos / o un destino de cruces...” ¡Tres soberbios heptasílabos que son una joya de síntesis!

Otro:

“Me acerqué a tu cráter / y desde entonces supe / que tocaba el cielo / y abría el infierno...”

Yendo en crescendo de versos dentro de esta clase de poemas, pero manteniendo la síntesis de expresión, se encuentra el poema DE CUANDO NOS MIRAMOS que ya hemos leído, pero en el segundo libro, esa característica sigue manteniéndose con cobrada fuerza; así en el poema ES MAYO que vuelve a recordarnos el poder comunicativo que tienen los poemas de Mezti Súchit Mendoza López y que desde ahora, deberá formar parte de las más exigentes antologías de la poesía de nuestro tiempo:

“Es otro mayo / la plaza está vacía / el vuelo de los pájaros / detenido / la lluvia de estrellas / sin caer. / Mi patria sin ti / es una pancarta rota, / en este otro mayo / en que todavía / te quiero.”

En este orden se ubica también el poema al GATO DE CHESHIRE.

Celoso que soy de la verdad y de lo justo, debo decir también que hay varios poemas de estos libros que no debieron incluirse; afortunadamente no son ,muchos, pero este juicio es un tema que sólo es válido discutir entre Marisol y yo, si ella me lo permite. Yo también he incurrido en esos excesos, que no restan nada de valor a lo esencial de un libro, pero que con el tiempo le molestan a uno al verlos donde no debieron estar. Ya para terminar, haciendo descarada gala de ese afán lúdico que me acompaña siempre, quisiera decir que con estas dos obras, despojadas de algunos poemas que son prescindibles, yo, Mendoza el Viejo, hubiera hecho un solo libro con el título CON TANTA LUNA EN LA MEMORIA ó, quizás mejor, POEMAS DE UNA GATA LLENA DE LUNA. Pero como no soy el autor de ellos, me parece mejor quedarme “con la memoria en la luna”, en la luna de Marisol Briones, que no es de queso –me refiero a la luna, porque Marisol ya vemos que tampoco- sino luna de amor, luna de gatos, de noches encendidas, de pájaros nocturnos, de boleros y plazas que se cruzan furtivamente, de viajes y proyectos; un mundo mágico que nos revela a una mujer que no olvida sus recuerdos de luchadora, orgullosa de su casta, de su patria y de su oficio.

Bien. Creo haber abordado lo sustancial de la poesía de Marisol. Si algo sin querer he omitido habrá sido por incapacidad. Ya hemos anticipado que no somos expertos en estos oficios de padrino. De hecho, es quizá la segunda o tercera vez que caemos en la osadía de presentar un libro ajeno. Y de cierto digo que nunca lo hicimos con más entusiasmo, más confianza, ni más complacencia que hoy.

Solo quiero pedirle a Marisol que antes de leer poemas de CON TANTO AMOR... lea uno de LLUVIA... que lleva el título EN LA DISTANCIA. Ocurrió que cuando lo leí por primera vez hace... ¡cuatro años!, sentí en los dos últimos versos que un endecasílabo pugnaba por salir a ocupar mejor sitio en un soneto; y amante que soy de ese molde poético, le di gusto. Me tomo la libertad de leerlo para cerrar mi intervención, después de que lea el suyo esta dama de colochos que, según ella misma dice en un poema de CON TANTO AMOR..., son como “anzuelos para otros”, para otros que se atrevan a caer en las garras de una gata así, con tantas vidas y tan bellos poemas...


Rafael Mendoza el Viejo.

XXIV – MARZO - MMX


(Se agrega en página siguiente el soneto mencionado al final del discurso)





GLOSA




“…demando el don de la ubicuidad
para alentar tu lecho y mi cuerpo
en esta larga y fría madrugada
de la distancia.”
Marisol Briones





En esta larga y fría madrugada
yo también estoy solo en otra historia.
Entre sombras, insomne, hago memoria
de tu voz, tu sonrisa y tu mirada.

Lamento no tenerte aquí abrazada
y no poder gozarme con la gloria
de que alcancen unidos la victoria
nuestros cuerpos, en ansia desbocada.

Pero mi mente, donde moras, sabe
con tu imagen construir la fantasía
de ese encuentro y lo sueño. Cuando acabe

su magia, encenderé la poesía
y en un soneto a lo mejor te grabe
en esta madrugada larga y fría.

Rafael Mendoza
Octubre 2006


domingo, 21 de marzo de 2010

poemas de carlos bustamante


Carlos Bustamante, El Salvador








LA ANEMIA DE TU MUERTE







Pálida. Serenamente pálida.
En ti se apagaron todos los astros.
Quedaste más exangüe que la luna.
Pálida. Serenamente pálida.
Tu palidez desentonaba hasta en la nieve.
Eras una galaxia dentro de la muerte misma.
Un río congelado entre el fulgor del alba.
Un estero de lágrimas en el nocturno cielo.
Una espada de plata caída en la llanura.
Pálida. Serenamente pálida.
Inextinto recuerdo de las lámparas rotas.
Cadáver de un relámpago celeste.
La cruz antártica yacente sobre mi alma.
Pálida. Serenamente pálida.
Así te vieron los ojos cuando muerta,
Mis ojos alumbrados por tus despojos lívidos,
Bañados por la lumbre sin luz del orto eterno.
Pálida. Serenamente pálida.







