domingo, 10 de agosto de 2014

POEMAS DE VICENTE ROSALES Y ROSALES

Vicente Rosales y Rosales, El Salvador.




EL RÍO


En las márgenes plácidas y quietas
del río en cuyos bordes me recreo,
el agua entre las piedras del paseo
va formando remansos y facetas.

Rompiéndose en puñados de saetas
del horizonte alcanza el aleteo
con el último y trémulo gorjeo
que se oye del caudal entre las grietas.

En los rumores que en el curso deja
produce el lecho un musical acento
y el cauce hace de tul una madeja.

Sentado en la esmeralda de una peña
yo me mojo los pies y, oído atento,
sigo y repito la canción risueña.



LUCIÉRNAGAS


Relámpagos de un cielo de Saturno,
luciérnagas que pasan por la casa
y logran alumbrar con luz escasa
el aire familiar y taciturno.

Relámpagos juglares de un nocturno
y diminuto mundo que, en el asa
a veces de la lámpara, sin brasa,
por raras circunstancias hacen turno.

O regiones tal vez desconocidas
del hogar en las ánimas dormidas
a medianoche exploran en la sombra.

desde donde encendidas o apagadas
adviértense caer o por la alfombra
rodar cual finas gemas encantadas.



GOLONDRINAS


Dame tu corazón: nido de golondrinas,
de donde salen locas tus pupilas endrinas.

Dame tu corazón: yo te daré las ruinas
de mis noches lunares y mis tristes retinas.

De golondrinas tristes y pupilas divinas
haremos muchas cosas claras y matutinas.




MARIPOSAS


Florecen y son tales. Qué amorosas
Las mariposas del jardín, Dichosas!
Revientan en el aire y de las rosas
tienen ese desdén de su blancura,
y un perfume de inocencia pura
se desprende del alma de las cosas,
son sensitivas, tal las mariposas.

Cuando sueña el espíritu y la duda
se apodera del alma y del ensueño,
qué tierno en su perfume y qué risueño
y qué casta su anímula desnuda.

Noches de luna, de las mariposas
inmaterial como las ilusiones
se entrelaza el suspiro de las rosas
y de las mariposas vaporosas
se embriagan nuestros propios corazones.
(Fragmento)

___________________________
Poemas cogidos de: Euterpologio politonal.Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, Dirección de Publicaciones, San Salvador, El Salvador, 1972.

