domingo, 10 de mayo de 2015

CÉSAR RAMÍREZ, UN MUNDO DE JUEGOS Y DESCUBRIMIENTOS

Portada de Trino y uno, César Ramírez, 
escritor salvadoreño




CÉSAR RAMÍREZ,
UN MUNDO DE JUEGOS Y DESCUBRIMIENTOS




E
l escritor salvadoreño César Ramírez, (El Salvador, 1955) nos entrega hoy, su libro “TRINO Y UNO”(2015), tres libros: “Dios juvenil: el hallazgo”, “Llegué a Madrid desde Lisboa” y “Mis notas del Siglo XIX: José Bustamante y Guerra”.
            El primer libro, o sea “Dios juvenil…”, es una especie de “Paraíso perdido”. “En mi interior esa poderosa fuerza luchaba con mi intelecto, mi conocimiento era pensar en un mundo animado, siempre observando, conociendo, con las infinitas respuestas infantiles”. (Pág.8). Esto, por su parte es comprensible. Ignacio Iriarte (Argentina) dice que: “La diferencia radical entre la óptica del viejo y la del niño o el adolescente es que el primero ha descubierto su finitud, mientras que al comienzo de su vida la ignoraba; entonces veía por delante posibilidades tan múltiples y tan vagas que le parecían ilimitadas; el futuro en que las proyectaba se dilataba al infinito para acogerlas.”
         Del yo narrador, al narrador testigo, César nos cuenta sus periplos devocionales, esos ritos sociales que los adultos nos imponen: el rigor católico y la veneración de ciertas estampitas para que no crezca lo maléfico en la conciencia. La literatura siempre es un arte de caza: el personaje descubre lo sagrado a partir de esa vivencia cotidiana en el colegio. La historia se puede leer como una representación de nuestra sociedad tercermundista, ultra-católica y, por consiguiente, conservadora. Esta historia es posible en cualquier país de Centro América, pero posible también en otros ámbitos fuera de nuestro continente. “En nuestros países somos sumamente recatados, y rara vez (por no decir nunca) hablamos las cosas directamente.”
La versatilidad de César (El narrador) nos muestra el manejo de diversos tiempos narrativos, tipos de narradores y varias técnicas, propias de este género. Del pasado, como búsqueda, nos encontramos con San Agustín; del presente, la comprensión de la vida y su negación; del futuro, un alma en permanente diálogo interno y su conocimiento de una sociedad decadente y autoritaria.
          En el primer libro, César, reseña muy bien el camino, su camino, los caminos de su escritura: 1) el universo colegial; 2) los sueños y las realidades; 3) La construcción y destrucción de la vida, ascendiendo hasta su delicia absoluta, hasta su desaparición representativa; 4) El destino juvenil, fin del caos y su Dios juvenil. Es decir, el narrador personaje se abre así, a la dimensión real-irreal de los sueños y las aspiraciones. El Universo es un camino; el segundo supone una realidad a menudo  hipertrofiada;  el tercero, deshumanización en la visión orgánica de Ortega y Gasset, y el cuarto, parece la síntesis de la búsqueda, lo que en definitiva tiene sentido.
       Al final, la vida es historia de otra historia o si se quiere, imágenes que nos recuerdan y sobreviven a la memoria y sus implicaciones morales y políticas. César, desde la infancia que recuerda, nos comparte también a una serie de personajes, amigos de colegio, imbuidos en ese mundo de preguntas y respuestas. Aunque más de preguntas. Amadeo y Chusín, son esos seres que deambulan en nuestra realidad y que representan otra realidad dentro de la realidad expresada.
         La ficción que nos narra César Ramírez, encierra un simbolismo histórico: el hecho de vivir y estudiar en ese tipo de instituciones condicionará enormemente la vida del narrador y sus consecuentes encrucijadas.


L
legué a Madrid desde Lisboa, (segundo libro). Si bien al parecer es un libro de viaje, género poco difundido, aquí el narrador, hace una profunda recuperación de la memoria: “En cierto momento recordé Lisboa y Madrid, entonces escribí sobre ello…” Sueños, vigilias, la voz interior que se adentra en sus periplos existenciales, pasado y presente en el transcurrir del tiempo.
         Dentro del aparente diario de viaje se construye otra historia, el encuentro furtivo con el ser femenino representado en Susana y Francia. El narrador vive con una sensación de nostalgia, Dios de nuevo ya la Patria con banderas múltiples y distintos nombres.
       En el presente texto de César Ramírez, la historia se cuenta desde un narrador en primera  persona y es el que da cuenta del recorrido del protagonista de las vivencias y temporalidades. Con un estilo cinematográfico, rápido, pero intenso, nos hace partícipes de ciertos eventos de la pasa Guerra en El Salvador, es decir la historia, las luchas sociales que por entonces se libraron con estoicismo por la clase trabajadora. Hay otros momentos pausados que desandan el asfalto alternando las marcas de la realidad de San salvador con intensos pasajes extraños disparados desde su propia conciencia.
         Fernando Aínsa en “Del yo al nosotros: el desdoblamiento de la identidad” plantea: “Como individuo problemático que protagoniza la novela contemporánea pertenece a la categoría que Erich Fromm ha tipificado como aquél que es libre únicamente en el sentido de que ha conseguido quedarse solo, aislado, y que por eso se siente abrumado por una difusa inquietud y un insoportable sentimiento de dudas contradictorias. Su consuelo es la relación conflictiva que alimenta compulsivamente con el mundo exterior, sea a través de la proyección agresiva de su yo profundo en el mundo exterior, visión que tiñe la realidad a la que recrea, según su perspectiva o desdoblando su identidad, para ajustar sus fragmentos a esa realidad”…
        Sueño y felicidad están latentes, no sin cierto dejo de ironía. En voz del narrador leemos: “Mi patria ya no es un enorme ghetto, ahora se ha transformado en una enorme escuela, todos aprendemos, todos tratamos de comprendernos, los golpes de los antimotines son ahora democráticos, dicen que duelen menos que los Golpes Militares, mientras nos seguimos consolando con pequeñeces, mientras la realidad económica nos roba el sueño y los bancos legalmente se apropian de nuestras ganancias cada mes…” (Llegué a Madrid desde Lisboa, pág. 103)
        En la obra de César Ramírez, existe un sentido reverencial por la palabra y los sueños. A fin de cuentas, son ellos los que nos permiten cruzar las trincheras del destino, esas extrañas arqueologías de lo humano que tiene el delirio. Algunos personajes están diluidos, escueta su caracterización. Y ello, es porque al narrador le interesa esencialmente relatar, comunicar, ciertos sentimientos; lo que sabemos del narrador y de los personajes es a través de su actitud frente a la vida.
       Su interioridad se manifiesta bien por medio de un narrador en primera persona: pensamientos de él, o bien por medio del diálogo unidireccional. En definitiva, es una novela como arma histórica, protagonista que convoca y evoca las diversas tramas del país a través de su personaje. En una sociedad asfixiante, abundan aquí sus significados, sus dudas, sus huellas. El oficio está consumado en su calidad de protagonista.


