domingo, 17 de julio de 2011

POESÍA INÉDITA DE LOS TRES ALFONSOS


Alfonso Quijada Urías, Alfonso Hernández, Alfonso Velis Tobar,
Imagen proporcionada por Alfonso Velis Tobar





POESÍA INÉDITA DE LOS TRES ALFONSOS





POEMAS INEDITOS DE ALFONSO VELIS TOBAR (1950)




¡Somos como la otra parte de tu sombra quijotesca!
Al hermano Quijadurias…




¡OH poesía la cantora de mi pueblo de mi vida y de la tuya! Fue bello aquel gozo de los Tres Alfonsos entre aquellos peligrosos días de poesía compartidos, en los momentos más difíciles, de zozobras, y angustias, trabajando por el pueblo, son tiempos de los escuadrones de la muerte, quienes como sabuesos perros Vivian merodeando hasta la misma sombra. Siempre supimos burlarlos con la muerte al acecho. Aquí estoy escribiendo de las cosas maravillosas y trágicas de la espada y la pólvora. ¡Del esplendor de la hierba de la rueca y el molino! De los misterios, del hartazgo, del detritus viviéndome a pedazos. ¡Cantando están en Guazapa y Morazán! ¡Que linda es la escabrosa y abismal vida que llevamos! ¡Demencial! ¡Torbellinica! ¡Y de muerte infernal! en estos cruentos días de guerra que enfrentamos! Ni el cofre apolillado con tus libros. Ni tus poemas perdidos. Ni tu vieja guitarra que trinas, ni tu vieja barba en el barrio de siempre. ¡En el Valle del Señor en Quezaltepeque morada a la que se regresa siempre! Tu espacio sin medida en su interior no hay quien lo rente. No hay nadie que lo habite. Solo más que tú sombra quijotesca, solo ella reflejada en el patio, entre la luz. Ni la tristeza misma. La Casa vacía. La sombra de la floreada Veranera llena de colores brillantes. Los pájaros que saludaban todas las mañanas. Escuchando tus canciones, la lluvia misma con sus tormentas y nieblas trazadas en tu pincel de colores abstractos y rostros humanos en tu eterna memoria. Entre los ecos del tiempo y los rugidos del viento. Entre las risas inocentes de niños correteando en el patio, sus hermosos ojos verdes. Que llevan el nombre de maravillosos poetas Nazin, Essenin, Fayad, Manlio, Alfonso, nombres de honor de poetas amigos. Aquí viene la ternura de Celia de Alfonso, Emmita Esperanza de Alfonso, Julita Deysi de Alfonso, tres mujeres, cuadros de valentía, jugándose una vida clandestina, junto al peregrinar de la Resistencia del pueblo que se enfrentaba contra el enemigo imperialista, enemigo que acecha con dólares de muerte. Sin olvidar jamás a la abuelita Carmen, al igual que la ejemplar “Madre” de Máximo Gorki correteando entre el enemigo, escamoteándose entre las manifestaciones, repartiendo y llevando el manifiesto a escondidas entre sus pechos. En el patio de la casa de infancia, el ladrido del perro. Que sale a tu encuentro, quien fiel te ladra, meneando la cola, se enrosca cariñoso entre tus piernas y zapatos mientras el aguaje nos baña. La brisa viene hacia mí. Desde la vegetación abundante del patio. También fueron bellas las horas rodeados de nuestros hijos, en una tarde de vinos con sus dedos frescos y entre la gran comilona del “Cusuco” a lo Gargantúa y Pantagruel y aunque somos bagres de la cerveza, pero eso sí, habladores, celadores de poesía y hablando y trabajando, aunque sea trabajo de hormiguita, con los anhelos de apoyar a como se pueda la revolución popular, es de jugárselas con el enemigo de hoy. Fueron momentos de novela que vivimos escribíviendo en el país que amamos con el alma en la mano que nos vio nacer. Gozando momentos de poesía, de libros, de vino y paladares de avestruz. Pero eso sí, primero siempre al pie de la lucha revolucionaria cada día, siempre trabajando. Pero cumpliendo las tareas encomendadas sin justificación alguna, contra vientos y mareas. ¡ Puesiesque Hermano!, donde te encuentres o donde nos encontremos, cada quien en su labor encomendada y aunque la guerra misma nos mantenga a la deriva de la muerte o de la victoria, para presencia y suerte de la vida. Como tú mismo dices. Aquí en este Pulgarcito de América todos estamos viajando regresando, como el escarabajo a su mismo hoyito. Pero aquí estamos con el ausente dolor de “Gonzalo” y para siempre en la memoria escribiendo y escribiviendo hasta lograr la fama (infame) del famoso apátrida. ¡OH poetas malditos y maravillosos!
Avt.1985. (De: “Poemas en prosa”)




