martes, 19 de febrero de 2013

PARA CANTAR MAÑANA

Pedro Geoffroy Rivas, El Salvador.
Imagen cogida de Artepoética




PARA CANTAR MAÑANA, MEXICO, 1935




CANCIÓN DE LOS IZALCOS





Hombres de los izalcos
hombres altos y oscuros de las cumbres
sembradores silenciosos que os quedasteis así
con los puños en alto,
en ademán de sacudir el yugo
o de arrojar semillas a los surcos musicales del cielo
Yo cantaré canciones por vosotros
Yo
renuevo alegre de vuestra semilla triste y subversiva antihombre de hoy
promesa de hombre para un mañana
a la sombra de vuestro enorme y cálido recuerdo
quiero cantar canciones que digan el milagro del 23 de enero/
cuando el volcán izó rojas banderas en sus llamas más altas/ y vosotros bajasteis de las cumbres como ríos oscuros desbordados indómitos como ríos salidos para siempre del cauce doloroso
Yo cantaré canciones en tu nombre
indio Feliciano Ama
Yo gritaré el poema del corazón inmenso que latía en tu mirada/
en tu mirada vieja de siglos
con la que nos miraban nuevamente el abuelo Tutecotzimit/
y el tata Tacho Aquino
Yo cantaré la gloria de tu muerte vertical y suspensa
Hombres de rojo oscuro de sangre india caída
miradores de auroras lejanas
pulsadores del gran dolor universal
Yo cantaré en mi ardiente canción estremecida
los vuelcos de la angustia
la alegría del grito
la recia sacudida
con que un día rompisteis los cercos del oprobio
Hombres de los izalcos que dejasteis la tierra
preñada de la roja simiente
surcada por los lentos arados de silencios tremendos
ya llegará la hora del parto milagroso
cuando en peregrinación vayamos a buscar vuestro huesos/
para fincar con ellos los cimientos de nuestra nueva vida para afianzar con ellos las rojas barricadas
para labrar las cachas del corvo justiciero
Hombres rojos y oscuros de las cumbres
mañana
cuando la flor radiosa de los vientos
desparrame por todos los rincones de América
la mazorca simbólica
que creció en el sepulcro del negro Farabundo
cuando los hombres nuevos levantemos del polvo vuestro sueño/ vosotros
los bandidos de hoy
los criminales que erigisteis el soviet de Juavúa
seréis los santos rojos
precursores de nuestra felicidad
Yo cantaré canciones por vosotros
hombres de los izalcos





NO VUELVAS AL CAFETAL




No vayas al corte hermano
aunque el café esté en sazón que hay sangre tuya en el grano
que le llevas al patrón
Soldados y nacionales
vinieron por los caminos
abonando cafetales
con huesos de campesinos
Y por la cal de esos huesos
por esa carne deshecha el patrón se hartó de pesos
duplicando la cosecha
Deja en las ramas los granos
y que se vuelvan carbón que lo corte con sus manos
si quiere café el patrón
Hasta que llegue otro enero
y entonces verás hermano
que se llena tu granero
y no el patrón con el grano





AHORA TENEMOS MUCHO




No teníamos nada y ahora tenemos mucho
Tenemos 10.000 muertos
Tenemos el recuerdo de 10.000 hermanos
que ofrendaron sus vidas
por enseñarnos a vivir
tenemos un dolor mucho más grande
que aquel dolor de ANTES.
No teníamos nada y ahora tenemos mucho
Tenemos 10.000 tumbas que gritan:
20.000 ojos sin vida que nos ven fijamente
Tenemos un anhelo sin límites
y una bandera roja en cada rancho.
No teníamos nada y ahora tenemos mucho
Hoy tenemos el grito ronco y áspero
y la angustia que late
como otro corazón dentro del pecho.
No teníamos nada y ahora tenemos mucho
Tenemos a Martí y al indio Ama.
tenemos un 23 de enero
y tenemos Izalco y tenemos Juayúa
y tenemos también a quien amar y a quien odiar
y para qué vivir y un tremendo para que morir.
No teníamos nada y ahora tenernos mucho




POR EL HERMANO QUE CAYÓ AQUEL DÍA




Por el hermano que cayó aquel día
hoy me corono de palabras crueles,
de palabras punzantes como espinas.
Una mañanita clara,
como él soñó los ojos del hijo que aún no le nacía,
lo llevaron junto al cementerio.
Nadie fue a despedirlo
y los maussers rezaron su oración tremenda.
Ahora duerme dentro de la roja caja
que unos cuantos amigos le llevaron
Una mujer preñada nos dejó en herencia.