E
n Mis notas del Siglo XIX: José Bustamante y Guerra, (tercer libro), César Ramírez ha ficcionado hechos históricos de 1811 y 1814. El énfasis de esta novela — según sus palabras— está en  las personas en la Historia o si lo prefieres la Historia en las personas que cuando se unen en un momento (historicidad) son leyendas.
       En fin, Bustamante no solo fue un combate naval en las costa portuguesa del Algarve, frente al Cabo de Santa María, donde se perdió uno de los mayores cargamentos de oro americano, (recuperado en 2007); también cambió la vida del Reino de Guatemala en los momentos insurreccionales de 1811 y 1814 en nuestra nación y en la pág. 256 puedes observar que él denuncia la trascendencia de 1814 con una Constitución y una República… (hasta ese momento inexistente) pero es la proclamación de un acontecimiento sin precedente…
        “La novela histórica es, por tanto, un género que posee unas características propias; características que es necesario conocer y dominar para resolver de forma eficaz la relación que se establece entre el lector y la narración, entre el pasado y el presente, entre la disciplina literaria y la disciplina histórica; entre la compleja realidad de un tiempo definitivamente perdido y la ficción reveladora, capaz de iluminar quienes ahora somos. Nosotros también somos ellos. Ellos también son nosotros. El pasado no está muerto; como el recuerdo, el pasado nos habita y nos moldea.” En este sentido, César Ramírez ha hecho un trabajo encomiable, nutritivo y esclarecedor. Desmitifica ciertos hechos que venían dándose por ciertos a lo largo de nuestra historia republicana.
          La novela histórica nos da sus aportes en la construcción de la identidad nacional. Este quizá sea el mayor aporte del escritor. Ya Margarita Carriquiry, en su ensayo de Identidad Nacional nos dice que: “Identidad, memoria, patrimonio: las tres palabras claves de la conciencia contemporánea, las tres caras del nuevo continente Cultura. Tres palabras vecinas, fuertemente connotadas, cargadas de sentidos múltiples que se convocan y apoyan unos a otros. Identidad remite a una singularidad que se elige, una especificidad que se asume, una permanencia que se reconoce, una solidaridad hacia sí misma que se pone a prueba. Memoria significa a la vez recuerdos, tradiciones, costumbres, hábitos, usos, y cubre un campo que va de lo consciente a lo inconsciente a medias.”
      “Toda colectividad nacional posee una determinada imagen de su pasado. Una imagen que, según la coherencia, la intensidad, la extensión con que ella sea apreciada, representa uno de los rubros fundamentales de ese consenso, de esa voluntad de convivir que tan esencial es a la fuerza de los pueblos” (Real de Azúa, 1969: 577). En la obra de César Ramírez, (ésta obra en comento y en El Salvador Insurgente 1811-1821), encontramos una profunda reflexión en torno al poder en todas sus formas (lo hegemónico, lo letrado, lo masculino, lo autoritario) aparece ligada a esta revisión del pasado y deconstrucción de sus mitos.
Con todo, y parafraseando a Margarita Carriquiry, aún falta que los más infelices sean los más privilegiados, y muchos sabemos y sentimos que esa es la gran deuda histórica que nos queda pendiente.


André Cruchaga
Barataria, 10 de mayo de 2015

sábado, 31 de enero de 2015

TRES POEMAS DE WILFREDO ARRIOLA

Wilfredo Arriola, El Salvador.




EXILIO NOCTURNO



Llevo a la noche en mi pecho
como las despedidas de tu manos
llevo cantos derramados
llevo luciérnagas apagadas
besos muertos en los caminos desechos
llevo dos días que nunca sucedieron
y una luna tapando un sol.
Si las lágrimas me piden exilio
es por la palidez de mis ojos ante el desconsuelo.

Llevo tu consonante adherida
las tumbadas glorias en otros espacios
cansados de mí.
Llevo al que fui, en la maleta estrecha certificada de desvelo
la crisis pasiva
la subversiva la eterna palabra disfrazada de horizonte

Llevo deudas sociales para los que no les asistí
a sus insensatos bosquejos pre-nocivos.
Llevo nada de tu cuerpo
ni la sal gastada
mucho menos el sabor abolido a mis bienes.
De la perpetua noche dejaré: deudas, néctares, resacas,
tres pasos para atrás…
Te dejaré a ti la cosmología del desamor
nada que no sea mío, nada que no viví.
Llevo una lluvia en mis manos
que se atrevió a inundarme la crisis
a ahogarme el verso, a romperme la balsa
y si quiere Dios sigo cantando el estribillo
ese que canta, ese que llora el himno a voluntad de nadie.
El de la mano en la dicha, el de voz cabizbaja el de bajas intenciones.
Llevo una lluvia en mis manos y ya la siento en mi boca
y más que en mi boca, en tu alma.

