jueves, 19 de enero de 2012

TRES POEMAS DE MARISOL FLAMENCO


Marisol Flamenco, El Salvador





NO PUEDO EVITAR




No puedo evitar mirar el ayer,
recordar con nostalgia
todo lo que fue.

Todo lo que significó tener,
todo lo que me hizo enloquecer.

No puedo evitar sentir su presencia,
sentir como se eriza mi piel,
recordar sus caricias,
ese pasado tan cierto,
que al cerrar los ojos
vuelvo a tener.

No puedo evitar mirar el ayer,
como la ráfaga de un viento
que ya fue.
De una tormenta que ya pasó,
y de un adiós que me marcó.

No puedo evitar sentir lo que siento,
querer un instante,
odiar después.

Odiar primero,
querer un instante.
Saber que el ayer fue eso
y que ya no es.

No puedo evitar sonreír en silencio,
seguir viviendo aunque aveces
sienta que haya muerto.

No puedo evitar viajar al pasado,
comprar las historias que
me hicieron creer,
que la felicidad en sus ojos
podría ser.

No puedo evitar recordar el ayer,
como el más lindo cuento
que he podido leer.
Y aunque en sus páginas
hubo espinas,
hoy brillan en ellas,
el perdón y poco a poco
aparece el olvido.
Copyright ©2008




YO SOY ELLA





Yo soy ella
A quien tú buscas
En la arena y en el mar.

Yo soy ella
Flor y aroma
Agua, sal y manantial.

Yo soy ella
A quien tú amas,
A quien no puedes olvidar
A quien buscas
A quien quieres
Yo soy ella
Y eso siempre
A si será.

Yo soy ella
Y te acompaño
Vestida de soledad,
En las noches de ausencia
En cada despertar
En las flores
En el viento
En el agua
Y hasta en el mas allá.

Yo soy ella
Quien te ama de verdad.

Yo soy ella
La nostalgia
El recuerdo y una voz
Un eco misterioso
En lo profundo de tu amor.

Yo soy ella
Quien te ama y quien
Te espera
Aquí, en la eternidad.
Copyright ©20





ECLIPSE




Recordando cosas de mi infancia...

El cielo comenzó a nublarse de tal forma
que mi cuerpo
comenzó a temblar.

Mis piernas perdieron
el equilibrio,
Mi corazón palpitaba
sin parar.

Mis ojos se perdían
en la oscuridad del día.
Invadida por una inesperada
melancolía.

Un silencio aterrador
se pronunciaba
la tarde en la que el sol
se nos escapaba de las manos.

Un aro de luz iluminando,
Un anochecer anunciado
En medio de una tarde
Incrédula y abandonada
En la que mis ojos,
y mi alma
Eran testigos de la unión
Apasionada de dos viejos
y entrañables amantes.

El Sol y la Luna
Que por unos segundos
se amaban.

Eclipse de amor/ Aro de luz
Una tarde de mi infancia,
inolvidable.
Marisol Flamenco©2009

miércoles, 18 de enero de 2012

TRES POEMAS DE MANUEL LUNA


Manuel Luna, El Salvador





PREGUNTAS LEJANAS
[ a mis padres y hermanos ]



Padre, Madre
¿ dónde quedaron las fotos ?
o ya ni las fotos
¿ dónde están sus hijos ?
[ mis hermanos ]
¿ dónde estamos los hermanos ?
o ya ni los hermanos
¿ Dónde estamos los que éramos ?
Padre, Madre
¿ quiénes somos ahora, seremos otros ?
¿ qué haremos para vernos mañana
o ya ni nos veremos
Padre, Madre:
Todas son respuestas que se hacen adivinatorias




PAISAJE LEJANO



Un cielo muy cielo
Un cielo de allá
Un camino terroso, agrietado
Por ese sol de allá
Un verde de árboles
Coloreados a frutas
Unos anacardos amarañados
Unos cuelgan aun verdes
O amarillos o ya rojizos
Todo plantado a la tierra
Bajo ese brillo candente
Y aun tus ojos
Y aun mis ojos
En ese cielo muy cielo
En ese cielo de allá




SALVATRUCHA EN EL NOMBRE DEL NOMBRE



En mi sien izquierda tatuaron en rojo
salvatrucha de salvadoreño
Y
Siete lágrimas entintadas rojas
Que gotean de mi sien a mi corazón
Esas lágrimas no son muertes que hice
Son siete muertes que dejaron los asesinos
Tiradas en el suelo de la casa
A pesar de que estos dejaron sus huellas
Nadie hizo caso a estas muertes
Porque la muerte era lo nuestro en esos días.
Yo escape
Y continúo en este tren
Que va de frontera en frontera
Que va de la noche a la madrugada
Entonces comencé a vivir
Hacia delante, donde me llevaba la vida
En mi pecho del lado izquierdo
Tatuaron un disparo que no me toco
Los disparos dieron en mi madre
En mis hermanas y hermanos
Del lado de mi sien izquierda
Se lee salvatrucha de salvadoreño
La sangre de mi pensamiento gotea
La sangre de mi sangre cae en mi corazón
En el nombre de mi nombre
Esta tatuado salvatrucha
Salvatrucha de salvadoreño.

martes, 17 de enero de 2012

TRES POEMAS DE LAURA ZAVALETA


Laura Zavaleta, El Salvador




MATERNIDAD




Mi abuelo le dijo algo al oído,
ella parió un mundo
y luego otro y cada vez más geométrico
el círculo se fue cerrando
y el mundo era abarcado por su falda.
Ahí subíamos a bordo.
Entrábamos al Arca.

En todos sus rincones
mi abuela esparcía leche,
sobre los abismos
donde se fundaban las jurisdicciones
de nuestros fantasmas.
Ella nos daba de comer.
Nos arropó con la nieve
que cubría sus párpados.

Llenó de nieve mi lengua
y quedó dormida
hasta que me quiso mostrar el alfabeto.