ROMANCE DE ENERO





Viene la cívica hermano
con rifles y tartamudas, vienen los guardias de caqui
y los soldados azules.
Traen la muerte en las manos
y te buscan campesino
quieren beberse tu sangre
y la sangre de tus hijos.
Viniendo vienen, viniendo,
tremenda racha de muerte.
Al primer soviet de América
lo hicieron mierda a balazos.
El arzobispo Belloso
dijo misa de campaña
les perdonó los pecados
y les bendijo las armas
por Dios vienen protegidos
y a ti nadie te protege
no creas en Dios hermano
que en su nombre te fusilan
el cura que te robaba
los pollos y las mujeres
te mintió cuando te dijo
que es de los pobres el cielo
que cambiaras tus sudores
por una gloria hipotética
para qué quieres la gloria
si puedes tener la tierra
Trescientos años pasaste
mascullando tu amargura
y cuando al fin protestaste
a tu alarido tremendo
respondió la tartamuda
el jefe de operaciones
fue el general Calderón
en ocho días tan sólo
más de diez mil liquidó
la guardia barrió caminos
con escobas de metralla
limpias quedaron las sierras
y abonado el cafetal
La culpa la tienen ellos
(como escribió don Gabino)
por decirte que eras hombre y que tenías derechos.
Tu derecho, hermano, era
ir, por ejemplo, a votar:
por cada voto que dabas
te daban guaro y tamal
mas el café que cortabas
era del amo no más
de la milpa que sembrabas
nunca veías el máis
Pero un día en tu quebranto
rompiendo el yugo te alzaste
quisiste que fuera todo
de todos, como en el Cristo,
y en zanjas de veinte metros
te dieron ni comunismo
Yo te ofrezco estas canciones
camarada campesino
para que cantes mañana
cuando florezca tu grito en otro enero izalqueño


lunes, 21 de enero de 2013

NORA MÉNDEZ Y LA TIERRA ANTE SUS OJOS

Nora Méndez, El Salvador






NORA MÉNDEZ Y LA TIERRA ANTE SUS OJOS





Nora Méndez, 1969, San Salvador, El Salvador. Poeta, con estudios en Sociología y Comunicaciones, ha incursionado no sólo en el campo de las letras sino también en el campo de la música.

Su poesía ha sido publicada en periódicos, revistas culturales y en las antologías: “Poetics of the Resistence” publicada por la Universidad de Michigan en 1995; “Mujeres en la Literatura Salvadoreña” en 1996 y “Palabras de la Siempre Mujer” en 1999. Posteriormente editó: La estación de los pájaros, 2004; Seis, 2006; Pintura fresca, 2006; Calentura de amor, 2006.

Actualmente cuenta con cuatro poemarios inéditos, de los cuales se selecciona el material que compone este breve recorrido por su poesía y vida: “Atravesarte a Pie Toda la Vida” es una recopilación de los poemas más representativos de esta artista que se niega a participar en certámenes y que disfruta —como ella lo expresa—recitando en plazas, auditórium, colegios y universidades.

Poeta rebelde, revolucionaria y combatiente. “A través de su voz, —dice Manuel Rodas— se expresan latitudes enteras de otras voces, madres, abuelas, padres que hasta en su ausencia brillan, espíritus fraternos que se unieron en el camino”. [1] Este poemario [Seis] está constituido por diecinueve poemas; no tienen título independiente, sino que cada primer verso del poema da pie a su título. En el fondo es poesía íntima, testimonial de su toma de conciencia frente a una realidad convulsa y estrecha. “Ya no asisto a las aulas/—dice— y no hablo a la casa de nadie/ por eso llego hasta tu cama/ porque vos como yo estás enfermo/ porque vos como yo estás muerto/ y dos muertos duermen juntos con cierta prudencia”. [2] sí, la poesía y la literatura en general constituyen otra forma activa y combativa de la realidad en su plural dimensión.