TU PIE DESNUDO







Emula de tu pie descalzo y frío
Ya la luna menguante —pez de nieve—
Su dorso de marfil, arqueado y breve,
Hunde en las linfas de celeste río.

También tu pie, en idéntico desvío,
Mútilo de las alas, blanco y leve,
Con escorzo de pájaro se atreve
A bañarse en un lago de rocío.

Refractando un relámpago nervioso
Riela sobre la escarcha, cauteloso,
Tu pie de jaspe inmaterial. No eludo

Decir que, como el pez que se constela
De luna y concha nácar, su alba estela
Deja en mi corazón tu pie desnudo.







LLANTO







Tenía un estertor de estrella en la garganta
Y algo como un adiós de golondrinas en los ojos.
Tu vida agonizaba más lenta que la tarde
Y con una voz muy pálida, voz como de hoja seca,
Atormentada en esta angustia de todas las angustias,
Me dijiste —Carlos, yo me muero…

Luego volviste el rostro, luna ya de otro cielo,
Hacia el lado del muro
Donde empezaba el crepúsculo y empezaba la noche.

Te fuiste en suspiro sin regreso.

Ya no me quedó más que tu cabellera
En un desorden de dolores azules.

Quise hablarte, decirte toda mi ternura,
Pero mi alma estalló en un profundo sollozo
Y de mi pecho convulso, como marea de gritos,
Se desató en un largo río de silencios amargos.
*Poemas tomados de la Antología general de la poesía salvadoreña. Selección, prólogo y notas del poeta José Roberto Cea. Elditorial Universitaria, El Salvador.

jueves, 18 de marzo de 2010

los estados sobrenaturales-alfonso kijadurías

Alfonso Kijadaurías


Los estados sobrenaturales
[Fragmento]


1
Las paredes están dentro de mí que estoy creciendo contra el suelo.
Una sola palabra me pasea en el agua hasta tocar el fuego.
Infierno del amor de grandes fauces. Conoce la dimensión
De estas puertas el sacerdote del mal. Se necesita la idiotez,
Estados de locura que permitan viajar a lo más simple.
El resto será magia. Llave de los misterios ocultos en la claridad primitiva.
Estoy fuera de todo pensamiento, de todo círculo, mis únicos
Dominios son los silencios de este anillo de fuego.






2
En la pirámide más pequeña y el cielo infinito duerme mi cabeza,
Y soy menos que un palito de fósforo y tal humilde como un grano
Que renace mil veces gracias a que invento un mundo sin palabras,
Lleno de imaginaciones, para ver en el odio una manera de ser triste.
Gozo de las celebraciones, las pompas sobre el manuscrito de un
Hombre a quien sus actos los antecede las enfermedades, del que es
Una manzana a los pies del rey y serio entre locos, me duelo
De él y por él gozo con alegría esta suerte de purgatorio,
De infierno interior.







3
País de las fiebres que me devoran, mi risa es la máxima celebración
De mi nueva cabeza, te siento sobre mis piernas de mujer
Hombre mascando las flores de tu espalda y mi piel podrida
Me conduce al encuentro del ombligo, muerdo las bellas plantas
Del mito poniéndome invendible, huyendo de tus pantanos medicinales,
Durmiendo con mis piojos en ese estado de vagancia, donde
Mi vicio echa raíces, flores que mastico después de cada misa.




4
La eternidad nace de alcanzar lo infinito, no del agujero
De dos ratones del tamaño de un cerdo.
El encerrado piensa esto, sus razones de la soledad, la seriedad
Más triste y solitaria, sentado en sus deseos, rodeado por milagros,
Loco tres veces hasta morir de risa, pensando cosas que la razón
No comprende, después nace como el pájaro que abrió
La jaula encerrada en sí mismo, aprendiendo de nuevo a bostezar,
Mientras cae el sol despedazado sobre las cáscaras.

domingo, 14 de marzo de 2010

APUNTES SOBRE LA NOVELA “LA PRIMAVERA SALVADOREÑA RECUERDA ESPAÑA”, DE CÉSAR RAMÍREZ


Carátula








APUNTES SOBRE LA NOVELA “LA PRIMAVERA SALVADOREÑA RECUERDA ESPAÑA”, DE CÉSAR RAMÍREZ



André Cruchaga








Nos congregamos aquí para celebrar el advenimiento de una nueva obra literaria en El Salvador. Se trata, después de largas e intensas horas de trabajo digno, de la Novela “La Primavera salvadoreña recuerda España”. Esta obra de César Ramírtez “emerge no sólo como superación de la línea monológica sino como intersección entre la línea monológica y la línea dialógica de la literatura universal. Esto se manifestaría en la conjunción de géneros altos con géneros bajos, primero, y segundo, en la interfertilización de los discursos” [Manuel Jofré, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Humanidades] Dedicarse a la literatura en nuestra Patria es arriesgarse a caminar en un desierto. En fin, el País cultural nuestro es así, la cultura de lo real frente a lo ideal así. De ahí en el mejor de los casos, escribir es un acto de catarsis y libertad, de revelarse —ejercicio de la libertad para desvelar los acontecimientos, en este caso de la historia reciente de nuestra Patria con sus coágulos visibles de sufrimiento y estoicismo. Con razón la escritora Jhumpa Lahiri afirma que la literatura nos sirve para "entender la parte más difícil de la vida".