HUMO




Él pintaba, esculpía,
me hacía un retrato de niebla con su boca
y tiraba el humo
más allá de la nostalgia.
Tallaba
las líneas de una mano que no existe.
Hacía una casa
Donde cabía el agua estancada.
Hoy el agua es madre
y tiene un montón de insectos
pegados a su nombre
como mis recuerdos.




MUJER Y MUERTE



Querida: Los segundos sin permiso, pasan
y todo es estrujado acá dentro.
En la cabeza cargo un nudo de inviernos y solo digo:
cómo vas conduciendo la noche mientras desciende
de mí, este largo hilo de hormigas
todas, con tu cabeza de diosa;
con tu crueldad de animal insondable.
Sobre mí hay un dedo infinito
que se desliza y dibuja en mi arena
la forma de un mar que devora y arrastra,
y camina desesperadamente hambriento,
y es una serpiente inmensa que muerde mis talones.
Y no hay nadie
que cierre los ojos por mí.
Y el aliento, la música y la lámpara
son solo ilusión y nada pesa.
Sigue y camina tu abrazo,
en la transpiración, ésta, de realidades
yo solo guardo un sabor de niebla en la boca.

lunes, 16 de enero de 2012

TRES POEMAS DE MARIO NOEL RODRÍGUEZ


Mario Noel Rodríguez, El Salvador





PARA DESVESTIR A UNA CEBRA




No hables de paisajes a la más bella de todas.
La sola voz enturbiaría su corazón.
Preferible si el incienso inunda de cortinas,
invade con la tibieza de otrora horizontes.
Besa su asombro,
despacio muy despacio dile su beldad en letras de coral,
corónala con los ojos cerrados.
Cuando llegue la desnudez –portera del paraíso-
cúbrela de mimos
y cuelga la piyama en las estrellas más lejanas.





AMEDEO MODIGLIANI EN LA BRUMA




El pintor hacía el amor con ocho espejos,
no veía cuando el alma se le iba.
Mirándose demasiado por dentro enfrentaba al cuerpo amado,
a esa verdad de paisajes pintados por la noche.
Y el abismo lo asedió sin descanso,
no hubo vino que no llevara sismo,
hachís que no alimentara sus telas,
cama que no apestara a hospital.
Amedeo embrumado,
por las tardes lloraba hasta la resequedad
presintiendo que un poema sería quien cerrara sus ojos a la noche.





HERIDAS


a David Escobar Galindo


Sombra, catacumba, delirio,
ciclón, gangrena, pústula, grano,
desesperanza, esputo, roto lirio,
caída, pólvora, cornada, marrano.

Puñalada, tisis, divorcio,
misil, convulsión, úlcera,
abandono, jaqueca, humo, consorcio,
pornoteca, pedrada, cáncer, balacera.

Guerra, perra, sordera, cojera,
guerra, aterra,
guerra, sierra, combate, tontera.

Guerra, herida, Paz,
guerra, doble perra.
Te entierro con vida, rapaz.

Leer más de este poeta en Arte Poética-Rostros y Versos.

DESIERTOS QUE HABITÉ OASIS QUE ENTREVÍ: Boletos

DESIERTOS QUE HABITÉ OASIS QUE ENTREVÍ: Boletos: A mi amigo Miguel, que despertó estas palabras. No nombraré la ciudad porque la ciudad es múltiple, y porque lo que allí sucede, bien pu...

domingo, 15 de enero de 2012

TRES POEMAS DE AÍDA ELENA PÁRRAGA


Aída Elena Párraga, El Salvador





A QUÉ ME VOY A AFERRAR





Si no es a la risa que dejaste
colgada en el respaldo de la cama?
Cómo voy a sobrevivir estas distancias,
Si no es amarrada a tu palabra?
Quién me va a inventar zoológicos en la luna
cuando me esconda atrás de un beso?
¿Dónde voy a enterrar mis lugares comunes?
Dónde a desvestirme los deseos,
dónde a jugar con mis ?no puedos??
Dónde, amor, encontrará esta playa
barco, naufrago y puerto?





MARGARITA TE QUIERO CONTAR UN CUENTO...




Estoy a punto de caer
en el pozo avellana
de tus ojos…
Me aferro a mis razones,
a las pocas raíces que la vida
me ha ido creciendo en el alma…
Pero me empujan las estrellas
que te brillan en el fondo
y, como otra Margarita traviesa,
me inclino desde el borde de tus labios
tratando de atraparlas.
Entonces me resbalo,
me resbalo,
me resbalo,
caigo sin voluntad en tu deseo…
Aquí no hay elefantes
ni dos ni cuatrocientos,
aquí
las plumas de tus manos,
aquí
mi piel vistiéndose de versos.





EL FUEGO Y SUS MISTERIOS





Yo conocí el secreto del fuego
mucho antes que el primer
bosque se incendiara.
Antes aún de aquella hoguera,
antes de la llama.
Como todos los hallazgos
fue accidente,
tropezar con la chispa en tu palabra,
y después, ¿qué remedio?:
encenderme
con el roce casual de tu mirada.

Puede leer más de esta poeta en Arte Poética-Rostros y versos.

domingo, 1 de enero de 2012

UN POEMA DE ROQUE DALTON


Roque Dalton García, El Salvador




DESNUDA





AMO tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los limites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que a ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mí universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
________
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cuarenta años de labor literaria


Alfonso Velis Tobar, El Salvador-Canada





Cuarenta años de labor literaria




Alfonso Velis Tobar: Marco Histórico Generacional de los 70s

1970. Surge una Primera Promoción literaria con: Eduardo Sancho (1947) o Cmdt. Ferman Cienfuegos, Alfonso Hernández (1948-1988), Roberto Monterrosa (1945), Reyes Gilberto Arévalo (1949), Emiliano Androsky Flamenco (1945), Mauricio Marquina (1945), Rigoberto Góngora (1955-1983), Víctor Ayala (1948), Manuel Sorto (1948), Salomón Rivera (1947), conforman el grupo llamado de “La Mazacuata”, de Usulután, editan una revista con su mismo nombre. En forma independiente se oyen los nombres de Francisco Andrés Escobar, Pedro Cumas, Francisco Bertrand, Lil Milagro Ramírez, Alejandro Masis, Heriberto Montano, Salvador Silis (1954-1983), Ricardo Lindo, Rafael Rodríguez Díaz, Víctor Hugo Mata (1945), José Antonio Velis (1946), Salvador Juárez (1946), Gilberto Santana, otros como Ulises Masis (1925-19), Luis Galindo.

