viernes, 21 de septiembre de 2007

El poeta y su destino_Claudia Hérodier

Fotografía: Claudia Hérodier






EL POETA Y SU DESTINO


Ponencia: Claudia Hérodier
Presentación de libros:Pie en tierra y Oscuridad sin fecha de André Cruchaga



Antes de entrar de lleno en materia quiero explicar que para esta tarea de la presentación de dos libros que considero excelentes por su densidad temática como por la riqueza, lo punzante y mordiente de sus imágenes, como son Oscuridad sin fecha y Pie en tierra, me sentí llamada a recurrir a un filósofo, traductor, poeta y crítico literario argentino, como es Santiago Kovadloff, a fin de poder ponerme a la altura de la poética de André, y por ello acudirán en mi auxilio algunas de sus palabras.

Lo primero que me sorprendió al leer el prólogo de Oscuridad sin fecha, escrito por Escobar Galindo, fue el que calificase la obra de André como “Poesía en permanente oficio de autodescubrimiento, sin desgarramiento ni quebraduras” cuando, en realidad, es un profundo ge-mido que desborda la sensibilidad humana:

“Supe desde niño de la materia oscura
y así dibujé presentes omnímodos.”

dirá el poeta en Retrospectiva del miedo, a lo que añadirá en Eterno juego en los ojos:

“Una plegaria dulce palpita alrededor de los féretros.
La muerte es un sonido que espero
entre esta prisa de vivir bajo la zozobra
y una casa con sus techos caídos.”

Por otra parte, las palabras que Cruchaga puso al frente de su libro Pie en Tierra, amarraron mis curiosidades de lectora en un punto preciso, ahí cuando dice: “Jamás he sido poeta social en el sentido que nunca he tenido ─desde mi poesía─ la pretensión didáctica proselitista de los temas sociales; pese a ello, mi poesía aborda con fidelidad y plena conciencia artística los problemas de nuestro tiempo histórico”, así como el hecho de que al final de cada poema aparezca el nombre de un lugar imaginario, como espacio desde donde el poeta nos habla, seguido de la fecha en que escribió.

Por otro lado, al ponerme en contacto directo con los textos, empezaron a golpearme de tal modo las palabras, que tuve que suspender por un tiempo su lectura y relectura, a fin de darme oportunidad de asimilarlos integralmente. Mientras, leí otros libros, entre ellos ese de Kovadloff, que me había obsequiado Juan Sánchez (Los poderes del poeta [1] ) y descubrí que a cada tanto, a medida que avanzaba en la lectura, los versos de André me tenían sujetada del cuello, me rodeaban como abejas y el zumbido era un eco permanente de eso que leía… al punto que fui subrayando en los distintos ensayos que recoge, lo que consideré le calzaba a Cruchaga como un guante.

Poeta de sensibilidades múltiples, de un lirismo lúcido, anclado en una conciencia crítica que a su vez se finca en su yo-relacional (yo-psicológico en consonancia con los otros y lo otro, el yo-individual imbuido de lo colectivo, que construye su subjetividad en la medida que asume la otredad como algo propio), elige, en estos dos libros, la actualidad “como espacio privilegiado donde irrumpe lo poético”, como diría el autor argentino, al tiempo que opta por un “lenguaje verosímil”, en el que las imágenes y los contrastes (de belleza patética) ponen de manifiesto su ser común denominador de experiencias ciudadanas, tanto como del hombre del siglo XX.

En estos dos libros, el poeta no se sustrae de la “opresiva atmósfera” de lo cotidiano, enmarcada en los parámetros de lo occidental cuyo “extravío ontológico” lo ha llevado a implantar el “instinto de muerte” y a evitar con ello el canto del poeta, no su palabra. De ahí, quizás, que arranque su Pie en Tierra diciendo:

“Vida intensa la rosa que muere pronto.
El cuerpo mordiendo el grito en la boca.
Los días seculares. Los cuerpos cansados, sin reír;
la casa estrecha. Sin sombras y sin alma:
habitaciones sin muebles donde la aurora
es casi hoyo y la luz una bóveda”. (p.5)

y más adelante, en Cuestión de Conciencia, diga:

“Hemos llegado hasta la fosa de la barbarie
y respirado huesos y obsesos pálpitos de sombras.
Nada nos detiene aunque el dolor cubra el alfabeto.
Hay neblina en la palabra y lobos en el alma,
y, entre ambas, un cielo de grises y rastrojos.” (p.111-112)

Ya antes, en Oscuridad sin fecha, habrá dicho:

“El País que sueño arde en mi alma
con sus crudas huellas de muerte cotidiana.
Aquí nacieron mis ojos y vi el sol sobre la tierra,
girando sobre la retina de la noche y de la aurora.
No fue fácil tocar el fondo de sus labios:
para recorrerte miles de cuerpos cayeron sin resucitar,
heridos, ciegos, bajo una lluvia de ventanas.
País densamente hondo de féretros, de noches,
y sombras que se llevan las manos al pecho
para hacer creer que duele, punza, el recuerdo de la penumbra.” (p.30)

Así como en su poema Eterno juego en los ojos:

“Eran ellos y yo, todos los muertos
habitantes subterráneos del fuego,
de peces siderales con lámparas sangrantes.

Era yo cuando la sangre penetró otro espíritu.

Era yo frente a las luciérnagas del vacío.
Sigo siendo yo, es verdad, con otro corazón entre labios fugados
y una soledad con osamentas.” (p.66)

O bien como recoge el poema titulado Anticipo, del mismo libro:

“¿Adónde se va desnudo masticando el último beso?
No. No lo sé. No sé si Dios vive en esta agua oscura.
En este cielo duro bajo tierra…
Muchos me dijeron: Aquí comienza la vida eterna,
pero esto es extraño cuando uno se pierde
en los brazos hondos, sin origen, de la herrumbre.
Otros invocaron el misterio de Lázaro y fue inútil.
Sólo la tierra se movió con la pala del sepulturero.” (p.78)


Quizás por ello, “incapaz de reconciliar el sueño de la fe con el horizonte de la experiencia”, como diría Kovadloff, y por cuanto ese instinto de muerte ha impedido a su vez la existencia de un “espacio redencional” que le otorgue una esperanza, el poeta (como otro hombre en el mundo, o como un Dios), haya fundado su ser de poeta, su quehacer poético y su poética en un único principio rector que no es más ni menos que un “principio ético-estético”, entendiendo por ello lo que posibilita y da cuerpo al estar siendo del ser humano en el estar, y no al estar del mismo sin ser, tal como se desprende de la lectura del poema Dolor de patria:

“Patria, intangible eres. Infortunio eres.
Túnel eres: humo de la brasa donde gobierna la neblina
y los acantilados crecen como arbustos
de espesas montañas:
no encuentras más resquicio a la esperanza
que el aguacero que te arrastre al mar
donde acabe el dolor de estar sin ser>.

a lo que el poeta opone radicalmente otro poema titulado Oficio de poeta, en el que dice:

“La mirada amiga de tantos poetas,
está allí, lluvia en la frente,
universo humano de ventanas,
abriendo sueños en los labios del futuro.”

(…)“Hoy puedo nombrar y sujetar las palabras:
es mío el íntimo reflejo del ojo,
la fiel caligrafía de la herida
y el arcano gesto de la conciencia.

Lo demás es inútil. Inútil la muerte, la pistola
la navaja y la posesión ajena.
Inútil los caminos mudos.
Inútil el regazo si no tiene el halo pagano
que lo hiera.

(Luego el poeta vence al gusano tutelar de la vida
para ganar la luz irreversible de la mariposa)…

Mi oficio, entonces, es de insomnios, umbrales y cenizas.” (p.79)

Habiendo ganado la luz para los hombres a través de la vigilia, situado siempre en los límites de lo existente, haciendo acopio de los rescoldos de la Historia –de lo deshumanizado, el poeta restaura lo humano por su oficio y por ello vence a la muerte. El futuro, pues, se llenará de sueños de otro futuro más lejano y atestiguará que el poeta es un deber-ser ineludible del hombre en tanto conjunta humanidad. Es así que la “función ontológica” de la poesía y sus poetas (la ‘razón-de-ser’), queda sellada de manera irreversible.

Pero, volviendo a lo del principio, a aquello de ‘poeta social’, André me seguía dejando la interrogante siguiente: ¿No se nombra como poeta social porque no se concibe, en tanto poeta, como un “hacedor de lo real” sino como un “intérprete del mundo”? Ojo con esto, me dije, pues ciertamente pareciera al leerlo, en una primera vuelta, que no es un poeta propositivo con su mundo y, sin embargo, ya decodificando los elementos que intervienen en el acto creativo y su producto, en este caso su poesía, descubrí que: ya sólo el ámbito en el que el poeta se instala para ejercer su oficio, para devenir quien es, nos dice mucho acerca de la respuesta a mi pregunta, pues no se trata sólo del mundo con su diversidad de poblaciones, culturas, lenguas y costumbres, el país natal, con sus ciudades llenas de calles y problemas, las zonas rurales abandonadas, desposeídas y sufrientes, (todo ello como puede desprenderse de la temática que abarca y como ustedes comprobarán cuando lo lean), sino su ámbito real, el que opera sobre sí mismo y le da sentido en tanto realidad concreta al tiempo de extenderse a la ‘otra’ realidad, la de los otros y lo otro, aquello que el poeta ha adoptado como suyo, como constitutivo y raigalmente suyo, es una ínsula nominada y creada por Cervantes… y este hecho, este hecho de situarse precisamente ‘ahí’ es el que opera como ‘clave’ para descifrarlo.