Regreso al lugar natal




No seré el eterno extranjero en mi propia casa
Casa de infancia donde surgió el universo del sueño
Llena de sombríos recuerdos
Humores que desaparecen con el tiempo,
Solo quedan sus resplandores
Casa derruida abandonada vieja por el tiempo
Todos nos fuimos un día
Hasta aquel viejo árbol de anono testigo ocular
de la familia que habitamos esta vieja casa
Luego venir a contemplar por última vez
Está enferma morada ya cansada de llorar
Con sus mapas de moho en las paredes
Ocho ombligos enterrados en el patio
Bailando su son de niños locos,
Terribles huracanes y ventarrones
Aun ni el agua que corre
Torna hacia su manantial
Todo llega a su término
¡La vida de los hombres se pierde!
¡Como dejan huellas las aguas!
¡Que pasan a perderse en el mar!
¡OH que cosas! nacemos para morir
Es el tiempo el que nos consume
En todo caso salir un día es regresar
Al mismo sitio.
De: ¡Prodigiosa Blasfemia!




Diario de un poeta (II)



Hacia donde me llevas angustia henchida de pesares
Así me desespero en todos mis inviernos
Con sus árboles gastados por la nieve
Que a mares soportamos
Fiebres hasta en mi alma
Es que salgo a la calle el tiempo acosa
Una sirena paraliza el tráfico de emergencia
Entro al bar para libar unas dos cervezas a matar el tiempo
Recuerdo a papa escuchando canciones
De Lucha Villa y Pedro Infante allá en mi pueblo
Escucho unas cuantas melodías de Selena
Una muchacha sale al paso de repente
Se queja que no tiene comida para su gato.
Me compadece y doy lo único que tengo
Y pienso allá en mi país una madre se queja
No tiene leche para amamantar a su hijo
Ni el pan de la mañana para los otros que piden
Es cuando la noche trajo un encuentro triste con el alba
Así nos encontramos en la vida
Bajo los asombros diarios de toda mala noticia
Inviernos como estos tan duros, de muerte
Terremotos tempestades y grandes huracanes
Cegando tantas vidas los mares escapándose de su cause
Los ríos derrumbando hasta los puentes inundando ciudades y bosques
Yo no me quejo pájaro o ángel malvado que soy
Feliz vida para unos desdichada para otros
No me siento ningún desdichado por ahora
Pero ante estos perennes golpes
Que da esta perra vida.
Y al decir del hermano Alfonso Quijadurias:
“El hombre está condenado a soportar
Las piedras que le arrojan”.
¡Esta manera de soportar tantas pedradas!
¡Y del enemigo sí que saber esquivarlas ¡…
DE: “Prodigiosa Blasfemia” AVT/04/1





Si muriera mañana





Si la muerte viniera…
Y que me haga una espera
Ni he desempolvado los libros
Ni he silbado la canción preferida.
Miguel Huezo Mixco