1975. Surge una Segunda Promoción literaria con: Miguel Hueso Mixco (1954), Horacio Castellanos Moya, Mario Noel Mejía, Alfonso Velis Tobar (1950), Carlos Velis, Joaquín Meza, Miguel Ángel Chinchilla, David Hernández, Jaime Suárez Quemain, Mauricio Vallejo (1958-1980), Sofía Acosta, Humberto Montoya Ibarra, Mario Santos, Ciro Molina, Armando Rivera, Nelson Brizuela. Además las voces de Ernesto Mariona, Delfy Gochez (19-1979), Roger Lindo, Mauricio Saballos, Carlos Santos, Roberto Quezada, Ricardo Guevara, José Luis Valle, Víctor Valle, Octavio Martínez, Paul Fortis, Sonia Miriam Kury (1948), Claudia Herodier(1950), Francisco Saldaña(1954), Andre Cruchaga, Mextly Suchitl Mendoza, Jacinta Escudos, Daniel Eguizábal, Publicaciones de la época: “La Cebolla Púrpura”, “La Pasarraya”, “La Golondrina”, “El Papo Cosa Poética”, “La Universidad”, “Abra” de la UCA, Páginas Literarias del Diario Mundo, “La Salamandra de oro”, Sábados de Diario Latino, Letraviva de la Universidad Nacional, Revistas Neruda, Cultura, La Piscucha, Taller, Taller literario “Francisco Díaz”, La Prensa Literaria Centroamericana.


Notita sobre la poesía del hermano Alfonso Velis Tobar.

El hermano poeta Alfonso Velis Tobar, pertenece a la generación de los 70s, en la promoción que surge y que empieza a publicar en los 75s en adelante. En cuanto a la poesía de Alfonso Velis Tobar es de protesta, con un hondo sentido de los problemas sociales. En algunos de sus poemas, trata la experiencia revolucionaria vivida en El salvador; reflejan la psicosis de guerra de una sociedad en crisis, la constante lucha de clases frente a la denuncia de un sistema dictatorial, militarista, injusto y opresor. En cuanto a su temática y estilo que lo caracteriza en su práctica poética, habla de la vida cotidiana, toca los de la revolución, el amor a su patria y a la mujer; usa la estructura del verso libre, sus poemas manifiestan un dejo de ironía, sarcasmo y cierto sentido del humor. En sus poemas amorosos usa un lenguaje lirico, coloquial y canta a la mujer con mucha ternura, pasión, erotismo y sin vulgarismo alguno. Canta la soledad la esperanza, la tragedia, el miedo, la lucha y el coraje del pueblo contra el terror de un sistema de desigualdad social, económica y hostil. En síntesis, su poesía tiene un sentido muy sensible a los problemas del hombre y la sociedad, es decir, poesía comprometida, militante y de un espíritu liberador dentro de una época de pasiones y de luchas por alcanzar el sueño de la felicidad con la justicia social. (Contraportada Plaqueta: “Desde un cuerpo de mujer” (1983 y 2005)
Alfonso Hernández.
Santa Tecla, Noviembre, 1983.

Alfonso Velis Tobar. Nació en Apaneca, El Salvador, 1950. Profesor de educación Física, atleta nacional en la especialidad de Kodokan Judo, Japón con Segundo Dan. Académico de las letras, poeta, escritor e investigador de la Literatura Salvadoreña e Hispanoamericana. Pertenece a la generación que empiezan a publicar en la década de los 70s. Profesor de Literatura (Universidad de El Salvador, 1984) y Máster en Artes (1996, Literatura Hispánica, estudios de Historiografía Literaria y métodos de investigación, Carletón University, Ottawa, Canadá donde fungió como profesor e investigador. Ha publicado poesía, ensayo y crítica literaria en Revistas literarias nacionales y extranjeras. Ha obtenido mención de honor con “Las Estaciones y otras cosas” en los “Juegos Florales de Zacatecoluca” (El Salvador) en 1981. Acreedor a “Moneda de Bronce Dorada y Diploma al Mérito” como triunfador en tercer lugar en la “The North American Open Poetry Competition”, patrocinado por “The Nacional Library of Maryland”. Forma parte de la Antología “Beyond the Horizon” (“Más allá del horizonte”) titulada “The Sound of the Silence”, editada en 1998. Otras plaquettes de poesía: “Desde un Cuerpo de mujer” (1983 y 2006), “Poesía colorada” (1985, junto con el poeta Joaquín Meza), “Los días y la Guerra” (Poesía 1979-1990). “Poemas de exilio” (1987), “Diario de un poeta desesperado” (1990-92), “Palabra Ardiente” (2007-2010), “Poemas en prosa” (2005) Inédito “Prodigiosa Blasfemia” (2010-2011) Su poesía ha sido traducida al ingles por Tamara Crespín, Phd. Western Ontario University. Director de la Página Literaria “Los Cinconegritos” del Diario El Mundo en los 80s, con los poetas Joaquín Meza y Rafael Mendoza. Fundador y coordinador del Taller Literario “Alfonso Hernández” en London, Ontario. Escribe su novela “Un sábado después de la guerra”, una obra de teatro y poesía. Un conocido crítico de la Literatura Salvadoreña, don Luis Gallegos Valdez, dice que: “Alfonso Velis Tobar es otro joven en El Salvador entregado a las letras con indudable vocación, poesía, narración y crítica literaria animan sus preferencias” (Citado en “Panorama Literario Salvadoreño (Universidad Católica Centroamericana “José Simeón Canas”, UCA, 1979, p. 460, El Salvador) El autor tiene inéditos, poesía y otros estudios críticos sobre literatura hispanoamericana y Española. Actualmente trabaja muy duro sobre el proceso histórico crítico de nuestra Literatura Salvadoreña, sus problemas. Verbigracia: “Una Contribución al Problema de la Historiografía Literaria Salvadoreña” (Tareas y Propuestas)





