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domingo, 10 de agosto de 2014

POEMAS DE VICENTE ROSALES Y ROSALES

Vicente Rosales y Rosales, El Salvador.




EL RÍO


En las márgenes plácidas y quietas
del río en cuyos bordes me recreo,
el agua entre las piedras del paseo
va formando remansos y facetas.

Rompiéndose en puñados de saetas
del horizonte alcanza el aleteo
con el último y trémulo gorjeo
que se oye del caudal entre las grietas.

En los rumores que en el curso deja
produce el lecho un musical acento
y el cauce hace de tul una madeja.

Sentado en la esmeralda de una peña
yo me mojo los pies y, oído atento,
sigo y repito la canción risueña.



LUCIÉRNAGAS


Relámpagos de un cielo de Saturno,
luciérnagas que pasan por la casa
y logran alumbrar con luz escasa
el aire familiar y taciturno.

Relámpagos juglares de un nocturno
y diminuto mundo que, en el asa
a veces de la lámpara, sin brasa,
por raras circunstancias hacen turno.

O regiones tal vez desconocidas
del hogar en las ánimas dormidas
a medianoche exploran en la sombra.

desde donde encendidas o apagadas
adviértense caer o por la alfombra
rodar cual finas gemas encantadas.



GOLONDRINAS


Dame tu corazón: nido de golondrinas,
de donde salen locas tus pupilas endrinas.

Dame tu corazón: yo te daré las ruinas
de mis noches lunares y mis tristes retinas.

De golondrinas tristes y pupilas divinas
haremos muchas cosas claras y matutinas.




MARIPOSAS


Florecen y son tales. Qué amorosas
Las mariposas del jardín, Dichosas!
Revientan en el aire y de las rosas
tienen ese desdén de su blancura,
y un perfume de inocencia pura
se desprende del alma de las cosas,
son sensitivas, tal las mariposas.

Cuando sueña el espíritu y la duda
se apodera del alma y del ensueño,
qué tierno en su perfume y qué risueño
y qué casta su anímula desnuda.

Noches de luna, de las mariposas
inmaterial como las ilusiones
se entrelaza el suspiro de las rosas
y de las mariposas vaporosas
se embriagan nuestros propios corazones.
(Fragmento)

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Poemas cogidos de: Euterpologio politonal.Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, Dirección de Publicaciones, San Salvador, El Salvador, 1972.

viernes, 8 de julio de 2011

DOS SONETOS DE VICENTE ROSALES Y ROSALES


Vicente Rosales y Rosales, El Salvador.
Fotografía tomada de Arte Poética





SOÑARES





Por donde el sol se acerca hasta la orilla
y quema tu timón sobre la arena,
sale del fondo de la mar la quilla;
de las ondas el sol y la sirena.

La canción del que llega es muy sencilla;
se dice por ejemplo: “Esta es mi pena”.
O bien: Esta sirena que me humilla
No tiene corazón y lo encadena”.

Yo quisiera aprender junto a la espuma
la canción de partir, mientras la nave
me invita a navegar entre la bruma.

Seguir del sol la luz bajo la aurora,
deshojar una flor, seguir un ave
y cantar la canción sobre la prora.






EL OLVIDO




Después de largas horas bicolores
de hojas verdes y rojas combinadas,
se doblan en las calles asfaltadas
los almendros sin aves y sin flores.

Caen las hojas, ruedan encantadas
y en puñados los frutos tentadores,
hojas y frutos cuyos resplandores
dejan las ramas descorazonadas.

Árboles exteriores de los dueños
de casas que, en las calles y avenidas,
sombrear parecen los urbanos sueños.

En las horas de paz y de consuelo,
las almas que perdieron sus partidas
pasan pidiendo compasión al cielo.


Fuente: La Tristeza de Teoti y la Epopeya del Dolor. Vicente Rosales y Rosales. Colección Poesía, Vol. 16, Dirección General de Publicaciones del Ministerio de Educación, 1962.

sábado, 20 de febrero de 2010

tres poemas de vicente rosales y rosales

Vicente Rosales y Rosales, El Salvador







Blasfemia







Mi vida ha sido un largo pecado; tú lo hiciste;
Yo que lo vivo siento
Horror… ¡Tú debes estar más triste!
Tú más triste, Señor, porque lo has creado;
Quien peca tiene el arrepentimiento,
¡Y el arrepentimiento no es pecado!

Tú pecas, pues, dos veces, porque siembras espinas
En mi vida: el mal. Después en mí lo sientes
Y lo sufres hasta en mi pensamiento:
Y si después de todo te arrepientes,
Purgas mi solo mal, pero el mal que originas
Se queda en ti como un remordimiento
Nunca jamás purgado
Ni con el dolor ni con el sufrimiento,
¡Porque el remordimiento sí es pecado!

Yo te pido perdón porque he pecado,
Yo espero tu perdón porque te infiero
Culpas que, si las he justificado,
Ha sido por lo mucho que te quiero.
©Vicente Rosales y Rosales







Queja en futuro imperfecto







Si no creaste otras cosas en tu sabiduría
Un futuro imperfecto más te atormentaría
Si yo no hubiera sido,
Mi vida no sería
Bajo los astros soplo de la tuya, Señor,
¡Cuánta fe faltaría!

Pero tú bien quisiste
En la iglesia de siglos de tu labor increada,
Angustiar esta llama de mi lámpara triste
Que casi no ardió nada

Alargar esta llama que mi carne consume,
Y ponerme muy hondo de este aliento
La intimidad del alma que en apenas perfume
De tu presentimiento.

Tus manos filotécnicas en su alquimia incompleta
Ungen siempre un encanto sobre todas las cosas;
Das al mundo grotesco su ilusión, un poeta
Cuya vida en tus áureas balanzas milagrosas
Fluctúa con el peso sideral de un planeta
Y un manojo de rosas.

Si yo no hubiera sido,
¡Qué tristeza no habría
En un alma dolida de ti mismo, Señor;
Cuánta fe faltaría,
Qué hondo anhelo de olvido,
Qué gran forma de amor!
©Vicente Rosales y Rosales







Mediodía







El día hincha sus llamas,
Buscan acribillados la sombra algunos asnos;
Y por entre las ramas
Levantan las cabezas y botan los duraznos.

Niños desherados de hambre y de sed maltrechos
Se acercan al pomar casi maduro.
Una niña harapienta muestra en parte los pechos
Y al ver que hurgo y deploro sus harapos deshechos
Se cubre con las manos el tesoro más puro.

Mi corazón se dora como un durazno. Siento
Deseos de ser árbol y darme en largos frutos
Y que me utilizaran en un ciento por ciento
Estos niños desnudos que por el desaliento
Viven entre las patas y el humor de los brutos.

El día allá en el fondo de un gran calor resuella;
Sobre un sonoro yunque desespera un martillo.
Dos niños comen tierra; la niña que es muy bella
Me ofrece desde lejos un durazno amarillo.
©Vicente Rosales y Rosales