“LA PRIMAVERA SALVADOREÑA RECUERDA ESPAÑA”, nos introduce a ese mundo de salvajismo y exterminio en el que hemos vivido; es la porcelana del país de la noche, el corazón interminable de la diáspora social y política. Es la historia con sus pulsiones y luchas. De ahí esa necesaria polifonía de la obra, (usada por Dostoievski y Milán Kundera) de la verdades ocurridas y construidas por el escritor. En ella están los personajes que conocemos y con los que alguna vez hablamos. “De esta circunstancia se genera una novela que es una conjunción de géneros discursivos y literarios antiguos, como la biografía (del héroe problemático) pero, sobre todo, es una novela de acontecimientos. Aquí pasan las acciones unas tras otras, se alternan y continúan las historias, se avanza en el espacio y en el tiempo y cambian los personajes, desarrollándose”.

“Ya se sabe el peligro que se corre cuando se atreve uno a no marcar el paso de la ortodoxia, tan querida entre quienes al parecer tienen por oficio la libertad de la imaginación y la rebeldía del pensamiento. Hay, por lo tanto, quien calla y otorga, quien firma estratégicamente algunos manifiestos, quien tal vez llega a darse cuenta de ciertos horrores pero elige callar”. César Ramírez ha preferido no callar. Es un ejercicio de ciudadanía poner la imaginación al servicio de la historia. La narración son las andaduras por todos los recovecos del País: Dentro y fuera de su militancia, dentro y fuera del legendario Suplemento Cultural TRES MIL que es donde se gestó buena parte de estas vivencias.

Aún vivimos tiempos de sordidez y decadencia sin límites. Salvo los espacios que la literatura nos da para respirar. Una novela o un poema, siempre es una puerta que se abre frente a esos momentos desollados que nos toca vivir en cualesquiera de nuestras trincheras. Por eso resulta interesante destacar la línea monológica y la dialógica en esta Novela. Como corolario hay que agregar el tema ético y político, sobre todo cuando articula y fusiona los diferentes sectores sociales de la vida nacional.

No es mi propósito hablar de la estructura de la novela de César Ramírez. Eso le queda de tarea a los estudiosos, a los académicos. Sí es importante, sin embargo, dejar constancia que César Ramírez despeja las brumas y recupera en el libro “LA PRIMAVERA SALVADOREÑA RECUERDA ESPAÑA”, esos hechos que nos mantuvieron en vilo durante años, esos vestigios, ahora incorporados a la memoria. El discurso literario de César Ramírez es bondadoso y transparente. Su voz es la voz de los cuatro puntos cardinales: los recuerdos contados apasionadamente.

“Acá, —acota César— se perdieron muchas voces, uno extraña a los muertos, ama y reclama su recuerdo. Perdimos a hermanos y hermanas ahora son ausencia y lloras…la multitud te alcanza has perdido tus alas y las armas libertarias, ganaste una nueva legalidad y una Patria diferente”

Y en otro párrafo, pág. 574, continua: “La guerra se llevó casi todo, se llevó la oración llena de santidad de un obispo venerable, estrechar su mano fue un milagro que guardas como un tesoro y aún lloras por algunos jesuitas portadores de luz en sus palabras, amas la imagen de esos virtuosos seres humanos, en ellos dos banderas: España y nosotros. Uno tiene ese sentido de sed por los muertos, te rodean desde sus propias distancias, están contigo, son parte del silencio y los espacios, no desaparecen nunca, son miles de miles. Uno tiene la edad de muchas generaciones, ese período de intensidad es un resumen de nuestra condición humana, tremendamente material y frágil. Al final te invade la nostalgia.”

Es triste reconocer, —en palabras del autor—, que “La revolución está definitivamente muerta, dos veces muerta, una por todos aquellos que murieron por la realidad de la nueva fundación de la República y otra porque ahora esa palabra se pronuncia con cierta condición de vergüenza. […] la realidad desnuda la historia. No queda nada de juventud y las armas, los residuos son esa multitud de políticos profesionales que luchan por su lugar en la burocracia oficial.” Págs. 575-576.

El autor asume, desde la primera persona, esta realidad lacerante. “Estamos sometidos a realidades impensables, a una condición económica en crisis. “Incluso las ilusiones se devalúan a diario. Existe una sociedad imposible” que sólo es posible digerir en los sueños.

Ciertamente la novela “LA PRIMAVERA SALVADOREÑA RECUERDA ESPAÑA”, tardó en llegar, pero aquí está ahora, para volar, no en medio de los disparos de G3 de la época, no para cavar túneles y erigir postas, sino como creación de Patria y ciudadanía. Y termino con el epígrafe que acertadamente ha puesto César Ramírez como entrada al libro, tomado de la encíclica Rerum et Novus: “Duro es el sopor de lo conocido, pero el insurgente defiende como león su visión del mundo, ese es el leitmotiv in extenso de nuestro ser”. Ya despojados de aquélla incertidumbre, demos la bienvenida a este universo que ha construido César Ramírez a través de la palabra.