POEMAS INEDITOS DE Alfonso Velis Tobar




Expatriado de tu geografía


Mi país a la distancia de miles de kilómetros
Tierra de esmeraldas corazón de América
Vivo en esta inmensidad de territorio
¡País mío tú de tan diminuto ejemplo!
¡Pequeña castañuela de amor!
Abrigado por el puño de mi mano
Pero es que no encuentro serenidad
En cuanto tus peligros y encantos
Es que un día cualquiera
Puedes morirte de muerte muerte
De nostalgias pero es hermoso mi país
Tierra prometida de ensueños y quebrantos
Diminuto garbanzo semillita de mostaza
Luna llena resplandece en el horizonte
A lo lejos mi país de codiciosos amos
Con su pequeñez de mar y lágrima
Es que la presencia de tu fuerza opresora
Está ahí aguaitada solita esperando
lo mejor hubiera sido
Borrón y cuenta nueva
Imagen de dolor mi gente sencilla
Mi pueblo reguero de hormigas laboriosas
Que llevo a flor de piel
Estremecido en mi palabra
Temblor eterno temple de roca
Transido por la magnitud de tus tragedias
Hemos de muchos muertos
Sembrado de cruces tú historia
Expatriado yo de tu geografía
Tu pura ausencia me mata
Vivo y sé que existes
Por hoy el sueño me bota
AVT/03/11






Espejo roto en sus detalles



En esta tarde
Cómo lamento que estés ausente de mí
Mi reloj sus agujas giran al revés
Correr atrás el tiempo quisiera
Que cuando sean las doce de la noche
Sin angustia soledad entre mis sueños
Quisiera que fueran las seis de la tarde
Es locura o sueño de Quijote
Me contagia su locura genial
Encojo mis rodillas, estiro todo mi cuerpo
Hombros y brazos como todas las noches.
Cómo lamento que tú estés ausente
Mi perrito Toby juega mis rodillas
Interrumpo la meditación
Me rasca los pies, sacude su cola
Me huele lame suavemente mi cuerpo
Habla quiere salir a orinar la noche
Sigo lamentando tu ausencia
Miro el reloj y son las siete
Oigo el estridular de ese grillo
Podrías aparecer de repente
Lanzarme diatribas infernales o caricias
El abrazo fuerte de tus calores
Tú con el silencio de mis ojos
Creo que tu espacio hace falta
Cómo lamento que estés ausente
En mi reloj ya la madrugada cayó
Extraño La ausencia de tus humores
Solo en desesperada memoria
No tengo más que la noche ausente
¡Mira mujer estás mordiendo mi ternura!
AVT/2/04/11






DOLOR DE PATRIA DISTANTE



Al poeta Joaquín Meza por los exilios del alma.



Pese a las nieves a los fríos del alma es lindo recordar
A nuestros seres queridos que se sueñan.
Uno se pone melancólico deambulando
Junto al trajinar de la nieve, el trafago, el lenguaje
Las calles cantan a las mujeres hechas poesía.
Es esta una inmensidad
De pequeños y grandes recuerdos
De circunstancias atroces y bellas
El poeta Kabafis dice que por donde
Quiera que deambules cada paso significa
Como un nudo corredizo que te aprisiona
Hasta el alma (algo así refiriéndose
A una fascinada ciudad del norte)
¡Cómo quisiera tus ojos mirándome los míos!
Y como siempre nos encontraremos
Un día al mismo sitio regresaremos
¡Aquí donde distante pienso en ti Madre mía!
Tú entre los cruentos vientos de la guerra
Que por todos los aires de la tierra
Cunde pánico y sangre por las glorias
De un mañana armonioso
Unos heroicamente se juegan la vida
Por la vida de otros
De la locura a la esperanza
Los pueblos como el nuestro
Trágicamente cantando
Se entregan a las luchas.
¡El Salvador en mi corazón!...
Paisaje primaveral
¡Que hermoso el futuro que nos espera!
¡Dentro de un par de días!
¡Nuevos prados cantaran!
Ottawa, Winter. A.v.t. /1990.





Si muriera mañana




Si por casualidad muriera mañana.
Quizás este mismo instante
Que escribo este poema
No llevo ni dejo joyas de valor, nada dejo
Ni petate en que caer muerto dejo
Ni seguros de vida en dólares dejo
No dejo herencias de familia
No llevo cargos de conciencia
Libre estoy de pecados concebidos,
Que bañan de maldad el alma
Si muriera mañana lejos de mi patria
Mis huesos piden mi tierra
Mis cenizas echadas al viento de las tardes
La voz desaparece la palabra queda
Vida que aprendiste a enfrentar
El poeta jamás deja la página en blanco
Ni se lleva la gloria que un día soñó
No todos los sueños han sido soñados
Soy el espejo roto de los sueños
Siempre fui un soñador al fin de cuentas
Deja solo su sonrisa, la huella de sus besos,
Deja sus libros que ama
Deja en herencia su poesía
A quienes de su vino quieran beber
Y en su corazón felizmente recoger
Lucecita que siempre supo alumbrar
Cual candilito con mechita de trapo y gas
Que desparrama humildes pocitos de luz
De tan gran sabia humanidad. Avt. /09