Por supuesto, me refiero a la ínsula de Barataria en la que Sancho Panza fungiera como Gobernador. Pero, para comprender mejor lo que enseguida habré de decir, voy a compartir con ustedes algunos fragmentos de una clase de literatura de la Universidad Complutense de Madrid, que bajé de la Web [2], en la que se explica y aclara qué significa Barataria en la historia del mundo (no sólo el literario) y, sin duda, el por qué de la adopción de ella por parte del poeta, como un espacio interior en el que está cimentada su palabra, como ya dije, al tiempo que opera (y esto es lo interesante) como propuesta sutil para todos los hombres. Escuchemos pues:

Antes que nada, conviene decir que, por lo común, se cree que Don Quijote es el opuesto exacto de Sancho Panza, punto sobre el cual “Salvador de Madariaga acude a clarificarnos, "…esta línea antitética de primera impresión se resuelve en un delicado y complejo paralelismo cuyo desarrollo es una de las maravillas de este libro genial. Sancho es, en cierto modo, una transposición de Don Quijote en una clave distinta”.

Dicho esto, y entrando ya en lo de Barataria, ya cuando Sancho va a asumir su cargo como Gobernador, “Don Quijote previene a su escudero de los peligros que traen las altas magistraturas: "... que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones” (...y le aconseja) “no olvidarse de la humildad de su procedencia, "has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiere igualarse al buey", "has gala de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores.”. (...Así) “Su humildad lo lleva a renunciar al “don”, será Sancho, Sancho a secas. “Refugiarse en su antroponímico sin trastocarlo es asumir su origen pero es también mostrar a sus súbditos cómo el hombre puede romper las amarras del determinismo y apuntar a la libertad.”

“Don Quijote le explica cómo aplicar la justicia: "Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico". Debe buscar la verdad "por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre" y ser piadoso con el que sufre. "Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones”. “Son famosos los juicios que lleva a cabo, tal es su trascendencia que a partir de allí los insulares "tuvieron a su gobernador por un nuevo Salomón”.

“También es significativo lo que piensa hacer después de empaparse de pueblo en sus salidas de ronda por las plazas, como aconseja Don Quijote en su carta: "Visita las cárceles, las carnicerías y las plazas; que la presencia del gobernador en lugares tales es de mucha importancia>. Dirá Sancho: "es mi intención limpiar a esta ínsula de todo género de inmundicia y de gente vagabunda, holgazana y mal entretenida; porque quiero que sepáis, amigos, que la gente baldía y perezosa es en la república lo mismo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen”.

(Sancho) “Da pruebas de su honestidad y de no abusar de su poder : "desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano: quiero decir que sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgo, bien al revés de cómo suelen salir los gobernadores de otras ínsulas”.

(Cervantes), “disfrazando de parodia el gobierno de Barataria, sugiere a los lectores de su tiempo que el hombre puede rasgar las ataduras de su estamento social y desde la libertad, construir la equidad.”

“Él enuncia una metáfora poética detrás de la cual se esconde una posible metáfora social: los Sanchos del mundo gobernando para los suyos, encarnando la búsqueda de verdad y justicia.”

“Al igual que su amo llega a la conclusión de que así no debe ser el mundo y a partir de eso trata de cambiar la realidad”. […] “La hazaña de Sancho es "el trasbordo de un mundo a otro, de uno ruin a otro noble" y eso mismo es lo que planteamos en la clase: la posibilidad de creer en una utopía y acercarnos a ella.”

Es, pues, desde una intra-metáfora (imitando a Unamuno), de una metáfora poética encarnada en sí mismo, que el poeta nos habla.