Si por casualidad muriera mañana.
Quizás este mismo instante
Que escribo este poema
No llevo ni dejo nada
Ni petate en que pude caer muerto dejo
Ni dejo seguros de vida en dólares
No dejo herencias de familia
No llevo cargos de conciencia
libre estoy de pecados concebidos,
Que bañan de maldad el alma
Si muriera mañana lejos de mi patria
Mis huesos piden mi tierra
Mis cenizas echadas al viento
La voz desaparece la palabra queda
Vida que aprendiste a enfrentar
El poeta jamás deja la página en blanco
Ni se lleva la gloria que un día soñó
No todos los sueños han sido soñados
Soy el espejo roto de los sueños
Siempre fui un soñador al fin de cuentas
Pero deja su sonrisa, la huella de sus besos,
Deja sus libros que ama
en herencia su poesía
A quienes de su vino quieran beber
en su corazón felizmente recoger
Lucecita que siempre supo alumbrar
Cual candilito mechita de trapo
Que desparrama pocitos de luz
De su gran sabia humanidad. Avt./09


Entre Poemas inéditos de Alfonso Hernández
(1948- caído en combate, Nov. 1988)




DESPEDIDA



Al hermanazo poeta Alfonso Velis Tobar por enterrar las cenizas de mi Julia Daisy…




Nací en la ciudad donde el pabellón del rió flamea sobre el cielo,
El vuelo de los pájaros dejaba su huella,
Sueños escarchados en el dintel de la ventana
Y ella sonreía mientras las grullas bailaban en su cabellera.
Su esplendor me cautivaba
Sobretodo cuando acariciaba mi sombra
Que proyectaban las claraboyas del río.
Pero entonces vino la guerra y todo cambió,
Era el tiempo en que los lotos se yerguen con todo esplendor,
La luna mecía los bambúes,
Los plátanos silbaban la canción del guerrero,
Me despedí y el tiempo cayó con su tonelaje sobre los crepúsculos.
Pasaron los años, desde la montaña le escribí numerosas cartas
Que nunca supe si llegaron a sus manos.
El verano abrió sus persianas,
El tiempo pasó como un velocípedo,
Y me acostumbré a mirar entre el humo de la pólvora: el aire,
Los días, los calendarios de luna que volaban con su carromato.
La aurora recrudeció sus fulgores,
(¡Estás detenida en el tiempo!)
Los guijarros se metamorfoseaban hasta alcanzar la luz,
¿Dónde estarás cuando marche al próximo combate?
Nos queda la edad necesaria para cantar queridísima mía,
Como aquella noche en el abrevadero de caballos
Cuando la hierva sorbía el aire brevísimo de nuestra canción
Y desnuda corrías a paso de cigüeña sobre el agua
¿Qué puedo decir de tus ojos si ahora se me agotan en este banco
Donde escribo el poema ?…
En invierno como panecillos de arroz
Con castañas de aguas frescas,
Árboles de hierro circundan el paso del guerrero.
Mañana quizás estaré muerto
Y sobre mi tumba perdida, en la montaña,
La lluvia caerá con mis recuerdos.
Por el jardincillo de kioscos pasarás con el alba en tus ojos,
Los niños con sus flautas de agua recorrerán las callejas
En la fiesta del Tet, sin dejar huella del verano
Ni de la estación de los sauces…
Cuando los combatientes descendieron la montaña,
También emigraron las aves
Y dibujé tu rostro sobre el agua;
Al otro lado del puente vi. tu silueta junto a los bambúes,
Era tu mano en la mía Ano Nuevo Lunar
En la plenitud de los años
El día que nos despedimos…





POSTALITA A MI HIJO ESENIN




I

Las veraneras han crecido en los últimos meses,
En el jardín el sol juguetea con las flores,
Hay amarillas rosadas y multicolores,
A la sombra del platanar madre te arrulla
Mientras escampa el sueño en su regazo
Y los pollitos pían desgranando tu sonrisa de
cipote travieso.