Irrealidad del sueño




Yo que a veces blasfemo de mi mismo y pienso en ese gran mito, ¡Dios! Invento de la humanidad. Puedo detenerme, amar, hacer el bien. No se me prohíben sonreír, mientras camino cada día. Puedo disfrutar de Beethoven, elevándome a la nada de mi alma. Puedo gozar más que ayer los juegos de esos niños. Sucede que pienso en mis juguetes de la infancia. Encierro en botecitos de vidrio la luz de las luciérnagas. Puedo aprisionar los ronrones tornasol con un cordón entre sus patas. Puedo puyar las cuevas en el patio ahogando gusanos peludos, matando lagartijas, ratones con mi honda de David. Puedo elevar mis piscuchas al viento de las tardes, entre los cielos y la tierra. No puedo renegar al silencio, gritar y gritar al horizonte y contra la injusticia debo gritar, aquí se tortura en las cárceles de la dictadura, sofrena nuestra libertad. Puedo contemplar la lluvia que derrama frescura en los montes, para irnos metiendo en las sombras del miedo y mantenerme firme en mis morales convicciones. Puedo huir a cualquier parte a refugiarme en el rincón ausente de la patria que amo en la timidez hambrienta del pánico y la gloria. Puedo contemplar este ramo de jazmines florecido de mariposas tras el patio de mi casa. Puedo hacerme un lugarcito en mi corazón, volverme niño pensando en mis barquitos de papel, ver o tirar mi trompo zumbador, luego girar el tiempo con el cordel de la vida. No puedo creer que todo el mundo sea bueno. Donde quiera encontramos ratas del mismo piñal. Puedo buscar la risa para que busque a los demás con alegría. Puedo despetalar por ti hermano una margarita para ver si ella te quiere o no te quiere. Aunque eso es niñerías. Puedo recordar los besos de todas las novias que ame y a quienes recuerdo con cariño. Puedo mirar las estrellas siquiera una vez cada noche y soñar con ellas; más y más cuando esté despierto, debo luchar por lo que quiero. Y asombrarme de la punzante realidad de cada instante. A veces puedo gastar mi precioso tiempo en cosas vanas. Puedo con mi mente flotar en el aire de la noche. Despertar en el corazón de la madrugada para oír el viento del verano crujir de soledad en las horas que cuajan de reposo el corazón. Puede que mi energía deje de flotar en mi cuerpo. Y mi actitud no puede ignorar a quienes aprecio tanto. Puedo aprender del más humilde campesino, del peón, como del obrero panadero, que amasa las harinas para hornear el pan de cada día. Me puede importar lo que la demás gente piense de mí. ¡Me vale verga! Eso no es de mi incumbencia. Puedo gritar a los cuatro vientos que te amo. Llamar a familiares a mis amigos y decirles que estoy pensando en ellos y en ti amor mío. Puedo pensar que la vida por muy jodida que esté es bella y hay que vivirla en todos sus instantes. Puedo pensar que debo a plenitud disfrutarla en igualdad social con los demás hermanos y al lado tuyo “dulce amada mía”. No me está prohibido pensar entre la vida y la muerte pero me está prohibido decir una sola palabra contra los males de este mundo y contra los que sofrenan la democracia y el sueño de la justicia y la libertad. No puedo dejar de amar infinitamente a mamá y edifico un monumento imaginario a los enormes sacrificios de mi padre. Me está prohibido quedarme en el silencio cuando no debo callar. No me está prohibido admirar a poetas y profetas mártires que sufrieron o están patriotas sufriendo en otros lados persecución o exilio soñando a lo lejos la patria que amo y amamos, debo amar la grandeza humilde de Jesucristo el revolucionario, que con el amor de su corazón combatió el poder imperial de los Cesares. Puedo luchar por vivir dentro de una justa armonía social y más humana para todos, pero imposible ante el egoísmo, la envidia y la ambición de los que manejan la corrupción, gozo y poder. Puedo desechar los demonios de estos infiernos de la tierra. Buscar mis ángeles y mis duendes sobre todas las cosas. Me está prohibido llorar, maldecir, condenar ese descuaje inmisericorde de árboles. Los animales huyen del miedo el hombre destruye, devora los bosques. ¡Los ojos de agua y el ropaje verde de mi tierra se esfuman! o ¿qué inesperadas cosas están por venir…? Eso no lo sabemos, de que vendrán es posible de que vendrán. Pero puedo pensar en el futuro, soñar que el mañana de luminosas primaveras para mi patria El Salvador está por venir o quizá empezar de nuevo otra historia como siempre más violenta.(avt09/09)

martes, 15 de noviembre de 2011

“ALFONSO HERNANDEZ” CDT. “GONZALO” POETA MARTIR Y MILITANTE DE LA RESISTENCIA NACIONAL SALVADOREÑA”


Alfonso Velis Tobar, El Salvador-Canadá


ALFONSO HERNANDEZ” CDT. “GONZALO” POETA MARTIR Y MILITANTE DE LA RESISTENCIA NACIONAL SALVADOREÑA”



Alfonso Velis Tobar. MA
Carleton University
Ottawa, Canadá.



Gran conmoción causó dentro de los círculos intelectuales del país y Latinoamérica la muerte del poeta y escritor revolucionario “Alfonso Hernández”, acaecida el 10 de Noviembre de 1988, el poeta, cuyo nombre de guerra Cdt. “Gonzalo” cayó junto a dos de sus compañeros en un enfrentamiento en la Quinta Girasol, Cantón el Bambú en las faldas del volcán de San Salvador, a unos 15 kilómetros de la capital. Para ese entonces, la máxima dirigencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), denunció a través de la voz guerrillera Radio Venceremos: “Que el cadáver del poeta fue decapitado…Este acto inhumano y cruel pone de manifiesto que el reciente cambio en el mando de las Fuerzas Armadas traerá como consecuencia inmediata el recrudecimiento de las violaciones a los Derechos Humanos, agrego”. (Salpress-Notisal, 1988)