Me quitaré la alpaca,
penaré mi huida le jugaré aguantar
la mala mirada a los búhos faltos de alma
ricos en espera...
Mi exilio nocturno será por esa razón de ya no ser
por dimitir de la arcilla de las estrellas
por comulgar la peregrinada alba de luto
por dormir en la acera del desconsuelo
por confesarme ante las sombras del día infinito
por aguantar la imparidad de mi cuerpo y mi ser.



DECIR ADIÓS


He conocido dolores que mienten cuando sonríen.
También he llorado como forma desequilibrada de la mirada
intimo aguacero de la pupila
pasión sin plomo
vértigos de mar adentro
historia de vacíos; todo eso dentro de una lágrima.
Quedan mis manos tocando
el cristal donde te marchas
agarro el puñado de intenciones
y pasan al cesto de los pasados sin futuro.
Todo tiembla.
La tristeza son cien hombros ocupados
donde no se puede llorar
las calles tienen un ritmo de fuga cuando no estás.
Así me pueblas, empapas de abandono todas las horas
y los días pasan a ser uno más en la muerte.
Te marchas
decir adiós es un pequeño acto suicida.



TRAJÍN LARGO EN UNA NOCHE SIN ENSAMBLE



A Isabel más lejana que lo inexistente.

I
Descompuesta, ilocalizable.
Péndulo de un pasado.
Nada era legible en la atrofia de tus manos.
En lo perecedero de tus ansías radicaba
la puntual ruptura de tu palabra.
Ahí nacía el silencio.

Era calcable la protesta de días confusos
Ayer, era tu calendario más cercano
Y nunca era la agenda cuando el importuno tiempo
huía forzado o a sana petición de ti.
Resolvías que las brújulas sirven donde no te espera nadie.
No detenías más
Cocías las silabas de quién por el coraje de la lealtad
Callare.
Como calla la mirada cuando se rehúsas al presente
Tiempo de nadie habitado por uno, que nunca lo ha de saber.

Que la cronología repare en mí, el odio que se te avecina.

Digo que es un error
ya no es un hallazgo el abandono.
La venganza ya no se teje con la fina puntada de la aberración
y tú insistes en volver como se vuelve
a lo pagano de la adolescencia, te pido no lo sostengamos más.

Te pido que seas tú, a pesar de la noche
Del ensamble al que tienes que aprender a aceptar. 


II

Busco la verdad que no atente contra mi integridad
y quizás eso, como tú dices sea la consolidación de la mentira.
Quizás eso sea la escalera que nos haga envilecer ante lo previsible
Lo plomizo que dejan las horas, cala.
Esto es monótono
Como la mirada puesta en el pecado de la fantasía
Árbol erróneo del futuro
Inclasificable jactancia, la apuesta de lo que no ha suceder.

Los matices, la ceremonia de lo desapercibido
La irreprogramable llama de la pasión. Quizás sea eso
Una muchedumbre habitada en cada poro.
Tal vez sea eso.

Parricida el llanto que mata lo noble creado. Piénsalo así.
Las sillas son esto, pequeños parques
de la ciudad olvidada de nuestro cuerpo
un cruce de piernas, los faros de la perdición.

Si tú supieras, o la poesía supiera de ti.
Dejaras cada uno de los hallazgos que no descubren nada
Sino sólo, a ti. A ti nada más
El desamor es un anuncio del infierno.
La fogata que alumbra la decepción.
 Y crepita el tiempo como esta noche, como… –déjalo ya- esto no tiene comparación.



III

Lo has sabido de nuevo, las fotografías son el chantaje del tiempo
Las has visto, las has coloreado con la mirada. Las has penado.
Te sobran los dedos para poner en cada rostro el tacto de la nostalgia.
Y las miras, pero todo es soluble a la hora del recuerdo
Las disuelves una a una, como los pasos a un futuro
Unos demorados pasos, pero pasos al fin. Eres la foto de cualquier tiempo
Lo universal no aguarda la belleza, es la belleza.

No te ocultes de ti, repara en ese favor.
No dejes de hacer fiesta con tus ojos.
No me enmiendes el pecado.

Las ventanas no tienen subtítulos, me decías consternada
y hace falto algo, por eso la imaginación lo es todo.
En verdad no estamos tan perdidos. Por ejemplo
La lluvia es intraducible, uno de los mejores idiomas.

Te vi y deje de ser joven de verdad
imploraste con tu indiferencia el altar que nadie te ha rendido.
El destino a veces supone el coraje
de ser uno en el cuerpo turbado de un corazón sin amante.

El resplandor que crea un niño cuando ríe a solas
pensé tal vez, eso era.
Una mancha que se cree el rostro de lo esencial.
Así te vi. Ahora dentro de una casa, una homologa casa
que por nada del mundo es la suma de ti
sino la resta de todas tus ausencias.
Sino la certificada promesa de impuntualidad
a la hora de mostrarte entera.
No desnudare más.
Recuerdo que señalas que no hay nada peor
que querer agotarse en buscar en los demás
lo que no comprendemos de nosotros mismos.  

sábado, 25 de octubre de 2014

JOSÉ MARÍA CUÉLLAR EN EL TIEMPO PIEDRA DE TOQUE DEL GRUPO LITERARIO PIEDRA Y SIGLO (1967)

José María Cuéllar




JOSÉ MARÍA CUÉLLAR
EN EL TIEMPO PIEDRA DE TOQUE DEL GRUPO LITERARIO PIEDRA Y SIGLO (1967)