II

Yo haré de cada pétalo un poema,
de cada canción un estanque de luz
Para que naden los pececillos del pensamiento,
En cada hoja volaré hasta la luna
Para pedirle un charquito de su brillante espuma.




III
CANCIONCILLA DE LOS NIÑOS DE CABAÑAS



Los niños estamos tristes
Porque ha muerto nuestro hermano,
Cayó enfrentando al esbirro
Que tiene pezuñas de odio.
Los niños estamos de luto
Porque murió nuestro hermano,
Los frutos que recogemos:
Fusil arpegio guerrero.
En cada pueblo una luz,
Una trinchera de flores,
Los niños estamos tristes
Porque murió el guerrillero





Poemas de Alfonso Quijada Urias (1940)




El Viajero




También he visto el polo donde los ventisqueros terribles y caóticos
Se lanzan a la altura rodando unos sobre otros.
Holderlin.




Estos ojos son de un muchacho que no ha viajado nunca,
Pasó en la casa solariega cuidando el viejo polvo,
Las flores de la abuela, la aventura del padre.
Este muchacho que no ha viajado nunca
Solo en el ancho océano suspendido en las hojas,
Ha tocado en su mundo de soledad y miedo
Viejos países, comarcas misteriosas que no ha tocado,
ni tocara viajero alguno.
Ha ido por el mar, por muchas islas,
Tocando las gaviotas y las focas;
Ha ido infortunadas mujeres lamentarse por los hijos perdidos;
Anclo en riveras cargadas de aromas,
En medio de la noche que dejaba en la piel un ardiente recuerdo.
El agua del mar despellejo su rostro; vio a sus compañeros
Morir uno a uno con los ojos bajos. Sus cabellos malvados
Señalaron las piedras donde duermen. Se dio por muerto
Junto a los cargamentos de cereales.
Despertó muchas veces junto al candil fatigado,
De noche se albergo en grandes malolientes.
Espero con Ximena que el coro de los gallos rompiera
el vidrio de la madrugada.
Estos ojos son de un muchacho que no ha viajado nunca,
Que no ha encontrado el sueño,
Otra vida más allá del cristal
Y las columnas trágicas,
Y escribe las mismas cosas amenazado por sus nervios
Que afilan un cuchillo de luz y de tinieblas.





Manchas de ruidos antiguos...




Manchas de ruidos antiguos en los rincones del patio: sombras
de la mentira tomando la forma de tu cuerpo y su lugar.
La luz te hace creer en todo lo que alumbra
o devela la sombra del monstruo que habita la penumbra.
Toda palabra quema,
ceniza será después, rescoldos de aquel fuego. Ruinas del
tiempo, escombros, hollín y polvo,
la efímera materia que fue la eternidad.
Pequeña llama inmóvil, rememoración de la desaparición de la
fe en la sorpresa.
Del aire impuro del mundo están hechas las palabras, su
círculo vicioso, toda pregunta es una piedra
que se lanza al agua cuyas ondas alejan la respuesta.
En corregir lo incorregible se te fue la vida, en buscar el error
y al tratar de borrarlo,
volverlo a cometer y la culpa otra vez de provocarlo.
Palabras, resplandores inéditos buscando su sentido
en lo sentido. En la ventana el rostro de la dulzura pensativa:
una sonrisa ciega, en toda ella las frases y los gestos que nos
son elementales. La fuerza que guía la mano en selva oscura, a través de la
página, hasta encontrar la máxima potencia. El ojo que descubre
lo invisible mientras crece la historia durante el sueño, la bestia echada
junto a la ropa triste del amor consumado,
todo aquello que amamos y por eso matamos lo más vivo
en nosotros.





