sábado, 27 de febrero de 2010

poemas de ricardo martell caminos


Ricardo Martell Caminos, El Salvador


NÁUFRAGO




Hoy que me queda sólo un mástil muerto
sobre el dolor de envilecida arena,
añoro la onda azul que fue tan buena
y que se evaporó al azul abierto.

Y siento la nostalgia de aquel puerto
donde canté inspirado en una pena
y até mi corazón con fiel cadena
al cruel coral de un sonreír incierto.

¿Dónde encontrar el rumbo hacia el regreso
para llegar hasta el rosado beso
que tuvo la inconstancia de las olas?

Heme aquí sin espacios cardinales,
Sin ángeles, sin rosas, sin puñales,
Para llenarme el pecho de amapolas.





SIN FE, SIN ESPERANZA, SIN AUREOLA





Por la vereda azul que va al ocaso
me voy siguiendo tu angustiada huella.
Muere la luz y la primera estrella
besa el constante ritmo de mi paso

¿Dónde el rosado mármol de tu brazo?
Bajo ¿qué clima estás regando aquella
dulce manera de mirar tan bella?
¿A quién ofreces hoy tu íntimo vaso?

Aunque no pierde frescura mi constancia
aunque en las vueltas del camino siento
que entre los dos se agranda la distancia…

¡Mas, si he de hallar herida la corola,
prefiero regresar sin sol, sin viento,
sin fe, sin esperanza, sin aureola!






CANCIÓN DE LLUVIA Y PÁJARO




Se alegra el corazón oyendo el fino
canto de lluvia nueva en el tejado.
Huele a belfo, a corral y a camino
bajo la tarde azul recién mojado.

Suaves brochazos de un morado-vino
semidiluido en verde-anaranjado
pintan la lejanía donde un trino
florece en el frescor recién brotado.

¡Canción de lluvia y pájaro! Sonrisa
de mirto que sacude blanda brisa
para que sus rocíos tornasolen.

¡Está el alma tan cerca de las cosas,
que viendo revolar las mariposas
se siente el corazón de miel y polen!


De: “Media luz, Dirección de Publicaciones, Ministerio de Educación de El Salvador, 1980.

miércoles, 24 de febrero de 2010

poemas de alberto quiñónez


Alberto Quiñónez, El Salvador






Selección






*****



¿Cómo saber que el ayer está encerrado en el mausoleo del tiempo?
cómo saberlo
si no crecieron alhelíes en las heridas enterradas
si el basalto fulminó la caritativa memoria de las arterias
si el reloj arrastra reminiscencias de soles antaños
¿Cómo saberlo?

Ayer noche nos preocupó la muerte
y bordé con mis venas un camino hacia mi propia alma
que se frustró en la niebla como un famélico estropajo sin nombre
pero ya alguien había hecho un festín con la luz y con la llama
Y me encontré solo
con una multitud que celebraba el nacimiento de mis años de condena
mientras quemaban mis manos
y un bufón contaba la historia de mis dedos pulgares.

Sé que soy culpable
que cierro los ojos para no oírme pronunciar tu nombre
que desciendo a las aguas para lavar la sangre que hice a la medida de tu sangre.

Ahora estoy solo
y en cada amanecer el sol está tejido de tristeza.
No hay desayuno para el hambre de las puertas
No hay camino que nos quite la distancia
No hay palabra que nos traiga de regreso
a la presencia de un inefable corazón que no hemos visto.

Mas qué será dentro de 3 ó 4 días de este corazón muerto hace siglos

La vida sufre el yugo de la vida
con las cadenas del tiempo y el espacio aprisionando la decadencia de su carne
sumergida en los seísmos de una muerte anunciada
y se hunde en un promontorio de infancias muertas
de pequeñas cruces trabajadas a la luz de cerrojos y candados.

Fuimos sólo un sueño
una lastima
el coito gangrénico de algún dios
primera y última conjugación del verbo.









*****





Mi infancia fue la herida concertada por partituras de tempestades brutas
un pesebre golpeado despiadadamente fue testigo
brillaba un sol magro
en un cielo gris de grises nubes
en un cielo gris que perdió su sangre en el primer intento de acallar a la muerte.

Esos días se perdieron entre una multitud de memorias amarillentas
no sé qué le sucedió a las cosas
qué sucedió con la risa
con la voz del aire golpeando las hojas del castaño.
Qué pasó con el canto, con el trino
con las marcas dejadas sobre las huellas del arado
y mi madre que plantó tierra, ojos y tormentos en la tierra
mis manos siemprevivas, siempre lirios intermitentes entrecortados
las grietas vegetativas para el arrepentimiento de los cristales
y los nidos de llagas que se comen entre sí en el epicentro de los miembros.

Olvidé el amor que subió al cadalso de las paternidades del desprecio
de crines desdentadas y profusas comisuras que colgaban de un rostro vuelto sangre de
ceniza
y un altar de ridículas beldades y serenidades tan leves como las costuras de un suspiro
la manera de no querer que la noche venga
y sepulte vivas las alas de una niñez adormecida con el hartazgo de segar todas las
inmolaciones posibles.
Porque a tientas he salvado el rigor de los escaños
las escaleras interminables de una herida interminable
y el extracto de vidrio aun más vidrio
y el extracto de alma con su rostro orinado por el tiempo.







*****





Y vine al mundo
ciego de las venas y las manos
como una fuente donde reverberan manojos de sangre ennegrecida
sin la esperanza de un riñón que pueda enrojecer la sangre.

Hoy he abierto mis alas descarnadas en el pináculo del mundo
y ha sido frustrante caer y no dejar de caer
llegar a un horizonte de oropeles mutilados
saberse nimio junto a la suciedad de las uñas
sentir quillas y nudos en la garganta tibia.
Consolarse a solas
porque el alma está condenada a un silencio más eterno
condenada a no palpar esta ausencia sólo comparable a sí misma
ausencia de la edad y del momento
ausencia de nuestra voz calmando la híspida conciencia.

Nos salva esta manera de estar tristes
este odio mutuo contra los espejos.







*****






En algún día caerá la deshora de mi muerte
mostraré mis ópalos contra barlovento
un cajón saldrá al encuentro de las calles
Al fin ha muerto!
Al fin ha muerto!
Mi madre, compungida, romperá en lágrimas de carne
y mi sangre se irá con el viento
seré menos que luz herida por negros párpados de tiempo.






*****





Me hubiera gustado venir al día con un poco más de suerte
sin importarme el zapato, la congoja y esta manera lapidaria de crecer,
esta hora donde la sed y el cilicio trepanan la carne
y el desaliento se come el amor que queda en cada ser vivo de la ciudad
un tergiverso mar de sed me lanza
fuera, hacia el límite craso de lo concreto
y soy
estéril, fugaz y cognoscible
como un balido de cordero.