“He soñado, no lo niego. Pero los sueños
no existen más allá de la vida misma.
He soñado con una ciudad última:
-hacienda de pescadores justos-;”(p..26,Oscuridad sin fecha)

dirá el poeta en su libro Oscuridad sin fecha, aunque advierte, en los siguientes versos, cuán difícil y peligrosa es la tarea de pretender que los sueños se conviertan en realidad en un mundo como el nuestro, hijo de su tiempo, heredero de la filosofía de Descartes y por tanto de la Modernidad (y hablamos del siglo XVII), en la que se asume que por el hecho de pensar y pensarse (“Pienso, luego, existo”), el hombre es el garante de la existencia, y por ello crea devenir el dueño y señor de todo cuanto existe.

“El siglo XVII ─dirá Kovadloff─ asentó las bases de una epistemología a la que todavía estamos pagando tributo. Su tesis primordial, que es, a la vez, la más petulante de sus tesis, pretende que la lógica del entendimiento gobierne arbitrariamente la del mundo, y supone que la obsecuencia y el servilismo de la naturaleza hacia el hombre serán infinitos. Se establece así, entre las leyes de la observación y las que son inherentes a lo observado, un vínculo de dependencia a favor de las primeras: conocer significará dominar, saber querrá decir estar en condiciones de sojuzgar, y el progreso será homologado a la pura explotación. Desoída, y más que desoída, devastada, la Tierra es hoy un receptáculo de órdenes, el territorio de una cadena de abusos monstruosos practicados en nombre de una concepción de la vida que esconde detrás de eufemismos tecnocráticos, los impulsos de una sensibilidad criminal.” [3]

Por ello, siguiendo con lo del sueño y los pescadores justos, en los siguientes versos el poeta afirme:

“a cambio he tenido casa sin balcones, manos obscenas,
y una marea cuyo filo corta los labios.” (p.26)

O como dirá en Sombra del País (I), de Oscuridad sin fecha:

“De repente, alguien te cimbra un arpón de soledades;
esto, porque te consideran conspirador de la noche.” (p.28)

Sin embargo, y pese a que como dirá en el poema Mis ojos ahora, del mismo libro:

“A la mañana también le digo noche
y a los huecos del terror les digo paz” (p. 1º28)

y pese a que el “estatuto ontológico” del mal social de nuestros días viene, según el autor, de la conquista, y se formaliza legalmente a partir de la Independencia (con lo cual personalmente no estoy de acuerdo porque considero que obviamos el enunciado de la repartición del poder en la época pre hispánica, también raíz de nuestro mal), el poeta pida que resucitemos:

“Los que no han podido amar la vida,
resucitados sean, convertidos sean,
no serviles
a la cruz
ni a la trinchera
ni a la tumba.” (p.113, Pie en Tierra)

“Para aquellos que hacen estallar begonias sangrientas,
un rayo de luz haga
gotear pájaros de sus sienes...” (p.114, Pie en Tierra)

Opuesta así la resistencia del poeta al “instinto de muerte” que permea nuestra historia, abierto a la indagación del otro sobre su quehacer y su oficio, sabedor que este oficio es el garante de humanidad y de futuro, diga de pie sobre la tierra:

“Si alguien me pregunta, ahora, qué hago, yo digo que
cavar
en la tierra: busco la comunión del pensamiento,
para ello, extiendo los brazos y me interno, confiado,
en el bosque...” (p.125 Pie en Tierra)


Siéntete, pues, André, honrado de ser el depositario vivo de la frase de León Felipe con la que concluye la clase de literatura antes aludida:

“El poeta no es aquel que juega habilidosamente con las pequeñas metáforas verbales, sino aquel a quien su genio prometeico despierto lo lleva a originar las grandes metáforas:
sociales,
humanas,
históricas,
siderales ...”



Claudia Hérodier
Jueves 6 de septiembre de 2007




[1] Kovadloff, Santiago. Los poderes del poeta, Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 1991.
[2] Roxana Sosa y Alicia Brandou. Extraído de http://www.ucm.es
[3] Opus cit. pág. 47.




miércoles, 5 de septiembre de 2007

Total memoria_Claudia Hérodier

Fotografía: Claudia Hérodier, El Salvador.





Total memoria


A: G.E.(por haber ayudado a recuperarme a mí misma)

"¡Vamos, esto es realmente un espectáculo
que ha sacado a los muertos de sus tumbas!
¡La poblacion de los viejos cementerios
de las colinas, corre a verlo!
¡Fantasmas! ¡Fantasmas innumerables en los flancos
y en la retaguardia!".
Walt Whitman(De "Balada a Boston", 1854)



I
Ciudadanos de una tierra de raíces...
¡Manglares vagabundosbus
cando lo blanco en unas alas!
Cadáveres ya de cuerpos que no existen
caminando con muletas hacia la gran ciudad buscada...