André Cruchaga
Barataria, 14.III.2010

sábado, 6 de marzo de 2010

Viajar de la ceniza. Nuevo libro publicado por André Cruchaga con prólogo de María Eugenia Caseiro

Carátula de: Viajar de la ceniza

Ilustración de la poeta y pintora Susana Giraudo, Argentina
Edición: Español-francés








Prólogo






“Todo poema auténtico, nace de la emoción, del sentimiento, de los valores sustentados por el poeta en su trance de materializar la vida interior: los gozos o los desgarramientos, sin que ello, necesariamente linde con lo trivial.”
André Cruchaga



André Cruchaga, orfebre de la poesía, posee una extensa trayectoria en este arte que practica desde los catorce años. Ha participado en diferentes certámenes nacionales y eventos literarios en su país natal, El Salvador, y publicado más de una decena de libros. Cruchaga, es poeta de la experiencia, sabe observar desde dentro, percibir emanaciones, respetar los cánones de la estética y encontrar esencia aún en lo mortecino o lo apagado. Su poesía intimista, llena de encrucijadas, es discurso persuasivo en que emergen espontáneamente una gama de impresiones, de sentimientos que unidos al desasosiego y la impotencia para subvenir a las aves quejumbrosas por la sed bajo las frondas del camino, nos sumergen en un mar de poesía distintiva tras la huella de su propia voz, elocuente voz que sale de la concepción inmediata de la idea, y que en la memoria, intenta escudriñar más allá del entendimiento, hacerse parte de cada perspectiva, mano que se extiende a palpar la textura de la conciencia para acarrear sobre sus espaldas el peso de la incertidumbre y volcarlo en elucubraciones que terminan por desbordarse en cataratas de imágenes y de buena poesía retórica.


“Su voz tiene la proximidad del horizonte
Y la geometría circular del espejo;
La ternura se hizo en ella con nombre y apellido,
El tiempo le dio las lecciones del sueño
Y el diáfano rumor de su vocación materna.
Todo fue luz; y el hábitat, una parábola.
De la angustia supo hacer un jardín;
Del hambre, un viaje de entendimiento.
Ahora, sin embargo, está en el umbral
De su propia sombra:
Sólo ella sabe, despierta o dormida
Del leve cielo de los cirios…”



“Viajar de la ceniza” trabajo que certeramente comienza su autor con una cita de Hugo Lindo, es un cuadernillo, como él mismo le ha nombrado, de poemas elegíacos que rayan la hipocondría del ser que vive encadenado, un viaje al interior de la conciencia germinando en un proceso de deslumbramiento de ésta (el yo poético), ante la percepción de una muerte que no da tregua, y una vida en la que ya no puede vivirse sin sentirse aprisionado por la angustia de sus corolarios. Es todo un vía crucis de sacudidas por las que atraviesa el ser golpeado y zaherido, un abatirse y debatirse en presencia de la muerte, esa muerte materializada, cuando nos habla especialmente de su madre, y que “será siempre, ráfaga del viento en sus sienes” y ha de moverle a plantearse continuas interrogantes que articulen la garra de un espectro sobre su garganta.
“¿Qué fue del arco iris? ¿Dónde está la memoria?
¿Acaso el olvido borra la historia?”


Es a veces esa muerte, la que camina con zapatillas de seda y ronda el misterio en cada paso, quien le intimida en continuo acercamiento y aún sabiendo que ha de imponerse con el beso eterno que nada ni nadie puede detener, siente incontenible, la frustración de no haber podido predecir.


“Era la muerte la que venía;
Soplaba entre la rama de los árboles,
Golpeaba con su nudo las ventanas,
Besaba con su frío la carne.”



Poeta de recursos, Cruchaga encuentra la frescura de la imagen a pesar de lo exhausto que puede parecer el tema tratado, y como buen artesano de la palabra que sabe utilizar los elementos líricos y afinarlos en cada transcurso en el poema, hace de éste un aliado con la misma destreza conque repercute el carácter de sus conmovedoras reflexiones.

“En la puerta del pecho, la madera suelta su voz;
Sin detenerse, el espejo de los pájaros…”

En este viajar de la ceniza, nuestro autor esgrime sus cuitas empleando una suerte de enumeración casi iterativa a lo largo de los textos, que a veces se convierte en arenga recriminatoria en un continuo germinar de imágenes que le obliga a mostrar, partiendo de tantas miradas como espejos tiene su alma horadada, no tanto lo nefasto de la muerte, sino las estrías de su propio pensamiento, desde una atmósfera fatigosa de sobrellevar, y donde el sujeto lírico es voz insistente o rayo que no cesa, y llegado a este punto me viene a la mente el soneto 6 de Hernández, cuyo verso final resume las desazones de este trabajo de Cruchaga: “¡cuánto penar para morirse uno!” Quizás haya otro denominador común en estos pasajes de Viajar de la ceniza y “aquel rayo”, y es el gusto del autor por el lenguaje depurado sin el abuso de las figuras léxicas, pero esto sería entrar en materia de comparaciones y no ha sido otra mi intención que la de acercar un poco la lámpara sobre el pozo de mis propias elucubraciones al entrar en un pequeño análisis del trabajo poético de Cruchaga en estas elegías que han traído a mi memoria las penas hernandianas.