Un poco más de suerte
y no la vida
entonces me ocuparía del líquido que arde en el corazón de cieno
trataría de quitar de vuestros hijos el vendaje que la ceguera elaboró sobre sus manos
intentaría no marearte con el acorde de mis músculos que se rompen
que se desligan como tiernas raíces en el hambre ebria de un hombre setecientas veces
ebrio
podría construir en tu regazo la ternura de nuestra primera sangre
y despreciar el cáliz hecho para mí, para la consagración de las desgracias
y la condenación de las constelaciones en su despreciable eternidad quejumbrosa.

Mas no tuvo razón la palabra soñada
no tuvo razón el delirio en consonancia con el sueño
porque no hay suerte
tal es algo aprendido en los interiores de la luz
y yo odio el polvo
(soy parricida)
odio sus miles de brazos que buscan la sensibilidad de mi sangre
su palabra que me designa como heredero de lo cautivo, como hijo suyo,
como herrumbre en el metal de hoces que no siegan,
como liquen en la copiosa hecatombe de las canteras.
Odio el polvo que hace sus nidos en las coyunturas inamovibles de las lámparas
donde mi herida se abre en relámpagos, voluciones y destellos
y se nutre y multiplica en los crematorios de la viña del señor
y muere
resucitando el ayer anciano
al que aun le palpita el corazón grotesco.







****





Y vine al mundo
ciego de las venas y las manos
como una fuente donde reverberan manojos de sangre ennegrecida
sin la esperanza de un riñón que pueda enrojecer la sangre.

Hoy he abierto mis alas descarnadas en el pináculo del mundo
y ha sido frustrante caer y no dejar de caer
llegar a un horizonte de oropeles mutilados
saberse nimio junto a la suciedad de las uñas
sentir quillas y nudos en la garganta tibia.
Consolarse a solas
porque el alma está condenada a un silencio más eterno
condenada a no palpar esta ausencia sólo comparable a sí misma
ausencia de la edad y del momento
ausencia de nuestra voz calmando la híspida conciencia.

Nos salva esta manera de estar tristes
este odio mutuo contra los espejos.

domingo, 21 de febrero de 2010

Un instante para recordar de dónde venimos*-David Escobar Galindo

David Escobar Galindo, El Salvador


Un instante para recordar de dónde venimos*



Por David escobar Galindo




Los salvadoreños venimos de donde asustan, como se dice en términos coloquiales. De múltiples experiencias que asustan. Y estamos aquí, aún necesitados de reconocer y reconocernos el mérito de haber cruzado correntadas bravas y saltado sobre pedreros calcinantes. En los años ochenta del pasado siglo, hizo erupción el más destructor de los volcanes —o polvorines, que en este caso es lo mismo—: la guerra fratricida. Y cuando digo fratricida, y lo vengo diciendo desde hace años, sé que muchos gestos se tuercen, por eso de significar con el calificativo que fue una guerra entre hermanos. Pues sí, lo fue. Y así como la sangre derramada por violencia es la más negra de todas, aunque se la quiera colorear con cualquier tinte de heroísmo, la sangre de origen, es decir, la fuerza de la consanguinidad nacional, acaba por imponer su poder, si las cosas se desenvuelven con la naturalidad que deben tener, como fue nuestro proceso de negociación para la paz, una vez que la guerra —con el dolor visible de los pertinaces guerreros— se agotó a sí misma.
En 1979, los signos del conflicto bélico interno inminente ya estaban en la atmósfera nacional. Eran sensibles para cualquiera que no buscara esconderse en alguno de los distintos mecanismos de negación instalados tradicionalmente en el ambiente. A la luz de esa sensación de inminencia, emprendí un proyecto poético en forma de soneto. Y el primero de ellos fue escrito el 6 de agosto de aquel año: “Igual que en el soneto de Quevedo/ miré los muros de la Patria mía,/ y en lugar de la justa simetría/ sólo hay desorden, crápula, remedo.// Muros en que sus huellas deja el miedo,/ huellas que son la sangre en agonía,/ del que muere atrapado en pleno día/ y del que vive agonizando quedo.// Y ante los muros arde el pensamiento,/ porque no hay más atroz requisitoria/ que la que urge la patria mal vivida./ ¡Con la sed del amor en el aliento/ limpiemos estos muros de su escoria,/ mas no con muerte, no, sino con vida!”
Pero la guerra ya no era de ninguna manera evitable. Varios sonetos después, el del 15 de julio de 1980 dice: “Que entre el aire en las cámaras selladas./ Que el poder del jazmín venza los cactos./ Y sobre tantos cuerpos putrefactos/ se derramen las auras estrelladas.// ¡Manos que hablen con fuerza de miradas!/ Porque es tiempo, país, de humanos pactos:/ de las claras ideas con sus actos,/ del amor con sus manos trasegadas.// ¿O es que ha muerto el calor de la cultura/ con que desde un pasado entumecido/ comulgamos en aire y quemadura?// Ya bastante, país, la sangre ha fluido;/ y si te dejas ser común hechura,/ no aliente vencedor si no hay vencido”. He transcrito este soneto porque quedó ahí mi arraigada convicción de que la mejor solución, siempre, es la solución sin vencedores ni vencidos, como fue la nuestra.
Los primeros sonetos de la serie, bajo el título “Sonetos penitenciales”, fueron publicados en 1979; luego, 15 de ellos en la Revista Estudios, del Centro de Estudios Jurídicos correspondiente a julio-agosto-septiembre de 1980, cuando era presidente del Centro el doctor René Fortín Magaña y Director del Consejo de redacción el doctor Luis Nelson Segovia; la tercera edición se hizo también en 1980; la cuarta en la revista Nivel, de México, en 1981; la quinta, aumentada a 66 sonetos, en 1982. En ésta hay una nota inicial del autor que dice: “Este es un libro obsesivo, visceral y creciente (…) Quedan en él —queden, si acaso— algunas verdades tumultuosas y hurañas, y sobre todo, mi amor hincado y vivo por la tierra volcánica y florida donde se desarrolla —con la torpeza ideológica que caracteriza a este siglo repetitivo y emasculado—un drama de época: un terrible drama de época. Y quede también —si acaso—la esperanza después del drama”. Sí, la esperanza después del drama, que es lo fundamental. Pese a la sordera selectiva que caracteriza siempre en casos como éste al mundo exterior. Quedó dicho en un soneto atípico del 26 de agosto de 1981: “Abran Le Monde/ Oigan la BBC/ Miren 24 Horas/ Ahí están las salpicaduras// sobre las baldosas/ Las cabezas en sacos de yute/ Los niños con ojos/ de yeso// Pero el anónimo heroísmo/ cotidiano/ de los sobrevivientes/ jamás/ será/ noticia.” Y desde luego, la culpa interior y necesariamente interiorizable, lo que en otro lenguaje se llamarían causas estructurales, en un soneto también heterodoxo del 6 de noviembre de 1981: “Caminás, Patria, de la mano de tus sombras./ Los días —de alguna manera hay que llamarlos—/ se han acelerado como locomotoras ofendidas/ que salen aullando por la soledad de los descuajes:// y uno sólo puede subirse a los trenes mutilados/ si se avienta al peligro de la mutilación./ Somos, además, forasteros en el primer conocimiento/ de esta excursión al fondo del aire que creíamos respirar,// y era basura de alma,/ azufre de semejantes,/ llovizna de oscuridad:/ de ahí se desprendían —pavos reales— las sombras,/ espantadas por el fuego vicioso de la ley;/ y entonces me di cuenta de que —¡todos!— te habíamos amarrado los pulgares”.
Y, en el último soneto de la serie, del 17 de abril de 1982, el canto a la sabiduría vital, existencial y trascendental del pueblo salvadoreño, que convirtió los terrores, estragos y angustias de la guerra en palanca para la paz necesaria y construible: “No temas al silencio —te decía—,/ ni al ruido demencial. —No temas: alza/ lo que puedas del lodo que te embalsa,/ y sigue así, adelante, con el día.// No temas —te decía—la osadía,/ ni el oscuro turbión que te descalza;/ la cierta voz no temas, ni la falsa,/ que venas hay, y pese a la sangría.// Te decía: —No temas al acoso,/ no vayas en las sombras a perderte,/ como flor en las manos del tortuoso.// No temas —te decía— al viento fuerte…/ —¡Y vos, país, callando laborioso; /y vos, país, más fuerte que la muerte!
Pues sí, venimos de dónde asustan, y hemos trascendido sustos incontables. Que no se nos olvide esa capacidad de trascendencia, que es la que mejor representa la confianza en el futuro.