El quehacer poético de Alfonso Hernández, proviene de esa raíz histórica en la tradición de crear una literatura patriótica, de compromiso y de testimonio de la realidad nacional. Alfonso Hernández es de esa talla de intelectuales, poetas como Roque Dalton, el guatemalteco Otto Rene Castillo, Eduardo Sancho (CDT Fermán Cienfuegos), quienes llegaron a la revolución a través de la poesía. Poetas consecuentes con su militancia y creatividad artística; que tomaron la literatura como arma de combate al servicio del pueblo, en apoyo y conducción de la revolución salvadoreña. También hay otros poetas que han militado en esa línea de combate jugándose la vida, como: Miguel Huezo Mixco, Octavio Martínez, otros caídos en esa línea, Amílcar Colocho, Arquímedes Cruz, Delfy Gochez, Amanda Libertad, Lil Milagro Ramírez, Mauricio Vallejo, Nelson Brizuela, Saballos,, Jaime Suárez Quemain, Salvador Silis (caído en combate) También otros poetas, a través de su obra literaria han sido militantes, consecuentes con el movimiento revolucionario, como: José Roberto Cea, Manlio Argueta, Roberto Armijo, Chemita Cuellar (militante del PC), Alfonso Quijada Urias, otros poetas de la década de los 70s a los 80s jóvenes para entonces, andamos en el bregar de la literatura. Caso admirable y trágico es el de Roque Dálton, con el craso error de ser asesinado por la misma retrograda, sectaria ultraizquierda de entonces, poeta ejemplo, que dejó en muchos jóvenes de nosotros, profundas huellas creadoras, para empuñar el arma y el canto siempre por la patria, patriotas que murieron bajo el sacrificio de su gloria como combatientes, creando una literatura que conforma una conciencia nacional de participación liberadora con afán de búsqueda y rescate de la identidad cultural dentro de nuestra tradición nacional.

Alfonso Hernández, nació en San Vicente en 1948, desde temprana edad fue militante de las organizaciones estudiantiles, reportero de periódicos, como “El PUEBLO”, El Independiente de don Jorge Pinto, y de la “Revista Revolucionaria TALLER” en colaboración con Alfonso Quijada Urías y Alfonso Velis Tobar. Estudia sociología en la Universidad Nacional de El Salvador, carrera que no culminó, porque se tituló como un poeta revolucionario en las luchas del pueblo. Es decir, al integrarse a la lucha por la liberación nacional de nuestro pueblo. Pertenece a la Generación de esa primera promoción de jóvenes escritores, que surgen en el llamado “Grupo La Mazacuata” del Departamento de San Vicente, cuyo principal animador fue Eduardo Sancho, allá por los años de 1967 a 1970, según me contaba Alfonso, en una de las tantas tertulias. Otros de sus miembros animadores del grupo fueron: Roberto Monterroza (1947), Mauricio Marquina, Eduardo Rico, Emiliano Androsky Flamenco, Salomón Rivera, Manuel Sorto, Reyes Gilberto Arévalo, Víctor Zelaya y Rigoberto Góngora, caído en combate. En nuestras estancias familiares Alfonso me contaba, que fue una época de grandes lecturas políticas y literarias, con Lizama Lima, el llamado BOOM Literario Latinoamericano, Salarrue, la Pájara Pinta, Faulkner, Quevedo, Francisco Urondo, Otto Rene Castillo, Los Cinco, Lautramont, Rimbaud, Roque Dálton, Joyce, Nazin Hitmet, Henry Miller, etc., etc. Así como: Lenin, Mao Zetum, Sánchez Vásquez, Marx. De ahí, que a través de Eduardo Sancho, conocieron a los poetas revolucionarios, el guatemalteco Roberto Obregón y los nicaragüenses Leonel Rugamas, Edwin Castro y Jorge Eduardo Arellano, en su paso por El Salvador, poetas preocupados e integrados a la lucha revolucionaria en Centroamérica, a algunos de ellos les costara hasta la vida. La generación que surge en “La Mazacuata”, se caracteriza, por manifestar un pensamiento literario, donde el símbolo del “Che Guevara” fue su máxima inspiración antiimperialista. El mismo Alfonso me recalca en cierta ocasión que hablábamos de poesía y revolución que: “Los días gloriosos de la Mazacuata, contrastaban con un momento histórico de crisis en las organizaciones políticas tradicionales -por ende la crisis misma del Partido Comunista de El Salvador- en 1969, al apoyar la guerra de Honduras y El Salvador- y en el surgimiento de una nueva perspectiva con la gesta del Che en torno a la lucha armada que se discutía y maduraba en América Latina”, con ese pensamiento luchaba y militaba con valentía el poeta Alfonso Hernández, CDT. “Gonzalo” del FMLN.

En lo personal me consta, que Alfonso Hernández, dedico toda su vida entera, desde muy joven a preparar, junto a otros compañeros como Carlos Menjívar, Sancho, las bases de la revolución en sindicatos de obreros y campesinos, organizaciones estudiantiles, al mismo tiempo dedicarse al proceso organizativo del “Frente de Acción Popular Unificada”(FAPU). Alfonso Hernández, ante todo poeta, llega a la revolución a través de la creación poética, amándola intensamente en su vida y utilizándola como arma revolucionaria. Su poesía refleja lucha, heroísmo, poeta responsable de su oficio, pues le cabe el mérito de ser uno de los miembros fundadores de las “Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional” (FARN), por ello siempre me decía entre el bregar de la militancia, que no hay ninguna diferencia entre las actividades de ser un combatiente revolucionario y un poeta guerrillero al mismo tiempo, eso lo lleva a vivir años muy sacrificados en la clandestinidad, arduo trabajo que vivía a diario. Pero su espíritu nunca decayó y con la disciplina que la revolución misma exige siempre lo distinguió. Ya dijimos que su crimen se condenó internacionalmente, pues la cabeza del poeta nunca apareció, ya que fue decapitado por los esbirros de la asesina Policía de Hacienda. Hasta hoy lamento llorando con mucha tristeza el martirologio de su muerte. Valga hacer memoria, éramos como dos hermanos, junto a nosotros el otro hermano, Alfonso Quijada Urías, editor del periódico Guazapa, a quien también rindo mis respetos como poeta militante de la Resistencia Nacional, organización en la cual intensamente colaboraba, coordinador de la Editorial Atlántida junto con Terezón (desaparecido por los escuadrones de la muerte), con la ayuda de Emmita, Editorial allanada por el enemigo. Alfonso siempre me designaba bajo estrategias y cuidados algún trabajo a realizar. Como eso de investigar y recopilar poemas, las putiadas y pensamientos políticos, escritos en los inodoros públicos que formarían parte de su libro “León de Piedra”. Aquella enorme amistad compartida en el diario trabajo revolucionario clandestino. Así lo regían las reglas de la coyuntura del momento en días de guerra, con el animo de subsistir ante el resguardo de la vida misma, en momentos de acechanzas de escuadrones de la muerte en busca de lideres de organizaciones democráticas, subversivos sospechosos, dias de intensas represiones y cateos militares en contra del pueblo, momentos de sangrientas luchas populares. Éramos inseparables “Los Tres Alfonsos”, llamaban los “compas” amigos. La poesía nos había encontrado en el camino de la vida. Era admirable la confianza que nos teníamos, que me tenían en lo personal confiándome delicada información, amistad que tantas veces compartimos en familia (en compañía de nuestras esposas Julita, Celia y Emmita, quienes también pasaban grandes angustias al lado de nuestros hijos), amistad compartida pero esto ya es historia. Julita esposa de Alfonso “Gonzalo” murió de cáncer en México, las tensiones emocionales de vivir la clandestinidad ante la persecución del enemigo le afectaron. Con humildad lo digo, al hermano Alfonso Hernández, le debo mucho de mi formación intelectual, quien me enseño disciplina al estudio de la poesía, fue mi escuela de orientación ideológica y teoría política, pues no había libro que yo no tuviera en mis manos, que no me fuera dado por Alfonso, mi maestro. Lo mismo hacia el otro Alfonso Quijadurias y en mis andanzas poéticas también Roberto Cea grandemente colaboraba.