Publicado por: Tres Mil  25 octubre, 2014   en Suplemento Tres Mil | 3000 Deja un comentario



Alfonso Velis Tobar
Poeta, investigador y ensayista
M.A Carleton University



El hombre y  su generación 
Siguiendo con la plática en el nivel del desarrollo histórico literario salvadoreño, como velo de fondo cuestionando el proceder de nuestras letras, decimos que hacia los años de 1967, un grupo de jóvenes escritores: José María Cuéllar (1943-1980), Jorge Campos(1938-2011), Rafael Mendoza (1943), Ricardo Castrorrivas (1938), Jonathan Alvarado Maracay (1938), Ovidio Villafuerte (1940-2008), Julio Iraheta Santos(1939), Uriel Valencia (1940-2003), Luis Melgar Brizuela (1943) integran el llamado Grupo literario “Piedra y Siglo”.  Incluso se dice por boca del investigador Jorge Vargas Méndez, que  el nombre de “Piedra y siglo” fue sugerencia de José María Cuéllar. Grupo sin lugar a dudas que surge, en un momento de florecimiento literario, cuando  desde la Universidad con la famosa Pájara Pinta, aglutina intelectuales que vienen de la llamada Generación Comprometida, escritores, poetas lo bastante conocidos. son una nueva oleada de jóvenes traen una actitud de rebeldía muy inconforme ante  el mal estado de cosas en un sistema de injusticia social, una época de nefastos gobiernos militares, de fachadas seudodemocráticas dentro de un clima de opresión policial, demagogia, corrupción, burocratización del sistema y de cínicos fraudes electorales negando la voluntad popular. Desde la universidad nacional, como centro de asidero cultural, de enseñanza científica y humanística donde se plasman los objetivos para el desarrollo socioeconómico, análisis y cuestionamientos políticos de la situación nacional con el afán de contribuir a superar el subdesarrollo, el cual siempre hemos enfrentado. Escritores de la generación comprometida que vienen entonando su grito desde los albores de 1950 con el llamado Grupo de Octubre cuyo principal exponente de esas nuevas voces seria con el tiempo Roque Dalton (1935-1975), diez y seis anos después (1966) nace Piedra y Siglo que se ven influenciados por algunos de las promociones anteriores como antecedentes. Mientras tanto el régimen fascista en contubernio con la oligarquía y siempre con la venia del imperialismo, moderniza su aparato del estado, despreocupado por las necesidades más sentidas del pueblo y con una actitud política policial intensa, de opresión militar en contra de las organizaciones democrático revolucionarias, que al igual que hoy en el presente, en aquel momento de la década de los sesenta  demandan un sistema social más justo y más humano. Los anhelos de esa justicia social se van aunando en la conciencia nacional,  democrática de los sectores progresistas del país, quienes encuentran amparo para la protesta en contra del régimen solo en los recintos universitarios, alma mater que el régimen opresivo viene señalando como un santuario de la subversión, ese era el ambiente que se presenta cuando nace el grupo Piedra y Siglo donde se aunaban las voces de la generación comprometida cuya actitud es honesta y consecuente con los intereses del pueblo. Como el mismo Chema Cuéllar me dice: “Son tiempos de euforia, de bohemia, cualquier lugar es bueno para planificar una revista, para organizar un recital, un libro. Leemos nuestros poemas en los bares, en los cafetines, mercados, mítines. Nos incorporamos a las campanas electoreras, visitamos los sindicatos, participamos en las manifestaciones, etc. Nuestra labor en los periódicos como grupo, se inicia en el Diario El Mundo, con la publicación de una cartas, poemas, reclamando la libertad de los reos políticos y una pensión para Vicente Rosales y Rosales”,  esta información la recojo de una nota periodística de un Diario de Hoy,  época del “Piedra y siglo”, para  entonces quien escribe tendría 17 años, estudiaba bachillerato en mi tierra natal. Lo cierto que ellos como voz de grupo se proponen nota desde un principio en sus proclamas, luchar por crear un hombre nuevo a través de la literatura y el arte. Así lo afirman sus dos manifiestos literarios que dieron a conocer en 1967 y en 1968 en la página literaria de Felipe Toruño, de Sábados de Diario Latino también parte del quehacer literario de ese periodo, ellos mismos manifiesten públicamente: “De ahí que nuestro Grupo “Piedra y Siglo” no surja del capricho; es una generación de jóvenes con inquietudes artísticas que tratan de asimilar su tiempo para expresarlo. Sustentamos el principio de la creación a través del intercambio intelectual,  rompiendo así con los mejores cánones de la creación aislada y del trabajo estrictamente individual. Esta es una época de intercomunicaciones y no un mundo de soliloquios. Así entendemos el arte de nuestro tiempo.” Examinando las cosas un poco más de cerca… si volamos ojo a lo dicho por este grupo que hicieron intento, al tomar una actitud polémica con la literatura y sus problemas; entrando con espíritu de rebeldía, se propusieron enjuiciar a los escritores de las generaciones pasadas, presentes y estas son sus palabras textuales: “Mientras nuestra obra propugne la integridad del arte en función del hombre, estaremos de pie  para defenderlo… también guardamos  una “postura moral;” …”Nos mantenemos alerta cuidándonos de los vicios que han doblegado a nuestro intelectuales… somos militantes de la belleza y principalmente de la justicia y la verdad. Con esto no queremos tergiversar el concepto social del arte, exigimos que este sea un instrumento de orientación, para contribuir a un cambio que signifique la sustitución de las viejas estructuras político-económicas, enajenadoras de la expresión humana”….
Reflexionamos ante lo planteado en el momento en que surgen. Escudriñando Proclamas vistas hoy a la distancia, ver si resultan hechos y no solo palabras. Pienso si lo cumplieron o no en parte, ellos saben y quienes se justificaron con tiempo: “No ignoramos que uno o varios de nuestro grupo, por una u otra circunstancia se quedara o se quedaran a la saga en el viaje a la meta que nos hemos señalado. (¿Cuál meta? me pregunto y cuándo terminan de llegar y quiénes se quedaron) y como repito “este fenómeno se advierte en toda promoción a la que alienta un viento nuevo”,   la verdad que será la obra de cada quien  y tu proceder mismo, para darle validez y trascendencia histórica. Será ella capaz de reflejar y juzgar la realidad que nos toca vivir o enfrentar  como creadores. Pero eso de “quedarse en el camino”, parece ser que se quedaron algunos. Chema Cuéllar es el poeta más representativo de ese periodo y uno de los fundadores del mismo del Piedra Siglo. Pero pienso repito, es el más consecuente  entre los otros que tienen también sus méritos en cierta medida. Donde hay factores morales en su proceder como intelectuales que se comprometieron a una especie de militancia. La verdad que Chema Cuéllar hizo planteamientos reales que iban con el proceder histórico, además incorporo de alguna manera una visión de mundo, aunque no con raciocinio, porque no grabando lo presente, Chema Cuéllar en sus poemas era más emotivo que raciocinio (como nos pasa a muchos); pues aun así ya había en él, una vertiente de manifestar aspectos sociales dentro de una tradición nacional. Una denuncia de la  realidad, preocupado desde su militancia dentro del partido comunista salvadoreño, siempre su poesía en torno a esa causa, por la reivindicación de los pobres, por una vida más humana, democrática, por una justicia social y por la liberación nacional.