sábado, 2 de agosto de 2014

DIOS HA MUERTO

César Ramírez, escritor salvadoreño




DIOS HA MUERTO


César Ramírez



Friedrich Nietzsche (1844-1900): “Así habló Zaratustra,  Más allá del bien y del Mal, El Anticristo, El ocaso de los ídolos” son algunas de sus obras… la frase anotada en el título refleja su pensamiento filosófico de finales del siglo XIX,  un concepto innovador que según algunos estudiosos es superior a : “Dios no existe”, en realidad bajo esas sencillas palabras encontramos un universo de discusiones que se reflejan aún en nuestra sociedad, veamos por ejemplo las diferentes instituciones religiosas (occidentales, orientales, africanas, etc.) ellas profesan la fe o el dogma como eje central de su discurso, ellas se denominan Hijos (as) de Dios, quienes no pertenecen a esa creencias son: paganos, infieles, hijos de satanás, ateos, filósofos renegados, masones, comunistas, incluso demonios en la tierra... la segregación no se detiene en calificativos, puesto que avanza hasta la justificación de las guerras, asesinatos, etc… si creen que exagero, un poco de Historia Universal bastaría, también hojear los periódicos del día, ahí podrán observar el componente religioso como detonante de los conflictos actuales, la humanidad tiene vocación de autodestrucción para justificar su visión parcial del mundo, de igual manera la supremacía en la fe, la raza, cultura, etc. ¿pero hablamos del mismo Dios? ¿Dios es el mismo para los hebreos, musulmanes, cristianos, budistas, etc?, en realidad son parecidos, pero no iguales, de ahí que la discusión se torna bizantina. Pero retomemos algunas indicaciones de Enrique López Castellón-Estudio Preliminar- (Obras selectas/F. Nietzsche – Madrid: Edimat, s.a – 632 p.) con la frase: “Dios ha muerto”,  el hombre (humanidad) llega a su mayoría de edad, similar al asesinato psicológico del padre de Freud, ante este evento la humanidad está sola, pero con una enorme responsabilidad de tomar sus decisiones, entonces si Dios desaparece inmediatamente es sustituido por: La Razón, la Ciencia, la Historia, y principalmente el Estado.  Es la idea de autorealización. La muerte de Dios no significa la muerte del monoteísmo, sino la creencia de una idea trascendente, que no implica aceptar el ateísmo (F.Savater). López Castellón escribe: “ Por último hay que aclarar que el Dios que ha muerto no responde sólo al concepto de divinidad judeocristiana, sino, ante todo y sobre todo, al Dios moral, presente ya en Sócrates y Platón. En este nivel Dios equivale al fin de los dualismos: tierra-cielo, materia-espíritu, alma-cuerpo, bien-mal….” “Éste era el factor generador de la moralidad, fundamentada en la existencia  de un Dios único. Su muerte significa, pues, la afirmación de la desigualdad amoral de los individuos humanos, la constatación del pluralismo inocente, pues, como señala Deleuzem “la inocencia es la verdad de lo múltiple” (pp 21-23). Al final como afirma López Castellón: “El mensaje de Zaratustra constituye, pues, un alegato contra el idealismo metafísico que atribuye al mundo, a la existencia y a la historia un significado, un propósito, una meta distintos a los impuestos libremente por el hombre mismo” (pp 24).
Una referencia de esta constatación son otros autores posteriores, incluso anteriores a Nietzsche, la revolución francesa por ejemplo demostró que se puede vivir sin religión, pero no sin Dios, de ahí su reemplazo por la Diosa Razón, el hilo conductor de la Historia se inaugura con las escuelas filosóficas materialistas (conste que el materialismo actual es la máxima expresión del capitalismo), no en vano se identifica a Darwin (Teoría de las especies), Marx (El Capital), Freud (Teoría del inconsciente) y a F. Nietzsche (Así habló Zaratustra) como los autores que demostraron la falsedad de la moral burguesa,  por sus propuestas revolucionarias hacia la comprensión social e Historia. 

sábado, 28 de junio de 2014

BALCÓN DEL VÉRTIGO: LA CLARIDAD EN LA PALABRA DE ANDRÉ CRUCHAGA

Balcón del vértigo, DPI, El Salvador, 2014





ARTÍCULO


BALCÓN DEL VÉRTIGO: LA CLARIDAD EN LA PALABRA DE ANDRÉ CRUCHAGA



Luis Antonio Chávez *
Escritor y periodista
luischavezpoeta@yahoo.com
publicado por: Tres Mil   SUPLEMENTO Tres Mil | 3000 Deja un comentario



