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domingo, 15 de abril de 2012

TRES POEMAS DE AÍDA ELENA PÁRRAGA


Aída Elena Párraga, El Salvador





TU ESPALDA





es la tabla de mi único
mandamiento,
la arena en que se hunden
mis manos saladas de deseo,
la tierra que espera
mis arados
y que le llueve a mi semilla.
El calendario de amor
en el que marco mis orgasmos,
la cartilla
en que aprendí a leerte,
mi único recuerdo en las mañanas,
mi más firme asidero del presente.








EL FUEGO Y SUS MISTERIOS





Yo conocí el secreto del fuego
mucho antes que el primer
bosque se incendiara.
Antes aún de aquella hoguera,
antes de la llama.
Como todos los hallazgos
fue accidente,
tropezar con la chispa en tu palabra,
y después, ¿qué remedio?:
encenderme
con el roce casual de tu mirada.










MUJERES







Yo he visto a una mujer nacer del agua
con el vientre cargado de promesas,
con el mundo retozando en sus espaldas.
He visto sus ojos que imaginan
un fruto cayendo de su cuerpo
rodando por veredas y caminos
creciendo con raíces arraigadas en su pecho.
Yo sentí en la piel la sonrisa y el presagio,
la dulce lágrima en la explosión del universo,
la esperanza de unas alas que se gestan
aprendiendo a volar entre sus sueños.
Yo he visto a una mujer
iluminando el mundo con su vientre
único faro que la guía
único asidero a su presente…
Extraña es de ser tierra la alegría
y de un satélite amando su creciente.
Yo he visto a una mujer nacer del agua
con el mundo ensanchándole el ombligo,
como dulce granada que madura,
preparando su carne al sacrificio.

domingo, 15 de enero de 2012

TRES POEMAS DE AÍDA ELENA PÁRRAGA


Aída Elena Párraga, El Salvador





A QUÉ ME VOY A AFERRAR





Si no es a la risa que dejaste
colgada en el respaldo de la cama?
Cómo voy a sobrevivir estas distancias,
Si no es amarrada a tu palabra?
Quién me va a inventar zoológicos en la luna
cuando me esconda atrás de un beso?
¿Dónde voy a enterrar mis lugares comunes?
Dónde a desvestirme los deseos,
dónde a jugar con mis ?no puedos??
Dónde, amor, encontrará esta playa
barco, naufrago y puerto?





MARGARITA TE QUIERO CONTAR UN CUENTO...




Estoy a punto de caer
en el pozo avellana
de tus ojos…
Me aferro a mis razones,
a las pocas raíces que la vida
me ha ido creciendo en el alma…
Pero me empujan las estrellas
que te brillan en el fondo
y, como otra Margarita traviesa,
me inclino desde el borde de tus labios
tratando de atraparlas.
Entonces me resbalo,
me resbalo,
me resbalo,
caigo sin voluntad en tu deseo…
Aquí no hay elefantes
ni dos ni cuatrocientos,
aquí
las plumas de tus manos,
aquí
mi piel vistiéndose de versos.





EL FUEGO Y SUS MISTERIOS





Yo conocí el secreto del fuego
mucho antes que el primer
bosque se incendiara.
Antes aún de aquella hoguera,
antes de la llama.
Como todos los hallazgos
fue accidente,
tropezar con la chispa en tu palabra,
y después, ¿qué remedio?:
encenderme
con el roce casual de tu mirada.

Puede leer más de esta poeta en Arte Poética-Rostros y versos.

domingo, 24 de enero de 2010

poemas de aída elena párraga


Aída Elena Párraga








MARGARITA TE QUIERO CONTAR UN CUENTO...







Estoy a punto de caer
en el pozo avellana
de tus ojos...
Me aferro a mis razones,
a las pocas raíces que la vida
me ha ido creciendo en el alma...
Pero me empujan las estrellas
que te brillan en el fondo
y, como otra Margarita traviesa,
me inclino desde el borde de tus labios
tratando de atraparlas.
Entonces me resbalo,
me resbalo,
me resbalo,
caigo sin voluntad en tu deseo...
Aquí no hay elefantes
ni dos ni cuatrocientos,
aquí
las plumas de tus manos,
aquí
mi piel vistiéndose de versos.







METAMORFOSIS






Hay días en los que me despierto
convertida en agua:
Toda húmeda,
sin fondo,
habitada por luces,
tocándolo todo.
Días en los que me siento océano
bailando al compás del universo,
haciéndome remolino,
subiendo y bajando mis mareas...
Entonces se me antojan tus manos,
azules cuencos infinitos,
como único recipiente
capaz de contenerme...








SAN TELMO





Todos los días
prendida de tu sombra
como rayo de sol buscando abrigo,
prendida por tu piel
que me hace hoguera,
prendida de tu olor y tu mirada.
Como río buscando cause
entre tus manos,
prendida voy de tus deseos.
Prendida como estrella reflejándote,
como brasa en la noche
de la tierra,
como luciérnaga con verdes hipos de luz...
Todos los días a tu vera.
Todos los días húmeda en tus ecos,
como playa acariciada por tu lengua,
como nube preñada de cristales
esperando tu voz que la libera.
Todos los días,
esta piel que te reclama,
prendida de la punta de tus dedos
como carnales fuegos de San Telmo
denunciando el incendio de dos cuerpos.








PRIMERA PROMESA DE AMOR






Sólo a este hombre
voy a amar así como lo amo.
Sólo a él desearlo,
con este deseo
que se me alborota en la lengua
como panal,
como hormiguero,
como bugambilia escandalosa.
Sólo a este hombre,
que me convierte en vela
cada vez que mi carne
y la suya se aferran,
voy a pensarlo así como lo pienso,
mar vivo
por el que navego
piel,
vela,
mástil milagroso,
la carne vuelta hoguera.
Sólo a este hombre,
que le hace cosquillas
con su risa a mis tristezas,
que escarba con las uñas
cada una de mis cuevas,
voy a decirle “Amor”
con las pestañas...
Voy a ocultarme
en la brevedad de su reflejo.
Sólo a este hombre
voy a amar así como lo amo,
convertida en huracán,
en fuego,
en tormenta,
transformada en brisa,
en gota,
en estrella,
barca de amplias caderas
meciéndome en el muelle
de sus piernas.