Para un crítico e investigador nuestro como Roberto Cea,  dice por esa época, que la poesía de José María Cuéllar  “es muy testimonial  últimamente, con una visión  lírica  de  la realidad  concreta. Es un apasionado de lo nuestro… viene su tradición a lo mejor del núcleo de 1956 y con el poeta Alfonso Quijada Urías mantienen en los más jóvenes, esa corriente que desde Oswaldo Escobar Velado, es una constante testimonial en nuestro país.”
Pienso que Chema Cuéllar  fue el único que dentro  de un clima adverso incorporó los lineamientos en que si realmente en un contexto ubicó ese proceso de decantar la tradición nacional; es decir que fue el más coherente de su grupo, como lo afirman muchos,  que conocen de estos temas,  preocupado en la búsqueda de esa identidad, más que otros autores de su promoción.
En Chema Cuéllar se conoce ese don de ser un escritor consciente en descubrir la realidad, que para su espíritu signifique reflejarla, esa dolorosa realidad; significa para Chema  Cuéllar poner la poesía al servicio de la causa popular, poner el dedo en la llaga. Para Chema Cuéllar la poesía es una luz  que entra por la rendija de esa lucha de clases por quien milita, y no puede separarse de esa temática; y justa sea la lucha, el ingenio y la razón de la imaginación al servicio de la felicidad. Chema Cuéllar, sabe que es la poesía la más apta  para impulsar y captar las convulsiones sociales en todos los tiempos y lugares; ahí donde se escribe con la practica misma nuestra  historia. Por lo solemne que es a veces su poesía, desenfadada, pero aun así, creo que a la poesía de Chema Cuéllar le falto cierto “sentido del humor” que debe  guardar a veces;  Chema Cuéllar debió romper con esa solemnidad que caracteriza a veces su poesía. Pero siempre diciendo un buen mensaje con sentido de esperanza en beneficio del hombre, del pueblo. Su poesía creo que se hubiera enriquecido mejor  en la medida de que hubiera incorporado en un momento dado, ¡Vaya! por ejemplo, esa creación de colorido que tienen los muñequitos de Ilobasco, ese gesto plástico de la picardía tan extraordinaria que ellos guardan; valga la comparación simbólica que es muy valedera. Diríamos que a la poesía de Chema Cuéllar  le faltó decantar esa visión con las otras obras que antes y después a “Crónicas de Infancia” (1972) dio a luz. Posteriormente por 1978 en autocritica por boca del mismo compañero en una tarde de bohemia me dijo. Se piensa que los libros pudo haberlos trabajado mejor o “haberlos dejado como fueron escritos al principio, de todos modos allí están esos libros. Buenos o malos, breves o intensos, tienen su pequeña historia.” así me lo dijo en aquella tarde.
Quiero decir que hay una parte de este estudio encontraran el apartado que llamamos “Poesía rescatada, poesía reunida”, es toda la poesía recogida entre 1962 en adelante siguiendo las huellas de la obra de José María Cuéllar en el campo de las letras. Son poemas, cuentos,  rescatados de revistas sueltas que citamos y más que todo rescatamos de las páginas literarias dominicales del Diario de Hoy donde casi desde 1962 en adelante Chema Cuéllar, pública parte de sus poemas. Investigamos, todos aquellos textos de  José María Cuéllar,  publicados y encontrados en Páginas y Revistas literarias, Dioramas de la cultura, buscamos su nombre en antologías nacionales, centroamericanas,  internacionales, con sus notas de referencia critica a  José María Cuéllar,  poeta peculiar de El Salvador, poeta que con su militancia, fue el más consecuente del grupo, fiel a su palabra creadora por la reivindicación social de su pueblo.
Y no pecamos todavía al afirmar que los dejos vanguardistas se dan, en poetas del llamado  grupo “Piedra y Siglo” (1967),  pero entre todos ellos, Chema Cuellar(1942-1980),  la “piedra de toque” sobresale entre todos, voz testimonial de poeta que tiende a romper, como  en “Acabo de partir de mí mismo”, rompe a lo Cesar Vallejo con “Trilce”, sus influencias, el mismo me lo dijo un día, la forma, la expresión vibran en una renovación  vanguardista en Latinoamérica; y se pronuncia contra ese formalismo del lenguaje. Cesar Vallejo influye en Chema Cuéllar, hasta lo antigramatical de las normas en la escritura: “no soi Chema Cuéllar/ ny soy amigo de nadie/ ny tuve una abuela paralytyca/ ny soi poeta/ ny ciudadano/ny nada/ me vale un pyto que nadie se acuerde de my/ me llevo a san salvador en el bolsillo”. Y entonces  Chema Cuéllar, es poeta que responde a las escuelas de Vanguardia en algunos aspectos de su obra creadora, influenciado también por  las ideas marxistas, impulsada su poesía en un marco de lucha proletaria y liberadora.  Aun cuando en  la mayoría del “Piedra y Siglo” vibre esa  rebeldía social en sus poemas, de los cuales tienen textos muy buenos, dignos de antología, si esculcamos con diligencia  en cada uno de ellos. En cualquier caso, como señala con razón Jorge Vargas Méndez, estamos frente a un grupo de escritores que ha conquistado su propio espacio en la historia literaria salvadoreña. Sabido por medio del hermano Julio Iraheta Santos la publicación de una antología del grupo con apoyo de la secretaria de cultura del FMLN que se titula “Piedra y Siglo y la persistencia del compromiso” como reconocimiento a dicha promoción y me alegra; ojala así hagan con los otros grupos de jóvenes de generaciones posteriores a ellos, sin olvidar a la memoria histórica, tantos grupos, revistas, o poetas y escritores individuales valiosos, como parte del desarrollo cultural que vamos construyendo en el proceso histórico de la literatura identificada con los problemas nacionales para ir conformando como siempre una conciencia nacional de participación liberadora.
De manera queridos lectores que en una segunda parte de este estudio sobre CHEMA CUÉLLAR EN EL TIEMPO, daremos a conocer en próxima oportunidad y pronto sobre algunos aspectos críticos,  estéticos de la poética de cada poeta integrante del mencionado grupo literario Piedra y Siglo que surge en 1966 dentro de este proceso histórico de la literatura salvadoreña.
AVT’/2014.