Cojos indecisos por una libertad de papel
bajando gradas.
Manoseada forma de hablar y de decirse.
¡Nada clara!
Abofeteando la inteligenia que calzamos
¡fruta jogosa con su propia tierra exacta!
¡Soberana forma pensante toda una
!atentada
por explosivos cargados con la dinamita de 9 muertos,
hoy, que han crecido las murallas.


II
¿Y adónde, en la razón y en el juicio,
los otros sesenta y nueve mil novecientos noventa y un
cadáveres?
En qué cárcel de oscura pestilencia se quedó el vecino,
el hijo del comerciante, el profesional instruido,
la muchacha joven que quiso interpretar con sus entrañas,
la Sinfonía del Nuevo Mundo?
¿QuÉ avioneta los arrojó al mar casi cadáveres?
¿Qué perro devoró sus carnes?
¿Quién fue el que ató sus manos a la espalda?
¿Por órdenes de quiénes se mutilaron sus huesos,
se electrocutaron sus miembros?
¿Cuántos torturadores hubo? ¿Adónde están y quiénes fueron?
¿Adónde, quiénes
y a cuántas ratas metieron
en las vaginas de las vírgenes?
¿Qué cuchillo o qué cigarro se aproximó a los ojos?
¿Cuántos escupieron sobre los rostros y quiénes siguen siendo
los que dan la cara?
¿Cuántos quedaron putrefactos en las paredes de las cárceles,
incrustados en las aguas de las bocanas?
¿Quiénes sacaron a quiénes de sus casas, por la noche,
con sus carros blindados, para que jamás volvieran,
para que nunca retornaran?
¿Quién dio la orden?
¿Quiénes se jactan de tener Próceres en sus familias
y celebran cada año la Independencia de la República
-ganada a punta de curas rebeldes, en su tiempo-
y ahora piden hostias en las misas
y se dan golpes de pecho
en las espaldas?
¿Con quiénes habla Matías Delgado ahora,
que ha tenido que acoger al arzobispo
y a siete nuevos curas masacrados
en el seno de un viejo 15 de septiembre?
mientras el país deja que pase todo
como agua...
¿Quiénes y adónde arrojaron las doradas semillas
para el estallido?
¿Quién cosechó el fruto de la soberbia, de la inconsecuencia?
¿Quién nos refrescará la total memoria?
¿Cuántos caminaremos por los caminos,
para desenterrar a los muertos?
¿Unir sus pedazos?

¿Qué hueso tomará la decisión por mí?
¿QuÉ haremos todos, esta vez?
¡La vida va pasando! ¿Pasa?

III
¡No sé qué harán ustedes!
Por mi parte,
no voy a basarme en la muerte de sólo 9
cuando hay 69,991 más, esperándome
con su azadón de tiempo y su maleza en punto.
Por mi parte, quiero tener presente que junto a esos 9,
quedaron 69,991 guisos a la mitad de sus hervores,
desayunos intactos,
televisores encendidos,
radionovelas al aire.
Madres rotas. Mecedoras moviéndose. Esperando.
¡Que en el sueño, la pesadilla no se arrodilló nunca!
Que de esas 69,991 irrecuperables pulsaciones,
hubo miles de mujeres solas en su noche de bodas,
hombres descuartizados a la mitad de un orgasmo,
abuelos desdentados aguardando su atol de maiz,
su cajita de maicena.
Cabezas de niños pidiendo leche. Con la boca abierta en el pecho
de sus madres.
Aullidos horribles en mitad de la noche.
Pueblos errantes...

¡Libros que todavía aguardan, para que los lea alguno!
Febrero 26/97
Leer más en: www.artepoetica.net


domingo, 2 de septiembre de 2007

El hombre inconforme_Antonio Gamero

Ilustración: Antonio Gamero, visto por Manuel José Arce y Valladares

El hombre inconforme



Nada he perdido porque nada a la vida traje,
Y me siento feliz de haber nacido pobre,
Porque el rico no puede
Parir con gran dolor las cosas grandes
Y luchar en la lucha de los hombres.

Feliz de haber mordido el corazón del vicio
Y de haber sido siempre un inconforme.
Yo nunca he sido esclavo de la monotonía
Ni de la rigidez perenne de las torres.
Abomino del rictus
Que fatiga la muerta sonrisa de las momias,
Y me arrastra el ejemplo de los seres
Que hallan pequeño el mundo para sus incursiones.