    Jorge Arturo, escritor costarricense plasmó hace algunos años: “La poesía es un espejo que muerde”, verso alojado en mi pecho como un haz guiándome por senderos difuminados, canto sirviéndome de luz dentro de una barcaza en medio del océano.
     “…en cada letra que escribo las consonantes se desangran, /igual que los ríos cuando los muerden los peces”, escribe André Cruchaga (Nueva Concepción, Chalatenango, 1957) para entrar en calistenia, sondear el piso donde trajinará e irnos inyectando de versos la vida, o por qué no decirlo: de ese espacio que le ha sido dado y como al maná lo reparte en las símiles.
     Filosofando sobre los versos de André Cruchaga, cree un espacio, la atmósfera se me fue dando a medida me adentraba en los poemas de este poeta cuya palabra da visos de quedarse entre nosotros, pero a la vez ser universal, por eso no me sorprende cuando me habla de Aristóteles, Descartes o Megan Fox.
     Nuestro entrañable amigo no requiere presentación, bastará con decir que ha sido jurado en certámenes a nivel internacional, entre ellos XVI Bienal literaria José Antonio Sucre (Venezuela 2007); Primer concurso de relatos breves El portal voz (Madrid, España).
     Su labor literaria sigue y en la actualidad posee más de una docena de títulos publicados, es el eje motor de una página de poesía en la web denominado Arte Poética, además de haber sido traducido al rumano, catalán y otros países que escapan a mi memoria.
    Balcón del vértigo (Dirección de Publicaciones e Impresos, mayo 2014) es un libro que destila vida, luz, sombra, sueños y esperanza por un amanecer equitativo, el poeta pestañea, sube a su barca para viajar desde su Barataria querido hasta los confines del espacio sideral.
     Agregaré que el poeta André Cruchaga no permite embustes, por eso se desangra en cada verso y hace de la vida el Leit Motiv hasta acicalarse en imágenes literarias impregnadas de frases añejadas en su subconsciente:
“Nunca he aprendido la claridad de los tejados mojados/ por la lluvia; no sé si el moho trabaja junto a la noche/ o si, recorrido el sol, queda un poco de luz en mis pupilas”…
     Cuando se comenta un libro, se aprende a leer entre líneas las símiles, y en este arco iris de versos el poeta André Cruchaga se desnuda ante la palabra cuyas imágenes literarias no tienen límites.
     El trabajo de un poeta no es dejarse sobornar por la desidia, sino acicalarse día a día, romper los esquemas preestablecidos, hurgar en las diferentes ramas del arte; Filosofía, Química, Aritmética y escudriñar en ellas las razones del ser, por eso el vate perdura, porque sabe descubrir en medio de la niebla el caleidoscopio literario.
    Ulises Masis, autor del libro Amo mi soledad, escribió en 1990 que “El poeta es la plomada de su tiempo”, y vaya que no se equivocó, pues en eso estriba la labor de un escritor que ha trajinado en estas ligas, que ha quemado velas, pero además ha comprendido que no debe dejarse guiar por el instinto, pues los laureles llegarán con el tiempo.
    André Cruchaga ha vivido las auras del despotismo extremo en esta pequeña aldea, pues sintió la desidia de los años empotrados en las manos del verdugo, por ello testimonia con sus versos el luto guardado en su alma y no puede callar, sorprendiéndonos con los siguientes versos:
“En las manos tengo todavía los días de la tortura. / La humedad bestial en la cama de la fatiga, / y la pena como un desastre en los jardines./ La miseria es una letanía funeraria agazapada en folios y manuales”…
     Desde mi óptica, André Cruchaga tiene muchas velas recorridas, horas insepultas anegadas como huevos de codornices en el atril de la palabra, por eso es que leer a este poeta chalateco es hacer un alto en nuestro trajinar diario para- como en un desierto- tomar agua de la madre pura llamada poesía.
En El Balcón del vértigo el poeta ha subido a los andamios de la vida, eso permite que en su lectura –metafóricamente hablando- encontremos versos amalgamados entre sí, que son faros de luz en medio de un océano, versos donde cave el amor y de una forma sutil nos cante:
     “Te lo he dicho tantas veces cuando jugamos a los dados/ de tus poros, cuando los ojos del hambre espían en tus ingles,/ cuando el zacate de paja se quema en nuestras pelvis./ En el tapiz de nuestra piel han caído inviernos inverosímiles/ las escaleras del aliento nos han puesto a prueba de todo”…
     Cuando el poeta toca el tema erótico, no hace más que apuntalar la coraza con que se ha vestido, por eso recrea la imagen con guirnaldas y en sus versos deja un sabor en la retina, escritos hechos sin pudor ni temor a la beatería.
Pero no hablamos de un erotismo burdo cayendo en la pornografía, hablamos de un erotismo que gusta y regusta, porque leer este tipo de poesía es como manantial “In crescendo”:
     “Desde el interior de tu pubis, la luz compensa toda la oscuridad/ que su materia golpea con braceo de peces”…
     Con las líneas anteriores me siento más que compensado al tener en mis manos Balcón del vértigo, e invito a los lectores a darse un “tours” por los océanos que habitan en Barataria, que el poeta André Cruchaga recién ha abierto el garaje de sus sueños para seguir cantándole a la vida.