Entonces, el hombre que fluye en el tiempo, atado a ese tiempo y entre las divergencias que conciben lo indefectible y lo cotidiano, sabe que su destino es ciertamente la inexistencia, que sus trabajos son de un fruto que no ha de prevalecer en lo particular…

“Toda la vida fue para este fin de áspero pantano.
Todo el fuego para este desvelo
En que, al fin, mudas de semblante”


...y que su luz de pensamiento ha de terminar en la total ignorancia.

Mañana seré lámpara enterrada”

Lo hemos visto en este verso, que podría ser la columna de todo el poemario, y que forma parte del poema Lamentaciones de mi madre, donde hábilmente el poeta pone en boca de esa voz (ya memoria) de su madre, las palabras adecuadas para mostrar su propia frustración ante la muerte (aquí vuelvo a recordar, ahora a Calderón con los admirables monólogos de Segismundo), poema que dado el orden cronométrico que el autor ha querido conferirle al cuadernillo, se encuentra como el número once, pero que bien puede encabezar el trabajo. Aquí otra muestra del mismo texto:

“Incierto es el amor en la intemperie.
Es la noche o el día creciendo en espejismos.
La vigilia del azogue me impide la sonrisa.”


Y termina esa voz de su madre, que es su propia consciencia diciendo:

“Si la desolación es una aljaba con saetas,
Esta muerte es más atroz que cualquier tortura.”


Sin embargo, y a pesar de que la inconsciencia es el enemigo más temido, por ello el colocarla en voz de la madre muerta, la falta de conocimiento del futuro, que hablando de la muerte es todo un hecho, no cuenta con suficiente eficacia para detener la esperada continuidad, y en esa urgencia de sosiego, mientras encuentra la esperanza, el poeta sondea el dolor y lo va sombreando a base de códigos, de mecanismos que lo develan a partir de su lírica proverbial con la que nos arrastra:

“Uno se queda siendo dueño de nada.
No sirven las ventanas ni las manos”

“De la vida a la muerte sólo hay un paso:
Un goce sutil con muchas estaciones,
Un estar y olvidar que se ha vivido”

Cruchaga se aleja constantemente de lo habitual y simple para escuchar con el oído pegado la intuición y articular el poema con limpieza, concediendo un sagrario a sus estrategias semánticas que son consecuentes y muy variadas.

“Ella jamás duerme fuera del ámbito humano;
Lo que es su vida lo irradia en la noche:
Impone su dominio en la luna de los huesos”

Atisba en cada metáfora y parece trasponerse y sobrepasar el sosiego sin interrupciones, encontrar la elipsis y revelarla.

“Casa sola ya. Sombra callada;
Sin ningún habitante, salvo el silencio”


Esa cognoscencia de lo sagrado de la escritura le anima en los intervalos en que pareciera caer desde las cumbres de sus pensamientos, donde pudo ser muy probable que se apagara la voz y se notase el cansancio de ese aletear en lo mismo, y hasta bajar la guardia y perder la partida, pero se sabe cierto, conocedor de cada torcedura, por ende hábil y consciente, entonces echa garra a la esperanza, a la evocación de un anillo de continuidad.

El sujeto lírico resurge a pesar de la muerte. De lo contrario, ¿qué objeto tendría una poesía como la suya, que se convierte en facultad y planteamiento del dilema?. Si no hay disyuntiva, y solamente un plano en que morar mientras la vida pasa y la razón nos ha de abandonar, si por mucho que luchemos, todo ha de ser en vano, entonces, ¿por qué la insistencia en el concepto cíclico de la vida? Aquí estos versos que nos devuelven, con gran sutileza, a lo simbólico del reemplazo.


“Parte de ti se queda en las vigas de esta casa;
En la faz del dintel;
Tu voz viva en la memoria, aunque estés muerta.
Aquí dejas tu alma que nos mira
Como la llave íntima de la conciencia.
Tu adiós tiene la dulzura de la espera”

André Cruchaga tiende un puente en donde estuvo colocada una barrera, y en estos últimos versos, pareciera vivir en la clave de la idea del retorno, motivo por el cual no se entrega totalmente a la desesperanza….

“En este mundo donde los brazos acarician
La piedra oscura de la muerte.”
“¡Hoy estás toda de nuevo, como un surtidor
De la caricia!”

Finalmente, el arraigo, el apego, imperan en el tierno corazón del hombre con toda su raigambre, y la voz del poeta triunfa, se deja escuchar con nuevos arpegios y ocurre el rescate milagroso de la fe, la imagen que elude la apostasía y se aferra de nuevo la raíz en una suerte de epitafio en donde la madre, a pesar de su partida, sigue siendo ese eje que mueve el mundo.

“Mi madre mira desde arriba,
La propia emancipación del calendario.”

*****************



Viajar de la ceniza de André Cruchaga es un trabajo digno de consideración a la hora de una lectura reflexiva. Sus poemas son poemas nacidos de la experiencia, brotados desde el dolor íntimo, como el propio autor expresara al ponerlos en mis manos, y nombrarme la primera depositaria de los mismos.