sábado, 11 de octubre de 2014

JOSÉ MARÍA CUÉLLAR EN EL TIEMPO

Alfonso Velis Tobar




JOSÉ MARÍA CUÉLLAR EN EL TIEMPO
Publicado por: Tres Mil  11 octubre, 2014     en Suplemento Tres Mil | 3000 Deja un comentario

Días de infancia y juventud de José María Cuéllar
Alfonso Velis Tobar
Poeta, investigador y ensayista
M.A Carleton University


Chema Cuellar, nació a la media noche en Ilobasco (“Lugar de las Helotaxcas”) el 8 de abril de 1942, en el Barrio de los Desamparados, pueblo de tribus Lencas en el antiguo, después ocupado por los Yaquis o Pipiles, en el departamento de Cabañas, pueblito, famoso por la confección artesanal de sus muñequitos de barro, alegres, picarescos en colorido formal en sus gestos. Chemita Cuellar,  quien en décadas más tarde sería un poeta muy popular en El Salvador. Poeta que deja su estela de lucha de esperanzas. Fue de un hogar humilde donde vivió toda su infancia. Chema Cuellar, de ambiente campesino. Alma poética donde renacerán más tarde versos que emanan de su espíritu para su pueblo natal, y preocupado en su poesía por reflejar los problemas sociales, humanos. Aquí vemos que  amorosamente  evoca su tierra natal, canta en uno de sus poemas: “Ilobasco de arcilla donde las expresiones florecen en el barro/ Un barrio donde las calles son música, /donde se labran los jarrones de tierra blanca, / los porrones sedientos de sombra / los cantaros asperjados de colores. Allí nació la afición a las cosas pequeñas: a dibujar calendarios en la trompa de los gorriones”.
Con el tiempo la ausencia, la nostalgia de la distancia y el recuerdo de donde crecemos, nacemos y soñamos en el patio de la casa, donde ronda nuestra alma de niño: “Ilobasco de barro hasta mis huesos, / hasta mi corazón desnudo / llega tu voz sencilla con su primer latido” (“Mitología del pueblo”) Así canta más tarde en comunión con la realidad de la vida, temas identificados a lo cotidiano del hombre, su mundo, sus luchas por los pobres. Una voz impregnada de lo mítico, de las leyendas, las supersticiones, las creencias o supercherías que brotan en la imaginación del pueblo; poco a poco su poesía va convirtiéndose en una voz rebelde, sus lecturas, su participación, su compromiso  revolucionario cada vez más intenso, nos juntamos siempre en la misma onda, preocupados por promover la cultura, manifestarnos en contra de los problemas que aquejan, por alcanzar con ese espíritu siempre una literatura en el  sentido de conformar una conciencia nacional de participación liberadora: En mi ciudad / el cadejo silva a la una de la mañana/ y el cura sin cabeza/ toca la puertas de los malcasados, / en mi ciudad pasa la carreta bruja por la ronda/ y la iglesia sigue pintada / con la leche de la cabra bendita” (Ciudad 1950)
Cabe decir que su poesía, encuentra el tema identificado con el dolor social y los problemas políticos; y refleja todo ello su poesía y su temática. Una poesía de delicada armonía lírica su melodía expresiva, calmada, contemplativa, solemne a veces, a lo bucólico, cuando en sus inicios toca la naturaleza. Eso lo notaran amigos lectores, cuando lean su antología dentro de este estudio, poesía que refleja realismo crítico social, testimonial; poesía transparente de expresión popular. La mayor parte de su poesía pude recogerla en periódicos y revistas en que Chema Cuellar entre 1962 a 1967 publicaba sus poemas en el Diario de hoy en sus domingos.
La poesía de Chema Cuellar vive, se refleja desde niño un hogar de mucha pobreza, y así desde muy pequeñito acompaña al trabajo a la par de su padre y su madre, por las fincas que hay en los alrededores del pueblo; se familiariza en las tareas agrícolas donde Chema Cuellar deja sus huellas por esos patios, por esas veredas, los  callejones a cuyos lados saben crecer las flores amarillas, por todo el camino, entre los matochos silvestres y frescos de verduras, de colores, donde pastorean los patachos de animales; se recuerda  agarradito de la mano de su padre menos de cinco años.  Y así canta, nos cuenta más tarde el poeta hablando de su vida y su tierra de infancia que lo vio nacer, será con el amor a su terruño que evoca: “Tengo retazos de ese cielo, de esas calles/. El rumor de los ríos y el mugir de las vacas/ iluminan mis recuerdos nublados por el transitar de un lugar a otro. /Como saltimbanqui de la más oscura pobreza./ Si, aun me veo viajando desde Cutuco a Tecoluca: desde el Plan de la Laguna a los cafetales de Santa Ana./Pero no todo es juego junto a las polvaredas de los caminos y el ronco llamado de los caracoles para recibir los frijoles y las tortillas, hay frío, enfermedad y miseria”.
Se  dice que cinco años tenía cuando muere su padre Alfonso Cuellar,  un duro golpe para aquel niño: “cuando le falta su padre y su recuerdo   “que dejo en mucha soledad a su madre Ángela Peña. Los estudios primarios del poeta transcurrieron en forma irregular, interrumpidos alguna vez, por la terrible situación económica en que se debate su hogar. Ante aquella ausencia de su padre, duro golpe para un niño, como recuerda más tarde, que viaja caminando a su lado por estos cafetales y milpales cortando el maíz. A través de una conversación cuando andábamos de farra, hablándome de su vida y de la mía que el sabia Se dice que su madre, buscando mejor vida para sus hijos, abandonan la tierra de los muñequitos de Ilobasco para radicarse en la villa de San Marcos que se une con la capital de San Salvador por la elevación de una carretera pavimentada, como yendo hacia una colina (donde el poeta encontraría décadas después la muerte yendo en su motocicleta en 1981), camino lleno de curvas peligrosas, enlazando caseríos hacia la ciudad capitalina. A lo lejos San Marcos es como un nacimiento navideño sus caseríos como en una cumbre. En San Marcos departamento de San Salvador,  Chemita niño prosigue su educación escolar en los salones de la escuelita “Ignacio Pacheco Castro” y “Ana de Sevilla”, donde finaliza su Primaria en 1957. Posteriormente, con esfuerzo prosigue sus estudios secundarios y superiores, y recibe su título de Bachiller en Ciencias y Letras  en el Instituto Democracia en 1968. Más tarde se gradúa de Maestro de Educación Primaria en la Normal de Maestros “Planes de Renderos” en 1969.