Cuando Nora Méndez evoca, personaliza y humaniza la palabra con toda la carga profunda que le imprime. Su verso llega a lo hondo, precisamente porque parte de la hondura de la vida. Su poesía carece de afeites y afectaciones, canta, escribe sin cosméticos; blande su oficio como un sereno manantial. Deja que fluyan las indumentarias del alfabeto; conversa con los caminos y acompaña a la tierra en ese sonido de corteza de las hojas, la hiende la luz y las campanas de la calle. Así, la poeta, ha cosido con delicadeza sus heridas y sus garras, la bolsa roja donde duerme el perejil le ha contado tantas cosas que la música ha encontrado domicilio en su cabeza…[3] Ojos abiertos en un río de aguas saladas fueron sus días. Pero ella volvió para contarlo. Por eso dice de manera tajante: “Ahora puedo comprenderlo/ no supieron esconder a su cigarra”…Desde luego la poesía de Nora no es el canto ensordecedor de estos insectos, pero sí ese arraigo de penetrar en la tierra con la fuerza seductora de una página en blanco.

Hay indirectamente referentes de sus lecturas y, entre ellas, Roque Dalton y su texto: Taberna y otros lugares, escrito en Praga. Y Alicia en el país de las maravillas o Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll
 . Veamos: “Ahora sabemos/ que esos días no eran buenos/ algo que quiso contarnos/ aquel borracho que mintió/ un buen poema en la taberna más famosa del mundo/ U Flekú U Fleckú; Alicia sueña, viéndose así misma al otro lado del espejo. Este poemario bien pudiese ser esa metáfora de la segunda parte del libro de Carroll: “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”. [4] La poesía de Nora es un clamor permanente a la luz, acequia donde las sombras se hacen visibles, profundamente visibles como la lágrima que se siente en el beso. Su esencial libertad y radical audacia la hacen peculiar en la poesía contemporánea salvadoreña. Uno entra en su poesía deshojando el alfabeto y así encuentra uno el ritmo y la luz de su palabra. Su poesía a menudo parte de la vida común; luego con su magia propia hace deslumbrar las sutilezas de la condición humana nuestra: entorno, tiempo rabiosamente hostil, ficción autobiográfica.

Pintura fresca, por su parte, cambia el tono del libro anterior; pero la fuerza se reafirma y la contundencia ya no digamos. No obstante ser una poeta joven, destaca su voz prometedora de la nueva poesía salvadoreña, tal la percepción de Miguel Huezo Mixco [5] Ha vivido cárcel y exilio. Esto le dá a mi juicio mayor solvencia a su verso convirtiéndolo en sombra, sol y viento. En la palabra cotidiana ha encontrado su estilo y la constante de sus temas. De repente siento esa atmósfera elegíaca hernandeana en su poesía. Y a propósito de esta valoración, está el poema “Guerra” de Miguel Hernández, que dice: “La vejez de los pueblos. / El corazón sin dueño. / El amor sin objeto. / La hierba, el polvo, el cuervo. / ¿Y la juventud?/ En el ataúd”. [6] La poeta cifró sus esperanzas en las enredaderas de la guerra, ahí sentada junto al roce del viento platicó con Heráclito, “lamiendo el doloroso deseo del mundo”. La poesía de alguien nunca es ajena en esencia a sus vivencias, tampoco es inocua cuando se abre a lo real. “El artista dueño de su instrumento, de una actitud que es su instrumento, …introduce en su obra los sentimientos e ideas que se propone”. Con ello quiero decir que ante una temática en particular, como insumo de lo real, la poeta es dueña de sus ideas y sentimientos; y no presa de las mismas, aunque el mundo, hoy más que nunca nos parezca un campo de batalla y consecuentemente, de masacre.

Da pie, Pintura fresca con el “poema desconectado”. Y dice: “Este es el año después de la guerra/ los periódicos anuncian/ amnistías, acuerdos/ referéndum…Pero nosotros [los que fueron combatientes] los invariables/ seguimos sitiados en nuestras casas/ llamando al número de los amos todopoderosos/ que ostentan el cheque de cada quincena… Press one for English… La Cacerola me grita que el gas se acaba/ los recibos se acumulan en racimos de hojas/ y yo sigo intentando parecerme a un ser humano…Si conoce el número de extensión/ márquelo en este momento… hemos vendido nuestra alma al Ridy Bank/ a la Amnesican Express/ y a la sucursal del hambre no llegan/ ni las plegarias del Papa ni los dividendos/ del Vaticano y las transnacionales…[7] Ciertamente, los doce años de la Guerra Civil Salvadoreña, ni los Acuerdos de Paz, sirvieron para construir una sociedad salvadoreña más justa; por el contrario, seguimos siendo el despojo de quienes detentan el poder político y económico. Con todo “el acto de escribir presupone una constante renovación o mutilación continua”. Cada etapa histórica, cada edad, cada poema, lleva consigo esto y más. Nora Méndez lo sabe —y esa experiencia sacrificial del combate— la ha llevado al poema y al libro como cristalización de su experiencia vital. El poema constituye su casa: la edifica por cuanto es la acumulación de la experiencia, la síntesis de su búsqueda y de encontrarse, supongo, con rostros y memorias. Están aquí, presentes, en la poesía de Nora, los recuerdos múltiples de su vida, imágenes truncadas, dolorosas a menudo no sólo de su etapa de colegiala, sino de esa salida suya hacia los brazos nada diáfanos de la guerra.