Innegablemente he disfrutado tanto de su valor literario como humano, y quise corresponder a su confianza y a su gran autenticidad como poeta, hombre sensible y luminoso, devolviendo con estas líneas que ciertamente brotaron de la admiración causada por la lectura de sus versos, una pequeña fracción de la emoción y el sentimiento impregnados a todo lo largo de su obra.


María Eugenia Caseiro
Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española,
Miembro de la Academia de Historia de Cuba












Préface

« Tout poème authentique naît de l’émotion, des sentiments et des valeurs exprimées par le poète au moment de matérialiser sa vie intérieure, ses joies et ses déchirements sans que cela ne devienne banal. »
André Cruchaga


André Cruchaga, véritable orfèvre de la poésie, a effectué un long parcours dans cet art qu’il pratique depuis l’âge de quatorze ans. Au Salvador, son pays d’origine, il a participé à différents concours nationaux et événements littéraires et il a publié plus d’une dizaine de livres. Cruchaga est un poète de l’expérience, il sait observer de l’intérieur, percevoir les effluves, respecter les canons de l’esthétique et même dévoiler l’essence qui gît dans l’inerte ou les choses éteintes. Sa poésie intimiste, à la croisée de tous les chemins, est un discours persuasif duquel émerge toute une gamme d’impressions et de sentiments qui, unis au désarroi et à l’impuissance ressentie face aux oiseaux qui paillent assoiffés sous la frondaison, nous submergent dans une mer de poésie à la recherche des traces laissées par sa propre voix. Une voix éloquente qui, dans la mémoire, essaie de scruter au-delà de la compréhension pour se fondre dans toutes les perspectives, telle une main qui s’ouvre, palpe la texture de la conscience et porte tout le poids de l’incertitude pour la transformer en rêveries dans une avalanche d’images et de poésie rhétorique.



Sa voix approche des confins de l'horizon
Et possède la géométrie circulaire du miroir;
La tendresse en elle a pris nom et prénom,
Le temps lui a donné les leçons du sommeil
Et la rumeur diaphane de sa vocation maternelle.
Tout a été lumière; et l'habitat, une parabole.
De l'angoisse elle a su faire un jardin;
De la faim, un voyage de compréhension.
Maintenant, cependant, elle est au seuil
De son ombre :
Elle seule sait, éveillée ou assoupie
De la légèreté céleste des cierges


L’auteur de «Viajar de la ceniza» commence son ouvrage sur une fine citation de Hugo Lindo. Son œuvre est, selon ses propres mots, un recueil de poèmes élégiaques qui effleure l’hypocondrie de l’être qui vit enchaîné, un voyage au centre de la conscience qui germe dans un processus d’éblouissement (du moi poétique), devant la perception d’une mort sans répit et d’une vie qui ne peut désormais se vivre sans être prisonnier de l’angoisse de son inévitable corollaire. C’est un chemin de croix que traverse, secoué, l’être malmené et mortifié qui parfois se laisse abattre et parfois se débat face à la mort, cette mort qui se matérialise, surtout lorsque qu’il nous parle de sa mère, et qui toujours sera « la rafale, le vent qui bat contre mes tempes » et qui le pousse à s’interroger sans cesse, telles des tenailles spectrales qui enserrent sa gorge.

Qu’en est-il de l'arc-en-ciel ? Et la mémoire, où est-elle ?
L'oubli efface-t-il l'histoire ?


C’est parfois cette mort chaussée de ballerines de soie, semant le mystère à chacun de ses pas, qui l’intimide de sa présence ─ qui se fait pressante ─, et même s’il sait qu’elle s’imposera par son ultime et irrémédiable baiser, il ne peut réprimer la frustration de n’avoir pu la prédire.

C’était la mort qui approchait :
Elle soufflait dans les branches des arbres
Frappait les fenêtres de ses bras noueux
Embrassait la chair de sa terrible froidure


Poète de ressources, Cruchaga sait trouver, malgré l’austérité d’un tel sujet, la fraîcheur des images ; et comme tout bon artisan des mots qui sait manier les éléments lyriques pour en affiner chaque poème, il s’en fait un allié avec l’habileté dont regorgent ses émouvantes réflexions.

Au seuil de la poitrine, le bois libère son chant
Sans s'arrêter, le miroir des oiseaux dans la poitrine


Dans ce voyage à travers les cendres, l’auteur déploie sa peine par le biais de réitérations tout au long du texte, répétitions qui parfois se transforment en douleureuse exhortation créant ainsi des images qui l’obligent à dévoiler – à partir des multiples facettes et miroirs de son âme trouée – non seulement le visage délétère de la mort mais les stries de sa propre pensée. Dans une atmosphère lourde et éprouvante, le sujet lyrique devient voix insistante, éclair sans fin. Rendu à ce stade, le sonnet 6 de Hernández me revient en tête, sonnet dont la fin résume bien les tourments qui affleurent dans ce travail d’André Cruchaga : « Combien d’efforts pour finalement mourir ! ». Il existe peut-être un autre dénominateur commun entre ces extraits de Viajar de la ceniza et cet « éclair », et c’est le goût de l’auteur pour un langage épuré qui serait exempt de figures lexicales trop abondantes. Mais mon intention n’est pas ici de m’aventurer sur le terrain des comparaisons mais plutôt d’éclairer le puits de mes propres divagations en amorçant une brève analyse du travail poétique de Cruchaga à travers ses élégies qui m’ont rappelé les déchirements de la poésie de Hernández.