Alfonso era gracioso, risueño, claro a la par de esa seriedad y claridad como dirigente revolucionario; era un personaje a la manera de Rabelais o un picaresco Quevedo. Con sus anécdotas y esa manera muy suya de reír, bromear e inventar a veces tantas mentiras. Quien conozca de sus narraciones gozara de sus risotadas que se vivían a la par de las grandes comilonas y “talahuashtazos” de ron o chaparro, con un cusuco de boca y hasta nances y manguitos tiernos. Lo tengo muy presente en esas bohemias que algunas veces compartimos con sus grandes carcajadas de taberna, era un bagre para tomar cerveza, Gargantúa y Pantagruel nos llamaba en son de broma Alfonso Quijada, además Alfonso era alegre y me consta era una “chuchacuta” para bailar cumbias, boleros, salsa, merengues y tangos de Carlos Gardel con las orquestas Palavicini y los hermanos Flores de San Vicente, en las fiestas de mi pueblo, allá en Apaneca, gozos que en medio del trabajo de la revolución compartíamos. En una de sus narraciones cuenta, que con otros amigos, muy jóvenes en los bosques por el Balneario de Chanmichen, con pistolas de palo, jugaban a la guerrilla imaginándose al enemigo. Y cuando me contaba que no iba a la escuela, porque prefería quedarse con su espejito sobre las tejas para vigiar a escondidas la desnudez en pelota a la Chismuya, la Changandaya, la Culo de Oro o la Quiebracanutos del Barrio San Juan de Dios, una mujerona de nalgas pachas que se creía la Greta Garbo del pueblo. Así también en su infancia se enroló, con personajes como: Chepe Chimbolo, Paquito Avión, Chepón, Chacalín, Chico Ejote, Cutacha y Patarisca. En fin Alfonso, tenía esa maravilla agradable, mágica ante el humor, la sana picardía y la valiente manera de guerrear por el pueblo hasta jugarse y entregar su vida con heroísmo por la revolución, por la justicia social y por el sueño socialista de nuestro pueblo.

En su quehacer literario, a la par de su militancia obtuvo algunos premios en poesía. Hasta la hora de su muerte había publicado los siguientes libros: “Poemas” (1974). “Cartas a Irene y otros poemas” (1975). “Del Hombre al Corazón del mundo” (1976). “País Memoria de muerte” (1978) “Poesía en armas” (1979) y en el frente de guerra en Guazapa, escribió: “La Cruzada de los niños” (1981), “Escrivivir” (1982), “Viaje a la humedad” (1983), “León de Piedra” (Ensayo testimonio de la lucha de clases en El Salvador, 1982). Este es un libro que ayuda a comprender el proceso de la lucha revolucionaria dentro de la lucha de clases en el país. Un año después de su muerte se publico una antología póstuma: “Esta es la Hora”(Selección de Alfonso Quijada Urías y Alfonso Velis Tobar, Ediciones Roque Dalton, México, Managua, 1989) En sus escritos, deja la labor de investigar más sobre su obra, rescatar alguna poesía y narrativa inédita (incluyendo su novela extraviada en Nicaragua, la que venia trabajando, de la cual ando en su búsqueda: “Vamos a la Vuelta de Toro Toro Gil”, Uno de sus capítulos se publico en LetraViva del periódico universitario, 10th. Octubre 15 de 1979. También la editorial Izote con presentación de Mauricio Marquina y Reyes Gilberto Arevalo, publicaron “Viaje a la humedad” en 1997…

Pienso como es de sabia y profética la poesía – como milagro trágico de la vida- pues entre algunos poemas y cartas que hacía llegar por ciertos conductos desde donde se encontrara y desde el frente mismo de guerra, poco antes de su caída ya se le siente ese presentimiento de la muerte misma que lo andaba persiguiendo pero con heroísmo, como despidiéndose de mi, su hermano como decía que yo era, oigámoslo en sus versos: “Mañana quizás estaré muerto/ y sobre mi tumba perdida en la montaña/ la lluvia caerá con mis recuerdos” (Despedida). ¿Dónde estará mi tumba?… Ah mi tumba/En el ojo derecho o izquierdo/Está junto a mi sombra” (Dolor Cotidiano). “La patria nos dio su corazón y emprendimos la lucha/ Yo di mi vida, para que entre todos construyamos su futuro” (Escrito en una culata de fusil).

Hermano mío otros seguirán con sangre luchando, porque es la de no acabar estas injusticias, muertos como tú, siguen cada día más cerca de nosotros, dando ánimo, coraje y esperanzas a seguir en el camino de la justicia, testimonios de nuestra historia ya que diste tu vida con heroísmo para que entre todos construyamos ese “futuro luminoso” que soñaste para vivir en una patria feliz. Y ya no lo vieron tus ojos, pero lo vieron tus hijos este grandioso triunfo del FMLN, hecho histórico de conquistar un gobierno revolucionario el cual tú también ayudaste a forjar. Aunque se navega sin rumbos con afanes esperanzadores para el pueblo. Para que un día se pueda gozar un sistema de justicia social. Creo que en este momento histórico que vivimos, de post guerra, tú serias aquel ejemplar conductor, orador de gran elocuencia en torno a la misma construcción de ese futuro luminoso que tanto anhelaste junto al pueblo. 10/11/011.