Luis Antonio Chávez
Ciudad de los quemados
Junio 25 de 2014

miércoles, 11 de junio de 2014

ANDRÉ CRUCHAGA EN EL BALCÓN DEL VÉRTIGO

Carátula, Balcón del vértigo, DPI, El Salvador, 2014.




ENSAYO


ANDRÉ CRUCHAGA EN EL BALCÓN DEL VÉRTIGO
(Presentación del Libro “Balcón del vértigo” de André Cruchaga, publicado por la DPI, Secretaria de Cultura de la Presidencia)


Por César Ramírez Caralvá






El libro de André es un viaje a la realidad desde la metáfora vigilante, una condición que nos habla del mundo de la poesía desde los ojos del poeta. Impresionante ráfaga de luz o sombras que atrapan nuestra imaginación con personajes, lugares o situaciones cotidianas, de igual forma con autores y estrellas cinematográficas: Megan Fox, Wall Street, Rafael Alberti, Peré Bessó,  Mozart, Lenin, Hegel, MTV, Luis de Góngora, Sumpul, El Mozote, Dionisio Ridruejo, Endre Farkas,  Guillermo de Torre, Antonin Artaud, Boris Pasternak, René Char, Salvatore Quiasimodo, Pedro Salinas, Pere Quart, Dámaso Alonso, Jacques Prévert, Pierre Louys, Wystan Hugh Auden, Julio  Cortázar, Jon Juaristi, Pablo de Rokha, Charles Baudeliere, Carlos Marzal, Enric Sória, Almudena Guzmán, Michel Leiris, Pedro Geoffroy Rivas, etc.,  ellos plagados de imágenes inolvidables son parte del mapa que recorre las estrellas titilantes de Barataria.

André Cruchaga es un poeta consagrado en su palabra, con su luz refleja al poeta místico, el que abandonado de voluntad anota las palabras del silencio armónico, puede ser también el poeta moderno con el acero de la voluntad madrugadora escudriñando las auroras o saludando cada mañana entre libros y plena acción terrestre, tal cual lo anotó Roland de Reneville;  aunque desde mi perspectiva cultivar la poesía es la respuesta de la humanidad ante la agresión del mundo en todas sus formas, en todas sus manifestaciones, así los diversos temas: amor, odio, protesta, éxtasis, realización absoluta, etc., coinciden con un antiguo modelo religioso: Un estado de Gracia, muy similar a: “La Gracia de Dios”. 

En el nivel de la anotación poética, los surrealistas no tenían límites gráficos, su libertad otorgaba vista a los ciegos, puesto que convertían las tinieblas en luz, aquello era parte de la negación a la visión tradicional a principios del siglo XX, desde entonces el mundo concede y otorga amplias libertades a la palabra, evidentemente después de la bomba atómica, los despliegues de tantas guerras con sus muertes, las revoluciones sociales, la poesía en nuestras naciones aún conserva su fulgor libertario, no en vano vivimos en democracia; pero veamos ese estado resplandeciente de metáforas, conceptos alejados de luz o tinieblas, del mal o el bien, acciones concretas  en el estado de paz, en la contemplación del poeta, el estado luminoso de creador humano, posible al eliminar la dicotomía inseparable del cielo y el infierno: “desde el interior de tu pubis, la luz compensa toda la oscuridad que la materia golpea con sus braceo de peces”, “Con todo, te quiero desnuda, encarnada en mis manos. Eco donde el día trasiega el arrebato del incienso, donde el violín de los poros se vuelve un alegro de Mozart”, “un día menos pensado vendrás a mi lecho con tus labios inextinguibles, levantaremos los icebergs de la miel”, “Y ojos más abiertos que las buenas de Dios en las discusiones seculares de las ráfagas”,  “No sé si un día la Santísima Trinidad será con nosotros, sin la furia singular de los taladros, sin hacer eterno lo errático”, “Siempre fugitivo en el túnel de los embudos, sin Pedro, Juan, Lucas, Mateo. Siempre hostigado por la inmundicia”, “… cuando los candelabros confunden el paraíso-infierno de las almas, cuando el país se vuelve nefasto en su fealdad, en su tristeza cuadrada”, “Con estos caminos negados en muletas, con este Cristo en los muelles, queriendo partir las aguas o escribir sobre las olas una parábola. Uno, de pronto, anhela un prostíbulo para vaciar la muerte”, “solo me queda seguir siendo este animal que soy…”