Tomado de La Prensa Gráfica. Edición del sábado 21 de noviembre de 2009.



sábado, 20 de febrero de 2010

tres poemas de vicente rosales y rosales

Vicente Rosales y Rosales, El Salvador







Blasfemia







Mi vida ha sido un largo pecado; tú lo hiciste;
Yo que lo vivo siento
Horror… ¡Tú debes estar más triste!
Tú más triste, Señor, porque lo has creado;
Quien peca tiene el arrepentimiento,
¡Y el arrepentimiento no es pecado!

Tú pecas, pues, dos veces, porque siembras espinas
En mi vida: el mal. Después en mí lo sientes
Y lo sufres hasta en mi pensamiento:
Y si después de todo te arrepientes,
Purgas mi solo mal, pero el mal que originas
Se queda en ti como un remordimiento
Nunca jamás purgado
Ni con el dolor ni con el sufrimiento,
¡Porque el remordimiento sí es pecado!

Yo te pido perdón porque he pecado,
Yo espero tu perdón porque te infiero
Culpas que, si las he justificado,
Ha sido por lo mucho que te quiero.
©Vicente Rosales y Rosales







Queja en futuro imperfecto







Si no creaste otras cosas en tu sabiduría
Un futuro imperfecto más te atormentaría
Si yo no hubiera sido,
Mi vida no sería
Bajo los astros soplo de la tuya, Señor,
¡Cuánta fe faltaría!

Pero tú bien quisiste
En la iglesia de siglos de tu labor increada,
Angustiar esta llama de mi lámpara triste
Que casi no ardió nada

Alargar esta llama que mi carne consume,
Y ponerme muy hondo de este aliento
La intimidad del alma que en apenas perfume
De tu presentimiento.

Tus manos filotécnicas en su alquimia incompleta
Ungen siempre un encanto sobre todas las cosas;
Das al mundo grotesco su ilusión, un poeta
Cuya vida en tus áureas balanzas milagrosas
Fluctúa con el peso sideral de un planeta
Y un manojo de rosas.

Si yo no hubiera sido,
¡Qué tristeza no habría
En un alma dolida de ti mismo, Señor;
Cuánta fe faltaría,
Qué hondo anhelo de olvido,
Qué gran forma de amor!
©Vicente Rosales y Rosales







Mediodía







El día hincha sus llamas,
Buscan acribillados la sombra algunos asnos;
Y por entre las ramas
Levantan las cabezas y botan los duraznos.

Niños desherados de hambre y de sed maltrechos
Se acercan al pomar casi maduro.
Una niña harapienta muestra en parte los pechos
Y al ver que hurgo y deploro sus harapos deshechos
Se cubre con las manos el tesoro más puro.

Mi corazón se dora como un durazno. Siento
Deseos de ser árbol y darme en largos frutos
Y que me utilizaran en un ciento por ciento
Estos niños desnudos que por el desaliento
Viven entre las patas y el humor de los brutos.

El día allá en el fondo de un gran calor resuella;
Sobre un sonoro yunque desespera un martillo.
Dos niños comen tierra; la niña que es muy bella
Me ofrece desde lejos un durazno amarillo.
©Vicente Rosales y Rosales

sábado, 13 de febrero de 2010

poemas de vilma osorio


Vilma Osorio, El Salvador



***
Esta noche huele a pasado,
pasado en frasco pequeño.
Las historias frotan el pecho
El aceite de mirra es escaso,
porque los detalles están gastados
y han perdido la fragancia.
El por qué se ha evaporado
y solo queda la etiqueta.
Esta noche brilla el sol
y es hora de embalsamar las historias



***
Un silencio ensordecedor
perturba los laberintos
que inundan la crisis de ignorar
por qué existo.
Y si no existo, quién escribe en este momento
molinos de insurrección
contra todos y todo
y a la vez, pasiva.
Sin voz.


***
Sin identidad.
Sin ningún reflejo en el espejo.
Con huella digital transparente.
Carente de latidos,

colmada de fantasmas que atraviesan la
espalda
y se mofan de mi aspecto borroso,
de mi risa forzada.



***
Amanezco, encarno a la luna.
El menguante no perturba.
El creciente invade
el espacio
saturado de negrura,
negrura teñida de verde
de verde pálido,
de pálido cielo.
Y soy la inexistencia viviente,
viviente leyenda, leyenda ceniza.
En el espejo se congelan los reflejos.
Los reflejos de madrugada
meditabunda.