No puedo conformarme
Con que haya junto a mí tantos patanes
Que, en cambio de codearse con mi angustia,
Debieran estar ya en los mudalares.

Yo quisiera ser de algo muy etéreo,
De algo que no se pueda contener en los frascos
Igual que una loción o una sardina,
De algo que nadie toque con sus groseras manos:
Que pueda ir libremente de la calma a la tromba,
Del bullicio al silencio,
De la virtud al vicio,
De la piedra a la rosa,
Del más grande pecado al arrepentimiento,
Del rojo fuego al agua,
Del lodo al mineral, y de la urbe
A la verde quietud de la montaña.
Yo quisiera estar hecho de la esencia de Dios
Que pasa por el lodo sin mancharse,
Que, sin pecar, la vida de los hombres suprime,
Que desata la guerra y no es Atila,
Ni es nazi, ni fascista, ni rojo bolchevique.

¡Mentira!, yo no puedo resignarme
A ser hombre vulgar como los otros;
Y voy, en mi pequeña y angustiada existencia,
Buscando días nuevos, nuevas noches,
Nuevos mares de fuego en qué abrazarme.
Buscando nuevas luchas para no ser jumento
Que se aburre de hacer el mismo viaje.

Y clamo porque todo el mundo sepa
Que soy un inconforme,
Y que, amigo del vicio y las virtudes,
Soy hecho, mitad Dios y mitad hombre!
Leer más en: www.artepoetica.net


viernes, 24 de agosto de 2007

La noche ciega canta para vos_Heriberto Montano

Fotografía: Heriberto Montano, El Salvador 1950-2007
Fotografía tomada por René Chacón Linares

El poeta Heriberto Montano falleció el día 23 de agosto de 2007.




La noche ciega canta para vos




Sol indeciso has dejado
Una nube sangrante suave terciopelo de la tarde
Sol sangrante ojo hermoso que me ve
Mientras el polvo de los días pasa por mis dedos

Mientras ella desnuda su cuerpo flaco
Su cintura de avispa que mueve a cuatro vientos
Baila y fuma cigarro tras cigarro
Bajo la luz tenue roja sangrante
Una nube sangrante suave terciopelo de la vida
Advenediza nube que arropa su desnudez

El sábado se desliza serpiente emplumada
Mientras se mueve desnuda desnuda de amor
Su cuerpo flaco de serpiente húmeda de amor
Bajo un ojo moribundo
La tarde un ojo rojo la observo transparente
De amor tenue nube voluptuosa de la tarde

Sol indeciso hoy muerto has dejado
Entrar la noche en el agujero de la luna
Y el polvo de los días pasa por mis dedos

Ella baila como si el cielo sangrante se detuviera para ella
Y las estrellas de su vientre parpadearan
Vientre un poco saliente bajo sus costillas
Serpiente embarazada
Ojo que la mira vicioso lujurioso sol moribundo

Baila serpiente de amor
Brisa que viene con la piel húmeda de amor
Serpiente emplumada que baila sin rubor
El universo es una copa de olvido

Su cuerpo flaco su agujero caliente su vientre
Saliente donde se posa el sol

El tiempo está agotado
Sol anaranjado
Ella bailó para mí para mí
©Heriberto Montano
Leer más en: www.artepoetica.net

martes, 21 de agosto de 2007

Al silencio_Miren Eukene Lizeaga

Fotografía: Miren Eukene Lizeaga






Al silencio, que no existe



Al silbido del tren que cruza.
A la seca hoja, que en cemento rueda,
salta y arrastrándose se aleja.
Al reclamo amoroso de una pompa,
que en la garganta rampa y explota,
llamando a su pareja.
Al goteo de un grifo,
Al cantarín salto del nacido arroyo.
Al retoño escondido en su nido,
en la cuna mecido,
piando, llorando, por su alimento.
Al murmullo del aire, que acampa
en la nerviosa arista de una hoja,
la mueve como un artista,
y al sol abanica.
Al latido interno de los pulsos,
rumor que al corazón viaja,
batiendo corazones, al ritmo
eterno de la vida.
A las ráfagas de mar y monte,
que en al oído confunden
buscando en el horizonte
llanuras de tierra o agua.
Y a la caracola que en tierra
el sonido del mar reproduce.
©María Eugenia Lizeaga
De: Poesía vital, ediciones Beta, Donostia, País Vasco.
Leer más en: www.artepoetica.net

miércoles, 15 de agosto de 2007

A la poesía_Roque Dalton

Fotografía: Roque Dalton





A la poesía




Agradecido te saludo poesía
Porque hoy al encontrarte
(En la vida y en los libros)
Ya no eres sólo para el deslumbramiento
Gran aderezo de la melancolía.