Así transcurre el libro, sin fronteras.

André Cruchaga escribió: “Balcón del Vértigo” entre octubre y noviembre del 2009. Las siguientes fechas pertenecen a los eventos principales de aquél año, he extraído algunos versos que a mi juicio coinciden con el pensamiento colectivo cuscatleco… mientras en el mes de Enero la Franja de Gaza se debatía en su espiral de violencia, el 18 de enero el FMLN gana las elecciones legislativas pero pierde las municipales...

“Las disidencias siempre serán un cáncer, aunque no de mamas, si
de pensamiento: -aquí la pasión la tiene que cargar en hombros
la “democracia” con epítetos : formal, popular, parlamentaria.”

Barack Obama se convierte en el presidente 44 de Estados Unidos el 20 de enero, mientras el 15 de marzo Mauricio Funes gana las elecciones presidenciales, la condición de estos eventos optimistas puede notarse:

“Un día menos pensado el agua rebasará los pájaros. Y sobre los nidos,
quizá el hombre nuevo, el país nuevo, el árbol nuevo,
el tiempo sin las muecas del pasado.”

El mundo observa con estupor las pruebas nucleares de Corea del Norte el 25 de mayo y el 01 de junio Mauricio Funes asume la presidencia de la República.

En el epigrama del poema: “Así llegarás tú al país” leemos:
“Así llegarás tú al país lavado y desierto de tu desafío.
Hasta entonces, sin fechas fijas, lo irás edificando”. René Char

André anota:

“Siempre fuimos ciervos sin ternura, directos al matadero.
Nadie apartó de nosotros las breñas mortuorias. EL sabor y el dolor
En la noche, la sal sobre la cara ante el temor, el aire agotado
 Del aliento: cárcel, a fin de cuentas, desafiando los sueños”.

Un 28 de junio acontece un evento grotesco, el primer Golpe de Estado del siglo XXI en la República de Honduras, un precedente que aún ahora cinco años después nos hace reflexionar sobre los límites de la derecha internacional, las naciones condenaron aquella acción que recordaba las dictaduras golpistas del siglo XX,  de esa manera el 04 de Julio Honduras fue suspendida de la OEA…
Así podríamos comprender las palabras:

Todo el país en la gota del abismo”,
“Raras veces los periódicos traen noticias halagüeñas”
“Odio la lógica de los postulados éticos en el espejo de la ceniza”.

Mientras en nuestra nación un 8 de noviembre un alud de lodo abate en San Vicente ocasiona 98 muertes y muchos daños…

“Debajo de la mesa he ahogado las madrugadas; las aguas pesan
en las campanas del desamparo; -la casa enloquece de ser isla.
La inclemencia se ha vuelto una ciudad de sobresaltos.
Un antes y un después siempre en vigilia, en la opacidad del fuego,
En la novena de mariposas mortuorias sin rehabilitación alguna.”.

Finalmente el 29 de noviembre en la lejana República de Uruguay, José Mujica gana el balotaje en la segunda ronda electoral presidencial.