***
Quiero:
un eco
una mano
un roce
un destello
quiero


***



Hoy desperté dormida:
con el velo del sol y la cara ensombrecida de pájaros rapaces

ayer todo era verde
(y sigue siendo verde)

el beso de la nube desintegra el aliento
no existe calma, solo delirios ciegos
obscenos
que despojan de lunas la noche

las preguntas, la furia, el pan
saturan de veneno la garganta

los amantes son cadáveres
ruidos
sonrisas que duelen en exceso

y el sol está desnudo

(los pájaros desistieron)







***
[Ayer, trituré las raíces de tu imagen
y la piel reclamó tus manos tétricas]

[Mis labios recobraron la memoria]

La boca seca
el recuerdo musgo
de tu voz muerta

Regresaste del misterio verde y estabas llorando
tu vientre salpicó un rostro
(eran muchos quizá)

Seguiste llorando, me acerqué
tus brazos desaparecieron
el espejo estaba sucio, demasiado borroso
Respiraste
tu aliento explotó los cristales
deseaba limpiar los vestigios y aparecieron mariposas aplastadas

Ahora entiendo tu locura por las mariposas
tu obsesión por el vino
el rencor de tus dientes
Te convertiste en niña y tenías brazos, un antifaz, una camisa de fuerza.
gritaste.
Hoy, eres la veterana de la esquina
de un lugar desconocido
rindes tributo a las mariposas
ya no las aplastas. Te cansaste, se cansaron.

Cada tarde buscas un espejo
en el reflejo miras el cielo
la luna se apodera del espejo

Te fuiste, no estás. No hay cielo, no hay mariposas, no hay reflejo.

02/03/06








***

Carnadas valientes se resisten
se retuercen, se encogen
Los gritos, las señales de humo:
se deslizan.
La corriente no parpadea
Un efecto, ¿un triunfo?
No
Hay burbujas
Aguijoneadas por algas osadas

No importa la metáfora ni la denominación
Pero, ¿quién les sacia la sed, alivia los vacíos o, por lo menos,
tapa la boca de los anhelos?

¿quién calma los rugidos de sus estómagos?
Ni siquiera jugar a los dragones,
ni siquiera recoger latas huecas

¿qué necesitan?
Todo
¿qué reciben?
Lo único que tienen

Niños cometa, ojitos carrousell
Un chocolate es el tesoro, una moneda el mapa; pero no lo encuentran,
se les deshace con un no
Comen grillos, piensan que son camarones
Y qué más da

qué más da.
02/02/2004

poemas de claudia maría jovel

Autor de la fotografía:Alonso Muñoz







Amaneceres







Cuando el día empieza a nacer,
y el sol ofrece sus primeros rayos;
me gustaría mucho tiempo permanecer
mirando con afán los arroyos,
que lleva muy dentro en sus entraña
las lágrimas y el sudor de la montaña.

queriendo olvidar el tormento,
para no sentirte tan herida;
envidiar el ave que vuela
libre en el firmamento,
y gritarle porqué...
Y es por eso lo que lo lamento.

Si... Luz divina del día
luz que alumbra el sendero;
amanece en la tierra mía,
para amarte, como la noche al lucero.

Caminábamos por la ruta escogida,
seguros de llegar pronto al final.
Nos burlamos hasta del más mísero gusano,
logramos penetrar mil barreras,
descubrimos cielos,
encarcelamos temores,
dejamos plasmados nuestros poemas

Cantamos, Cantamos
y cantando le pusimos flores a la muerte,
y no nos siguió.


Mi poesía con esperanza
con amor,
con odio
busca contribuir con versos
en el caminar seguro de la
historia.







Retrato de mi pueblo







Calles soladas y tristes,
empedradas y un poco de adoquín;
se oye el cantar de telares,
y las varas de hilo tendidas al sol.

Se escuchan llantos y gritos,
y sonoras carcajadas también,
que encierran en su eco
un grande y silencioso misterio.

Es un pueblo del urdidor,
Es el pueblo del tejedor,
él prepara, compone y forma su destino;
aunque lleva en su corazón
tristezas y hambre de verdad.

Su tierra es fértil y bondadosa;
dá buena milpa, dá buenos hijos,
podemos sentir su dulce miel
al ver sus abejas forjar su propia historia.








Bajo la sombra de un amate






Un día de brillante sol,
bajo la sombra de un frondoso amate;
conocí la historia de la vida,
encontré la verdad en este mundo de mentira.

Vi reflejada en un pequeño lugar de la patria
la esperanza viva de un amanecer de paz.
Se pensaba mucho en lo demás
en el hambre, en el frío, en la tristeza,
en ver el sueño de un pueblo realizado.

Habían miles de preguntas,
unas ni siquiera tenían respuestas.
Sin embargo,
bajo la sombra de un viejo amate,
cuando le sol brilla en todos su esplendor;
la confianza en la vida
era la mayor ilusión.


_____________________

Claudia María Jovel nació el 15 de Enero de 1969 en San Sebastián, San Vicente. Estudió Licenciatura en Economía en la Universidad de El Salvador, UES. Escribió poesía y cuento. Su obra permanece inédita. Algunos escritos han sido publicados en el suplemento Tres Mil del Periódico Colatino. Actualmente se está recopilando su trabajo literario para una edición impresa .Ella es una poeta mártir desaparecida el año de 1989. [René Chacón]

sábado, 6 de febrero de 2010

poemas de eleazar rivera


Eleazar Rivera, El Salvador
Fotografía tomada del blog "Literatura, Arte y Política"







Recuento de la ausencia




a Rosa y Helmut





Seis años después del adiós, resulta difícil sentarse a ver la televisión y olvidarse de todo. Resulta difícil sacudir los escombros sin pensar en el duelo de los años; y es que aquí, el tiempo no es tiempo. Las horas son grises. El reloj tiene la pausa del inanimado: se detiene; se añeja y nos martilla. Reviso los pasos, las espinas, los espejos. Con el hígado en una mano y un puñal en la otra, no hay más que el diario personal del que se desviste en la página en blanco para sangrar hasta la última palabra.

Repito: aquí el tiempo no es tiempo, es la farsa más grande que hemos inventado.
©Eleazar Rivera






Escombros





Heme aquí con la simple pretensión del aire. En el pecho de una voz sin carne. En la explosión de un juego sin palabras. En la ebriedad mágica de un paisaje. Camino del ritual sin sombra. Crepúsculo milenario de un naufragio. Paraje de la última estación de un poeta. Heme aquí con los faroles del desenfado. Con el desdén de auroras y volcanes. Con la luz suspirando en cada beso. Con los cuervos de universos apagados.

Todo es efímero. Efímero el mar, la colmena y el cántaro. Efímera la hebra de árboles sin pájaros. Efímera la vela y la noche. Efímero el cometa y el hangar de las plumas rotas. Efímero el humo y el libro de las palabras asesinas. Efímero el aliento y el suspiro. Todo es efímero frente a la risa cobarde de la muerte.

No más vestidos con barrotes. No más cadenas sin memoria iluminada. No más signos para códices sin sangre. No más vendimia. No más sortilegio de palabras muertas.