De ahí que, en el poema Holocausto [8] la poeta nos afirme al final del mismo que “Los vagones del genocidio/ somos/ adentro va detenida el alma mientras el amo/ ese tirano maldito/ viaja disfrazado en nuestra billetera/ es contado como amigo,/ atesorado en nuestras casas,/ a diario en nuestros sueños/ y nos delata/ los pobres carecemos de su gracia/ no accedemos a su fe/ ¡nos vamos coloreado!/ sólo el blanco y el negro/ para que usted sepa”. León Felipe dirá, por su parte, muchísimos años antes: “¡Qué pena si esta vida tuviera/ —esta vida nuestra—/ mil años de existencia!/ ¿Quién la haría hasta el fin llevadera?/ ¿Quién la soportaría toda sin protesta?/ ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra/ al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?/ Los mismos hombres, las mismas guerras,/ los mismos tiranos,/ las mismas cadenas,/ los mismos farsantes,/ las mismas sectas/ ¡Y los mismos, los mismos poetas!... ¡Qué pena, concluye León Felipe, que sea así todo siempre…[9] Hierve el océano de su herida, misma que no cauterizó durante la lucha, sino que se fue haciendo cada vez más profunda. Herraduras, plomo y calaveras negras por doquier. Horizonte de espinas “tiritando en la incertidumbre” y no “casita de chocolate, donde las abejas se vuelven musgo.

Calentura de amor, está constituido por apenas nueve poemas. Y advierto: No es un poemario o, por lo menos, no es lo que cualquiera a simple vista pueda imaginar: erotismo, desbordamiento del deseo genital. Es más una poesía insinuante, es decir, cómplice, en la medida que el lector tiene que hacer sus elucubraciones. Quizá sea el menos testimonial en el sentido de los dos anteriores. Pero la poeta es así: juguetona, hiriente, sutilmente irónica. Jamás se toma en serio, por eso el texto en su conjunto no termina siendo un drama de las artes amorosas, sino una manera del poder creativo de sus evocaciones. Calentura de amor bien puede ser el concepto que englobe todo su periplo y templanza de y hacia la vida. Porque nadie —más allá de cualquier “romanticismo”, — se avienta al galope de la lucha dejándolo todo, sin que haya un sentimiento de pleno arraigo al compromiso. Pero Nora “es un ave de la tierra y vuela”. Es sobreviviente de la bomba y el fusil. Es el sentir y vivir salida de la ceniza.

Tenemos finalmente, La estación de los pájaros,[10] dividido en tres partes con un total de 55 poemas. Yo, simplemente le llamaría poesía varia. La poeta, otrora Eliseo Diego, se solaza en el acto de nombrar de nuevo las cosas: las persianas, los viajes a través de la ventana, la noche celeste de las palabras en un mundo erosionado por la historia. Nunca ha sido fácil para el poeta dar fe de los reveses del tiempo, ni de los ojos arrancados a la cordura para parecer cuerdo o, a la locura para manifestar la cordura necesaria en un mundo que lentamente agoniza.

¿De dónde viene entonces la poesía de Nora Méndez, cuyo discurso no es romántico, ni tiene esa efusión sentimental del claroscuro? Viene de ese ponderar y decantar tiempo y espacio. Nora ha besado los labios helados de la intemperie y los barrotes y sobre ese gran poema de la vida, “…en la luz de los mecheros entreveía/… el desastre de la página del decapitado/ y el peso de los astros en su cabeza”. Más que de desgastamiento, la lucha ha sido estoica pese a los vientos, a todos los vientos huracanados. Antes y después. Hoy, las pomadas del verso son insuficientes para detener o no sentir el cardo en las aceras y los alimentos sin bocas sanas, porque boca y labios se han agrietado en las camisas de fuerza de la noche. Su poesía, toda, suda como el arco iris en la plenitud de las paredes.