“La claridad se parece a un pozo de luciérnagas.
A una esfinge de semillas, a un feliz encuentro del tiempo y el espacio.
Nunca es fácil encontrarla sin que devore la conciencia.
… “En el presente, a menudo, la claridad no es un artículo comestible.
Ya con caminar entre dientes y sábanas es bastante..”

El libro de André es una manifestación del pensamiento nacional, en estos tiempos menos difíciles que otros, pero llenos de esperanza en el presente, si es posible El Balcón del Vértigo es posible la paz social en nuestra nación. 


martes, 10 de junio de 2014

ANDRÉ CRUCHAGA, ENTRE MUNDOS Y SUBMUNDOS.

Elisabeta Botan, escritora y traductora rumana





ENSAYO


ANDRÉ CRUCHAGA, ENTRE MUNDOS Y SUBMUNDOS.
(COMENTARIO AL LIBRO POST-SCRIPTUM)


Por ElisbetaBotan



André Cruchaga  es uno de los poetas que viven con la claridad de la conciencia y respeto al universo. Eso se refleja de sobra en sus poemas, sus versos son manantiales de sabiduría que fluyen por paisajes de una belleza embriagadora.
Posee el arte de transformar la desolación en belleza y los lamentos en una obra sinfónica. Hace malabarismo con cualquier conjunto de palabras, jugando con asombrosas  metáforas hasta crear cuadros con imágenes muy expresivas y a veces sobrepuestas en una multitud de planos. Crea en el mismo poema una infraestructura de mundos y submundos, entre luces y sombras, entre espejismos y sueños.
André Cruchaga se sitúa en la primera línea de los más destacados escritores de la contemporaneidad que buscan el universo de un paraíso perdido. Pero él no se retira del mundo, se inventa su propio abecedario secreto y crea un lenguaje inconfundible, como una ceremonia sacra, con imágenes fantasmagóricas, códigos y símbolos.
Vive en la poesía y para la poesía. La poesía es su destino. Y aún así, a veces, la misma poesía es la que “endurece el alma”, ya que, según el mismo poeta expresa: “la poesía no sólo está hecha de alas, su ebriedad, a menudo nos hace tocar fondo”.
El ojo es la búsqueda del sí, “grito mi nombre”, en un universo que está sumiso a lo efímero que limita el ser en sus búsquedas. Es evidente el alejamiento del paraíso perdido y la búsqueda febril de un camino de salida. El paraíso es concretamente definido como la felicidad, como un último patíbulo de un mundo perdido. El arrepentimiento y la compasión por la contemporaneidad atávica, ansiosa, le está causando sufrimiento al poeta.
El tiempo cobra dimensiones específicas, es parte de lo real, es la propia historia en su fluidez intolerable con el individuo y la persona lúcida necesita preguntar y razonar sobre la existencia, ya que el ser humano parece estar programado para destruirse.
Las preguntas materializadas o no, quedan en el pensamiento que el lector intuye como un hilo de esperanza.  Y el dolor frente a este mundo es percibido de una manera metafísica.
Aunque nunca nombra a Dios en sus poemas, su camino es espiritual. El aliento de Dios podría entreverse y sentir en muchos otros elementos como “la catedral de la aurora”, “destellos”, “la urna del aliento”, el incienso, la luz del candil, el encuentro con lo inefable de la escritura, que podría ser la musa, el don de escribir,  etc.
Las palabras, no son sólo un instrumento de búsqueda, ellas cobran cuerpo e identidad, adquieren atributos humanos, laten en el ritmo del corazón, pueden ser infieles y tiránicas. Tienen el poder de lesionar o incluso de derrumbar muros. Las palabras ya no son el liante de la comunicación sino un obstáculo para ella.
Eso me hace pensar en lo que decía Antoine de Saint-Exupéry: “la voz es la fuente de la discordia “ya que la palabra del poeta aunque se alza con claridad no le ofrece a su yo la posibilidad de llevar un dialogo con el mundo que le rodea.
La libertad interior es una fuga tras una larga iniciación “me he gastado los zapatos en el asfalto”; y “aquel  vuelo a cortas distancias en medio de la barbarie”, señala que el drama está afuera y el poeta tiene pocos y efímeros momentos para salir de lo cotidiano, de la realidad, para vivir su felicidad en absoluta soledad.
La poesía es una lucha contra el mundo, es el esfuerzo de recuperar un paraíso que se derrumba donde su yo solamente se puede salvar a través de una búsqueda interior, la puerta es el ojo que vuelve la mirada hacía sí mismo.
El universo exterior es un acantilado, inhóspito, donde el alma no puede descansar, el desvelo, en un rincón del inconsciente colectivo auto-destructivo, vulnerable frente a la “barbaría “contemporánea.
Los paréntesis son metáforas donde el explica e intenta justificarse frente a sí mismo y no para un posible lector, porque los grandes escritores escriben para ellos mismos. Es el placer de escribir, es una manera de salvación, es un exorcismo "ningún desgarramiento fue mayor a mi propia escritura, —lo sé ahora (justo ahora) cuando desciendo a la barca de los muertos". Y la escritura es una “metamorfosis”.
En este viaje que nos ofrece el libro Post-Scriptum a través de la lectura se puede disfrutar ese gozoso misterio, entre inquietantes preguntas y descubrimientos, donde transcurren tiempos y se descifran sueños.
Cualquier lector, por muy exigente que sea, se encuentra fascinado desde el primer instante, de viajar a través de “los trenes escondidos de la infancia” para llegar “recorriendo las calles de la memoria “hasta un camino que tiene como testigos, sus propios zapatos,  y de rebuscar en el baúl de la infancia.
La poesía de André Cruchaga se guía por la luz y nos señala más allá de la lectura el camino hacía “la catedral de la aurora”.