Heme aquí, con la perra que lame mis heridas. Astro sin el eco de párpados alados. Cordero sin su hostia. Heme aquí, en el navío descalzo de un profeta. En la penumbra de un violín sin alas. En el infinito de una imagen tenebrosa. Con la cotidiana miseria de embotellar sonrisas.
©Eleazar Rivera





Postulado de irreverencia






Este minuto pasa golpeando. Son exactamente las horas del desconcierto. Tiembla. Esta ciudad hiede. No puedo detenerme en esta talega de desmesuras. Mi diario personal cierra lentamente sus ojos. El tambor de las epifanías luce su exangüe listón. Una bestia se postra en la entrada al infierno. Esta barca perdió sus remos en algún lugar del mar Egeo. Ulises es una sombra imaginaria con alas rotas en el último suspiro. Yo sé que se detiene el vaivén intermitente del pecho frente a la penumbra oscura de la ceniza.

Humano. Terriblemente humano. Dueño de todos los cepos, de todos los grilletes, de todos los barrotes. Mi pasaporte tiene una herida; un puñal le cortó la identidad.

Esta sonrisa tuya, no es más que una burla que me restregás en el rostro. Este escarnio tuyo, sin tentarse el hígado porque ya lo tenés cristalizado de tanta borrachera. Este destierro no es para mí. No te conozco; pero, sé que existís. En algún lugar tenemos que encontrarnos. Te invitaré a un café, a una charla, a un verso triste. Vos vas a insistir que te acompañe. No. No pertenezco a la congregación de tus desvelos. No soy tu pan diario. Puedes irte a la hora que te convenga. Puedes celebrar las misas y los novenarios que necesités para ser excomulgada. Yo seguiré aquí, palpitando como corazón que delata su último paraje.
©Eleazar Rivera





martes, 2 de febrero de 2010

poemas de alfonso velis tobar


Alfonso Velis Tobar, El Salvador
Fotografía: Salvador Juárez







VIEJO RECUERDO







Llegaste temprano al ron fraterno
a las revoluciones.
MARIO BENEDETTI






¡Que castaños ojos los de mi novia aquella!
Yo la buscaba entre las sombras de los barbascos
Y entre los frescos helechos yo la buscaba
Mi novia tan bonita como la chiltota
Pájaro que pasa como bola de fuego volando de repente
Me tiendo sobre la sierra sollozando
Libando están las aves
En la región montañosa de los vientos
El vuelo del colibrí ronronea
Su jade de colores extrayendo las mieles de la flor
Se ha herido mi alma
Mi corazón desmaya
Pensar que no volveré a ver ni a sentir aquellos besos
Aquella novia al tiempo perdida
Y cuando menos debemos sentirnos viejos
Piensa en la eterna juventud
Y prefieres los hondos recuerdos ¡aquellos!
A la llegada de los días del verano
Junto a la colina caminamos
Viendo la sierra el mar a lo lejos
Caminamos sin parar un momento
Acariciándonos al mágico instante
Soñando la gran marcha
¡Qué castaños ojos!
¡Los de mi novia aquella! ¡ hermosos!
Y donde quiera que ella se encuentre
Se inunden de felicidad sus difíciles instantes
Mi tan querida novia, ¡aquella!
Y me bese con los besos de su boca
Como dice el bíblico cantar
Y sin importarme hoy por hoy
Y me embriago en salud de aquel recuerdo
En esta dura soledad que me acompaña. Avt. 1980






EN LA NOCHE TE QUEDAS CALLADA






Qué escalofriante el infierno del que ama.
OTONIEL GUEVARA






Te quedas callada
Como árbol dormido
Canta el clarinero en su enramada
¡Mira las estrellas brillan
Allá en el fondo del cielo…!
Que suave eres a mis labios
Cae la noche
Como enorme tapado negro
Las estaciones de policía y las cárceles
En quejidos profundos
Y se oyen cantos
De rebeldía en la montaña
Y allá lejos se oye
El estallido de una bomba
Nos están apuntando
Hagamos suave el instante
Penetro en tus profundas primaveras
Ambos concedemos
A que caiga la noche
¡Yo en cambio llego a ti amor!
A tus ritos de amores encantado
Ambos llegamos al mismo hoyito
Como siempre amándonos esta noche
Y que transcurre en pánicos de muerte
No es tan fácil en medio de una guerra
Cada vez más jodida la cosa
Llenos de miedo cada día
Mira que vigilan tus pasos
Amenazan tu vida
En psicosis constante
¡Pensar mejor que un día nos vamos!
Del ala de una noche pende
Un quejido perpetuo
Mientras después de los fuegos
Duermes como liebre bajo la luna
Y pensar que hacer para mañana
Vaya ahora ¡Que haces verdugo!
¿ Por qué me pinchan los ojos?. Avt.1985






DE CORAZÓN LA POESÍA






Creo en la poesía mi Diosa cotidiana.
ROQUE DALTON







En todo caso las palabras me llevan de la mano
Me llevan al infierno al paraíso de mis utopías
A mis recónditos sueños de imaginación y fantasía
No tengo el dominio sobre las palabras
Ante la magia que contienen
Hay otras voces de magos poetas que ayudan
Es la poesía el gozo la nada el sufrimiento
El amor lo eterno del verbo
Que existe desde el principio del tiempo
Que esperaba despertar en sus hechizos
De todos los instantes el padecimiento
El hombre la sociedad la vida misma
La poesía es mi Dios mi religión el mito
Con la poesía se canta se baila se llora se queja
Se ama se entrega se juega la vida
Llegamos a la revolución por amor a la poesía
En todo caso el poeta alquimia de las palabras
Entre poetas y profetas hay una hermandad afín
Ante el origen y el futuro de la humanidad
Es todo caso el compromiso es con la poesía misma
Primero escribivivirla bien con obligación moral
Fieles a ella misma en su lenguaje total
integre siempre su voz a la lucha por la justicia
Es palabra Gillette de doble filo
Frente a la desigualdad y contra la opresión
Ante la libertad misma de la imaginación
Ella contra todos los males sociales
Es la Percatadora
La Catalizadora del vino de la vida
De la falsa modernidad que empaña los ojos
La Rastreadora de las apariencias del progreso
La alienación siempre de los poderosos
De la cual se lucran
Del consumismo y del dinero
Los poeta organilleros de las palabras
Caramba como te extraño
¡Oh poesía no puedo nunca echarte de menos!
¡Aunque no llegue a mi bolsillo
Un tan solo centavo con tu oficio..!
avt/02/09

jueves, 28 de enero de 2010

poemas de lorena estrada


Lorena Estrada, joven poeta de El Salvador







Fuerte





Salitre últimísimo,
hoy que es mi lámpara
Quien marca la hora en este cuarto gris y ciego,
El siguiente viento
que necesito es el de tu abrazo

Tu abrazo más allá de la carne y la arteria
un abrazo que no se apague con el día.
Suspiro del polvo que fue estrella
Y Teshcal, eterno hueso del fuego que somos.