Además el poeta siempre en busca del apoyo familiar a su madre y hermanos más pequeños,  desde muy joven tuvo la necesidad de trabajar con el ánimo de sacar de la oscura pobreza a su familia para subsistir. Y quizás cuando la necesidad vino más punzante, el poeta Chemita Cuellar, dice que tuvo que trabajar empleado como fuera: picapedrero, cadenero de topógrafo, cobrador de casas comerciales manejando una moto Vespa, despachador de una gasolinera, portero de los Talleres Sarti, pegador de recortes en el Diario de Hoy, estuvo de conserje en las oficinas de la Phelps Dodge de Centroamérica. Cobrador de buses y hasta un día  la hizo de panadero, para amasar el pan con humilde, trasnochadora faena. Pero más que todo nació Chema Cuellar para su destino de ser poeta que muriera para gloria del pueblo, nos ha dejado lo más valioso, su poesía, su vida, poeta ejemplo para ejemplo nuestro. También Chemita Cuellar durante  algún tiempo trabaja como maestro de escuela desde 1970s en adelante. Poco antes de su muerte era colaborador en la Editorial de la universidad Nacional, responsable de la Página Literaria “La Letra Viva” del periódico “Universitario”, donde de vez en cuando publicaba nuestros poemas y artículos críticos de literatura, allá por los años de 1979, son años de poesía, muchas lecturas políticas, peligrosos días de poesía compartidos, días sangrientos de gran convulsión estudiantil revolucionaria, ya habíamos desde 1975, sufrido la experiencia de un 30 de julio en la masacre de estudiantes en la 25 Av. A la altura del puente, cerca del hospital del Seguro Social, el ataque a mansalva del régimen militar del coronel Molina, en contra de una manifestación de estudiantes universitarios, armado hasta los dientes nos reprimió,  quien acusaba a la universidad de ser el santuario de la  subversión.  Pero había que andar haciendo literatura y literatura revolucionaria, nuestra forma de conciencia social era la consigna y exigencia del momento histórico que enfrentábamos. Era una década de participación revolucionaria en diversas formas, días de poesía. Y veníamos hablando de los oficios de Chema (mientras recuerdo que tiene la manía de tocarse la barba y arreglarse los anteojos, eso sí, siempre sonriendo, sobándose el bigote) Y quizás más que citar todos sus oficios, su especial oficio de poeta presto a mañanera cada día para cantar con humanidad entera. Pájaro que debe cantar siempre con esa voz de especial significado en su destino de poeta y escritor,  pájaro cantor juglar muy sensible de su tierra.
Chema Cuellar siempre me daba algunos libros a menudo para leer,  me recomienda otros poetas de su gusto, pues yo ando con ánimos de devorar a poetas y escritores de todo el mundo; me da a conocer sus poetas que más admiraba. Desde Neruda, Vallejo, Nazin Himet, Días de Infancia de Claudia Lars, Salarrue, Chema Cuellar es de los poetas que ¡deberás! hicieron mandamiento de militancia revolucionaria. Acción en que algunos poetas nuestros murieron, poetas combatientes dieron su vida, dejaron su poesía, como testimonio de esta realidad; a ejemplo de poetas como Roque Dalton, caso especial, Alfonso Hernández, “Gonzalo”, poeta caído en combate, como lo fue Jaime Suarez, Mauricio Vallejo Marroquín, Rigoberto Góngora, Shamba Silis, Lil Milagro Ramírez, Delfy Gochez, Arquímedes Cruz, Carlos Mauricio  Ceballos, Alberto Zúñiga, Amada libertad, creando una literatura de compromiso social, poesía de la vida, del misterio, del amor,  de las utopías, gloria de sueños, encantos, una poesía esperanzadora, revolucionaria y de militancia. Escribíamos también una literatura subversiva (entre lo lirico un tanto panfletaria era el momento), planteamientos estéticos, afán de promover una literatura que refleje nuestra realidad nacional, nuestra historia, en juego la imaginación misma al servicio  del pueblo. Hablando de Chema Cuellar, la Dra. Matilde Elena López, “su bella prosa a la muerte de Claudia Lars, es una de las páginas más conmovedoras que se hayan escrito”. Dejo inédito el poemario “Lugares donde el viento le canta a las estrellas, poema que  Manlio Argueta público en su antología de la poesía salvadoreña. Poemas sueltos, del cual he logrado rescatar algunos textos. Para dar mejor testimonio de la persona de Chema Cuellar, lo evocan  las palabras de su propia esposa Lilian que: “Chema era un hombre con gran sensibilidad social, comprometido con la lucha social,  revolucionaria; de  carácter pasivo, pero a la vez iracundo contra toda clase de injusticia y/o discriminación social; era una persona humilde, solidaria, bohemia, pero muy amoroso y comprensivo con su familia. Era romántico, le gustaba cantar, dar serenatas o leer poemas de Neruda, Bécquer, Miguel Hernández.”  Compartía con su esposa el hábito de la lectura  y el gusto por la música clásica y romántica. En fin Chema “Era un hombre sencillo que disfrutaba bañarse o pescar en un rio, hacer caminatas, jugar futbol o simplemente conversar con la gente humilde”.