Poemas Inéditos de Alfonso Hernández, entrega personal por conducto desde el Frente de Guerra en Guazapa. Poemas dedicados a sus hijos Essenin y Rocío Lídice y a los niños guerrilleros combatientes que cayeron cumpliendo alguna misión.




El NUEVO DIA




En los primeros albores
El día luce radiante como una quinceañera
leo un poco de la vida,
le doy su lechita al niño para que no llore,
me baño, desayuno y parto nuevamente
a luchar con mis compañeros.





POSTALITA A MI HIJO ESSENIN



I

Las veraneras han crecido en los últimos meses,
en el jardín el sol juguetea con las flores,
hay amarillas rosadas y multicolores,
A la sombra del platanar madre te arrulla
mientras escampa el sueño en su regazo
Y los pollitos pían desgranando tu sonrisa de
cipote travieso.

II

Yo haré de cada pétalo un poema,
de cada canción un estanque de luz
para que naden los pececillos del pensamiento,
en cada hoja volaré hasta la luna
para pedirle un charquito de su brillante espuma.

III

CANCIONCILLA DE LOS NIÑOS DE CABAÑAS

Los niños estamos tristes
porque ha muerto nuestro hermano,
Cayó enfrentando al esbirro
que tiene pezuñas de odio.
Los niños estamos de luto
porque murió nuestro hermano,
los frutos que recogemos:
fusil arpegio guerrero.
En cada pueblo una luz,
una trinchera de flores,
los niños estamos tristes
porque murió el guerrillero.




CORREO AEREO




Por la noche animales nocturnos rondan
tubérculos y flores silvestres.
No he dormido durante varios días,
y soy un cazador de pensamientos.
El río serpentea a lo lejos,
es como el trencito de tu infancia
no tengo papel ni lápiz para escribirte,
pero es justo el tiempo para enviarte
un correo de sueños con el viento…




REGRESO A CASA




Cuando llego a casa después de la jornada
extiendes tus manitas
como los frutos de la tierra al sol,
veo tus cuatro dientes: casitas blancas de arrebol
Mañana los niños como vos modelarán la historia,
no habrá salarios míseros,
ni cuarteles de odio,
la paz será como un dibujo de infancia
púrpura los arrozales, sustento el nuevo día.
Cuando llego a casa veo en el fondo de tus ojos
a los niños construyendo su futuro.




CANCION DEL CARACOLITO




Caracolito, caracolito,
quiero subir a tu escalerita,
para contarte mis secretos
bajo vergeles de agua y luz.
El invierno me regaló tu sombrerito,
la luna me baño de rocío,
los pajarillos me trajeron
una canasta de trinos.
Caracolito, caracolito,
Vamos juntos a bailar,
Un corro de niños te esperamos
En el corazón de Claudia Lars.

Alfonso Hernández

lunes, 31 de octubre de 2011

POEMA DE ROGER GUZMÁN


Roger Guzmán, El Salvador.




EL HIJO DEL HOMBRE




El hijo del hombre anuncia que ha descubierto el antídoto contra los infiernos.
Atraviesa la muralla de los abismos que se expanden al ritmo de los dragones.
Revela el misterio de las lágrimas en sus márgenes interminables,
La fisura del interruptor entre las neuronas y la sangre
Arropada por los crepúsculos de las albas y el silencio.
Predice al bermejo portador de la espada de ojos amarillos,
Al duro espectro de la balanza de la guerra de los cuerpos,
A los náufragos archipiélagos atados por el insomnio,
Por el inmolado pan de las naciones del trueno
De los profetas de cabellos blancos y caminos desmembrados
Que se aferran con más fuerza al hueco de una estrella lejana
Diluida en el despiadado acertijo de las encrucijadas.

La raza de los dioses vencidos viste con cilicio el entrecejo de sus puños.
El impacto de la lluvia fue el que grabó su nombre en mi lóbulo frontal,
El que conspira con constancia sus continuos suicidios
Y pone en nuestros párpados el preludio de las catástrofes,
A pesar de las tijeras que nos unen a la historia
De los atáxicos océanos sumergidos en mis tendones.
Más allá de los huesos y las entrañas,
De la sonrisa y la congoja de un eco desaforado,
Tendido desde las ventanas de la niebla enfurecida
Moradora del temblor del murmullo del invierno
Del sonido de las ciudades de los nombres de la noche.

El dios de este mundo sigue siendo él mismo,
Que fue concebido en el lecho del espíritu santo
Y condenado a ser esclavo del todopoderoso.
Y rompe sus rodillas por una caricia,
Esconde el pan para inmolarse la sangre,
Se masturba, exprime, sangra a puñetazos contra los espejos
Que odian la expresión de su endeble inmensidad.

Un animal y un hombre se desangran mutuamente.
Un niño duerme en la garganta de un astro con alma de animal.
Un mendigo se raja las venas para tejer su manto.
Un animal sin remedio.
Un manto sobrepoblado de manchas amarillentas.

El hijo del hombre ha sido desterrado del mundo de los hombres,
Con la sequía de los heridos con el corazón de las piedras
Que habitan en el desierto de un Neptuno lascerante
Con cada gota de polvo sobre las cruces de tierra
De los poderosos estruendos de la espada y el cañón
Contra las desoladas voces de solitarios pasos,
Cada vez más solos, con una sola inquietud
Despojada y golpeada por la furia del instinto
Nacido del espanto de visiones nocturnas,
Convertido en el goce de caricias iracundas
Entre los habitantes del planeta hundido en el abismo
De los dragones, los infiernos y las cruces
Y el incorregible insomnio de los gritos del trueno
Y la ennegrecida luna de las hojas que caen.