Un abrazo con la calentura de una lluvia.
Fuerte huracán de ramas de bronce.
Rosa del sismo, laurel de espuma sobre mi cuerpo.

Hogar, como sombra hecha de mis propios brazos
Tu abrazo de color de primera tarde y primer beso.

Catedral de pájaros,
Patria de tu nombre y el mío,
Tu abrazo de ancho mar
Y De minúscula lágrima

Tu abrazo…
sin más palabras que tus brazos
alrededor de nuestro sueño
es lo que necesito
en este cuarto gris y ciego.







Hojas en el césped





Fui yo
quien no vio un ángel levantándose desde tus ojos
o un pañuelo castaño ondeándose al final de tu risa.

No imaginé el sueño cubierto de selva
pero sino amara tanto, bien podría compartir tu muerte.
Porque más profundo llegan los que jamás nos abordan.

Fui yo
quien no leyó tu sombra bajo el eclipse,
en el silencio de la espuma
que al trasluz de la arena se desvanece.

Y no vi en tu cuerpo las hogueras,
la fuente del insomnio que otras anhelaron

No destilé mi sangre para tu sed inmensa.
Ni le puse tu nombre a mis naves hundidas.

Tus manos vulnerables no encontraron impulso y fibra
para sacudir la ceniza de mi frente.

Mas lo cierto
No supe, o no quise,
Eso es otro laberinto
que ha de llevarse al otro lado del aguacero

…Alguien más llorará por nosotros
Alguien más recogerá las hojas que dejamos…
Hoy el mundo se prepara para dar su siguiente vuelta…







Hojas en el césped






Fui yo
quien no vio un ángel levantándose desde tus ojos
o un pañuelo castaño ondeándose al final de tu risa.

No imaginé el sueño cubierto de selva
pero sino amara tanto, bien podría compartir tu muerte.
Porque más profundo llegan los que jamás nos abordan.

Fui yo
quien no leyó tu sombra bajo el eclipse,
en el silencio de la espuma
que al trasluz de la arena se desvanece.

Y no vi en tu cuerpo las hogueras,
la fuente del insomnio que otras anhelaron

No destilé mi sangre para tu sed inmensa.
Ni le puse tu nombre a mis naves hundidas.

Tus manos vulnerables no encontraron impulso y fibra
para sacudir la ceniza de mi frente.

Mas lo cierto
No supe, o no quise,
Eso es otro laberinto
que ha de llevarse al otro lado del aguacero

…Alguien más llorará por nosotros
Alguien más recogerá las hojas que dejamos…
Hoy el mundo se prepara para dar su siguiente vuelta…

martes, 26 de enero de 2010

poemas de walberto jeovany campos morales


Walberto Jeovany Campos Morales, El Salvador





Poesía obscura





Simples iniciales son mi nombre;
una simple coma son mis noches…
y una pequeña pausa en mi párrafo,
mi pasado, un párrafo borrado;
versos son mis pasatiempos,
mi pasatiempo son prosas
y sonetos de amor profundo…
prosa es mi caminar en sí…
son un soneto catorce días de mis años vividos…
mi ser, un verbo marcado por las horas;
las horas, una abreviatura de mi ser…
un punto y seguido son mis días;
mis días, sintaxis de mis pensamientos…
o palabras yuxtapuestas a mi mente.
Mi voz es mi fonema y mi mejor prosodia…
Sustantivo es el sol que me alumbra,
en cada amanecer…
y un acento de un atardecer de verano…
Una diéresis soy en este planeta…
en un futuro seré quizá un prefijo,
o un sufijo de un simple papel.
Gerundio de una acción soy…
diptongo de una palabra sincera…
epigrama son mis enfados…
y mis enfados son sátiros…
y un punto y final todo lo que he dicho…
pero después de esto…
al morir, puntos suspensivos serán mi vida…
sí, ¡ahí sé que habrá puntos suspensivos!…
porque aún no termina todo al morir…
Pues, ¡quién sabe lo que me espera
en el más allá!...
¡ojalá sea un cielo!;
¡no quiero otra cosa!…
y punto y final, ahora sí,
punto y final a mis palabras.




Desafío





No vengas hacia mí todavía,
que no quiero abandonar esta vida;
porque quiero algunas cuentas rendir,
porque te voltearía la espalda a la salida
de mi existencia, antes de mi partir.

No vengas que así estoy bien,
no quiero tu visita pálida y aterradora,
ni ver tu sombra que quizá de puros huesos se dibuja;
porque no quisiera exprimir limones en tu sien
para que huyas a un millón de millas por hora
a buscarte un lugar entre brujas.

Que te ordene Dios primero,
no vengas sin su previa autorización;
no vengas, que no deseo ver tu cuerpo esquelético,
no vengas, que a pesar de que este planeta sea tétrico
aquí quiero dejar todo mi ego
para después decir a este mundo “adiós”.

No vengas, no vengas todavía,
de ser posible.
¡Hazte por perdida
entre la sombra de las rocas más extrañas,
del inmenso océano más lejano!;
y no muestres tu imagen temible,
que no me agradaría
traspasar con mis ojos tus entrañas,
ni apretar tus heladas manos.

No vengas, porque también el mar muerto
moriría de canguelo el día aquel,
en que mi gélida alma te quieras llevar;
no vengas, porque algún camino desierto
convertiría tus patas flacas en velas de papel,
para que no me puedas alcanzar.







Receta de vida





Dale un soplo de ánimo a tu existencia,
y verás que a tu futuro
le darás la forma que tú quieras;
mata con una canción tu tristeza,
para que escojas muy seguro
lo que para mañana deseas.

Añade un toque de misterio a tus sentidos,
para que alejes la maldad de este mundo
que por ti a veces espera en la esquina;
elige con calma los diversos caminos
para que te decidas solamente por uno:
por aquel que te conduzca a mejor vida.

Dale veneno a tu egoísmo e hipocresía
con un toque de bondad
y con una sonrisa sincera;
manda a volar también tu envidia,
para que en ti reine la paz
y sientas la felicidad que esperas.

Con una antorcha de amor,
grita fuerte hasta el cielo
que amas este mundo en que vives;
llena tus manos de voluntad y de valor
y verás que concretar todos tus sueños,
con esfuerzo y lucha consigues.

Quita la soberbia de tu alma
con una mirada profunda
a tu interior más misterioso;
no empuñes en tus manos un arma,
que la felicidad siempre sobreabunda
si sabemos valorar lo que es hermoso.