André Cruchaga,
Barataria, 01.I.2009


____________________
[1] Fragmento del comentario que Manuel Rodas hace en la contracarátula al libro “Seis, 2006, publicado por la Secretaría de Arte y Cultura de la Universidad de El Salvador.
[2] De los días sin lluvia y huracanes.
[3]Paráfrasis del poema “Llena de dolor”
[4] Una flor enaltecida, fragmento de dicho poema.
[5] Huezo Mixco, MiguelDescripción: http://www.previewshots.com/images/v1.3/t.gif. Comentario en contraportada del libro. Véase más sobre este escritor en Arte poética-Rostros y versos
[6] Antología preparada por Elías Nahmad, Editorial letras vivas, México, 2004. Pág. 141
[7] Fragmento, poema desconectado.
[8] poema dos de Pintura fresca
[9] Antología preparada por Elías Nahmad, Editorial letras vivas, México, 2004. Pág. 185.[10] Méndez, Nora. La estación de los pájaros, col. "nuevapalabra”, Dirección de Publicaciones e impresos, CONCULTURA,



domingo, 20 de enero de 2013

TESTIMONIO CON TIEMPO DIFÍCIL

Tirso Canales, El Salvador






TESTIMONIO CON TIEMPO DIFÍCIL






Testimonio con tiempo difícil
Vuelo como gorrión de un lado a otro
Formo nido en mi fuego
Llevo loco mi nombre a todas partes
Explico la razón en cada sitio
Sin oir ni mi voz, empujo a un lugar este país
Nunca sabré hacia dónde lo llevarán mis manos
Vibro como la sangre que hace mover las alas
Envuelvo con el alma cuanto hago
Lanzo mi corazón a la fatiga,
Por el jardín de todos
Camino calle a calle
No dejo casa o muro sin tocar con mis dedos en la ciudad helada
En medio de la noche palpo la soledad de las paredes

Mientras los ciudadanos de las casas duermen, yo escribo
/Mi palabra libertad
ellos la borrarán después de haber soñado
¡Yo busco ansiosamente mi tesoro!
¿AY, este tiempo es cruel! Deja huellas metidas
y desgasta con su esmeril de sangre Tengo ya el corazón
como una piedra Tanto pétreo dolor que se acumula
Tanto dolor dolor pueblo precioso
¡Ah, carrera de llamas soy en esta oscurana!



sábado, 19 de enero de 2013

DIÁLOGO

Wilfredo Peña, El Salvador




DIÁLOGO




Hoy he conversado con tus manos
He dialogado con el fuego de la hoguera
Con la palabra abstracta
Y creo sentir un rumor de plumas en la piel:
Es el rocío nocturno que me baña
Y embriaga de gritos y censuras.
Escucho voces sibilantes que susurran entre sí
Y me acusan
De empollar espinas en las rosas
De pronunciar en mi delirio palabras ignotas
De ser un dios celeste
Adorado por mariposas y quetzales
De amar tus mitológicas caderas de estatua Renacentista.

La hoguera cae.

Un trueno quiebra la atmósfera
Y desata una lluvia de cristales blancos.
Las voces sibilantes se ahogan en el viento
Se retractan de las acusaciones
Y en la calle
La madrugada extiende su traje de luz
La hoguera fenece.

Yo vuelvo
A cantarle versos
A tu misterioso cuerpo de cobre
A los duendes vendedores de periódicos
Y a los hombres
Que doblegan los metales
Y destruyen las cadenas.

© Wilfredo Peña
De: Tragaluz, Ediciones Mazatli



jueves, 10 de enero de 2013

DAME LA MANO, ANTÍPODA

Álvaro Menéndez Leal, El Salvador
© Revista Cultural Alkimia





DAME LA MANO, ANTÍPODA






Darne la mano, Antípoda.
Tú, el hombre de ese lado;
yo el hombre de este lado.
Pudiente o proletario,
sencillo o complicado,
dame la mano.

Levanta la amarilla faz
del arrozal chino en que sudas tu pan diario;
deja la mina,
apaga tu incensario,
y en paz
dame la mano.

Que importe poco el mandatario,
el "leader", la creencia, y sé mi hermano,
Tu Buda, tu Sol, o tu Confucio
con mi Cristo
no son más que simbolismo
de un Dios Unico y Mismo.