Confusión (iii)




Te sorprende esta mañana la vejez, egoísta en tu pureza,
obligado a ser y estar,
a estar de pie en el centro de tu pecho con la boca cerrada,
abierta hoy por ensueño o ansiedad.
Un hombre no hace nada si no se aniquila a sí mismo
y vuelve al aire mismo de su honda raíz,
a la raíz que su nariz defiende con jubilosa audacia,
al origen donde el mundo es una sílaba que nadie aún pronuncia.
Respira, respira hondo hasta sentir el hambre en la boca del estómago.
Avanza evocando y convocando el antiguo ordenamiento,
lejos del torrente del cinismo cotidiano.
En silencio repasa el nombre de las cosas, las copas y las frutas,
más todo aquello que nos devuelve del tiempo, su excesivo imperio, su misterioso agravio,
el olvido que humilla la tentación de armar una obra maestra y su rostro de espanto.
Alguien en el jardín tan medioevo, crucifica la rosa de su razón,
otro mastica una cereza cuya sangrienta gruta dispersa la pasión.
Lejos de los negocios y la cátedra, del banco y la religión, lejos del mundo
y en el mundo, fiel nada más al temblor de tus manos ociosas,
miras correr los días como caballos que el miedo enloqueciera,
mientras repites a tientas la misma letanía de quien ha visto
cara a cara la desesperación y ganado con ello su propia salvación.
Nada somos sino la conciencia que se mantiene de pie
sobre la grata sensación que llámanos pasado.
Libertad e inocencia se alzan como vapores al alba,
Al tiempo como a los muertos le ha crecido las uñas y la barba.
Ahora que regresas a rescatar tu pasado y cumplir la promesa de escribir la historia de tu viaje,
sabiendo de antemano que la vida, es uno mismo y uno mismo los demás
Quien no se reconozca en el amor lo harán en la muerte,
en el amor que nos permite vernos en los otros con los ojos de Dios.

De “Confusión y otros poemas”

viernes, 8 de julio de 2011

DOS SONETOS DE VICENTE ROSALES Y ROSALES


Vicente Rosales y Rosales, El Salvador.
Fotografía tomada de Arte Poética





SOÑARES





Por donde el sol se acerca hasta la orilla
y quema tu timón sobre la arena,
sale del fondo de la mar la quilla;
de las ondas el sol y la sirena.

La canción del que llega es muy sencilla;
se dice por ejemplo: “Esta es mi pena”.
O bien: Esta sirena que me humilla
No tiene corazón y lo encadena”.

Yo quisiera aprender junto a la espuma
la canción de partir, mientras la nave
me invita a navegar entre la bruma.

Seguir del sol la luz bajo la aurora,
deshojar una flor, seguir un ave
y cantar la canción sobre la prora.






EL OLVIDO




Después de largas horas bicolores
de hojas verdes y rojas combinadas,
se doblan en las calles asfaltadas
los almendros sin aves y sin flores.

Caen las hojas, ruedan encantadas
y en puñados los frutos tentadores,
hojas y frutos cuyos resplandores
dejan las ramas descorazonadas.

Árboles exteriores de los dueños
de casas que, en las calles y avenidas,
sombrear parecen los urbanos sueños.

En las horas de paz y de consuelo,
las almas que perdieron sus partidas
pasan pidiendo compasión al cielo.


Fuente: La Tristeza de Teoti y la Epopeya del Dolor. Vicente Rosales y Rosales. Colección Poesía, Vol. 16, Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1962.

domingo, 26 de junio de 2011

SAN SALVADOR-JUAN FELIPE TORUÑO


Juan Felipe Toruño, Nicaragua-San Salvador
 Fotografía sin marco tomada de Wikipedia





SAN SALVADOR




CORONADA de cerros San Salvador parece
la encantada princesa, niña de Cuscatlán.
Efervescente urbe que ruidosa se mece
al halago de un lago, o al furor de un volcán.

Cosmopolita y bella, al viajero le ofrece
la sombra de un reposo o el calor de un afán.
Es un vivo motivo que vibra y se estremece:
la rige el cataclismo, la alienta el huracán.

