domingo, 26 de febrero de 2012

TRES SONETOS DE ALBERTO LÓPEZ SERRANO*


Alberto López Serrano, El Salvador




CANTO PERFECTO




a Raúl Contreras



Cuando oíste la voz de la señora
de sombras, sin palabras, ¿Qué dijiste?
¿Del alba qué remanso perseguiste
en el paso veloz que se demora?

¿Qué señal de partida fue la aurora?
Tu luz de estrella, sin abrir, abriste.
De tu nieve encendidas brasas viste
en brazos de la amiga segadora.

La amiga que vigila en la ventana
y nuestro nombre gritará mañana.
El pulso eterno que te abrió la puerta

y en sus grietas la luz veo filtrada.
Canto perfecto de la voz cerrada,
yo soy aún el de la voz abierta.




LA PIEDRA





¿Esta manía de quedarme quieto
cuando quiero saltar y despeñarme!
Locura de lanzarme sin lanzarme
persiguiendo las olas en secreto.

¿Al mar doy mi caída abstracta? Inquieto
al muelle y me refreno sin quejarme,
me clavo a un tablón al sujetarme
agitando mis alas de concreto.
¿Es este afán de interpretar desnudo,
quieto, con un candil en mi locura,
como actor de dicción en cuadro mudo?

Quizás por gusto guardo mi apostura…
¿Cuándo las olas quiébrenme el escudo,
no sabré interpretar la piedra dura!




LA NAVE QUE FALTA



El muelle bien construido me sostiene
y aguardo la salida de mi nave.
Mar y alto faro, ¿quién de ustedes sabe
por qué barca la espera me retiene?

Filas de naves sin final contiene
que al ojo pareciera más no cabe;
sin barca para el mar undoso y grave
sólo un espacio el triste muelle tiene.

Camino entre las velas que se agitan
por los vientos que al mar las precipitan
a buscar la brillante luz del día.

Impacienta a las naves la partida
y no encuentro mi nombre a la salida.
La que hace falta, ¿no es la barca mía?

*Poemas tomados del libro: UNA MADRUGADA DEL SIGLO XXI. (Antología), Autor Vladimir Amaya, San Salvador, El Salvador, 2012-