Decadencia





Se te ven “alas flojas” en tu vuelo;
y quizás en lo más lejano
alguien te tienda la mano,
para levantarte del suelo
y poder mirar al cielo
o corregir tus pasos vanos.
¡Ah!, qué cielo crees que te espera;
aunque tu cabeza gire cual esfera;
¡ya!, ¡al fin dejaste el egoísmo!,
¡pues ya te resulta lo mismo
aunque en tres minutos te mueras!

Y vuelves a actuar como infante;
a recordar lo que hiciste y no hiciste;
y a bravo modo te resistes
a tu quebranto cada instante;
y de rebeldía tu rostro se viste.
Ya tu sombra viaja más lenta,
tu mirada fijas en ella más violenta;
como indispuesto a tu decadencia,
al fin encuentras la paciencia
y levantar tu frente intentas.

Pero ese es nuestro camino:
nacer, crecer, reproducirnos…
y aunque no queramos decidirnos
a perder del caminar el tino,
ni a dejar este mundo mezquino;
¡porque no conocemos el que viene!;
y pueda, que si espinas no tiene,
en él encontremos fuego y desconsuelo
¡en vez de encontrar el cielo,
que es el que más nos conviene!






De guerra a posguerra





Se cansó mi tierra
de oír disparos,
de desatar lamentos;
los cansó la guerra
y aquellos ruidos raros
de bombas de tiempo.

Mejor se firmó la “paz”,
fue el 16 de enero,
en el noventa y dos.

Pero ahora, si por la calle vas,
cuídate del marero
que va detrás de vos.

Se fue la guerra civil ingrata;
¡tonta guerra entre hermanos!,
pero ahora te arrancan las manos
si en ellas llevas oro, bronce o plata.

De guerra a posguerra hay diferencia:
antes mataban a tu familia delante de tus ojos;
te volaban una pata con bombas;
hoy, sin hacer uso de conciencia,
delincuentes hacen y deshacen a su antojo
y todo se queda oculto en la sombra;

¡Sí!, en la sombra
de unos cuantos pesos sucios,
que los familiares de delincuentes pagan
a jueces y abogados corruptos
para que los absuelvan
y a la cárcel no vayan.






Independencia patria





Suenan tambores en mi tierra
celebrando la independencia;
se escucha el sonido de las trompetas
y de panderos por doquiera.

¡Dios, unión, libertad!
llevamos en la frente como emblema;
y con orgullo y gran lealtad,
alzamos al cielo nuestra bandera.

De azul y blanco se viste mi pueblo,
cantando al unísono nuestro himno nacional;
¡en estos días mi tierra alzó su vuelo
hacia una hermosa libertad!

Hoy todos juntos como hermanos
con nuestra patria nos sentimos comprometidos;
y con gran respeto a la vez recordamos
a nuestros próceres queridos.

Lucharemos por mantener nuestra libertad
en honor a nuestros inmortales sienes;
y buscaremos el camino de la verdad,
que un mejor futuro esta tierra tiene.






Hoy quisiera hablar con Dios





Hoy yo quisiera hablar con Dios para decirle:
que cambie este mundo
que está girando al revés;
que al revés giran nuestras vidas,
que nuestras vidas necesitan más de él.

Hoy yo quisiera decirle a él
que en esta tierra hay injusticia,
que la injusticia crece cada día,
que cada día hay explotación de niños,
que los niños necesitan más amor,
que el amor se está acabando en esta tierra,
que esta tierra se está cansando de los humanos,
que los humanos necesitamos su dirección.

Si yo hablara con Dios,
le recordaría que en este mundo ya no hay paz,
que la paz se está extinguiendo entre las guerras,
que las guerras están matando tanta gente,
que la gente ya no tiene entendimiento,
que el entendimiento se fue a la deriva,
y que a la deriva va este planeta.

Pero aunque yo no hable con él,
sé que él sabe de todo esto:
él sabe que el mundo está girando al revés,
que hay injusticia,
que ya no hay paz,
que hay guerra en muchos países,
que los niños son explotados cada día,
que cada día hay más problemas;
sabe todo lo que en este mundo acontece;
y como él sabe todo eso
¡obviamente, él sabrá qué hacer con este mundo!






¡¡Dime, mago celestial!!





Tranquilo silencio que no quiero interrumpir
ni en el más hermoso amanecer;
¡¿cómo es posible que un frío atardecer
quiera en mi largo sueño irrumpir?!

Mago celestial de pensamientos abiertos,
que permites formarse olas en el mar;
¡¿cómo es que será posible amar
allá en el valle de los muertos?!

Dime, mago, que a mi antojo me dejas
buscar como loco un incierto destino
y a veces tu mano no me echas.

Que no quiero batir un récord de quejas
por lo que del infinito cielo no vino
a caer en mis épocas derechas.






Descalzo por el camino





Vas descalzo por el camino
en tu condición de fútil,
que te hace sentir inútil
cuando piensas que tu destino
pronto te ha de fustigar;
y a distancia puedas fracasar
con tu jactancioso flirteo;
y como alma que va de paseo
por estos rumbos desconocidos,
vas haciendo lo prohibido;
y tratas de mostrar galanteo,
¡peculiar de cualquier doncel!

Pero olvidaste el golpe aquel
que pudo haber sido tu trofeo;
¡pero equivocaste tus pasos!;
y hoy miras sombras
y tu entorno te asombra;
y hay rara sensación en tus brazos
porque ya empiezan a atrofiarse
tus esperanzas de seguir.

¡Y te animas!, y quieres conseguir
tu suerte que habrá de enfriarse
mientras se borran tus huellas
que has dejado en la tierra;
y vuelves, y de nuevo te aferras,
quieres alcanzar las estrellas,
sin querer luchar por ello,
por fin pierdes la confianza;
¡a lo ciego ahora te lanzas!;
y logras esto: ponerte la soga al cuello;
y te lamentas por tu situación,
y por la vida sientes hastío
porque no hallas salida a tus líos
y así, matas del todo tu ilusión;
otra vez, das mil vueltas,
sin tener de tus sentidos aquiescencia,
pierdes del todo la paciencia,
y esta vez tu vida está suelta
entre caminos y veredas,
¡con pies descalzos como al inicio!,
que hasta ya se te volvió un vicio,
esos pasos que a diario remedas.






Pensamientos rotos





Manos en el bolsillo, presenciando el alborear;
ha sucedido así tantas mañanas;
aunque a veces de vivir se agotan mis ganas,
doy media vuelta y otro día trato de enfrentar.

Tengo una ilusión guardada,
un pensamiento profundo,
una buena razón para este mundo
y una noche soñada.
Mi ventana ¡esta vez mojada!
como si fuese a soltar un llanto
¡o a liberar un grito de espanto
que yo desaté en mi soledad!;
provocado por la propia zafiedad
de un melancólico canto.