Bajo de un claro cielo tibiamente palpita,
cual si fuera un enorme corazón que se agita,
sangrando savias que urden un rumor imperial.

Y en las noches desiertas, en esa subconsciente
vida de la ciudad, sonambúlicamente,
recorre sus antiguos dominios Atlacalt.


Soneto tomado de: El Salvador: poesía escogida. Selección de Rafael Lara Martínez. Editorial Universitaria Centroamericana, Costa Rica, Segunda edeición, julio de 1998.

jueves, 16 de junio de 2011

ELEGÍA DE JUNIO [FRAGMENTO]-CRISTÓBAL HUMBERTO IBARRA


Cristóbal Humberto Ibarra, El Salvador





ELEGÍA DE JUNIO [FRAGMENTO]






ALTA NOCHE





Junio es para mí, el mes de los muertos.
Tan lleno de recuerdos, pleno de cosas tristes…
Llueve. Llueve.
¿Por qué será que junio, tiene los ojos grises?
Golpea el agua y mi vitral contesta.
La sombra del asfalto tiene el color de junio
y en él las sombras pasan y entre las sombras mueren.
Llueve. Sigue lloviendo y me pregunto:
¿Qué harán los muertos?
Desvelado, un claxon, me responde: Nada.
¡Pero yo sé que sufren!
¿Por qué será que junio, tiene los labios fríos?
Habla mi corazón, habla mi carne
y mis venas, mis nervios, y hasta mis huesos hablan…
Sólo el alma que quiere morir se calla en junio.
Llueve. Llueve.
¿Por qué será que junio, tiene las manos yertas?
Las doce campanadas
son doce horas de sueño que se han ido.
Mariposas de un verde-azul verdoso
urden ruedas de llanto sobre el pabilo.
Una quemó sus alas, otra su antena frágil,
Una su débil pata y, otra ha quedado ciega…
Mariposas al fin… ¿Y qué otra cosa?
Baja la lluvia y mi dolor se eleva.
Pienso en ellos, los tristes y mi dolor se acendra.
¿Por qué será que junio tiene los pies morados?
De andar entre los muertos, junio ya huele a muerto.
Llueve. Sigue lloviendo. Llueve.
¡Este junio!





MADRUGADA





Un tren me está llamando en la distancia.
¡Ya voy, Señora, ya voy!
¿Será el viento de junio el que así gime?
Será el lobo fatal de mi destino
el que así aulla?
No.
Es el tren que marcha al centro de la tierra…
¡Ya voy, Señora! Ya voy!
¿Llegaré tarde a la cita?


*Poema tomado de: ïndice Antológico de la Poesía Salvadoreña, de David Escobar Galindo. Primera Edición UCA/EDITORES, San Salvador, El Salvador, 1982. Colección Gavidia, Serie Mayor, dirigida por ïtalo López Vallecillos, Volumen 2.

miércoles, 15 de junio de 2011

JARDÍN-RICARDO TRIGUEROS DE LEÓN


RICARDO TRIGUEROS DE LEÓN, EL SALVADOR




JARDÍN




Anoche llovió y han brotado los jacintos. Al sol dorado de la mañana abren sus manos rosadas.
La tierra negra se esponja bajo las plantitas. En las hojas resbalan las gotas que ha olvidado la noche.
Mayo ha venido vestido de verde desde la campiña. Hay un profundo olor a gleba mojada y, en las ramas de los árboles, asoman brotones.
Tierno delirio de yemas en los rosales de copos blancos. Desbordados bejucos cubren los arriates y las violetas, siempre tímidas, esconden su terciopelo entre las hojas.
Anoche llovió y ha amanecido el jardín lleno de jacintos rosados.