Dame la mano, Antípoda...
Si acaso te desangras en suelo coreano,
arroja tu fusil, clausura la trinchera, y en paz,
tú, del Sur; o tú, del Norte,
dame la mano.
-Sin odios ni prejuicios tu mano de soldado
y mi mano ciudadana.

Yo sé que allá en la India
tus hijos mueren de hambre;
que en África del Sur los blancos son los dioses;
que el hule en Micronesia revienta los transportes,
y que el diamante ciega los ojos de los hombres.
¡Y cómo me obsesiona pensar que tú,
mi hermano,
bien puedes ser esclavo!

Dame la mano, Antípoda.
Por todo lo que somos
-por todo lo que callo-
dame la mano...



martes, 8 de enero de 2013

LO QUE NO DEBEMOS OLVIDAR*

Aída Flores Escalante, El Salvador





LO QUE NO DEBEMOS OLVIDAR*





IV

14 de mayo de 1980.
La luna roja, roja,
como un clavel rojo,
como una rosa roja.
El río rojo, rojo,
es un río de sangre.
Llora un niño, una niña,
una abuela, una muchacha.
El miedo aúlla entre las hojas.
El Sumpul corre, rojo, rojo.




V

12 de diciembre de 1981.
El viento bate las puertas
de las humildes casas solitarias.
Hombres, mujeres, niños, niñas.
Sombras ateridas.
Unas brasas en un fogón.
Los perros solitarios, aúllan, solos.
Un gato se volvió loco.





VIII

Cayeron mil, diez mil,
veinte mil... sesenta mil.
De la izquierda y de la derecha.
¿Perdón? ¿A quién? ¿A quiénes?
¿Olvido?
El corazón de las madres
es un río de lágrimas.





XIII

La gente sigue buscando sus muertos.
La madre que se fue mojada la espalda
regresa cada dos años a buscar a la hija perdida.
Sólo quiere saber donde quedó.
Poner una cruz con su nombre,
Una flor el Día de Difuntos,
para que puedan las dos, dormir en paz.



___________________
Poeta y editora salvadoreña. Los poemas pertenecen al libro: Los peces nacen en los árboles



lunes, 7 de enero de 2013

LOS LOCOS

Roque Dalton García





LOS LOCOS
A los locos no nos quedan bien los nombres.

Roque Dalton García




Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mana en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos.



domingo, 6 de enero de 2013

EL EVANGELIO DEL IMPERIO

Julio Iraheta Santos (collage) El Salvador





EL EVANGELIO DEL IMPERIO

Julio Iraheta Santos





Porque te han dado un evangelio importado
Porque hay muchas cosas importadas en nuestro país
Ha sido una palabra diseñada no tanto para que te salves
de tus propios fantasmas
sino para meter en lo profundo de tu ser
el fundamento del individualismo
la piedra egoísta del liberalismo
hoy maquillada de neoliberalismo
Ha sido Adam Smith disfrazado de Cristo
y fuera del río de la historia
a quien te ha traído el piadoso protestante
víctima de su propio sistema
sin discernir que el imperio
lo ha usado de mula
para introducir en el varón de Centroamérica
una cocaína peor que la colombiana
la marca de la bestia
el cáliz con el vino de la fornicación de Babilonia
Hoy eres un estorbo para tu hermano oprimido
Tu testimonio es débil porque te has alineado
con la ramera de turno
Has olvidado el clamor de los profetas
pero todavía es tiempo que te arrepientas
que te conviertas al Señor
no callando el pecado de los poderosos
no haciendo mutis ante el asesinato
de los hijos de España y El Salvador

Ellos comprendieron el pecado de su iglesia
cuando fueron imperio volcado en estas tierras
con su feudalismo sangriento
Algunos hijos de Tomás de Aquino
y de Ignacio de Loyola
salvadoreños o españoles
levantaron la bandera de los videntes luminosos
se hicieron más salvadoreños que los mismos salvadoreños
y descorrieron la parte del velo que había escondido
a Cristo de los pobres
de los olvidados de los sin voz
Lo mismo ha sucedido con algunos hijos
de Martín Lutero y de Juan el Bautista
Se está descosiendo la cortina del poder y la opresión
que ha tenido marginado al Señor
El amor de Cristo a los explotados
está saliendo por los poros de sus tazas de barro
No te quedes fuera del reino de Dios y de la historia
¡Él quiere salvarte!
1990


(El Cristo de las calles, 2005)