Elisabeta Boțan, poeta rumana y traductora
3. V. 2014, Madrid, España

sábado, 31 de mayo de 2014

UNA VOZ DE SIGLO QUE PRONUNCIA MUERTOS Y CONFESIONES

Rafael Mendoza, El Salvador




ARTÍCULO

UNA VOZ DE SIGLO QUE PRONUNCIA MUERTOS Y CONFESIONES

Publicado por: Tres Mil 9 horas ago en SUPLEMENTO Tres Mil | 3000 
310
Mauricio Vallejo Márquez

Suplemento Tres mil





Don Rafael Mendoza es un hombre serio. Lo veía a veces en su casa, mientras yo jugaba con su hijo menor. Lo veía siempre erguido con su boca arqueada en señal de orgullo o reflexión en tanto él ojeaba alguno de sus innumerables discos, y luego sentarse y beber algo mientras la música inundaba la tarde. Es un hombre serio al que pocas veces vi sonreír en mi adolescencia, pero ahora sé que lo hace con frecuencia.

Su obra la había visto cuando estudiaba mi primaria en el Externado, en mi incansable búsqueda de mi padre entre las antologías de literatura salvadoreña, quien sufrió de sus coetáneos y colegas el olvido, por ser parte de ese conjunto de artistas mártires que aún ahora apenas hacen un pequeño ruido cada tanto. Una de esas veces lo encontré en su estudio, esperaba que bajara su hijo para salir a jugar, me le acerqué para hojearle los libros, entonces cuando llegó su vástago le comenté que tenía varias biblias, don Rafael dijo: “Esas biblias son doblemente sagradas, porque contienen la palabra de Dios y porque son mías”.


Su colección me encantaba, ya a esa edad me encantaba devorar libros. Quizá al tener a la mano dos bibliotecas (la de mi abuela y la de mi papá) eran suficiente para pasarme las horas.

Pude ver la vida del escritor, conocerlo de cerca, aunque no tanto porque existía distancia. Sin embargo lo apreciaba, veía en él a mi padre o quizá lo comparaba con él, lo veía e imaginaba como sería él al ver al poeta de Piedra y Siglo tejiendo versos bajo una lámpara en medio de la oscuridad.