Tomado de TRIGUEROS DE LEÓN, ANTOLOGÍA, 1a. Edición, Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación, San Salvador, 1978.

domingo, 5 de junio de 2011

UN POEMA DE LIL MILAGRO RAMÍREZ


Lil Milagro Ramírez, El Salvador





ESTE PAÍS PEQUEÑO





Este país pequeño
al que yo tanto quiero
se ha logrado meter todo entero
en mi imaginación;
no sé cómo explicarlo,
a veces en las noches
me despierta la urgencia de pensarlo
desde sus mínimas fronteras hasta el mar,
cuando lejos he dicho
“él mide 21000 Kms cuadrados”
No será tan fácil —me responden— quererlo
Es tan pequeño
Y yo siento quererlo más.
En él, así de mínimo,
yo quiero al universo
de él hacia el mundo me proyecto,
me interesa su forma de vivir,
sus estudiantes,
su juventud obrera,
sus campesinos, sus cosechas
y hasta sus pocas diversiones populares
el cine y el fut-bol
me son interesantes por ser suyas.
Mi pequeño país me necesita
y eso me hace feliz
mi pequeño país
ha decidido que yo ,luche por él
y eso me vuelve grande,
mi pequeño país
quiere que yo levante sus estatua
y eso me compromete
me aprisiona con una dulce esclavitud
Me preocupa su gente
sus edificios siempre amenazados
por un temblor de tierra,
a mí me causa una ternura
su pequeñez geográfica
que ha provocado risas muchas veces
Mi pequeño país me ha preguntado
si yo quiero
ser una gota de agua fresca
sobre su sed de libertad
y yo he sentido en mis mejillas
el rubor de una novia a quien su amado
le ha pedido una entrega,
y desde entonces
mi pequeño país y yo
nos hemos comenzado a enamorar,
como un amante loco
me transmite su amor,
¿cómo no lo he de amar?
yo lo he tomado de la mano
y alegres, muy alegres
los dos nos hemos puesto a caminar.

Diciembre 6 de 1970

Poema tomado de: “Poesía a mano”,. Selección y notas de Joaquín meza, Ed. Universitaria, Universidad de El Salvador, 1997.

sábado, 28 de mayo de 2011

VOCACIÓN-MANUEL ANDINO


Manuel Andino, poeta y periodista, El Salvador





VOCACIÓN



A los doce años era yo lo que se llama un niño terrible —en aquel tiempo, ya un poco lejano, todavía se era niño a los doce años… Me burlaba de las autoridades escolares y familiares. Vagabundo e indisciplinado. Un día, en consejo de familia me dijeron, a las buenas:
—Quieres estudiar para doctor?
—No.
—Quieres ser sacerdote?
—No.
—Quieres ser militar?
—No.
—Quieres ser empleado de comercio?
—No.
—Quieres ser agricultor?
—No.
—Entonces, qué quieres ser?
—Yo quiero ser marinero, contesté, sintiendo que al responder así me animaban los héroes de Julio Verne y mis propios sueños e impulsos.
Al día siguiente me entregaron como aprendiz de telegrafista al Jefe de la oficina de telégrafos de Santa Ana, hombre de nublado aspecto, pero interiormente luminoso.
En vez de los grandes horizontes, la reclusión en un pequeño cuarto. En lugar de un barco coronado de chimeneas y de mástiles, un sedentario aparato de Morse!
Pasé tres años en la oficina. Me porté regularmente. Llegué hasta obtener un empleo nocturno. Pero no pude nunca llegar a ser telegrafista.
—Transmites bien, me decía Don Bruno Ruiz, el jefe de la oficina. Pero no oyes.
—Sí, querido y lejano maestro. Lo único que yo he oído y escuchado siempre es la voz de las sirenas… Ahora mismo —la mar está romántica— se oye a proa cantos bellos.

Vapor “San Juan”.
Frente a Manzanillo, México, 1919.

Manuel Andino. Vocación de Marino. Ministerio de Cultura,(Colección Contemporáneos 1), Departamento Editorial, San Salvador, El Salvador, 1955.

domingo, 8 de mayo de 2011

MI MADRE: ESE ÁNGEL


René Chacón Linares, El Salvador





MI MADRE: ESE ÁNGEL





Mi madre vino a la Tierra,
Con la esperanza
De romper lo malo y coser lo bueno,
Tijera y aguja en mano.