L’homme qui vogue à travers le temps, attaché à ce temps, et qui traverse les divergences qui donnent naissance à l’indéfectible et au quotidien, sait que son destin ne peut être que la non existence et que son œuvre est issue d’un fruit qui ne pourra subsister sous sa forme particulière…

Toute une vie tendue vers ce limon ultime
Tout ce feu pour cette âpre veille
Où, finalement, tu changes d’expression


...et que sa pensée lumineuse s’achèvera dans l’anonymat total.

Demain je serai lampe sous terre

Ce vers tiré du poème « Lamentations de ma mère », qui pourrait être la colonne vertébrale de tout le recueil et où le poète reprend habilement la voix de sa mère (devenue mémoire) afin d’exprimer sa propre frustration face à la mort (je me rappelle ici Calderón et les admirables monologues de Segismundo), ce poème est le onzième dans l’ordre chronologique que l’auteur a voulu donner au recueil mais il aurait aussi bien pu être placé au début de l’œuvre. Un autre exemple tiré du même texte :
Incertain est l'amour sous l’intempérie
C'est la nuit ou bien le jour qui se gonfle de mirages
La vue du parc me garde de sourire

Et c’est avec ces mots que s’achève la voix de sa mère, qui se trouve à être sa propre conscience :

Si la désolation est un carquois de flèches
Cette mort est plus atroce que toute autre torture

Cependant, malgré le fait que l’inconscience soit l’ennemi le plus craint, la transposer dans la voix de la mère décédée n’arrive pas à mettre fin à l’espérance, sans doute à cause de l’ignorance de ce que nous réserve l’avenir, en particulier face à la mort. Dans cette urgence d’une trêve, alors qu’il retrouve l’espoir, le poète sonde sa douleur et la nuance en recourant à des codes et des mécanismes qui la révèlent avec sa lyrique proverbiale.

Au bout du compte, nous ne sommes maîtres de rien.
Inutiles sont désormais les fenêtres et les mains :

De la vie à la mort il n’y a qu’un pas :
Une jouissance subtile garnie de saisons
Exister et oublier ce que l’on a vécu

Cruchaga s’éloigne sans arrêt du coutumier et des choses simples pour prêter une oreille attentive à l’intuition et ainsi articuler le poème avec clarté, sacrifiant l’autel à ses stratégies sémantiques variées.

Elle ne dort jamais ailleurs que dans l'enceinte humaine
Ce qui est sa vie elle l'irradie dans la nuit :
Elle impose son règne dans la lune des os


L’intuition jaillit de chacune de ses métaphores, semble se permuter et aller au delà de la sérénité, sans ruptures, pour trouver l’ellipse et la dévoiler.

Maison seule déjà. Ombre laconique
Sans habitant, mis à part le silence


Ce pouvoir de reconnaître le caractère sacré de l’écriture l’aiguillonne dans les moments où sa pensée semble tomber dans le plus profond des abîmes, là où peut s’éteindre la voix et où s’observe l’épuisement de toute cette agitation intérieure, jusqu’à baisser la garde et perdre la partie. Mais le poète ne doute pas, connaisseur de chaque fracture, et donc habile et conscient ; il saisit l’espoir à pleines mains face à l’évocation d’une heureuse continuité.

Le sujet lyrique élève sa voix, malgré la mort. Sinon quel but aurait une poésie comme la sienne, qui pose un aussi lourd dilemme ? S’il n’existe aucune autre alternative que celle de rester là pendant que la vie passe et que la raison nous abandonne, que tout est vain même si nous luttons, alors pourquoi insister sur le caractère cyclique de la vie ? Les vers qui suivent nous ramènent avec une grande subtilité au symbolisme du renouvellement.

Une partie de toi demeure dans les poutres de cette maison
Gravée dans le linteau
Ta voix fuse dans la mémoire, malgré que tu sois morte
Tu laisses ici ton âme qui nous regarde
Comme la clef intime de la conscience
Tes adieux ont la douceur de l'attente


André Cruchaga tend un pont sur lequel il y avait une barrière et, dans cette strophe, il semble vivre avec l’idée du retour, ce qui lui permet de ne pas sombrer totalement dans le désespoir…

Dans ce monde où les bras caressent
La pierre osbcure de la mort


Aujourd'hui tu es là toute entière, frondaison d’étreintes
Et de caresses!


En conclusion, l’enracinement et l’attachement dominent le cœur tendre de l’homme avec toutes ses assises, et la voix du poète triomphe, laissant entendre de nouveaux arpèges d’où surgit le sauvetage miraculeux de la foi, l’image qui se soustrait à la désertion et qui replonge ses racines dans un épitaphe dans lequel la mère, malgré son départ, demeure l’axe autour duquel tourne le monde.

Ma mère regarde depuis là-haut
L’émancipation du calendrier

*****************



Viajar de la ceniza d’André Cruchaga est un travail digne de considération lors d’une lecture réfléchie. Ses poèmes sont des poèmes nés de l’expérience, surgis d’une douleur intime, comme l’exprima l’auteur lui-même en les remettant entre mes mains.