En 1999 presentamos Tiempo en la Marea en la Biblioteca nacional, un  plaquette en coautoría con Rafael Mendoza López. Don Rafael nos presentó ese día. Se lo propusimos con semanas de anticipación, y claro, su hijo estaría ahí, así que no faltó. Accedió. Llegó un poco tarde, por lo que invitamos a la mesa a Ricardo Lindo y mi abuela Josefina Pineda para que nos acompañara, pero al llegar Mendoza irradió su energía para llenar la sala.


Procuraba escucharlo hablar. Su acento, uno que no relacionaba con nadie más. Y es que don Rafael parece no tener acento y a la vez poseer uno diferente como ese poema que dice: “Ha soltado sus flores el cedro de enfrente”.


Ahora, cuando han pasado los años suficientes y lo he leído observo en él una voz, no una impostura de pieles. Una voz particular que bien puede ser dura y a veces áspera… ¿pero no es así como es a veces el alma? Sobre todo si se ha cobijado en el dolor, dolores que provienen de la vida y de la guerra y el exilio, la desesperanza de vivir en una patria que todavía tiene mucho por crecer y que aún posee gérmenes que desearían volverla al pasado.


Rafael Mendoza es la voz áspera de esa gente que con sencillez procura decir lo que siente, arrojar borbotones de queja e indignación, pero que no puede oírse, en cambio la palabra del poeta se torna eterna y resuena aunque no lo parezca.


En la obra de Mendoza no habitan los temas de vanguardistas y modernistas, tiene su mirada en el siglo XX, en lo convulso de esos días de desesperanza cuando hablar era sinónimo de la muerte, y aunque él no entró a tomar las armas y tuvo que vivir el exilio en Panamá, tomó la mejor arma y herramienta, una que no deja de disparar y que siempre es necesaria: la palabra. Y se dispuso a plasmar la realidad con su voz, la del pueblo.

Existen dos libros que me impresionan de Mendoza: Los muertos y otras confesiones y Confesiones a Marcia.

En Los muertos y otras confesiones encontramos la ironización del momento de una sociedad moralmente hipócrita, culturalmente atada a su hedonismo.

“Digo que no puedes ni debes olvidar,
Como que no es cosa sencilla dejarle el nombre
a la tristeza ajena”
Una de las imágenes que muestra el uso del ícono de lo religioso para ocultarse: “la noche tiene sotana para llegar inadvertida”

En este libro encuentro dos poemas muy intensos: Con el alma a media asta y secreto profesional.

Confesiones a Marcia es la voz del “enamorado” resignado a vivir con una pareja que odia y finge amar para evitar verse perdido, es reclamarle a esa figura que a cuentagotas iba derramando desesperanza a todo el pueblo y que por momentos se trasmuta a disminuir ese espacio universal del dolor que los gobiernos militares daban para recordar parte del dolor que conlleva la historia propia, logrando unir esa relación de vida, de pareja con la que es desarrollada por el pueblo y esos gobiernos militares en que la injusticia y la represión son características de esa figura femenina que Mendoza llama Marcia.
Claro que Mendoza no es un poeta sólo de verso libre, porque además es un fino sonetista, pausado y seco por momentos, pero siempre preciso y agudo, además de humano.

Entre sus libros se cuenta con Testimonios de Voces, que son poemas que dedica a algunos poetas y curiosamente sólo a una poeta mujer: Claudia Lars.
Y en cuanto al sentido moral, que incluso llega al momento moralizante o civil de procurar los cambios con el libro Sermones.

Mendoza es una de las voces más representativas de la década de 1970 junto a José María Cuéllar, Ovidio Villafuerte, Ricardo Castro Rivas, Luis Melgar Brizuela, Maura Echeverría, Rafael Góchez Sosa y Alfonso Kijadurías, entre otros.