Su afán por matizar
Arcoiris y ternura,
Hizo un jardín de esperanzas
De donde brotaron tres espliegos,
Que a fuerza de arrullos,
Manos balsámicas,
Sortearon las travesías del pasado.

¡Qué cosas!
Estos corazones
No fueron humildes
Ni sencillos,
Como ella hubiera soñado.

Hoy,
Los días grises han desaparecido
Y nuestras almas se reencuentran…

Madre,
¡Ya no te afanes!

Ríete de la vida,
Olvídate de las dietas,
Y cosecha las flores con versos de amor,
Que nunca se escriben en vano.

©René Chacón Linares.
De: La Fiera de un Ángel,
El Salvador, 9 de abril de 2000.

miércoles, 27 de abril de 2011

DOS POEMAS DE PATRICIA IRAHETA


Patricia Iraheta, El Salvador





¿Quién se ha robado el mes de abril?




Virginia Wolf ha llegado esta noche a mi ventana
Para recordarme que la soledad y el silencio son tan necesarias como el agua.
Quiero verme a mi misma,

mi cara,

mis pies,

mis manos,

mis senos,

toda ya en profundo sentimiento
Esta noche es un tributo a mi necesidad de ver mis ojos, de vivir lo aprendido, y contarles a los pájaros nocturnos que estoy viva, que sueño y vivo.
He descubierto mis descuidos,
He dejado abandonada las tristezas y las alegrías pasadas, los recuerdos, las nostalgias.
Ha pasado mucho tiempo, sin que sienta el placer de escribir estas líneas,
Sin que le haga un poema a esta casa, sin que inaugure el espacio para mis recuerdos, para guardar mis hazañas.
Esta noche solitaria y profunda ha venido a recordarme
Que esta aquí mi cuerpo, mi tiempo, que estoy aquí, tiernamente conmigo.





NOSOTRAS





Nosotras las que tejemos el azar
y desciframos los sueños ajenos
las que crecimos atiborradas de esperanza
y no encontramos recodo en el recodo

Nosotras
... que llevamos preñez desde la infancia
nos desbordamos en razón
nos escondemos de la locura
las que dormimos pensando
y pensando soñamos
eternamente dueñas de todo
eternamente dueñas de nada

Las que los mares de ausencia
navegamos
sin tocar fondo
escondiéndonos de los miedos
atrapando apresuradas los momentos
que transgreden la razón
intentando detenernos en el tiempo
en este devenir
que casi siempre tiene sabor de ausencia
que casi siempre lo persigue el desaliento
Nosotras las que atrapamos la palabra
y liberamos el temor
a ser transitorias en el tiempo.

martes, 26 de abril de 2011

DOS POEMAS DE EVA ORTIZ


Eva Ortiz, El Salvador




Lo que se queda




Lo que se queda
es la estación de llegada,
es como el aletear de un pájaro
que ha dejado de emigrar,
Hojarascas que recuerdan
pasado otoños,
incendios que incendiaron
su fogata bajo tres centímetros
de piel.

Lo que se queda
se llama por su nombre
y no miente,
porque le ha cocido
el vestido a la vida
y descorrido sus cierres
cuando le sofoca la asfixia.

Lo que se queda
ha recorrido laberintos,
las calles nocturnas del asfalto
que se quedaron tatuadas
en el alma.
2 de enero 2007.




Autorretrato



Soy de todas las mujeres de mi casa
la que no ha firmado testamento.

La que escapó de casa
sin salir de blanco.

La que sembró belladonas
cuando comenzó a sentir dolor.

Que quebró las horas,
que al cielo le soltó un hijo
y desanudo escapularios
en un arrebato de poesía.