Hoy también puedes mejorarme
Ayudarme a servir
En esta larga y dura lucha del pueblo.

Ahora estás en tu lugar:
No eres ya la alternativa espléndida
Que me apartaba de mi propio lugar.

Y sigues siendo bella
Compañera poesía
Entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol
Entre mis manos o sobre mi espalda.

Sigues brillando
Junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca
En las ciudades y los montes de mi país
De mi país que se levanta
Desde la pequeñez y el olvido
Para finalizar su vieja pre-historia
De dolor y de sangre.
©Herederos de Roque Dalton,
Del libro: Poemas clandestinos.UCA-Editores, San Salvador, El Salvador, 2000.
Leer más en: www.artepoetica.net

martes, 14 de agosto de 2007

Río del olvido_Vladimir Baiza

Fotografía: Vladimir Baiza_Tomada por René Chacón Linares





Río del olvido




Sumergirse en El Leteo, bajar a los recuerdos y los sueños,
destrozar del ayer los cauces que te infectan,
las aves que volaron ya no existen, ya no sienten,
no palpitan,
quemar las naos y estandartes.

Borrarme de tu mente, ser como las piedras apabullantes,
cantar que es mejor la muerte,
lo has pensado,
herir con graffiti y arcoiris tu semblante,

luego el silencio,
la nube brotando en el roquedo.
©Vladimir Baiza.
Leer más en: www.artepoetica.net



domingo, 12 de agosto de 2007

Poetas alados_Nora Méndez

Fotografía: Nora Méndez




Poetas alados


A Saúl Ibargoyen



El poeta no congenia con los zapatos
Esos negros arribistas
Sólo buscan el beso de la loza
El rumor pujante de la acera
Y la amistad promiscua con los desinfectantes.

¡El poeta ama sus alas!
Pero el nuevo orden prohíbe a los poetas alados.

Sus vuelos se cancelan
Y registran sus papeles
Por negros o rosas.

En los cuatro puntos cardinales
Se instalan radares,
Queman las mil y una noches,
Los dragones y pegasos.

El poeta no tiene más remedio
Que esconder sus alas rojas
Guardar en zapatos sus garras
Comprarse un paraguas
Y empeñar la alfombra mágica.

Negros zapatos, negros
Todo el día de arriba para abajo.
Pero el poeta sonríe…
Ningún aparato advierte
Ni sospecha el magnífico detalle:
Las cintas de sus zapatos son azules.

El poeta vuela
Sobre la metáfora del aire.
©Nora Méndez
Del libro: Pintura fresca, Colección Poesía, 2006, Vol. III, Imprenta Universitaria, Universidad de El Salvador.
Leer más en: www.artepoetica.net


viernes, 10 de agosto de 2007

Crónica sobre hérores y tumbas_Ricardo Castrorrivas

Fotografía: Ricardo Castrorrivas





Crónica sobre héroes y tumbas



(Carta para Alejandra Olmos)
¿Sabéis que cuando pienso en el anillo de hierro escondido
Bajo la piedra, por la mano de un demente, me recorre el
Pelo un estremecimiento?
Conde de Lautreamont