EPICURO: “ARISTÓTELES, UN PERDIDO”

César Ramírez Caralvá




EPICURO: “ARISTÓTELES, UN PERDIDO”

Publicado por: Tres Mil 11 octubre, 2014 en Suplemento Tres Mil | 3000 Deja un comentario



César Ramírez Caralvá, Fundador Suplemento Tres mil

Samos 341 a. C – Atenas 279 a. C. fundador de la escuela que lleva su nombre, se identifica su doctrina como: Hedonismo Racional y el Atomismo (WP). Sus tesis son multicitadas aún en nuestros días, quizás porque la felicidad es un tema recurrente dentro todos los modelos sociales, incluso la felicidad está asociada al mal, demasiada felicidad es sospechosa, nadie puede ser tan feliz en este “planeta de indigentes”, por lo tanto, ¿por qué un esclavo es tan feliz con sus cadenas?.
Escribió unos treinta y siete libros de Física y contradice a muchos, llamó a Aristóteles: “un perdido, porque habiendo malgastado todos sus haberes, tuvo que darse a la milicia, y aun a vender medicamentos” como podemos observar, esas perlas contra los colegas tienen origen en la naturaleza humana no en la filosofía, pero muestran aquellos niveles de discusión desde la antigüedad, ahora con las redes informáticas, la degradación es más veloz, efímera y con menos categoría (en algunas ocasiones).
Epirico es identificado por dogmatizar el deleite, “el fin del hombre”. En sus cartas, en vez de ehatrein (alegrarse o gozarse) ponía prattein (obrar bien); o spoudaios  zein ariston (el vivir honestamente es óptimo). En su carta a Herodoto: Gozarse anota: 30. De los cuerpos, unos son concreciones y otros son cuerpos simples de que las concreciones forman… los principios de las cosas precisamente son las naturalezas de estos cuerpos átomos o indivisibles. 32. Los átomos se mueven continuamente. 45… y el alma se compone de átomos sumamente lisos y redondos.. 54. En que los hombres esperan y sospechan, creyendo en fábulas, un mal eterno; o en que, según esta insensibilidad, temen algo en la muerte, como si quedase el alma en ellos, o aun en que no discurren en estas cosas y padecen otras por cierta irracional confianza. 90. Que la felicidad se entiende de dos maneras: la suprema, que reside en Dios, y no admite incremento; y la humana, que recibe incremento y decremento de deleites. 92. Acostúmbrate a considerar que la muerte nada es contra nosotros, porque todo bien y mal está en el sentido, y la muerte no es otra cosas que la privación del este sentido mismo. Así, el perfecto conocimiento de que la muerte no es contra nosotros hace que disfrutemos la vida mortal, no añadiéndole tiempo ilimitado, sino quitando el amor a la inmortalidad.  103. 11 Si nada nos conturbasen los recelos de las cosas de los meteoros y los de la muerte, caso que en algo nos pertenezca (si algo entiendo de los confines de dolores y deseos) no tendríamos necesidad de la filosofía..22. Quien conoce y sabe los límites de la vida, sabe también cuán fácil es de prevenir lo que quita la aflicción de la indigencia y lo que hace a toda la misma vida absolutamente perfecta. Así no hay necesidad de negocios que traen luchas consigo.  Demócrito y Epicuro insinúa un cuido del alma, una ética. Las observaciones de este filósofo deben leerse a la luz del continente de la Historia, conceptos sociales y científicos,  no obstante, la vigencia de éste pensamiento la resume André Comte-Sponville: “Uno estudia filosofía porque no es feliz”