J’ai pu apprécié sa valeur littéraire autant qu’humaine, et j’ai voulu rendre justice à sa confiance et sa grande authenticité de poète, d’homme sensible et lumineux, en lui rendant à travers ces lignes issues de l’admiration causée par la lecture de ses strophes, une petite partie de l’émotion et du sentiment qui imprègnent toute son œuvre.

María Eugenia CaseiroMiami, le 7 mai 2006
Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española,
Miembro de la Academia de Historia de Cuba




Traducción de los poemas: Valérie St-Germain
Traducción del prólogo por Julie Couvrette
Traducciones bajo la supervisión de Daniela Trottier



domingo, 28 de febrero de 2010

poemas de raúl contreras

Raúl Contreras, El Salvador
Fotografía: 100 Escritores salvadoreños de Roxana López de Portillo








PRESENCIA DE HUMO
[Fragmento]







OCULTO FUEGO








Más allá de la línea, donde avanza
La oscuridad, brilla el oculto fuego.
Un áspero subir y un rumbo ciego…
¿A qué delirio la obsesión me lanza?

El valle, ¡siempre el valle!, en lontananza
Refleja mi espejismo. Qué sosiego
Para esta fe de elevación. Qué riego
De estrellas fijas en la luz que danza.

La altura corre hacia el abismo. ¿Y luego?
Más allá de la línea, en la bonanza
De la plenitud, ¿qué alcanzaré si llego?

Tal vez, desde mi pozo de esperanza,
El áspero subir baje a mi ruego.
Que sólo brilla lo que no se alcanza.








CAUCE DE SED







Cauce de sed donde encontré acomodo
Para mi vocación de enredadera.
¿Cómo llamarle lluvia a lo que era
Augurio de rosal sobre mi lodo?

Mínima parte que buscaba el todo,
Dejé volar mis pájaros de cera.
No pude detener la primavera,
Pero en mi sangre le labré un recodo…

Ansia pura del Ángel, prisionera
En mi cauce de sed. ¿Hallaré modo
De huir con el presagio que no espera?

¡Si, por la gracia del rosal que podo
Hasta el azul de la raíz, pudiera
En cada espina devolver mi lodo!








PRESENCIA DE HUMO








¿En qué ignorada vid, en qué repliegue
Del mísero terrón perdí aquel zumo
Que ardía sin arder? Presencia de humo
Distante ya para el amor que llegue…

Qué poco podré dar a quien entregue
Mi saldo de ilusión. Tengo, a lo sumo,
El rescoldo de ayer con que perfumo
Mi medialuz cuando la luz me ciegue.

Tal vez bajo el telar de la llovizna,
Mi mano débil cogerá la brizna
Que el viento hace lanzar junto a mi toldo.

Tal vez… Y en esta noche que me incuba
Veré en mi cepa madurar la uva
De aquella vid. Porque guardé el rescoldo.

De: Presencia de humo. Impreso en los Talleres del Departamento Editorial del Ministerio de Cultura del Ministerio de Educación de El Salvador, 1959

sábado, 27 de febrero de 2010

poemas de ricardo martell caminos


Ricardo Martell Caminos, El Salvador


NÁUFRAGO




Hoy que me queda sólo un mástil muerto
sobre el dolor de envilecida arena,
añoro la onda azul que fue tan buena
y que se evaporó al azul abierto.

Y siento la nostalgia de aquel puerto
donde canté inspirado en una pena
y até mi corazón con fiel cadena
al cruel coral de un sonreír incierto.

¿Dónde encontrar el rumbo hacia el regreso
para llegar hasta el rosado beso
que tuvo la inconstancia de las olas?

Heme aquí sin espacios cardinales,
Sin ángeles, sin rosas, sin puñales,
Para llenarme el pecho de amapolas.





SIN FE, SIN ESPERANZA, SIN AUREOLA





Por la vereda azul que va al ocaso
me voy siguiendo tu angustiada huella.
Muere la luz y la primera estrella
besa el constante ritmo de mi paso

¿Dónde el rosado mármol de tu brazo?
Bajo ¿qué clima estás regando aquella
dulce manera de mirar tan bella?
¿A quién ofreces hoy tu íntimo vaso?

Aunque no pierde frescura mi constancia
aunque en las vueltas del camino siento
que entre los dos se agranda la distancia…

¡Mas, si he de hallar herida la corola,
prefiero regresar sin sol, sin viento,
sin fe, sin esperanza, sin aureola!






CANCIÓN DE LLUVIA Y PÁJARO




Se alegra el corazón oyendo el fino
canto de lluvia nueva en el tejado.
Huele a belfo, a corral y a camino
bajo la tarde azul recién mojado.

Suaves brochazos de un morado-vino
semidiluido en verde-anaranjado
pintan la lejanía donde un trino
florece en el frescor recién brotado.

¡Canción de lluvia y pájaro! Sonrisa
de mirto que sacude blanda brisa
para que sus rocíos tornasolen.

¡Está el alma tan cerca de las cosas,
que viendo revolar las mariposas
se siente el corazón de miel y polen!


De: “Media luz, Dirección de Publicaciones, Ministerio de Educación de El Salvador, 1980.