Mentira. No todo está permitido.
Bien sabes que Iván Karamazov
Estaba equivocado. Existe.
Como tú… Como yo. Mientras existamos.
Por eso duele tu vivir, Alejandra.
La vida ciega de tu padre.
La vida errante por Europa y Asia,
Buscando su propia búsqueda
Entre laberintos y desiertos,
Los subterráneos y cavernas
Hasta llegar donde el Gran Viejo del Cielo
Y perder los ojos en el pico de los buitres.
Mentira. No está permitido. Es prohibido.
En la lucha, Malderor pagará por su crimen.
Pagarán todos los que ansían la meta.
Siempre estarán Ellos vigilantes
De nuestros pasos cautelosos y nuestros ojos
Siempre estará allí Wanda
Robándose sin querer tu amor incomprensible
Y Molinari como un dios dirá
Que es imposible amarte. Sin comprender.
También Bordenave actuará en la sombra.
Sin comprender.
Como no comprendió Marcos Molina
Aquella vez que te desnudaste en la playa
Frente a la tormenta y las olas.
Gritará como siempre su miedo cerval al sexo
Y a Dios.
Correrá desamparado por la arena y las pampas.
Entonces (no en sueños sino vívidamente)
Te internarás en el bosque
Y caminando desnuda bajo la lluvia
Desafiarás los relámpagos y gritarás que Dios no existe.
Y se apartarán los rayos de ti.
Inmune. Victoriosa. Vendrás a mí como la seda.
Con misterio. Dejándote escudriñar en el lecho
Sin que pueda hallar tu secreto ni tú lo repeles.
En la oscuridad (estoy seguro)
El clarinete y los ojos húmedos del tío Bebe
Estarán espiándonos el amor desnudo.
Gozándose en su locura de notas monocordes.
Será entonces cuando la voz de Gardel
Llegue como desde el fondo de un poso de llanto
Y tus huidas al mundo que no conozco.
Y tus silencios.
Y tus revelaciones brumosas
Mientras gustamos el vodka del loco ruso,
El Iván Petrovich de las drogas malignas
Y los conciertos de brahms.
Y de nuevo tus huidas
Y mi desesperación.
La angustia, la obsesión.
Mi amor atormentado y atónito.
Mientras Bruno lame mis heridas
Y habla de Georgina. Y comprende
Y yo sueno (o pienso) cuando dijiste
Te necesito porque somos iguales.
Y tras desaparecer entre la indecisión y las calles,
Me dejaré llevar por mis pasos
A través de Avenida de Mayo o La Plata con mi desempleo
A mi hambre.
Hasta que Tito D’Arcángelo me invite a beber
Y el fuego caiga en mi estómago
Mientras pienso dolorosamente en tus cosas.
Sí, Alejandra es como si nada.
Como encontrar a Borges sin conocerlo
Y tras charlar con él
Quedar con la impresión de no haberlo conocido.
Así eres tú. Incomprensible. Desconocida siempre.
Dime quien eres.
No tu linaje de sombra. No.
Sino tú misma. Alejandra Olmos.
Sé tú misma. Déjalos.
Olvida ya la tragedia de Quebrado Herrado.
Al fin tío Pancho y Patricio
Están muertos. Murieron fieles.
Creían en la Patria.
Tú no. Cree en ti y en mí. No me dejes,
Alejandra. Olvida para siempre a la tía Escolástica.
Olvidemos la actitud de eternidad
Que asumió desde el día que tiraron la cabeza
Del coronel Acevedo por la ventana de su casa.
Él también creía en la patria
Y lo decapitaron.
Tú no eres eso. Vámonos. Desafiémoslos.
Está mi amor. Que eso te baste.
No debemos correr sesenta leguas hasta Bolivia.
Qué nos importan los huesos del general Lavalle.
Tenemos a Chichín, a D’Arcángelo, a Bucich
Y a su camión que rompe el aire.
Deja a tu padre entre laberintos!
Déjalo que se pierda entre las alcantarillas
Y los sótanos negros de Buenos Aires.
Ellos son poderosos. Ya está todo hecho.
Iván Karamazov murió equivocado.
Y Maldoror hurga su crimen.
Norma Pugliese está ahora magdalena,
Arrepentida de las orgías sádicas con Fernando.
Tu padre ha perdido los ojos
Para pagar el pecado de haber cegado los pájaros.
Los anarquistas están liquidados.
Todo está terminado Hasta la ciega aquella de París
Que se acostaba con otros delante
De su marido paralítico.
Todo está finalizando. Todo. Sólo quedas tú.
Ven. Nadie nos verá. Ni ellos.
Quiero salvarte.
Quiero salvarte.
Hoy parto hacia la Patagonia
En el camión que rompe el aire austral.
Sólo tengo mi amor y creo más que nunca en la vida.
Debo apartarte de tu destino.
Porque esta noche llegarás a la Plaza de Concepción,
Entrarás por la puerta maldita
Y sin poder evitarlo te acostarás con él
En una unión espantosa. No debes hacerlo.
El es tu padre, Fernando Olmos. Y tampoco lo evitará.
Es su castigo por haber violado la región de tinieblas.
Después
Te espera la muerte. Morirás con tu padre, incendiados.
Quemados por vuestro mismo fuego.
Y yo quiero evitarlo.
Y yo quiero evitarlo.
Aquí está el camión con su ruta austral.
Partiremos con la Cruz del Sur en los ojos.
Debes venir, Alejandra. Burlemos el destino.
Mi amor atónito Mi vida alucinada.
Mi obsesión. Mi angustia está esperando…
©Ricardo Castrorrivas
De: Suplemento Cultural Tres mil, Diario Colatino, #729, San Salvador, El Salvador, 22112003.
Leer más en: www.artepoetica.net