Y todo el día así transcurre;
por cierto, ¡muy parecido al de ayer!;
el espejo refleja todo mi ser
y a mi mente nada se le ocurre;
mas creo que la vida me aburre;
¡me da igual un tugurio que un palacio!;
porque mis vanos deseos sacio
con un conformismo crónico
y un pensamiento antagónico
que a mi mente mata muy despacio.

Atardece; y ahora, ¡¡manos cruzadas!!
cual anacoreta en triste instante vespertino;
traje oscuro, elegante y de tejido fino;
pero en mis bolsillos ¡esta vez no hay nada!







¿Dónde?





¿Dónde es eso?; díganme, ¿dónde es?;
dónde no encontrar problemas
ni odios, ni traiciones;
dónde mirar el mundo tal cual es;
dónde en realidad el día y noche suenan
sin retrasos ni complicaciones.

Dónde no escuchar lamentos de mujeres
causados por nosotros, los hombres;
¡o a veces viceversa!;
en qué lugar no se ejercen los poderes
para hacer que inmortales se nombren,
aunque hayan tenido una mente perversa.

Dónde no escuchar ladrar los “perros”
porque miraron sombras por el camino,
o porque no les gusta su sistema de gobierno.

Dónde no mirar el cuerpo agitado del obrero
ni fuertes piernas vencidas por el vino.
¿Dónde no hay lucha entre verano e invierno?

Dónde no habrá de encontrarse cenizas
de los sacrificados por sus mejores causas,
de aquellos mártires de esta tierra;
dónde no llevar la vida tan a prisa,
y tratar de hacer una indefinida pausa
a la injusticia y a las malditas guerras.

Dónde encontrar ese camino perfecto
que nos conduzca a un castillo sin misterios,
a cometer ni cero margen de error;
dónde habrá un ser humano sin defectos,
o algún mago que convierta sol en hemisferios;
¿Dónde será?; ¡díganme por favor!

Pues si os parece ilógico. ¡Sí, lo es!, no hay ninguna parte
del mundo en que esto no se dé…






Vejez





Es que ya parece que este mundo abandonas,
¡temblorosa, ahí yace tu imagen!,
reflejándose en el espejo;
y como sombra que a la luz no perdona,
caminas lento en tu viaje,
del cual ya no habrá más regreso.

Una gran multitud ya la tiene encima,
sin poderla echar a un lado;
¡aunque tal vez ocultarla sea posible!;
pero solo es una falsa ilusión de piel antigua,
que unos pocos días ha quitado
a un cuerpo que camina a lo impredecible.

Y no acostumbra a llegar sola,
casi siempre se acompaña de dolencias
y de quebrantamiento de frágiles huesos;
como previo aviso de que ya se acerca la hora
del final de una existencia
que a otro mundo corre sin tropiezos.






Diferencia de generaciones





¡No es que no te obedezca, abuela!;
lo que pasa es que allá en la calle
está peor de lo que tú te imaginas;
se escuchan disparos de todo calibre,
asaltan las tiendas cada rato;
y como esta etapa de mi vida es curiosa,
yo siempre quiero mirar lo que pasa,
aunque corra el riesgo de una bala perdida.

También embarazan a las muchachas en los colegios;
y lo peor ¡es que no saben quién es el padre de la criatura!;
tal vez, incluso es el mismo profesor;
¡quién sabe!, así están las cosas, abuela.
No es como cuando tú creciste,
que la gente era más culta, respetaba lo ajeno,
la enseñanza empezaba por la casa;
ahora, no hay ni quién reprenda a su hijo en este país,
quieren llamar a la Policía y hasta a los bomberos;
entonces, ¿qué pasa?: los niños se educan a su manera,
te insultan, te amenazan
y ya no quieren que les leas cuentos,
ahora prefieren escuchar música
que impulsa a la violencia, al sexo y a las drogas.

Ya no se creen la historieta de Santa Claus
ni mucho menos la de la cigüeña;
y así se crean mentes pervertidas
que al final toda la sociedad lamentará
porque luego van a la cárcel,
salen de nuevo, y ahora más violentos,
a cobrar lo que según ellos la patria les debe,
cuando todo es al contrario:
ellos le deben a la patria,
porque le quitan la tranquilidad
a la gente que quiere de verdad nuestro país.


Morir en el intento

Buscando voy un destino,
y no sé si voy por lo seguro;
porque puede que haya un muro
que interrumpa mi camino,
¡o que en montañas me ataque un felino!;
hay personas de autoridad vestidas
que se interponen en mi salida
con su atroz apariencia
de gente injusta y sin clemencia,
en una frontera protegida.

¡¡Pero prefiero morir en el intento
antes que darme por vencido!!;
que a estas tierras yo no he venido
a mostrar mi extremo violento,
¡vine por buscar mi sustento!,
y si hay alguien que mis senderos obstruya,
desearía que Dios sin piedad destruya
las malditas y absurdas fronteras;
y que todo el mundo quisiera
que una sola nación se construya.
_________________
Walberto Jeovany Campos Morales nació en la ciudad de San Jorge, departamento de San Miguel, El Salvador, el 27 de septiembre de 1982. Su inquietud por escribir empezó cuando tenía aproximadamente 12 años de edad; escribía cuentos y pequeñas composiciones sobre diversos temas.
Campos Morales hacía de la poesía uno de sus pasatiempos favoritos, pero al sentir al descubierto esa habilidad, mostró mucho más interés en la literatura, sobre todo en aquel género, por lo que desde entonces ha escrito una serie de poemas en los que principalmente se destaca lo romántico y lo sentimental. En el mes de diciembre del año 2002, se graduó de técnico en Ingeniería en Computación, en el Instituto Tecnológico de la ciudad de Usulután, en su país. Aunque su carrera estaba poco o nada relacionada con la literatura, no dejó de lado esa vocación y escribió varias poesías. A sus 21 años de edad se desempeñó como Secretario Municipal, en la Alcaldía de su ciudad natal; emigró a los Estados Unidos en el año 2005.
Ha participado en diversos concursos poéticos, en los cuales algunas de sus composiciones literarias han sido seleccionadas para ser publicadas en grandes antologías en España y Argentina.
No fue sino hasta el año 2007, teniendo como domicilio el estado de la Florida, Estados Unidos, que dio a conocer su primer libro, Escribiendo Con La Pluma Del Amor, bajo el seudónimo de Walber Tocampo (Editorial LibrosEnRed). Actualmente, Walberto Campos es miembro del grupo literario Palabras Indiscretas, creado a finales del año 2008, por algunos autores publicados en la antología PALABRAS INDISCRETAS en septiembre del año 2008, por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid. Sus obras: Escribiendo con la pluma del amor, año 2007, (Editorial LibrosEnRed). Tiempos de niebla. Poemario inédito "HACIA EL ROMANCE DEL SIGLO".